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AnteayerRebelion

Cinismo de clase en Estados Unidos

12 Junio 2025 at 06:35

En Estados Unidos está en marcha una guerra contra los migrantes pobres, a los que se cataloga de personas indeseables, una calificación que hace referencia a los humildes del mundo no importa del país de donde vengan, ni las condiciones de violencia, miseria, hambre, destrucción ambiental que los obliguen a dejar su suelo natal, condiciones que son propiciadas en gran medida por Estados Unidos. Todos los días se conocen nuevas disposiciones jurídicas, restricciones legales y económicas, anuncios amenazantes, con mucha dosis de crueldad, clasismo y racismo.

Quedaría la impresión de que en Estados Unidos ‒un país de inmigrantes‒ se rechaza a todos los extranjeros, con independencia de sus extracción de clase. Esto no es cierto, porque en los Estados Unidos se acoge a ciertos migrantes, que hagan parte del club de los ricos del planeta, predominantemente blancos.  Esto lo evidencian dos hechos de índole clasista: la venta de visas doradas y el asilo de afrikáneres que proceden de Sudáfrica. 

VENTA DE VISAS DORADAS [GOLDEN CARD]

En Estados Unidos existe la Green Card [Carta Verde], una visa especial que se concede a ciertas personas que quieran vivir y trabajar en ese país y quienes la obtengan gozan de los mismos derechos de cualquier ciudadano estadounidense. Los que quieran esa visa deben hacer una solicitud, realizar unos trámites y esperar aprobación oficial del gobierno de Estados Unidos. Donald Trump ha propuesto una nueva visa, la Golden Card [Tarjeta Dorada], la que puede comprarse sin realizar ningún trámite, simplemente desembolsando la “modesta cifra” de cinco millones de dólares [equivalentes a unos veintidós mil millones de pesos colombianos].

Trump es un típico capitalista que ve a Estados Unidos como una gigantesca empresa en la que pueden obtenerse jugosos réditos, a costa de la explotación y miseria de la gran mayoría de la población de ese país y del resto del mundo. Trump demuestra una sólida conciencia y solidaridad de clase, con los de su clase, los capitalistas, multimillonarios y poderosos no importa donde hayan nacido, siempre que tengan como identidad el capital del que dispongan. Con esa perspectiva, Trump ha dicho que esa Tarjeta Dorada va a atraer a inversionistas con dinero líquido, los cuales van a crear empleos y a pagar impuestos, para beneficio de esa economía, a diferencia de los migrantes pobres que son, para esos ricos, un incómodo estorbo, que hay que quitar del camino. A los millonarios que compren su Tarjeta Dorada se les garantiza la ciudadanía de Estados Unidos, pero eso si deben ser de “clase mundial”, gentes de muy “alto nivel”, agregó Trump, del nivel delincuencial que a él lo caracteriza y que forma parte de la identidad de la lumpenburguesía de cualquier lugar del planeta.

ASILO Y REFUGIO A “BLANCOS PUROS” [AFRIKANERES] DE SUDAFRICA

El otro hecho que expresa el claro carácter de clase del gobierno de Donald Trump es el de la acogida jubilosa de 59 “refugiados” de la etnia blanca afrikáners de Sudáfrica. Son “blancos puros” que pertenecen al minoritario sector que mantuvo el Apartheid en ese país durante décadas y sometió con brutalidad a la población negra, la mayoría absoluta, de ese territorio. Descienden directamente de los holandeses que llegaron al sur del continente africano desde 1652. Aunque solo constituyen el 7% de la población de Sudáfrica, acaparan el 50% de la tierra, lo que indica su poder económico.

Para obtener refugio en Estados Unidos han alegado que están siendo sometidos a un genocidio, ejercido contra ellos por ser blancos, por parte de la mayoría negra del país. Y Trump ha usado este argumento como excusa para darles asilo, indicando que “es un genocidio lo que está ocurriendo y “están matando a los granjeros. Da la casualidad de que son blancos”. A lo que había que agregar que no solo son blancos, sino que pertenecen a una fracción de la clase dominante de Sudáfrica.

De ahí que se les acoja como refugiados, se envíe un avión chárter de Estados Unidos para llevarlos hacia ese país y se invente un genocidio. Este término, en boca de genocidas de larga data como son los asociados al poder en Estados Unidos, es falaz, cuando ese país es responsable directo del genocidio de Palestina. Mientras que Israel asesina cada segundo a hombres, niños y mujeres, a los que bombardea en escuelas y hospitales, los acorrala y los mata de hambre, los palestinos [claro pobres y de color oscuro] ni siquiera gozan del derecho a que se reconozca que ellos están viviendo a flor de piel un genocidio sin precedentes en la historia reciente del mundo.

La medida del gobierno de Trump tiene un sesgo genocida de clase y de raza, porque al tiempo que se inventa un genocidio, niega el real, el de Palestina, e incluso acusa a Sudáfrica por haber interpuesto una demanda contra el estado sionista y asesino de Israel. 

Como para que no queden dudas de su clasismo, Trump dispuso que los afrikáneres recién llegados sean alojados en hogares que cuenten con mobiliario y artículos domésticos esenciales. Algo que se les niega a los millones de migrantes que hace años malviven en Estados Unidos y a los que se les encarcela en jaulas o se les expulsa a las cárceles de Bukele en el Salvador.

No solo a los palestinos se les niega cualquier ayuda ‒salvo la humanitaria de bombardearlos a diario‒-sino que se niega el asilo a personas procedentes de Afganistán, Sudán o El Congo, asolados por guerras, guerras que llevan la marca Made in Usa.

La importancia de la clase social

En síntesis, para los multimillonarios todos los privilegios porque se les considera como humanos de primera clase, que merecen las atenciones del gobierno de Estados Unidos y de sus clases dominantes, mientras que a los migrantes pobres, que se les concibe como una plaga indeseable, sucia y apestosa,  se  les persigue con una crueldad de clase, propia del capitalismo realmente existente y no de los manuales de economía neoliberales, que aplauden la “libertad de elegir” que supuestamente proporciona el capitalismo.

Esto indica que la C-L-A-S-E [en inglés C-L-A-S-S], esa impronunciable palabra de cinco letras al decir de Noam Chomsky, es una realidad material que sigue existiendo y su consideración es fundamental para entender lo que sucede hoy en la primera potencia del mundo. En consecuencia, aunque sean importantes otros aspectos, entre ellos el racial y el de género, en última instancia Donald Trump y compañía, con su cinismo y desprecio de clase (CLASISMO) ‒ expresión de la lucha de clases que libran desde arriba los poderosos del mundo contra los trabajadores, los desvalidos, los migrantes pobres‒ evidencian la importancia de la conciencia y solidaridad de clase por parte de los capitalistas de allá y acullá, algo que deberían aprender los miembros de las desorganizadas clases subalternas, tanto en el corazón del imperio como en nuestro heterogéneo mundo periférico y dejar a un lado tanta ideología woke, que despolitiza e inmoviliza en la lucha contra el capitalismo realmente existente.

Publicado en papel en El Colectivo (Medellín), No. 108, junio de 2025.

¿Dónde nos llevan los designios celestiales del imperio?

12 Junio 2025 at 06:16

“En cuanto termine la guerra [Primera Guerra Mundial] podremos someterlos a nuestro modo de pensar, entre otras cosas porque estarán financieramente en nuestras manos”. William Wilson, presidente de EE.UU., en carta al coronel House.

Toda la historia de EE.UU. cabe en una gota de petróleo, en un dólar, en una bala, y la de su clase dirigente para hacer lo que hace, cabe en una sola mentira, la continua remisión de sus quehaceres a su designio divino como raza. No es un asunto menor, no es una casualidad, es el propósito elaborado a partir de una práctica que da como consecuencia una filosofía, un sistema de pensamiento fruto de una guerra permanente que busca “la solución final”.

En la guerra contra España, Doménico Losurdo explica cómo la dirigencia estadounidense reclamaba la libertad y la independencia de la isla de Cuba aduciendo que es que es “tan vecina a nuestras fronteras”, y de paso acusaba al viejo imperio de emplear medidas que son una “desgracia para la civilización cristiana”, mezclando de es manera la idea de pertenencia a EEUU en una llamada atribuyéndose la “democracia, la moral y la religión” apartando o condenando a el viejo imperio español de todo ello por más católico que éste se hiciese llamar. De semejante modo el imperio naciente se daba la autorización sagrada de intervención.

El autor se detiene en McKinley cuando toma la decisión de anexionarse Filipinas declarando que ha tenido un encargo de “Dios Todopoderoso”, pues había rezado para que le iluminase y fue eso lo que hizo que el designio le liberase de toda tribulación, ni siquiera de la posibilidad de permitir que se encargase de la tarea “a Francia o a Alemania, nuestros rivales comerciales en Oriente”, y continua diciendo el autor del ensayo que los filipinos no podían tampoco hacerse cargo porque eran “ineptos para el autogobierno”, y se hundirían en la “anarquía y (el) mal gobierno” peor que lo que hacía el imperio español:

“No nos quedaba más remedio que conservar Filipinas, educar a los filipinos elevándolos, civilizándolos y cristianizándolos, y -con ayuda de Dios- hacer lo mejor para ellos, como nuestros hermanos, para los que también murió Cristo. Y entonces me fui a la cama, me amodorré y dormí profundamente.”

Ha quedado en la historia la destrucción sembrada por el ejército estadounidense, la matanza de la población, la hambruna y las enfermedades causadas de manera general, el encierro de la población en campos de concentración, “y hasta recurriendo en determinados casos al asesinato de todos los varones mayores de diez años.”

El imperio experimenta un gusto por la guerra mezclando robo con encargo divino, la verticalidad de las cuentas y la vara religiosa, y con ese espíritu acomete la primera Guerra Mundial. Entrando en ella es cuando el presidente Wilson, ese que parecía tan “demócrata”, escribe a su coronel House sobre sus “aliados”: “En cuanto termine la guerra podremos someterlos a nuestro modo de pensar, entre otras cosas porque estarán financieramente en nuestras manos”. La grandeza imperial se funda en la degradación de sus mismos aliados, y reforzará semejante “grandeza” con el encargo celestial elaborando la mística con la que educa a los suyos en el afán de conquista sin dar pie a cuestionarse lo hecho mientras anulan los 5 sentidos de la población embutiendo en su ideario las palabras paz, democracia, valores humanos, todo tan manoseado que desaparece el significado.

A partir de aquí Losurdo presenta declaraciones de los presidentes del imperio, todas como se verá insistiendo en la misma elaboración fundamentalista economica-política-religiosa con la que desentenderse de la responsabilidad que cae sobre ellos como clase y aparato de sojuzgamiento mundial. En la Guerra fría Eisenhower, en 1953, declara: “La libertad está en lucha contra la esclavitud; la luz contra las tinieblas”. En otra ocasión ordena a sus oyentes que inclinen la cabeza ante “Dios todopoderoso” y como si se dirigiese a ese su Dios dice: “Que todo se desarrolle para el bien de nuestro amado país y para Tu gloria. Amén”.

Foster Dulles -·un puritano riguroso”, según Churchill-, declara con orgullo: “en el Departamento de Estado nadie conoce la Biblia mejor que yo”. (Éste es el que declaraba que a la juventud había que introducirla en el mundo de la drogadicción, la música sin sentido, y todas las perversiones para controlarla mejor, ese era su “lado práctico”). Aseguraba: “Estamos convencidos de que es necesario hacer que nuestro pensamiento y nuestras prácticas políticas reflejen del modo más fiel posible la fe religiosa según la cual el hombre tiene en Dios su origen y su destino”. Mientras Dulles sostiene que los que se niegan a ponerse de su parte contra la Unión Soviética viven bajo “pecado”, los EEUU dirigen la cruzada como “pueblo moral” que son.

Ronald Reagan, desde 1983 será el conductor moral añadiendo que su “pueblo” es el más fiel a Dios, haciendo de cartel para lanzar la lucha contra “el enemigo ateo” y combatiendo” el pecado y el mal” como manda la “Escritura” y “Nuestro Señor Jesús”.

Clinton comenzó su mandato con las siguientes palabras: “Hoy celebramos el misterio de la resurrección americana”, para luego traer a colación “el pacto de nuestros padres fundadores y el Todopoderoso”. Y añadió: “Nuestra misión es intemporal”. Terminó declarando: “Desde esta cumbre de la celebración escuchamos una llamada de auxilio en el valle. Hemos oído las trompetas, hemos realizado el cambio de guardia. Y ahora, cada uno a su modo y con la ayuda de Dios, debemos responder a la llamada. Gracias y que Dios os bendiga a todos”. Cuando fue reelegido dio “gracias a Dios por haberle hecho nacer americano”.

George W.Bush hizo su campaña electoral con el dogma: “Nuestra nación ha sido elegida por Dios y tiene la misión histórica de ser un modelo para el mundo”.

Todo indica que los imperialistas toman la religión bajo sus intereses expansionistas y exterminadores como medio para dominar a los pueblos y hacer de ellos esclavos.

Para terminar Doménico Losurdo escribe: “Incluso la aniquilación atómica de Hiroshima es ocasión para ensalzar al Todopoderoso, que ha reafirmado clara y justamente su confianza en el pueblo elegido, garantizándole en exclusiva la nueva y terrible arma de destrucción masiva. Así es como argumenta el presidente Truman: “Damos gracias a Dios por haberla puesto a nuestra disposición y no en manos de nuestros enemigos, y le rogamos para que nos enseñe a usarla según Sus disposiciones y Sus designios”. Como se ve, la legitimación y la asistencia divina están garantizadas también para las nuevas Hiroshima Después han figurado como presidentes otros tantos, son figurones que cambian porque el gran capital culebrea para agrupar fuerzas en dirección del objetivo que define a la clase imperial. En situaciones de crisis sistémica como es la que sufre hoy, comprobamos diariamente que su apoyo en ese mandato divino que se atribuyen se infla junto a su mal estado, y busca la Tercera Guerra Mundial, ¿nuclear?, con “aspiraciones de conquista y designio celestial”, en el Norte, en el Sur, en el Este y en el Oeste.

En la actualidad tenemos como emprendedor mercenario de la tarea imperial, con los mismos presupuestos de exterminio, de genocidio, de “Solución final”, bajo el manto bíblico y toda la fraseología “democrática y celestial”, al ente colonial que cuida y arma EE.UU. El último escándalo “civilizatorio divino” fue hace dos días en la ONU votando contra un acuerdo de paz en Gaza.

Toda la historia de EE.UU. cabe en una gota de petróleo, en un dólar, en una bala, y la de su clase dirigente para hacer lo que hace, cabe en una sola mentira, la continua remisión de sus quehaceres a su designio divino como raza.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Colaborador del canal Antiimperialistas.com, de la Red en Defensa de la Humanidad.

Rebelión y guerra en Los Ángeles

11 Junio 2025 at 06:57

Como instrumento de las élites estadounidenses y expresión de las ideas más nefastas del supremacismo yanqui, el programa político que encabeza Donald Trump busca recuperar el cercenado poderío imperial de Estados Unidos. Su estrategia: combinar la guerra total a escala global contra los países enemigos, exacerbar la sumisión de países y entes político económicos ya subordinados y construir y eliminar a un enemigo interno en lo nacional.

A través de identificar a los inmigrantes como el enemigo interno, Trump construye el relato de que esa población– en especial la latina, asiática y africana– es la causa de todos los problemas del país. Las redadas contra migrantes se iniciaron bajo el argumento que sólo se deportarían a personas con una situación migratoria irregular que hubieran cometido algún delito. Pronto esto se demostró falso. Las deportaciones al centro de detención en El Salvador y a otros países incluyeron incluso a ciudadanos estadunidenses y a personas sin siquiera una multa de tránsito. Entre los criterios para identificarlos como delincuentes, además de aplicar el criterio racial, era que ellos tenían tatuajes (¡uno de cada tres estadunidenses tiene tatuajes!).

Desde el fin de semana pasado, la política antimigrante de Trump topó con la realidad: una rebelión espontánea de latinos –principalmente mexicanos– en la ciudad de Los Ángeles. Las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) fueron directamente a centros de trabajo en busca de personas “indocumentadas”. Eso detonó la ira popular. Cientos de personas las enfrentaron, impidiendo sus labores. Los combates se extendieron contra policías, personal de la FBI, de la DEA y de la oficina de seguridad del suelo patrio. Fue entonces que Trump envío a 2 mil tropas de la Guardia Nacional y 500 marines para sofocar la rebelión y, hasta ahora nada han podido hacer.

La Guardia Nacional es la reserva militar de Estados Unidos. Ese cuerpo represivo y de ocupación, fundado en 1663, antes de que Estados Unidos existiera como país independiente, fue enviado sin la anuencia del gobernador de California (algo que no ocurría desde hace 60 años). Su presencia en las calles, atacando a la población, pone en evidencia una guerra civil en curso, que había permanecido soterrada. Los inmigrantes, como enemigo interno, son el objetivo de la guerra interna.

El estado de California representa por sí solo la quinta economía más grande del mundo y Los Ángeles la ciudad más desigual de Estados Unidos. Un tercio de sus residentes viven en la línea de la pobreza. Mientras el precio por metro cuadrado de tierra está entre los 10 más caros del mundo, 80 mil ciudadanos viven en las calles. Es una de las ciudades en que el proceso de desindustrialización de fines del siglo XX avanzó de manera ejemplar con la gentrificación de barrios, la especulación inmobiliaria y la superexplotación de los trabajadores, sacando una renta extraordinaria de los inmigrantes sin papeles.

En la década de 1990, el urbanista crítico Mike Davis en Ciudad de Cuarzo resaltó su carácter de promesa utópica y de vertedero posmoderno del sueño americano. Alertó sobre los desastres sociales que podían venir a causa de la estructura imperante. En 1992, ante la exoneración de cuatro policías que habían golpeado casi hasta la muerte al taxista afro Rodney King, estalló en esa ciudad una revuelta de enorme magnitud: 63 personas fueron asesinadas por la policía, miles fueron detenidas y decenas de miles de negocios fueron incendiados. Por aquel entonces, Los Ángeles era la segunda ciudad con mayor población afro de Estados Unidos. Hoy la revuelta migrante alerta sobre un conflicto de proporciones inéditas: más de 40 por ciento de su población es latina.

No todo es rebeldía. La gente también tiene miedo. El terrorismo de Estado sigue siendo funcional. Los restaurantes mexicanos registran poca afluencia.

Mucha gente teme ser deportada. Algunas personas han dejado de salir de sus hogares. Esta guerra interna amenaza con quebrar lazos comunitarios muy profundos.

La rebelión rebasó a las organizaciones sociales. Los sindicatos están paralizados y sumidos en su periodo de negociación contractual. Las fuerzas más activas y beligerantes son las de las agrupaciones vecinales que luchan por la vivienda, defienden a la población inmigrante y fortalecen la vida comunitaria. Para ellas el desafío de hoy radica en combinar el alzamiento espontáneo con estrategias de resistencia a largo plazo. Identifican que la verdadera batalla será en los barrios y por periodos prolongados.

Si el conflicto se sostiene o aumenta, lo más probable es que las élites políticas intentarán decantar las contradicciones a través de las disputas político electorales entre demócratas y republicanos y sus ONG afines, tratando de hacer discreta una guerra interna que, como ocurre con las guerras externas, requieren tanto del garrote como de la zanahoria.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/06/10/opinion/rebelion-y-guerra-en-los-angeles

Los últimos días de Gaza

11 Junio 2025 at 06:30
Por: Caty R

Esto es el fin. El último capítulo sangriento del genocidio. Pronto terminará todo. En unas semanas como mucho. Hay dos millones de personas acampadas entre los escombros o al aire libre. Docenas de ellas son asesinadas a diario por los proyectiles, los misiles, los drones, las bombas y las balas. Carecen de agua limpia, medicinas y alimento. Han alcanzado el punto de colapso. Enfermos, heridos, aterrorizados, humillados, abandonados, desahuciados, hambrientos, sin esperanza.

En las últimas páginas de esta historia de horror, Israel está provocando sádicamente a los hambrientos palestinos con promesas de comida, atrayéndolos a la estrecha y congestionada franja de tierra de catorce kilómetros que limita con Egipto. Israel y su cínicamente llamada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), supuestamente financiada por el Ministerio de Defensa de Israel y el Mossad, están convirtiendo el hambre en un arma. Están atrayendo a los palestinos al sur de Gaza del mismo modo que los nazis atraían a los judíos hambrientos del gueto de Varsovia para que subieran a los trenes que los llevaban a los campos de exterminio. El objetivo no es alimentar a los palestinos. Nadie sostiene seriamente que haya suficientes alimentos o centros de ayuda. El objetivo no es otro que hacinar a los palestinos en recintos fuertemente vigilados y deportarlos.

Miembros de una empresa privada de seguridad de EE.UU., contratada por la Fundación Humanitaria de Gaza (sic) dirige a los palestinos que se juntan para recibir paquetes de ayuda en un centro de distribución del centro de la Franja de Gaza el 8 de junio de 2025, mientras tropas israelíes disparan bombas de humo (Foto: Eyad vía Getty Images).

¿Qué viene a continuación? Hace tiempo que desistí de intentar predecir el futuro. Pero se producirá una explosión humanitaria final en el matadero humano de Gaza. Lo vemos en las aglomeraciones de palestinos que luchan por conseguir un paquete de alimentos, lo que ha desembocado en que mercenarios israelíes y estadounidenses hayan matado a tiros al menos a 130 personas y herido a más de 700 en los primeros ocho días de distribución de ayuda. Lo vemos con Benjamin Netanyahu armando a bandas vinculadas al ISIS [Estado Islámico de Irak y Siria] en Gaza que saquean los suministros de alimentos. Israel, que ha eliminado a cientos de empleados la UNRWA (la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), médicos, periodistas, funcionarios y policías en asesinatos selectivos, ha orquestado la implosión de la sociedad civil.

Yo sospecho que Israel facilitará una abertura en la valla que recorre la frontera con Egipto. Los desesperados palestinos saldrán en estampida hacia el Sinaí egipcio. Puede que todo acabe de otra manera, pero acabará pronto. Los palestinos ya no pueden soportar mucho más.

Nosotros –participantes de pleno derecho en este genocidio– habremos logrado nuestro demencial objetivo de vaciar Gaza y expandir el Gran Israel. Habremos bajado el telón del genocidio retransmitido en directo. Nos habremos burlado de los omnipresentes programas universitarios de estudios sobre el Holocausto, diseñados, según parece, no para equiparnos para poner fin a los genocidios, sino para deificar a Israel como una víctima eterna con licencia para llevar a cabo matanzas masivas. El mantra del nunca más es una broma. La idea de que cuando tenemos la capacidad de detener un genocidio y no lo hacemos somos culpables, no se aplica a nosotros. El genocidio es una política pública. Avalado y sostenido por nuestros dos partidos gobernantes [demócratas y republicanos].

No hay nada más que decir. Tal vez ese sea el objetivo: dejarnos sin palabras. ¿Quién no se siente paralizado? Y tal vez ese sea también el objetivo: paralizarnos. ¿Quién no está traumatizado? Tal vez eso también esté planificado. Según parece, nada de lo que hagamos puede detener la masacre. Nos sentimos indefensos. Nos sentimos impotentes. El genocidio como espectáculo.

Yo he dejado de mirar las imágenes. Las filas de cuerpecitos amortajados. Los hombres y mujeres decapitados. Las familias quemadas vivas en sus tiendas. Los niños que han perdido sus extremidades o están paralíticos. Las máscaras mortuorias blanquecinas de aquellos a quienes sacan de los escombros. Los lamentos de dolor. Los rostros demacrados. No puedo mirar más.

Este genocidio nos perseguirá. Resonará en la historia con la fuerza de un tsunami. Nos dividirá para siempre. No hay vuelta atrás.

¿Y cómo recordaremos? No recordando.

Una vez se haya acabado, todos aquellos que lo apoyaron, todos aquellos que lo ignoraron, todo aquellos que no hicieron nada, reescribirán la historia, incluyendo su historia personal. Era difícil encontrar a alguien que admitiera ser nazi en la Alemania de posguerra, o a un miembro del Klu Klux Klan una vez que terminó la segregación en el sur de EE.UU. Una nación de inocentes, de víctimas incluso. Nos encanta pensar que habríamos salvado a Anne Frank, pero la verdad es otra. La verdad es que, paralizados por el miedo, casi todos nosotros sólo nos salvaríamos a nosotros mismos, incluso a costa de los demás. Pero es una verdad difícil de afrontar. Esa es la verdadera lección del Holocausto. Mejor borrarla.

En su libro “Un día, todos habrán estado siempre contra esto”, Omar El Akkad escribe:

“Si un avión no tripulado pulveriza un alma anónima al otro lado del planeta, ¿quién de nosotros quiere montar un escándalo? ¿Y si resulta que era un terrorista? ¿Y si la acusación resulta ser cierta y, por consiguiente, nos tachan de simpatizantes del terrorismo, nos condenan al ostracismo y nos insultan? Por lo general, las personas se sienten más motivadas por lo peor que les pueda pasar. Para algunos, lo peor que les puede pasar es que un misil acabe con su linaje. Toda su vida convertida en escombros y todo ello justificado preventivamente en nombre de la lucha contra terroristas que son terroristas por defecto, por haber sido asesinados. Para otros, lo peor que les puede pasar es que les insulten a gritos”.

(En este vínculo pueden ver mi entrevista con el escritor egipcio-canadiense El Akkad, en inglés).

No se puede diezmar a un pueblo, efectuar bombardeos de saturación durante 20 meses para arrasar sus hogares, sus pueblos y ciudades, masacrar a decenas de miles de inocentes, llevar a cabo un asedio para asegurar la muerte por inanición de miles de personas, expulsarlos de la tierra en la que han vivido durante siglos y no esperar que se produzcan represalias. El genocidio terminará. Comenzará la respuesta al reinado del terror de Estado. Si creen que no ocurrirá no saben nada de la naturaleza humana ni de historia. El asesinato de dos diplomáticos israelíes en Washington y el ataque contra partidarios de Israel en una protesta en Boulder, Colorado, son sólo el principio.

Chaim Engel, que participó en la sublevación del campo de exterminio nazi de Sobibor (Polonia), describió cómo, armado con un cuchillo, atacó a un guardia del campo.

“No es una decisión”, explicó Engel años después. “Simplemente reaccionas, reaccionas instintivamente a eso. Simplemente pensé: `Vamos allá, podemos lanzarnos y hacerlo´. Y lo hice. Fui con el hombre de la oficina y matamos a ese alemán. Con cada puñalada, decía: ‘Esto es por mi padre, esto por mi madre, por toda esta gente, por todos los judíos que mataste’”.

¿Acaso alguien espera que los palestinos actúen de otro modo? ¿Cómo van a reaccionar cuando Europa y Estados Unidos, que se consideran a sí mismos la vanguardia de la civilización, han apoyado un genocidio que ha asesinado a sus padres, a sus hijos, a sus comunidades, ocupado sus tierras y derribado sus hogares y pueblos hasta convertirlos en escombros? ¿Cómo no van a odiar a quienes les hicieron eso?

¿Cuál es la lección que este genocidio ha impartido no solo a los palestinos, sino a todas las personas del Sur Global?

Es inequívoco: no importáis. El derecho humanitario no es aplicable a vosotros. No nos importa vuestro sufrimiento, el asesinato de vuestros hijos. Sois alimañas. Seres despreciables. Merecéis ser asesinados, morir de hambre y ser desahuciados. Deberíais ser borrados de la faz de la tierra.

“Para preservar los valores del mundo civilizado, es necesario incendiar una biblioteca”, escribe El Akkad:

“Volar una mezquita. Incinerar olivos. Vestirse con la lencería de las mujeres que huyeron y luego hacerse fotos. Arrasar universidades. Saquear joyas, obras de arte, alimentos, bancos. Detener a niños por coger verduras. Disparar a niños por tirar piedras. Hacer desfilar a los hombres capturados en ropa interior. Romperle los dientes a un hombre y meterle una escobilla de váter en la boca. Echar perros de combate a un hombre con síndrome de Down y dejarlo morir. De lo contrario, el mundo incivilizado podría ganar.

Hay personas a las que conozco desde hace años a las que no volveré a hablar. Ellas saben lo que está pasando; ¿quién no? No correrán el riesgo de enemistarse con sus colegas, ser difamados como antisemitas, poner en peligro su estatus, sufrir una reprimenda o perder su empleo. No se arriesgan a morir, como hacen los palestinos. Se arriesgan a que se empañen los patéticos monumentos de estatus y riqueza que se han pasado la vida construyendo. Ídolos. Se inclinan ante estos ídolos. Adoran a esos ídolos. Están esclavizados por ellos.

A los pies de esos ídolos yacen decenas de miles de palestinos asesinados.

Fuente: https://chrishedges.substack.com/p/the-last-days-of-gaza

El presente artículo puede reproducirse libremente a condición de que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelión como fuente del mismo.

Dos multimillonarios enfrentados por más dinero y poder

11 Junio 2025 at 06:10

Se acaba de cumplir lo que no pocos analistas políticos auguraron: el fin del romance del presidente de EE.UU., Donald Trump, y su controvertido asesor Elon Musk, considerado el hombre más rico del mundo.

Luego de varios meses de amoríos intensos entre los dos multimillonarios, la bronca estalló entre ambos la pasada semana, y de que manera.

Musk anunció su abandono de la Casa Blanca y pocas horas después arremetió con severas críticas y ofensas contra el gobernante de Washington.

Por su parte, Trump, ni corto ni perezoso, respondió a su “expareja” acusándole de consumir drogas, y por esa razón su comportamiento.

En pocos días ya se han dicho de todo, hasta del mal que van a morir, y es de esperar que el enfrentamiento se caliente aun más, a juicio de los analistas.

Detrás de las divergencias, y también delante, están el dinero y la sed de supremacía de dos maniáticos que ansían el trono de un imperio que transita hacia su fin, como le ocurrió al romano en su tiempo por las luchas de poder.

Los mismos expertos alertan que la batalla campal entre los referidos multimillonarios corre el peligro de terminar en una grave crisis política sin precedentes en EE.UU.

Vaticinan, de otro lado, que las ambiciones entre los integrantes de la Casa Blanca pueden dar al traste con el segundo gobierno de Trump.

Concuerdan además en que, igual a Musk, el secretario de estado, Marco Rubio, termine por salirse o sea expulsado del gabinete estadounidense por el actual mandatario.

Las mismas fuentes subrayan que Rubio es otro arribista, y recuerdan que compitió con su ahora jefe por la candidatura a la presidencia por el partido Republicano.

Aunque se den caricias hoy, como antes Musk y Trump, el responsable de la diplomacia de EE.UU. tiene conocidas aspiraciones de convertirse en inquilino de la Casa Blanca.

La confrontación entre ese trio solo ha comenzado, y parafraseando contrariamente a lo que reza un viejo refrán popular, puede que la sangre sí llegue hasta el rio.

Sobre el mito de que Washington abandonó la hipocresía

7 Junio 2025 at 06:15

Tras la visita de Donald Trump a los Estados árabes del Golfo, hubo muchos comentarios sobre un cambio radical que el recién estrenado presidente de EE.UU. supuestamente introdujo en la política exterior estadounidense, en particular hacia la región árabe. Los comentarios se basaban en las declaraciones de Trump durante la visita, en particular sus elogios a lo que describió como los notables éxitos de los regímenes exportadores de petróleo y gas del Golfo, y su insinuación de que la principal fuente de su riqueza es su habilidad para gestionar los asuntos. Acompañó sus elogios con su repetida afirmación de que había puesto en marcha un cambio radical en la política exterior de Washington, de modo que Estados Unidos ya no da lecciones de democracia a otros Estados, ni intenta reconstruir algunos de ellos sobre bases democráticas, en referencia a los fracasos estadounidenses en Irak y Afganistán.

En realidad, el único periodo de la historia moderna en el que se produjo un cambio real, aunque limitado, en la política árabe de Washington fue durante el primer mandato de George W. Bush (2001-2005) y la primera mitad de su segundo mandato (2005-2009). La arrogancia de Estados Unidos en el apogeo de la hegemonía mundial unipolar que experimentó en la última década del siglo pasado, tras el colapso del sistema soviético, dio lugar a la llegada de los neoconservadores al poder en la nueva administración. Los neoconservadores promovieron una ingenua política idealista que fantaseaba con una réplica del papel que Estados Unidos desempeñó en la reconstrucción de Europa Occidental y Japón sobre bases supuestamente democráticas, pero esta vez en la región árabe. De hecho, la ideología neoconservadora proporcionó a la administración Bush un pretexto para su ocupación continuada de Iraq, pretexto que adquirió mayor importancia cuando el pretexto principal original (la mentira de que Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva) se vino abajo.

Washington se embarcó entonces en un intento de construir un sistema democrático en Iraq que se ajustara a sus intereses, tratando de imponerlo al pueblo iraquí a través de legisladores de su propia elección, hasta que el movimiento popular convocado por la autoridad religiosa chií le obligó a aceptar una asamblea constituyente elegida en lugar de una designada por el ocupante. En ese momento, en un esfuerzo por afirmar la sinceridad de sus intenciones, la administración Bush, especialmente a través de Condoleezza Rice tras su ascenso de Consejera de Seguridad Nacional a Secretaria de Estado, declaró que la época en la que se daba prioridad a la estabilidad autoritaria frente a las exigencias de la democracia había terminado, y que había llegado el momento de invertir la ecuación. Esta afirmación fue acompañada de presiones sobre el reino saudí, Kuwait y Egipto para que aplicaran reformas limitadas. En Egipto se desvaneció rápidamente cuando Hosni Mubarak, en la segunda vuelta de las elecciones parlamentarias de 2005, cerró la limitada ventana democrática que había abierto en la primera ronda, sabiendo que los Hermanos Musulmanes serían los principales beneficiarios. Los resultados de la primera vuelta fueron suficientes para respaldar su argumento ante Washington, que posteriormente dejó de ejercer presión sobre él.

Toda la perspectiva idealista de los neoconservadores se vino abajo con el estallido de la guerra civil iraquí en 2006. La administración Bush se deshizo de los neoconservadores más destacados en la segunda mitad del segundo mandato del presidente (2007-2008). Volvió al rumbo que Estados Unidos había seguido a escala mundial desde el comienzo de la Guerra Fría. En el Norte Global, este curso dirigía un discurso ideológico democrático casi exclusivamente a la esfera soviética (Washington acogió al régimen cuasi-fascista portugués entre los miembros fundadores de la OTAN en 1949, y el golpe de Estado en Grecia en 1967 no impidió que este país siguiera siendo miembro de la alianza durante todo el gobierno militar que terminó en 1974).

En el Sur Global, el rumbo realista constituyó la norma. De hecho, Washington desempeñó un papel clave en el derrocamiento por la fuerza de varios regímenes democráticos progresistas y su sustitución por dictaduras de derechas (quizá el más famoso de estos numerosos casos sea el golpe militar de 1973 contra Salvador Allende en Chile). Tanto Barack Obama como Joe Biden han seguido el mismo rumbo hipócrita, independientemente de sus pretensiones. De hecho, la hipocresía alcanzó su punto máximo con Biden, quien tanto en 2021 como en 2023 convocó una «Cumbre por la Democracia» que incluía a figuras prominentes de la galaxia neofascista, como el brasileño Bolsonaro, el filipino Duterte y el indio Modi, por no mencionar, por supuesto, al israelí Netanyahu.

En la región árabe, las pretensiones democráticas de Washington desde la época de la Guerra Fría no le impidieron patrocinar el establecimiento de un régimen impregnado de extremismo religioso en el reino saudí mientras explotaba su riqueza petrolera. Más bien, presionó para que se endureciera o se volviera a endurecer ante la «Revolución Islámica» de Irán en 1979. Así lo señaló el príncipe heredero Mohammed bin Salman en una famosa entrevista tras asumir el cargo, en respuesta a una pregunta sobre el extremismo religioso en el reino, que se había propuesto desmantelar. El pretexto utilizado por Estados Unidos y otros países occidentales con intereses en la región árabe para justificar su silencio sobre el despotismo fue el «respeto a las culturas locales». Es el mismo pretexto utilizado por Donald Trump para justificar su priorización de los intereses estadounidenses y de sus intereses personales y familiares por encima de cualquier otra consideración.

Si Trump ha introducido algún cambio en el rumbo de la política exterior estadounidense, es en el abandono del discurso democrático que esta política había practicado en combinación hipócrita con un realismo que priorizaba los valores materialistas​​ sobre cualquier otro valor. Trump ha abandonado así una de las herramientas de poder blando que Estados Unidos imaginaba poseer sobre el mundo entero hasta su llegada a la Casa Blanca. Sin embargo, el rumbo neofascista que Washington ha adoptado durante el segundo mandato de Trump no es menos hipócrita que antes. El vicepresidente J.D. Vance sermoneó a los gobiernos liberales europeos sobre la «democracia» en defensa de las fuerzas neofascistas en sus propios países, y hemos visto al propio Trump apresurarse a ofrecer asilo a un puñado de granjeros blancos sudafricanos con el pretexto de que estaban siendo sometidos a un genocidio, producto de la imaginación de sus compañeros supremacistas blancos, mientras incitaba a un genocidio real, ciertamente terrible, en Gaza. La moraleja de todo esto es que la hipocresía ha sido la constante más destacada de la política exterior de Washington durante décadas y hasta el día de hoy.

Gilbert Achcar es un académico y escritor socialista libanés.

Traducción: César Ayala para viento sur.

Fuente: https://vientosur.info/sobre-el-mito-de-que-washington-abandono-la-hipocresia/

Imagen de portada: [Waleed Zein – Anadolu Agency]

«Bola de confusión»: la depresión que viene

6 Junio 2025 at 06:35

Cuando pensamos en la economía, la mayoría de nosotros sentimos una «bola de confusión»; esto no es solo una gran canción de la época de R & B (Ritmo y Blues). La frase significa que están sucediendo cosas alrededor que no dejan de confundirnos y por lo tanto, de desestabilizarnos.  Porque al estar confundidos, no es posible moverse. Psicológicamente es ser como un venado inmovilizado por los faros.

Pensemos en la economía de hoy. Estamos entrando en la «era de las tarifas», casi sin precedente en la historia moderna estadounidense. Según los tipos del Fondo Monetario Internacional –especialistas en obtener y guardar dinero que hablan de la acumulación capitalista– la caída en la actividad económica en Estados Unidos se está acercando a tasas comparables a las de 1932. Cuando escuché estas palabras, un escalofrío me recorrió los huesos, porque 1932 marcó la Era de la Gran Depresión.

Escucharán en cada canal, con la posible excepción de Fox o Newsmax, a un economista diciendo que nos estamos acercando a una recesión.  Una recesión significa dos trimestres de actividad económica a la baja, o sea, varios meses, seis meses o más.

Nadie se atreve a usar “la palabra con d”, y no me refiero a la democracia. “La palabra con d” es depresión, una de las palabras más temidas en el idioma inglés, pero el FMI acaba de hablar de esto.  Sus voceros no simplemente sacaron cualquier número al decir 1932.  Hablaron en lenguaje económico  para decirles a otros economistas, historiadores y analistas que la economía se está acercando a una depresión.  Y esta noticia debería preocupar a todos los que vivimos en este país.

Es cierto que la gran mayoría de la actividad económica en Estados Unidos es generada por los consumidores. Esto significa que cuando la gente sale a comprar, se convierte en el motor de la economía estadounidense. Y por eso la economía estadounidense es tan robusta. Pero si eso es cierto, lo contrario también lo es. Cuando haya una falta de ese tipo de actividad económica, entonces la recesión y, sí, la depresión, están en el futuro.

No es nada que celebrar, sino algo en lo que pensar y considerar muy seriamente.

Con amor y sin miedo, soy  Mumia Abu-Jamal.

Estos comentarios se graban por Prison Radio. prisonradio.org

13 de mayo de 2025

The Temptations. Ball of Confusion

La Tercera Guerra Mundial sobre el escritorio

3 Junio 2025 at 06:35

Como cada atardecer en Colonia del Sacramento, estaba sentado bajo los olivos de los abuelos, descansando de una larga jornada en la recogida de tomates en la granja, con mi por entonces amada Historia Universal del Arte de José Ráfols en las rodillas. Alguien (creo que uno de mis tíos, pero no pude ver su rostro) se acercó y me dijo que no estaba sabiendo explicar el problema porque no me estaba haciendo la pregunta correcta.

Me desperté inquieto y pensando en el mismo problema que me había agotado el día anterior. Supe a qué se refería aquel tío desconocido, tal vez el tío muerto en un misterioso accidente hace cuarenta años. En principio era un problema irrelevante: el mismo circo global producido en una casa de gobierno de un poderoso país. Pero la pregunta ausente iba acompañada de una respuesta trágica.

Intentaré explicarme.

La pregunta ausente

Las discusiones sobre las políticas del gobierno de Trump giran en torno a las posibles consecuencias de sus medidas arancelarias que han revuelto medio mundo: las bolsas de valores, la inflación, la reindustrialización, “una prosperidad nunca vista antes”. Todas parten de los decretos y declaraciones de intención del presidente.

Hay algo que está ausente en los medios dominantes en los análisis académicos, y no son las consecuencias ni las intenciones declaradas, sino el origen de todo. No es un origen histórico, sino su opuesto. Es un origen teleológico, un origen y una causa que está (de forma precaria) en el futuro.

Al proceder de esta forma, no sólo encontraremos consistencia de la orgía de aranceles con otras políticas del mismo gobierno, como la guerra contra la inmigración y las universidades, sino también una conclusión dramática.

Antes, resumiré las (significativas) contradicciones de estas políticas y narrativas.

Tarifas

Estados Unidos tiene déficit comercial y un endeudamiento real, aunque no tan grave como Japón. Los genios de los negocios siempre han basado su éxito, a punta de cañón, en la irresponsabilidad propia y las obligaciones ajenas. Es algo muy viejo, pero, como toda crisis, es usada como cortina de humo para el ajuste de los de abajo.

En teoría, los aranceles tendrían el objetivo de equilibrar la balanza financiera, pero las medidas reales revelan algo difícil de etiquetar como ignorancia. Como bien saben los economistas, todos tenemos déficit con nuestro supermercado y superávit con nuestro empleador. Sin embargo, la idea anunciada en abril de 2025 (“El día de la liberación”) consistió en una tabla rasa de aranceles a prácticamente todo el mundo.

En 1890 McKinley produjo la mayor recesión del siglo con una política arancelaria. En 1930, el presidente Hoover agravó la crisis con más políticas arancelarias, produciendo la gran Depresión de los años treinta que obligó al país a socializarse para salir de la catástrofe. Un factor central de esa crisis anunciada por Marx e iniciada en 1929 con el hundimiento de Wall Street, se debió a la sobreproducción de productos industriales que no se podían vender porque los obreros no tenían capacidad de compra.

Ahora, traigamos estas lecciones históricas al presente e imaginemos que se produce un milagro y Estados Unidos se reindustrializa con salarios que nadie aceptaría hoy. ¿A quién le vamos a vender los productos industriales que nuestra clase media no podrá comprar y tampoco el 96 por ciento del mundo debido a las barreras arancelarias?

Ahorro

El Objetivo Real necesita esa clase obrera, servil e incondicional, en situación de necesidad perpetua. Para eso se debe radicalizar su pérdida de derechos políticos (como la libertad de expresión) y sus beneficios sociales, creados por Roosevelt en los 30s y Johnson en los 60s, luego reducidos por la ola neoliberal y libertaria a partir de la Era Reagan-Thatcher, como la educación pública y los programas de salud estatales, como el Medicare y el Medicaid.

¿Qué mejor, para una población sufriente y embrutecida con la propaganda políticoreligiosa que más circo? La motosierra de Elon Musk es uno de los artilugios de bufón que para nada inventó el presidente argentino Javier Milei; ya lo había usado en los 90s otro neoliberal en Uruguay, el presidente Lacalle Herrera. Esta motosierra (DOGE) ya ha destrozado cientos de miles de puestos de trabajo sin alcanzar sus objetivos. Por el contrario, su maquinaria destructora ahorró 150 mil millones de dólares y, por su propia burocracia, produjo un gasto muerto de 130 mil millones, además de erosionar la producción y el consumo.

No hay que olvidar que, aparte del fanatismo anglosajón escondido detrás de excusas patrióticas, estas políticas están escritas por un gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos. El uno por ciento de la población estadounidense posee 50 billones de dólares, es decir, el doble del PIB de Estados Unidos.

Pero hay que ahorrar quitándole la asistencia médica a los jubilados pobres. Ellos no son productivos ni lucharán ninguna guerra.

Inmigración

Las políticas de deportación indiscriminada y las declaraciones racistas de Trump, son un agregado personal y cultural de este país. Son parte del circo y de la clásica incitación fascista, pero también coinciden con el Objetivo Real. Se podría legalizar a esos millones de trabajadores (y consumidores) altamente necesarios y productivos, como hizo Ronald Reagan en 1986, pero, para el Objetivo Real, no se confía en la sumisión incondicional de extranjeros no caucásicos. (Recordemos que más allá de los billones de dólares invertidos por las superpotencias en análisis de Inteligencia, todo se reduce a la escasa inteligencia de un pequeño grupo de psicópatas con un coeficiente intelectual más bien mediocre. Alguien con conexiones un poco más arriba me ha dicho que me odian por esta “arrogancia” y, honestamente, me importa un carajo.)

El propósito declarado no es que son negros y mestizos, sino la reducción de la criminalidad, al tiempo que se crean empleos en el sector manufacturero para los ciudadanos. Un contrasentido por donde se lo mire. Actualmente, en el sector industrial existe medio millón de puestos eternamente vacantes, y ese número va en aumento. Como no se puede decir que los hispanos son improductivos, se los acusa de asesinos y violadores, a pesar de que la tasa de criminalidad en este grupo es, por lejos, inferior a la de los nacionales.

La excusa tradicional siempre fue “No estamos contra la inmigración, sino contra la inmigración ilegal” (ver “El racismo no necesita racistas”). Ahora, como estos argumentos racistas y xenófobos no son suficientes para el Objetivo Real, se continúa por criminalizar a los inmigrantes legales: profesores y estudiantes extranjeros, todos legales, usando dos excusas anticonstitucionales: (1) expulsar, desmoralizar, desacreditar o silenciar a los críticos de Israel acusándolos de antisemitas; (2) los chinos son comunistas por nacimiento y, por lo tanto, son un peligro para Estados Unidos. ¿Y los Nazis? Bueno, bienvenidos, como siempre.

Universidades

Es el mismo problema de la base laboral, pero en la cúspide de la pirámide: cualquier reindustrialización, aparte de difícil por los salarios nacionales, será doblemente imposible por las mismas medidas tomadas: para una reindustrialización se necesitan universidades, ciencia, tecnología. Pero, para el Objetivo Real, en palabras del vicepresidente Vance, “Los profesores son el enemigo” y para el Proyecto 2025, “Las universidades son el enemigo”. Cuando Eugene Debs y otros estadounidenses antimperialistas comenzaron a dar discursos contra el ingreso a la Primera Guerra Mundial, fueron encarcelados por cometer el “delito de opinión”. Ahora, un siglo después, como lo expliqué en P = d.t, cuando el poder tiembla, la tolerancia a la diversidad-disidencia-democracia disminuye de forma proporcional.

A pesar de que la retórica se centra en “solo los estadounidenses importan”, los mismos estudiantes estadounidenses no quieren ir a universidades sin estudiantes internacionales. ¿Por qué? Por la ahora peligrosa diversidad. Porque no son estúpidos. Los estudiantes saben que en la diversidad de experiencias y perspectivas radica el progreso científico y académico en todas las áreas. Por otra parte, también saben que si quieren hacer una carrera más allá de la mera sobrevivencia animal deben relacionarse con gente de todas partes del mundo, aunque ni siquiera se tomen la molestia de viajar a otro país.

Hace unos años estuve en el MIT invitado por Noam Chomsky para una conversación y, recorriendo sus edificios, encontré una abrumadora mayoría de estudiantes y profesores hablando una diversidad de idiomas o hablando inglés con acento extranjero. Lo mismo Harvard y casi cualquier otra universidad que se precie de algo. Desde hace muchas décadas, la mayoría de las patentes en Estados Unidos es creada por extranjeros. Pues, justo esa ventaja que sobrevive en este país es la que los propulsores del Proyecto 2025 y de el Objetivo Real quieren destruir.

El Objetivo Real

La obsesión de Trump de una imposible reindustrialización con obreros con salarios de los 60, esconde un problema global y una advertencia oscura: la idea es hacer a Estados Unidos autosuficiente en previsión de una guerra global

¿Por qué deberíamos llegar a este extremo? Por la explicación que hemos desarrollado por años: porque, diferente a otras culturas y continentes, Noroccidente sólo se desarrolló por la brutalidad imperial y la fuerza de eliminar la prosperidad ajena con el discurso contrario. En particular, el mundo protestante y anglosajón no puede ver a nada ni a nadie sin clasificarlo como ángel o demonio. Obviamente, los demonios (los salvajes, los terroristas) son siempre los otros, y es urgente eliminarlos antes de que se les ocurra la misma idea a ellos.

Este Objetivo Real (seguro que en este momento está sobre una mesa de roble y caoba con un nombre más poético) está previendo y promoviendo la Tercera Guerra Mundial en base a datos concretos recogidos de los actuales campos de batalla. Sería abusar de la inocencia de los pueblos si descartamos esta hipótesis que, entiendo, es el mayor problema desde el año 850.000 AC, cuando solo sobrevivieron 1200 humanos en todo el planeta por una razón que los científicos todavía intentan aclarar.

La Segunda Guerra mundial no solo desarrolló la industria en Estados Unidos, sino que fue el factor que extendió la hegemonía anglosajona ante la decadencia del Reino Unido. La posguerra (la Guerra fría) demostró la eficacia del imperio Noroccidental (la OTAN) basado en la agresión y el acoso, no en la negociación o la convivencia. 

Estos son dos de los principales escenarios de estudio, ahora en las mesas de roble y caoba:

I

Rusia es el ejemplo más temido y más deseado. Las notas y discusiones sobre Rusia deben ser selváticas en este momento, ya que son una prueba sorpresiva e irrefutable de un país mediano que logró atravesar un largo conflicto bélico, bajo el bloqueo y acoso unánime de la OTAN, sin destruir su economía sino todo lo contrario. La clave no ha sido solo su poderío tecnológico, que no es superior al de Estados Unidos, sino su autosuficiencia industrial y agrícola. 

Karoline Leavitt, la vocera de la Casa Blanca declaró: “Necesitamos más plomeros y menos graduados en estudios culturales”. Estas ideas repetidas no sólo apelan al manual fascista creando falsas dicotomías para mantener a los de abajo en un permanente conflicto, sino que tienen un propósito doble: Si un plomero no escucha las criticas al sistema que lo mantiene en estado de necesidad, no sólo continuará en estado de obediencia sino que culpará a los críticos de su situación y (2) para el Objetivo Real, los esclavos funcionales serán cruciales, ya que no habría cárceles para tantos críticos saboteadores como Eugene Debs.

II

Gaza es el otro laboratorio donde esta mentalidad anglo-sionista, psicópata a extremos impensables, estudia cómo reacciona la población mundial ante repetidas matanzas surreales y cómo se controlan la indignación, las protestas y la opinión pública.

Sobre este tema, enorme, hemos escrito libros. No tengo espacio aquí para volver sobre los detalles, pero creo que la explicación sobre esta oscuridad ha sido bastante clara.  

www.youtube.com/watch?v=xEY97bHIAU4&feature=youtu.be

www.youtube.com/watch?v=EetW4qTYeD0&feature=youtu.be

La política interna de Estados Unidos

3 Junio 2025 at 06:20

Los italianos

El escritor Ross Barkan publicó en 2021 el libro The Prince, en el que relata las aventuras de Andrew Cuomo, discutido primogénito de Mario Cuomo, ex gobernador del Estado de Nueva York, perteneciente a una de las clásicas dinastías familiares que se mueven en torno y dentro del Partido Demócrata.

Andrew Cuomo, como su padre, también ocupó el cargo de gobernador de Nueva York, desde 2010 hasta agosto de 2021, cuando tuvo que dimitir por las múltiples acusaciones de molestias sexuales, que son solo un eslabón de la cadena de ilícitos que jalonan su carrera. Lo que diferencia esta acusación de las otras es el enfoque periodístico de los grandes medios, en este caso con seriedad y claridad.

La parábola de Cuomo es importante para entender los sectores burgueses y ricos que componen el ala conservadora del Partido Demócrata.

Cuomo también se ha preocupado por mantener una imagen progresista mientras en realidad se entendía con los republicanos. En su primer mandato, creó bajo cuerda el Independent Democratic Conference; los ocho miembros del esta agrupación votaban siempre con los republicanos. La derrota electoral de los componentes llevó a su disolución.

En 2014, Cuomo clausuró arbitrariamente la Moreland Commission, instituida por el mismo Cuomo para investigar hechos de corrupción en el estado de Nueva York.

Pero lo peor llegó con el COVID cuando algunos parlamentarios denunciaron los millares de muertos en las casas de reposo; Cuomo, garantizando la inmunidad penal retroactiva a las corporaciones sanitarias, sus fieles financiadores, autorizó a los hospitales a retirar a los ancianos internados por COVID, aun cuando todavía eran positivos.

Cuando los inevitables fallecimientos comenzaron a llevar a Nueva York a los primeros puestos de este ranking macabro, Cuomo falsificó las cifras.

Esta colección de ilícitos no ha conseguido todavía desplazar a Cuomo del partido y su participación en las primarias. 

En el mes de abril pasado se realizó un encuentro de fundraising en Nueva York, organizado por la Columbus Citizen Foundation y la Italian American Democrats, donde se pagaba el ingreso.

Obviamente, se recaudaron decenas de miles de dólares apuntando a las primarias democratas del 24 de junio para el cargo de intendente. Andrew Cuomo es el favorito en los sondeos con el 38%; su principal antagonista es Zohran Mamdani, del Democratic Socialists of America, actualmente diputado en el Parlamento del Estado; los sondeos le adjudican un 17%.

Un participante del encuentro al que se le garantizó el anonimato aceptó responder a un periodista de Jacobin USA; entre los asistentes se encontraban muchísimos hombres de negocios conservadores, se podían fotografiar con Cuomo en un cuarto especialmente preparado, hablaban directamente con él explicando ideas y proyectos, sabiendo que después el candidato los recordaría.

La atmósfera era familiar porque había muchos viejos sostenedores que habían apoyado al padre y ahora sostienen a Andrew en un clima que recuerda el film El Padrino.

Cuomo pronunció un discurso donde criticó a la izquierda que “considera reaccionaria a la comunidad italoamericana”. Sostiene que todos los grandes líderes americanos poseían esclavos, entonces existe una rabia selectiva contra los ítaloamericanos, “perseguidos porque Cristóbal Colón era italiano y los italianos son un blanco fácil”.

Esta frase desencadenó un aplauso estruendoso por parte de esta multitud rica, conservadora y predominantemente anciana.

Uno de sus blancos favoritos es Alexandria Ocasio-Cortez, a quien considera responsable de que Jeff Bezos haya renunciado a abrir en Queens un cuartel general de Amazon que habría significado 25.000 puestos de trabajo.

Con la retórica usual que acompaña los grandes proyectos edilicios (progreso, áreas saneadas, trabajo) argumentó que el proyecto había sido aprobado por el mismo Bill de Blasio; el proyecto cayó porque Ocasio-Cortez denunció que se trataba de un corporate welfare, un regalo a las corporaciones; en efecto, el proyecto comportaba exenciones fiscales gigantescas.

El estado y la ciudad de Nueva York son tradicionalmente democráticos; Cuomo, que es esencialmente un republicano, se debe mover con un código cifrado que los conservadores democráticos comprenden y aplauden, de allí los ataques al ala izquierda del Partido Demócrata, “que tiene todas las características de los socialistas porque son anti negocios, contra la riqueza y contra el desarrollo”.

Y dijo que le hará juicio a Democratic Socialists of America por apropiación ilícita del término demócrata. 

La comunidad ítaloamericana es también responsable del proceso de gentrificación; es notorio el cambio del perfil de Brooklyn, que ha pasado de ser una ciudad horizontal a vertical; con sus torres, ahora compite con la vecina Manhattan. El cambio ha producido la expulsión de miles de residentes y las cuotas de casas prometidas no han sido respetadas.

Algunos de estos empresarios estaban en el evento de Cuomo, como Carlo Scissura, presidente del New York Building Congress, que representa a centenares de empresas del sector. También estaba John Viola, hijo del millonario Vincent Viola, que, además de constructor, es CEO de la National Italian American Foundation (NIAF), la organización no profit italoamericana más prestigiosa e influyente, fundada en los años ‘70.

El tour opositor

Mientras Trump y su banda operan según sus particulares impulsos destructivos, el tour Fighting Oligarchy recorre el país encabezado por sus líderes, el octogenario Bernie Sanders y Ocasio-Cortez; pertenecen al restringido grupo que en Estados Unidos practica una oposición severa y popular.

Las cuestiones que básicamente interesan a la población son sanidad, salario mínimo y aborto, argumentos que tienen un impacto significativo en la vida cotidiana.

Una de las cuestiones es cómo el Partido Demócrata podrá reconquistar el voto de los hombres, en especial de los blancos, sin abandonar las comunidades marginales.

Sanders sostiene que, si bien hay argumentos que separan a las personas, hay otros, en especial económicos, que las unen, uno especialmente: la ineficiencia de la sanidad pública.

El problema es traducir el éxito de las concentraciones masivas del tour en votos; ninguno del dúo compite en sedes electorales (los dos son parlamentarios); la organización tiene una plataforma nacional que recoge pequeñas donaciones para tener en pie la lucha. Una de las posibilidades de enrolar estas voluntades podría ser el arma del referéndum, dado que en las elecciones generales la gente común no tiene ocasiones de intervenir en el debate legislativo.

En cambio, las medidas electorales promovidas por los ciudadanos en el ámbito de cada Estado funcionan; han sido aprobadas en el 55% de los casos. En el caso de políticas igualitarias para conseguir una sociedad más equitativa, se aprobaron en el 65% de los casos; las medidas centradas en la redistribución económica han superado el 75% de los votos.

Los puntos son siempre los mismos: aumento del salario mínimo, ampliar el acceso a Medicaid, reducción del recaudo abusivo de las deudas y tasación de los ricos para financiar el servicio público.

La cosa más importante es que estas victorias se verifican tanto en Estados azules (demócratas) como en rojos (republicanos). En los Estados republicanos, las iniciativas por justicia económica han sido aprobadas en un 92%, lo cual es un gran suceso. Quiere decir que cuando los electores republicanos tienen la posibilidad de elegir políticas más justas, nueve de cada diez votan “sí”.

Los republicanos han hecho blanco de su batalla el Affordable Care Act de Obama, pero cuando los electores de ocho Estados republicanos han votado sobre la ampliación del Medicaid, la propuesta fue aprobada en siete con una media del 60%; es el único modo de ampliar el servicio en los Estados republicanos.

En el ámbito del salario mínimo, las iniciativas han tenido un éxito notable: de veintiocho votaciones estatales, veintisiete fueron aprobadas, siempre con una media del 60%. Con el costo de la vida alto y con el endeudamiento de las familias, el electorado, votando de esa manera, solamente ha hecho una cosa lógica: ha actuado en favor de sus intereses.

El aborto ha sido una causa de división del país prácticamente a la mitad; empero, cuando la cuestión apareció en 2022 en las listas electorales de diecisiete Estados, catorce eligieron la libertad reproductiva, incluyendo Estados republicanos como Arizona, Missouri y Montana.

El Partido Demócrata se comporta como si aprobar políticas dirigidas a las personas comunes fuera un esfuerzo de acrobacia política casi imposible; las iniciativas ciudadanas a veces obtienen resultados mayores que los políticos vencedores de la misma lista.

Obviamente, los grandes partidos trabajan para recortar el poder a los ciudadanos, como comenta Quentin Savwoir, director de Programas y Estrategia del Ballot Initiative Strategy Center (BISC), un think tank que opera en las campañas de iniciativa electoral progresista, y agrega “principalmente el partido republicano, pero para ser honesto, en algunos casos también el Partido Demócrata”.

Claramente, estas victorias no pueden basarse en la popularidad de un argumento; se necesitan campañas estratégicas bien organizadas. De esto se ocupa el Fairness Project, que ha conseguido 29 resultados en 32 presentaciones en la última década.

Cuentan con un pequeño equipo y su modelo es simple: concentrarse en cuestiones realizables, de gran impacto y popularidad en los Estados republicanos; Kelly Hall, dirigente del Fairness, dice: “Nos liberamos del aspecto de perfomance y nos concentramos sobre lo que es altamente eficaz”.

Un ejemplo fue la campaña por el derecho al aborto en Arizona, que recogió tantas firmas, donde la oposición antiaborto, que contaba con un presupuesto imponente, fracasó totalmente. La Propuesta 139, como se llamaba, venció con el 62% de los votos, centenares de miles de votos más que los que obtuvieron Trump y Kamala Harris en el Estado.

Sucedió algo similar con Medicaid, donde el protagonista es Josh Hawley, senador republicano de Missouri, famoso por haber sido fotografiado delante del Capitolio el 6 de enero de 2021 con brazo y puño alzado en dirección a la manifestación que negaba la victoria de Biden.

Hawley, enemigo jurado del Medicaid, realizó una inversión en U cuando su Estado, Missouri, votó por la ampliación del Medicaid en 2020. Ahora es uno de los republicanos que lo defienden de Trump.

Los triunfos de las iniciativas populares no garantizan la realización de las propuestas; algo similar sucedió en Italia con el referéndum a favor del agua pública: la propuesta ganó, pero no consigue imponerse en el mundo real por el fuerte rechazo de los poderes fácticos y algunos partidos.

En Estados Unidos, colocar una iniciativa en la boleta electoral es difícil y costoso; mientras tanto, las reglas se han complicado y se vuelven más restrictivas. Son los anticuerpos del sistema, que a través de parlamentarios y poderosos grupos de intereses atacan las iniciativas populares.

Las victorias que podrían traer alivio a los ciudadanos en dificultad son atacadas por los parlamentos del Estado y a veces por los tribunales, como sucedió con la iniciativa del 2020 en Arizona, que proponía tasar los réditos altos para financiar la instrucción pública.

Los estudiosos de la democracia desde abajo consideran que la fuerza disruptiva del tour de Sanders y Ocasio-Cortez podría ser la herramienta que conecte los esfuerzos de los Estados en un único movimiento en todo el país, que consiga consolidar esta fuerza en un programa nacional coherente.

Los Jóvenes Turcos

En 2002 apareció un network radial llamado The Young Turks (TYT); en 2005 cambió formato, entrando en YouTube. Es uno de los canales de difusión progresista más seguido en Estados Unidos.

Su creador hoy tiene 55 años; es Cenk Uygur, nacido en Turquía y crecido en Estados Unidos. Uygur tiene fama de fogoso y apasionado, y se le reconoce además su sinceridad.

Su trabajo no es solo mediático; también actúa en el mundo real. En 2016 fue cofundador de Justice Democrats para desafiar a los pesos pesados del establishment americano. En 2018, el grupo llevó a la victoria a Ocasio-Cortez al Capitolio y a Zohran Mamdani a la asamblea estatal (rival de Cuomo en Nueva York), lo que recuerda la acción de los fundadores de Podemos en España, hacer política desde el programa La Tuerka.

Cenk Uygur ha lanzado un nuevo movimiento, Populist Takeover of the Democratic Party, con el que piensa atraer también a “populistas” de derecha-centro para las elecciones de medio término de 2026.

Uygur tiene opiniones propias y claras respecto a los próceres del Partido Demócrata, admira a Bernie Sanders y ha denunciado el falso progresismo de Barack Obama: “Obama ha dañado el movimiento progresista, finge serlo y actúa subrepticiamente. En 2020 consiguió que el establishment demócrata apoyara a Biden en detrimento de Bernie Sanders, aunque nunca lo dijo públicamente porque no tiene el coraje de decir lo que piensa”.

En 2020, los sondeos daban a Sanders adelante de Trump, así como en 2016, cuando medía 12 puntos más que Hillary Clinton; en cambio, las emisoras de TV sostenían que solo Hillary podía vencer. Evidentemente, el candidato progresista fue boicoteado.

“Obama ama más a los donantes que a los electores”, dice Uygur; además, los demócratas ricos tienen terror de Sanders, de un aumento de impuestos y una regulación de los negocios.

“Obama, pero también Nancy Pelosi, después del desastroso debate con Trump, presionaron a Biden para que se retirara; querían una convención abierta porque consideraban a la Harris una candidata terrible, y en esto estoy de acuerdo con ellos”.

Las cosas se complicaron dentro del Partido Demócrata porque Biden, según Uygur, es una de las personas más egocéntricas y vengativas de la política. Por eso dio su apoyo a la candidatura de Harris solo el día de su retiro porque sabía que sería muy difícil contrastar su decisión.

Tanto Obama como Pelosi y Biden sabían que Harris era solo una word salad, capaz de hablar y hablar sin llegar a ninguna conclusión coherente; Biden lo había comprobado en más de tres años de presidencia y todo el establishment demócrata lo sabía.

Esta operación fue una montaña de mentiras hasta imponer la idea de que Harris era la candidata perfecta. Pelosi, velozmente, el día sucesivo formalizó su apoyo a la candidatura; después pasaban los días y el silencio de Obama era siempre más opresivo. Finalmente, después de cinco días, Obama se pronunció en una llamada telefónica con su esposa Michelle y dieron su respaldo a Harris.

Uygur sostiene que en el Partido Demócrata existen tres tendencias o corrientes: los corporate democrats, que hacen lo que quieren sus electores y financiadores; esta corriente sostiene un discurso progresista que en la práctica de gobierno llega al máximo al 15% de su cumplimiento, como el Obamacare o un mínimo del Green Deal en la administración Biden.

Después vienen los progresistas, donde Uygur ubica a Sanders y The Young Turks; y después vienen los “populistas”, que pueden ser de derecha, de centro o de izquierda.

Los populistas de izquierda se interesan en las cuestiones económicas y en la guerra, y son el punto de referencia principal de Populist Takeover, el movimiento que está lanzando Uygur.

Pero también existe dentro de los progresistas la corriente que puede definirse (según Uygur) farleft, que forma parte de su movimiento, donde militan muchos marxistas; es una corriente focalizada en problemas sociales y luchas culturales. El mismo Uygur se considera far-left.   

En este momento histórico es imposible romper la estructura bipartidista, por la enorme cantidad de dinero que requiere; el único que lo logró fue un millonario, Ross Perot. Este debate está siempre vigente por la cuestión de la posible reformabilidad del Partido Demócrata. Uygur piensa que practicar una especie de entrismo en las primarias democratas sea más realista que la creación de un tercer partido; el antecedente es una vez más Bernie Sanders, que casi lo logró en dos ocasiones.

Pero Sanders tiene un problema, una cuestión de personalidad: es demasiado buena persona, es educado, y en los debates no mete el dedo en la llaga. “En los debates de 2020 con Joe Biden, el equipo le había preparado una lista de escándalos y mentiras para desenmascarar a Biden”. Sanders lo intentó, pero atacar de manera brutal a Biden (o cualquier otro) no pertenece a su estilo, lo que en estos tiempos hace de Sanders una persona especial.

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/conservadores-y-progresistas/

Gaza, 600 días después: una catástrofe sin fin

31 Mayo 2025 at 06:35

“Seiscientos días después [del comienzo de la ofensiva israelí], la situación humanitaria en Gaza atraviesa su momento más sombrío”, afirma el último comunicado del Equipo Humanitario de las Naciones Unidas en los Territorios Palestinos Ocupados, encargado de coordinar la ayuda destinada a la población palestina. Israel mantiene un bloqueo casi absoluto sobre la Franja de Gaza desde hace tres meses y ha impedido que alimentos, medicinas, combustible y agua potable lleguen a los más de dos millones de residentes del enclave palestino. Las muertes por inanición aumentan, al tiempo que las fuerzas armadas israelíes continúan bombardeando hospitales, viviendas y campamentos para personas desplazadas ubicados en las llamadas “zonas seguras”.

El 23 de mayo, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, afirmó: “Los palestinos de Gaza están soportando lo que puede ser la fase más cruel de este cruel conflicto. […] Toda la población de Gaza corre el riesgo de padecer hambruna. Las familias pasan hambre y se les niega lo más básico. Todo esto, mientras el mundo entero observa en tiempo real”.

La violencia que Israel ejerce contra Gaza cuenta con el apoyo de los dos partidos principales de Estados Unidos. El mismo día que el secretario Guterres hizo estas declaraciones a la prensa, Israel bombardeó la casa de la doctora Alaa al-Najjar mientras ella estaba trabajando en la sala de emergencias del hospital Nasser. Nueve de los diez hijos de la doctora murieron en el ataque. El esposo de al-Najjar, también médico, y su único hijo sobreviviente —Adam, de once años— resultaron gravemente heridos.

Ali al-Najjar, cuñado de la doctora, describió detalles del bombardeo:

“Empezamos a sacar cuerpos carbonizados. Uno de los trabajadores de Defensa Civil me entregó uno de los cuerpos. La doctora Alaa, que estaba junto a mí, reconoció el cuerpo y dijo ‘esta es Reval. Démela’… como si su hija aún estuviera con vida. Pidió que le permitieran sostenerla en brazos. […] Quería abrazar a su hija, aún viendo que su cuerpo estaba calcinado. Luego, agarramos a esos niños carbonizados y los trasladamos al hospital Nasser. Me llevé a la doctora conmigo. Ahora ella permanece atrapada entre sus hijos muertos, su único hijo sobreviviente y su esposo, quien se debate entre la vida y la muerte”.

Adam fue trasladado de urgencia a la sala de emergencias del hospital Nasser, donde fue atendido por el doctor Graeme Groom, un cirujano ortopédico de Londres que está trabajando como voluntario en Gaza.

Días después del ataque, Groom dijo a Democracy Now!: “Me resulta difícil describir el horror de lo que le ha ocurrido a la familia [de la doctora al-Najjar], porque estuvimos todo el día en el quirófano y este pequeño trozo de humanidad llegó cuando ya deberíamos haber concluido lo que habíamos planeado hacer. Nos enviaron al pobre Adam para que le amputáramos el brazo izquierdo”. Y continuó: “Las personas que se encuentran muy cerca del lugar donde ocurre una explosión sufren lo que llamamos una ‘lesión cerebral traumática’. Sus cerebros quedan profundamente alterados y sus funciones cognitivas pueden resultar dañadas de forma irreversible. Continuaremos trabajando en el brazo [de Adam] y en el resto de sus heridas. El tiempo dirá qué pasa con su lesión cerebral”.

Los palestinos de Gaza que milagrosamente han logrado escapar de la muerte o de resultar heridos durante el ataque y asedio israelí, que ya lleva más de 600 días, siguen enfrentando una escasez catastrófica de alimentos, la falta de agua potable y de servicios de saneamiento, así como el trauma físico y psicológico devastador provocado por el asedio, el hambre y una guerra sin fin.

La cadena Al Jazeera informó que Israel está atacando comedores comunitarios y que unas 20 de estas instalaciones, pequeñas pero de importancia vital, han sido destruidas en las últimas semanas. Como consecuencia de esto, la desesperada población palestina se ha visto obligada a recurrir a los escasos centros de ayuda establecidos por la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), una organización estadounidense de dudosa reputación que cuenta con el respaldo de Israel.

Horas antes de que la organización comenzara sus operaciones esta semana, su director ejecutivo, Jake Wood, renunció a su cargo y escribió: “Está claro que no es posible implementar este plan y al mismo tiempo respetar estrictamente los principios humanitarios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia, a los que no renunciaré”.

En conversación con Democracy Now!, Jeremy Scahill, un periodista del medio independiente Drop Site News, brindó detalles sobre la Fundación Humanitaria de Gaza.

“[La Fundación Humanitaria de Gaza] fue establecida por personas vinculadas a la CIA y a la inteligencia israelí, con la intención de que actúe como instrumento en la guerra de aniquilación promovida por Netanyahu. El propio Netanyahu […] reveló que estaba recibiendo algunas presiones, incluso por parte de los más fervientes aliados que tiene dentro del Bloque Republicano del Senado. Dijo que ellos no quieren dar la impresión de que se está matando de hambre a los palestinos, porque eso podría llevar a que Estados Unidos deje de brindarle apoyo y armas [a Israel], y que, por tanto, necesitan dar la apariencia de que están ofreciendo algún tipo de ayuda”.

Scahill agregó que la Fundación Humanitaria de Gaza “instauró lo que funcionarios de ayuda internacional han descrito como condiciones propias de un campo de concentración o de internamiento” para distribuir una ayuda alimentaria insignificante. Los militares que custodian esos centros de ayuda han disparado contra la multitud, matando e hiriendo a personas que intentaban obtener algo de comida.

Mientras los gazatíes se enfrentan a la hambruna, el presidente Donald Trump insiste en su propuesta de que Estados Unidos se “apropie” de Gaza y la convierta en la “Riviera del Medio Oriente”. La cadena NBC News informó que el Gobierno de Trump elaboró y evaluó planes para reasentar hasta un millón de palestinos de Gaza en Libia, algo que la Casa Blanca ha negado. Independientemente del destino, la limpieza étnica es un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad.

Mientras tanto, ciudadanos y estudiantes de todo el mundo continúan desafiando la represión de las protestas de solidaridad con Gaza y exigiendo una paz justa y duradera en Israel y Palestina.


© 2025 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: https://www.democracynow.org/es/2025/5/30/gaza_600_dias_despues_una_catastrofe

¡Detengan el asalto patronal a Medicaid!

31 Mayo 2025 at 06:30

A medida que el régimen de MAGA realizaba su marejada de decretos presidenciales reaccionarios y ofensivas legislativas en los primeros más de 100 días de la toma de posesión de Trump, era obvio que uno de los principales objetivos del gobierno de los multimillonarios era tomar más de la riqueza que creaban los trabajadores y trasladarla a los ricos, a los capitalistas. 

Algo de esto se ocultaba tras la destrucción a largo plazo del medio ambiente cuando abrió las tierras públicas y los fondos marinos al saqueo corporativo y permitió una mayor contaminación de las tierras indígenas. 

Parte de esta estafa se ocultó con la falsa presentación de los aranceles como un impuesto a otros países. En realidad, los aranceles son un «impuesto sobre las ventas» regresivo impuesto a los trabajadores estadounidenses que presupuestan en función de las compras de bienes producidos en países que producen a precios más bajos.

Parte de esta estafa se enmascaró como «eficiencia gubernamental», que desmanteló departamentos gubernamentales que, al menos parcialmente, atienden las necesidades de los trabajadores, como Asuntos de Veteranos, Seguro Social, Medicare, Educación, Trabajo, Seguridad y Salud Ocupacional, etc.

Si realmente se recortó algún gasto, se invirtió inmediatamente con una mayor hinchazón del presupuesto militar destinado a preparar una gran guerra contra China o Irán y a seguir armando el genocidio de Israel. Ahora también planean recortar los impuestos a las corporaciones y a los multimillonarios que Trump alineó tras de sí durante las elecciones.

Para cualquiera que reconozca el objetivo de la plutocracia MAGA (y rechace la propaganda de la clase dominante que convierte falsamente en chivos expiatorios a los trabajadores inmigrantes o a los ya discriminados), los movimientos de Trump pueden explicarse de forma sencilla. Está tomando más de la riqueza creada por los trabajadores y entregándosela a los patrones. Robin Hood a la inversa.

Ahora los republicanos del Congreso han añadido al proyecto de Trump un ataque directo a la salud de millones de personas que, en este país tan rico, tienen los ingresos más bajos y el menor acceso a la atención sanitaria. Es un proyecto de ley que restringe la capacidad de estos miembros más pobres de la clase trabajadora para acceder a la atención médica a través de Medicaid. 

Según las organizaciones que estudian en detalle estos avances -por ejemplo, el Programa Nacional de la Ley de Salud-, la propuesta republicana de la Cámara de Representantes recortaría más de 7.000 millones de dólares de Medicaid durante la próxima década y haría que 13,7 millones de personas perdieran la cobertura sanitaria. Estos ricos republicanos de la Cámara, que sólo sienten desprecio por cualquier persona por debajo del nivel de pobreza, intentaron disfrazar los recortes de «restricciones de elegibilidad». Eso es mentira.

Esto significa hacer que la gente trabaje al menos 80 horas al mes para obtener Medicaid. Y copagar 35 dólares para ver a un médico. Nada en el proyecto de ley garantiza que se ofrecerá trabajo, ni formación, ni prevé circunstancias atenuantes que hagan imposible ese trabajo. E incluye suficientes obstáculos a la hora de solicitar Medicaid como para disuadir a la gente de siquiera intentarlo. 

El propio Trump debe de haberse dado cuenta de que medidas tan impopulares podrían mermar su cada vez más estrecha base. Incluso ha dicho repetidamente en público que no quiere tocar Medicaid de ninguna manera. 

No es que nadie pueda tomar algo de lo que dice Trump un día cualquiera como si valiera lo que le dicen sus cuerdas vocales. Incluso sin este recorte de Medicaid, lo que él llamó su «gran y hermoso proyecto de ley» fue una estafa a los trabajadores y a los pobres y una bendición para el complejo militar-industrial. La última noticia es que está avanzando en el Congreso.

El Partido Demócrata, aunque sus congresistas han votado en contra del «one big, beautiful bill», no ha conseguido movilizar a lo que obviamente sería una mayoría de la población contra este asalto. Tanto las manifestaciones de «Manos fuera» como las de los sindicatos el Primero de Mayo dejaron claro que masas de gente protestarían en defensa del Seguro Social, Medicare y Medicaid. La mayoría también se manifestaría contra la guerra.

Sería otro crimen, no sólo de Trump sino de los dos partidos capitalistas monopolistas si aprobaran este ataque contra la clase trabajadora. Si incluye recortes a Medicaid, significa un ataque directo a la parte más vulnerable de la clase obrera multinacional y multigénero, las personas sin discapacidad y con discapacidad. Un fuerte lema del movimiento obrero siempre ha sido «Un perjuicio para uno es un perjuicio para todos».

Lo que hace falta es una lucha unida de todos los que comprendan que este asalto va dirigido contra todo lo que los trabajadores han ganado en el pasado. Una vez movilizado, este movimiento puede seguir luchando por más de lo que los patrones y multimillonarios roban a quienes producen toda la riqueza de la sociedad. Y luchar contra las guerras a las que les empuja su sistema.

Fuente: https://www.workers.org/2025/05/85854/

Desprecio y castigo, la política de Trump para América Latina y el Caribe

30 Mayo 2025 at 06:20

En los primeros tiempos de éste, su segundo gobierno, Donald Trump va desplegando una política despreciativa y punitiva hacia América Latina y el Caribe, profundizando una lógica de hostigamiento, basada en sanciones, deportaciones masivas, amenazas de anexión territorial, aplicación de aranceles y recortes de ayuda a quienes no se alineen directamente a su gestión.

Uno de los pilares de la campaña presidencial de Donald Trump durante 2024 fue su cruzada contra los millones de inmigrantes ilegales del país. Prometió llevar adelante la mayor operación de deportación masiva en la historia del país, con un millón de personas deportadas por año. Y lo va cumpliendo.

Un cambio profundo, ya que su antecesor, Joe Biden había puesto atención a Latinoamérica sin hacerla su prioridad y había designado a su vicepresidenta, Kamala Harris, como la encargada de gestionar las causas de la migración desde el llamado Triángulo Norte (conformado por Guatemala, Honduras y El Salvador), aunque sin mayores logros. Durante su mandato, Biden, sin tanta alharaca como su sucesor, logró el récord de más de cuatro millones de deportados.

La meta de Trump es controlar la frontera con una alta tecnologización; utilizar la amenaza de subas de aranceles a los países que no quieran aceptar deportaciones o que no colaboren para frenar el camino de los migrantes y tercerizar la detención de los deportados (en Guantánamo u otras prisiones como la Cecot salvadoreña). Asimismo, dispuso la interrupción de las solicitudes de asilo por cuatro meses.

En su semana inaugural, Trump se enfrentó a su homólogo de Colombia, Gustavo Petro, por las deportaciones de migrantes. En la segunda, atacó la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por el control de la frontera . En su gira centroamericana Marco Rubio, logró acuerdos con El Salvador y Guatemala para acelerar deportaciones desde el norte.

Con respecto a México, las mayores tensiones se dieron cuando Trump dijo que iba a imponer aranceles del 25% a los productos mexicanos a partir del primero de febrero. Pero, luego de dialogar con la presidenta mexicana, esa suba arancelaria fue pausada durante treinta días, a cambio de que México desplegara diez mil efectivos en la frontera para controlar la migración y el tráfico de fentanilo.

Con respecto a Venezuela, parece haber un cambio en el posicionamiento estadounidense y del propio Trump. En su anterior gobierno había reconocido a Juan Guaidó como “Presidente encargado”. Ahora, la postura tiende a ser más pragmática. Sin reconocer oficialmente al gobierno de Nicolás Maduro, se han entablado algunas negociaciones y conversaciones. El enviado especial de EEUU, Richard Grenell, negoció la liberación de ocho ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela a cambio de recibir deportados en su país.

Otro aspecto relevante de la relación de Trump con América Latina es el acercamiento a presidentes ultraderechistas que adulan su figura y su construcción política. A Nayib Bukele, presidente de El Salvador, la gira del secretario de Estados Marco Rubio le sirvió para acercar posiciones con el presidente estadounidense, a quien le ofreció la famosa “megacárcel” de su país para recibir deportados.

Por otro lado, el libertario presidente argentino Javier Milei, es probablemente el jefe de Estado de mayor seguidismo a las posturas de Trump hacia la región. A sus participaciones en los encuentros de la CPAC (Conferencia de Acción Política Conservadora) y a sus votos en las resoluciones de Naciones Unidas, se le sumó la propuesta para buscar un Tratado de Libre Comercio de Argentina con Estados Unidos (lo que podría significar romper vínculos con sus socios del Mercosur).

Otro gobernante apurado por mejorar los vínculos con Trump es Daniel Noboa, presidente de Ecuador. Una muestra es la aplicación de aranceles por parte de Ecuador a productos mexicanos, en un 27%.

Noboa ha propuesto el año pasado reabrir la base militar que Estados Unidos operaba en la ciudad de Manta (cerrada en 2009 por el entonces mandatario Rafael Correa), así como también acercar vínculos con grupos estadounidenses con el pretexto de la necesidad de colaboración para enfrentar el aumento de la violencia criminal en el país en los últimos años (incluso contratando a los mercenarios de Blackwater).

Trump intentó apoderarse del Canal de Panamá e incluso ordenó cambiar el nombre del Golfo de México. En Panamá, Theodore Roosevelt firmó un tratado para la obra del Canal, que costó 375 millones de dólares y tomó alrededor de diez años para completarse.

Estados Unidos lo controló hasta 1977, cuando por un acuerdo entre Jimmy Carter y Omar Torrijos ordenó la devolución de la jurisdicción del Canal al país centroamericano de manera gradual, hasta completarla en 1999. Este acuerdo incluyó una cláusula de neutralidad en su operación. En este punto Trump se basó para denunciar el manejo chino del canal.

A lo largo de los últimos dos siglos la relación entre Estados Unidos y los países latinoamericanos ha tenido idas y venidas en diferentes contextos. Partiendo de la declaración conocida como “Doctrina Monroe”, enunciada en 1823 por el entonces presidente James Monroe y la frase “América para los americanos” tuvo como finalidad combatir cualquier tipo de injerencia extracontinental en América.

Una vez concluida la Guerra Fría, el Consenso de Washington marcó la última década del siglo XX y las políticas neoliberales de apertura económica, desregulación de los mercados, privatización de empresas públicas, entre otras medidas, se propagaron por toda la región.

A comienzos del siglo XXI la relación tuvo diferentes momentos. El “No al ALCA” en noviembre de 2005 marcó un freno al proyecto para la creación de un Área de Libre Comercio de las Américas. Durante la segunda presidencia de Barack Obama se tendieron algunos puentes: fue el primer presidente estadounidense en visitar Cuba desde la Revolución, pero eso sólo fue un cambjo simbólico.

La primera presidencia de Trump no tuvo el foco puesto en América Latina, pero se destacó una política activa de presión y sanciones contra el gobierno venezolano. La política exterior de Trump se concentró sobre todo en su región más próxima, es decir, en México y América Central, a través de la renovación del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés), rebautizado como T-Mec, así la asistencia sanitaria hacia los países centroamericanos en el contexto de la pandemia de Covid-19. Los países suramericanos no obtuvieron una especial atención durante este período.

Joe Biden intentó recapitular la relación con una Cumbre de las Américas en 2022, pero no tuvo éxito por la negativa a participar de varios mandatarios latinoamericanos. Allí anunció la creación de la Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas (APEA), como un programa para fomentar inversiones en la región, buscando generar un contrapeso geopolítico al avance chino.

Y, ahora, el segundo gobierno de Donald Trump parece decidido a volver a pisar fuerte en la región latinoamericana, por su preocupación por la relación de China con los países de la región, el drama migratorio y la influencia hemisférica, centrado en su poder blando.

La prensa en Estados Unidos

30 Mayo 2025 at 06:15

En Estados Unidos se calcula que han desaparecido un tercio de todos los periódicos que existían en 2005. De los aproximadamente 6 mil periódicos que aún sobreviven en este país, más de dos perecen cada semana, y una mayoría han tenido que dejar de publicar diario para continuar sólo como semanarios.

Las redacciones han sufrido recortes masivos. Se registró un desplome de 70 por ciento entre 2006 y 2021 en la cifra de trabajadores en la industria de periódicos en Estados Unidos; el número de empleados en las redacciones se redujo a más de la mitad, de 75 mil a menos de 30 mil en ese periodo. Como resultado, hay lo que llaman desiertos de noticias en comunidades y hasta regiones por todo el país, lo cual ha beneficiado a la derecha estadunidense. Y este panorama se extiende, en diversos grados, por todo el mundo.

Entre los factores que llevan a esta crisis está la transición digital en el sector de los medios. El modelo de negocios tradicional, que giraba en torno a ingresos por publicidad, carteleras y el aviso oportuno, deja de funcionar en la era digital. El gran desafío para los medios en las tres décadas recientes es cómo navegar el mar digital.

Pero más allá de la nueva era tecnológica y sus implicaciones para los medios de noticias, la crisis del periodismo se debe en gran medida a fuerzas y personas ajenas al periodismo que están dispuestas, por razones de avaricia empresarial o por un juego político, a sacrificar a un periódico o a un medio.

Por un lado, empresarios e inversionistas cuyo interés central no es el periodismo, sino el negocio, imponen una estrategia de mercado que lleva al desastre a grandes y pequeños periódicos. Los medios son adquiridos por empresarios como si fueran una inversión más y los someten a la lógica absolutamente analfabeta de Wall Street, donde lo único que se evalúa son las ganancias y las divisas para inversionistas.

Y para exprimir los beneficios financieros se aplican recortes drásticos de reporteros, fotógrafos, editores, caricaturistas, diseñadores, redactores y más –para reducir costos–, con lo cual inevitablemente diezman la calidad del medio, y con ello, la disminución de su público hasta llevarlo al suicidio.

Otro factor más en esta crisis son intereses políticos, que buscan usar al periodismo para sus propias agendas, algo que a veces se combina con los intereses empresariales. En este país, la ilustración de eso se ve plenamente en la relación entre los medios y Trump. Grandes empresas como The Washington Post, y las matrices empresariales de CBS y ABC News, entre otros, están sacrificando su periodismo por intereses de negocio y/o políticos ante un presidente que los acusa, hostiga y amenaza para sus propios fines políticos.

Todos justifican sus juegos con el periodismo con grandes frases como la defensa de principios como la libertad de expresión. Pero son muy flexibles en privado y, en efecto, obrando como decía Groucho Marx: Estos son mis principios y, si no te gustan, pues tengo otros.

Por ello, el mayor reto para los periodistas y periódicos independientes es defender los principios fundamentales, y el propósito, del medio.

Nadie es periodista para volverse rico, ni para escalar en la sociedad, ni para ser empresario. El periodismo bueno e independiente, en su esencia, tiene la misión de intentar acercarse a la verdad, hacer que el poder rinda cuentas, dar voz a los que no son escuchados, contar la historia de cada día. Los periódicos que cumplen con esta misión deben ser vistos como un bien público con un propósito moral, señala Alan Rusbridger, periodista y ex director de The Guardian.

Quienes traten de reducir un buen periódico a sólo otra empresa más o solo otro instrumento en algún juego político, están atentando contra un esfuerzo colectivo dedicado a algo más importante que las ganancias y el poder personal.

Galeano escribió: «los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias.» Contarlas con veracidad y cariño, y tejerlas en una historia compartida –y no como productos para vender o como parte de un juego político–, es periodismo.

Los Tigres del Norte. El reporterohttps://open.spotify.com/track/0sUrydckcrOYWLfZx.54ae7.


Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/05/26/columnas/american-curios-54803

Resistencia latina en la ciudad de Los Ángeles

29 Mayo 2025 at 06:15

 En el marco del Día Internacional de los Trabajadores (May Day) este 1° de mayo, miles de personas –incluyendo trabajadores, inmigrantes, estudiantes y familias– salieron a las calles de Los Ángeles. La principal demanda de los manifestantes fue contra el endurecimiento de las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump, que incluyen la intención de sellar la frontera sur y la expulsión de millones de indocumentados, en lo que el propio Trump denominó «la mayor deportación de la historia de los Estados Unidos». 

En respuesta a estas medidas, febrero marcó el inicio de protestas en diversos estados del país, siendo Los Ángeles, por su numerosa población latina, un foco principal. Del 2 al 4 de febrero se produjeron manifestaciones que derivaron en enfrentamientos con la policía cerca del ayuntamiento; las movilizaciones continuaron hasta el 9 de febrero, día en que los manifestantes volvieron a reunirse frente a la alcaldía. El 17 de febrero, «Unión Barrio» y más de 60 organizaciones ciudadanas protestaron en la Placita Olvera. Las demandas por una reforma migratoria impulsaron una nueva marcha de migrantes y activistas el 9 de marzo. 

Conversé sobre este panorama de protestas con el Dr. Steven Loza, etnomusicólogo de la UCLA y una figura notable por haber sido, durante casi 30 años, el único profesor de origen chicano en el departamento de música de dicha universidad. Además de su labor como investigador en el Centro de Estudios Chicanos y director del Centro de Artes Latinas, actualmente se encuentra en año sabático colaborando con la Universidad Veracruzana en Xalapa  Para el Dr. Steven las protestas de la comunidad Latina en la ciudad de los Ángeles forman parte de una larga lucha por el reconocimiento de los derechos, no solo de los migrantes, sino también de los méxico-americanos. Reconoce que las relaciones entre los migrantes y la llamada comunidad chicana están llenas de matices y por tanto se trata de un fenómeno social complejo. Por ejemplo – me dice – existen el migrante mexicano recién llegado que no habla el idioma y por otro lado el joven méxico-americano que ya no habla español, esas dos figuras podrían ser el blanco y el negro, sin embargo, en medio hay una amplia escala de grises. 

Su propia historia está marcada por el fenómeno migratorio, sus padres fueron hijos de migrantes mexicanos. Desde su trinchera, como músico y profesor, ha dedicado su vida a buscar la justicia social dentro de la UCLA para las comunidades negra y latina.  En su libro más reciente, titulado La última conferencia de un etnomusicólogo. Música y globalismo, filosofía y religión, da cuenta de ello:  “Un acontecimiento social importante que sigue impactándome hasta el día de hoy es la huelga de hambre de 1993 en la UCLA organizada por estudiantes, profesores y miembros de la comunidad chicana, que exigían la creación de un Departamento de Estudios Chicanos. Nueve personas llevaron a cabo la huelga de hambre durante un periodo de dos semanas, arriesgando su salud y sus vidas por una causa que consideraban urgente y necesaria.” 

El Dr. Loza recuerda su papel como representante de los huelguistas en las mesas de diálogo con directivos de la UCLA, un proceso que concluyó con la creación del Departamento de Estudios Chicanos. Desde su perspectiva, la lucha de los méxico-americanos en Los Ángeles está profundamente conectada con la de los migrantes mexicanos por sus derechos. Sostiene, además, que esta no es una lucha reciente; sus inicios se remontan a los disturbios del Zoot Suit en 1943 y al movimiento de trabajadores agrícolas de los años sesenta y setenta encabezados por César Chávez y Dolores Huerta, el cual, provocó un florecimiento cultural chicano en las décadas de los ochenta y noventa.   

Las nuevas políticas migratorias de presidente Donald Trump nos obligan a mirar con ojo crítico el fenómeno migratorio, pues la comunidad de migrantes mexicanos no solo aportan mano de obra barata para la industria, la agricultura o los servicios en Estados Unidos, también han llevado consigo rasgos de su cultura que fusionados con la norteamericana y otras minorías étnicas, han dado origen a una sociedad multicultural. 

Lo que llama la atención de la ola de protestas contra la política migratoria y el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en Los Ángeles, es la cantidad de banderas de México que portan los manifestantes, personas con matracas, sombreros de palma con los colores de la bandera mexicana, vistiendo zarapes y rebozos. Niñas con trajes de danzantes tradicionales, con sartales en los tobillos, tocados de plumas en la cabeza  y huipiles bordados con motivos florales mexicanos danzando en medio de la protesta, sobre la calle Brodway y la rampa al freeway 101 norte; hombres con tlalpilis y pectorales decorados con motivos prehispánicos y copillis de plumas sobre sus cabezas, danzando al ritmo de los huéhuetls sobre la autopista 101, para recordarle al presidente Donald Trump y al mundo que la identidad de los angelinos esta fincada en ambas culturas,  que la primer lengua europea que se habló en este territorio fue el español, y que los latinos habitaron esta ciudad antes que los anglosajones, los méxico-americanos del siglo XXI encuentran en la historia antigua de México su propio origen, el sur oeste americano ha sido renombrado Aztlán, la tierra mítica de los antiguos mexicanos. 

El término «chicano» se refiere originalmente a los mexicanos que ya residían en los territorios anexados por Estados Unidos tras la guerra México-Estadounidense, concluida con el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848). A pesar de su contribución al desarrollo del país, los chicanos han enfrentado una larga historia de discriminación y una continua lucha por los derechos de las minorías. En Los Ángeles, esta lucha se ha caracterizado por alianzas con otras comunidades, como los nativos americanos y los afrodescendientes. Un ejemplo de esta colaboración son las numerosas manifestaciones contra la Guerra de Vietnam organizadas conjuntamente en los años setenta, y la cercana relación de Coretta Scott King (viuda de Martin Luther King) con César Chávez en la defensa de los derechos de los trabajadores agrícolas.

En la actualidad el termino chicano se usa para referirse de manera más amplia a personas de origen latino en Estados Unidos, independientemente de su estatus migratorio (ciudadanos, residentes legales o indocumentados). La comunidad chicana, con un sólido historial de lucha, se encuentra hoy especialmente unida en la defensa de los derechos de los migrantes, a quienes considera uno de los grupos más vulnerables. 

Martha López López. Miembro del seminario permanente universitario del G20 

Los riesgos de subordinar la actividad académica al utilitarismo y el crecimiento

28 Mayo 2025 at 06:30

La crisis de las llamadas Research 1 universities (R1) en Estados Unidos, derivada del poder de financiación del gobierno federal, las leyes y su interpretación, es un recordatorio revelador de los riesgos de subordinar la actividad académica al utilitarismo y el crecimiento cuando llega una coyuntura de ultraderecha. 

Estamos ante un gobierno dedicado a la venganza ideológica junto con el afán de recortar los impuestos sobre la renta de los ricos, lo que hace que los decadentes servicios públicos se tengan que financiar a través de impuestos indirectos, es decir, regresivos, en forma de barreras arancelarias. Incluso las universidades privadas con una elevada dotación dependen en gran medida del dinero público para llevar a cabo investigaciones médicas, científicas y militares.

La administración Trump quiere recortar gasto público, pero hay razones ideológicas profundas detrás de su cruzada para abolir la “tiranía de las llamadas políticas de diversidad, equidad e inclusión” (DEI) que son centrales para este grupo de universidades públicas y privadas de élite –unas 200 de las 4.000 universidades y escuelas que hay en el país–.

Estamos ante un gobierno dedicado a la venganza ideológica junto con el afán de recortar los impuestos sobre la renta de los ricos

¿Las R1 no son acaso buenas para el negocio?

Una característica del sistema de educación superior estadounidense es que el sector público es un financiador central no sólo de las universidades públicas sino también de las privadas. El legado de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría tiene una incidencia relevante en esto: la sensación de que el país necesitaba usar dinero público para ganar contra Alemania y Japón, seguidos por la URSS, permitió la financiación federal de las investigaciones de universidades públicas y privadas (a pesar de que, constitucionalmente, la educación es una actividad estatal, no federal).

Esto se ha convertido en una vasta empresa en sí misma. En 2023, las universidades de investigación recibieron 59.000 millones de dólares del gobierno federal, una cifra muy por encima de los 27.700 millones de dólares de donaciones caritativas, los 6.200 millones de colaboraciones industriales, los 6.700 millones de organizaciones sin ánimo de lucro, los 5.400 millones de gobiernos estatales y locales y los 3.100 millones de otras fuentes.

Los resultados prácticos de la investigación patrocinada son funcionales al capitalismo y resultan muy lucrativos. Ese mismo año, 2023, estas universidades generaron directamente “3.000 patentes, 3.200 derechos de autor y otras 1.600 licencias a startups tecnológicas y empresas existentes”.

Prestigiosas universidades R1 como Harvard, Columbia, Yale, Penn o Princeton han recibido cientos de miles de dólares de la industria de los combustibles fósiles que han conducido a la publicación de miles de artículos académicos, a la incorporación de personas relacionadas con el petróleo y el gas a puestos directivos, y a políticas universitarias más favorables a estas energías que a las renovables.

Las R1 también han colaborado en la investigación militar y han secundado el consenso bipartidista de apoyo a Israel y represión de voces pro Palestina al tiempo que el lobby sionista se organizaba para “recuperar los campus”. 

Recordemos que estas son las universidades de las que han salido la mayoría de los presidentes recientes, incluyendo el propio Trump. No hay duda de que son universidades exitosas, exitosas en términos sistémicos.

El 75% de los científicos teme por su futuro

Pero esto es secundario para el gobierno. Representan la élite contra la que inevitablemente iba a levantarse una revolución que, ante la ausencia de una alternativa anti-establishment democrática e igualitaria, adoptó la forma de bonapartismo, instrumentalizando hábilmente las quejas legítimas de la clase trabajadora –quejas ignoradas y exacerbadas por los supuestos socialdemócratas– que se convierten en materia prima para reaccionarios voraces.

Ahora, el 75% de los científicos teme por su futuro. Es el precio de trabajar en un sistema utilitario cuando llega un gobierno animado por la venganza, el odio y la ignorancia. 

La Administración se dispone a controlar las universidades R1 porque puede; porque son dependientes. Pero en las universidades neoliberales de élite también hay espacio para la diversidad y el pensamiento crítico. Esto es lo que realmente retuerce por dentro a la ultraderecha.

La Administración ha ordenado a las bibliotecas militares retirar libros considerados como peligrosos

Odio al DEI – una experiencia personal 

A las dos semanas de asumir el cargo, Trump emitió una Orden Presidencial titulada “Acabar con las preferencias y los programas gubernamentales de DEI (Diversidad, equidad e inclusión) radicales y despilfarradores” para contrarrestar lo que denominaron “programas de discriminación ilegales e inmorales”.

Cientos de investigaciones sobre las enfermedades relacionadas con el cambio climático, las vacunas, la covid-19, los problemas de las personas trans o, lo que es más llamativo, el VIH/SIDA fueron desmanteladas con efectos inmediatos. Las universidades grandes y ricas acapararon los titulares, pero la pérdida de financiación también afectó a las instituciones pequeñas.

La Administración ha ordenado a las bibliotecas militares retirar libros considerados como peligrosos. La Biblioteca Nimitz de la Academia Naval de Estados Unidos ha retirado de sus estanterías 381 libros que han sido incluidos en una lista negra y los ha recluido en una sala donde los aspirantes a marinos no pueden ingresar. Allí están las obras de distinguidas autoras como, entre otras, Maya Angelou. También el libro de Toby Miller SportSex de 2001 ha tenido el infortunio de ser confinado en este aula cerrada, fuera de los ojos y mentes vulnerables del cuerpo militar estudiantil que, sin embargo, ya puede leer Mein Kampf en su biblioteca.

El profesor Miller, coautor de este artículo, se declara confundido, triste y orgulloso por la censura de su obra. Confundido de que su obra pueda resultar tan amenazante. Triste porque ha sido censurada. Orgulloso, de una manera bastante perversa, de ser uno de los autores identificados como aterradores por el gobierno más risible y autoritario de la historia moderna de Estados Unidos.

Los tentáculos represivos están llegando hasta lugares inesperados. Tulane University, una R1 privada en Nueva Orleans donde Miller enseñó Critical Race Theory, está siendo investigada por los trumpistas bajo acusaciones de “antisemitismo”, además de por sus programas académicos. Es una ironía, dado que Tulane es conocida por su elevado número de alumnado judío proveniente de Los Ángeles y Nueva York. Más del 41% de las matriculaciones de grado corresponden a personas judías, mientras que la población judía nacional es menos del 3%.

Es importante reconocer que el ataque a las universidades y la diversidad no es un invento del trumpismo, sino que forma parte de una larga tradición derechista. ¿Cuál es el origen del odio?

La democratización y diversificación de la universidad solo ha sido posible gracias a un duro camino de luchas

Los tiempos están cambiando 

La democratización y diversificación de la universidad solo ha sido posible gracias a un duro camino de luchas. El punto de inflexión se produjo en la década de 1960. El veredicto ortodoxo es que la revuelta de aquellos años fue un fracaso de la izquierda en términos de impacto político y económico por falta de organización estratégica.

Pero desde la perspectiva de la ultraderecha actual fue un éxito extraordinario. Ciertamente, los institutos, universidades, bibliotecas y medios han incorporado demandas de los movimientos sociales afroamericanos, medioambientalistas, feministas y LGTBIQ+ de los sesenta. Han tenido un enorme impacto en el tipo de alumnado y profesorado, en las clases, los textos, las conversaciones y la sociedad civil en favor de las políticas de identidad, entendidas originalmente como un marco para abordar la desigualdad como un fenómeno estructural e interseccional que afecta a los grupos oprimidos de manera diferente. Además, los movimientos ecologistas favorecieron el desarrollo de las ciencias ambientales. Incluso se creó espacio para las ideas contra la guerra, el imperialismo y el capitalismo.

Todo esto tuvo un “efecto civilizador” en la universidad y en el conjunto de la sociedad, democratizando notablemente el espectro de opinión. Las movilizaciones produjeron una revolución dentro del sistema, cambiando su cultura e ideología de una manera que parecía definitiva. El capitalismo se adaptó: impulsó el neoliberalismo económico mediante la mercantilización de la diversidad cultural, presentándose como progresista culturalmente.

Más de cincuenta años después de Nixon, el vicepresidente JD Vance homenajeó al expresidente, usando su retórica

Pero una parte de las élites se mostraron reacias a los cambios. Hace casi 60 años, el presidente Nixon hizo frente a protestas universitarias mostrando “mano dura con los responsables”, pues la “libertad de expresión […] no debe permitírsele” a quien “ayuda y da confort a los enemigos del Estado”. Ronald Reagan, como gobernador de California en los años sesenta, recogió el guante y dirigió sus esfuerzos a “restituir el orden en los campus”, criminalizando a los activistas como “vándalos, incendiarios” y hasta “terroristas”; la libertad académica no podía “incluir la acción social y el cambio de la sociedad”. Por ello, intentó destruir las carreras de filósofos radicales como Herbert Marcuse y Angela Davis.

Poco después, el Powell Memorandum respondió al “ataque al sistema americano de libre empresa” de “progresistas” y “marxistas”, aconsejando al capital “adoptar una actitud más agresiva”, transformar las universidades desde sus consejos de administración y establecer “un profesorado” y un “Bureau de conferenciantes” que “crean en el sistema”. 

El presidente Nixon reconoció los esfuerzos de Powell nombrándolo juez de la Corte Suprema y lanzó su grito de guerra: “Las universidades son el enemigo”.

Los socialdemócratas, convertidos en neoliberales, también trataron de controlar la universidad. La Trilateral Commission lamentó la “oleada democrática” de los años sesenta basada en “la primacía de la igualdad” y propuso mecanismos para establecer “límites deseables a la extensión indefinida de la democracia”.

Estos esfuerzos consiguieron mercantilizar la universidad, pero no acabar con la diversidad y la crítica. Por eso, más de cincuenta años después de Nixon, el vicepresidente JD Vance homenajeó al expresidente, usando su retórica. Y Trump hizo resonar las palabras de Reagan: “Gastamos más dinero en educación superior que cualquier otro país, y sin embargo están convirtiendo a nuestros estudiantes en comunistas, terroristas y simpatizantes de muchas, muchas dimensiones diferentes. No podemos permitir que esto suceda”.

Acto seguido ordenó auditar campos de estudio enteros porque “reflejan una captura ideológica” e impulsar la llamada diversidad de puntos de vista, que no es más que desprecio por los hechos y la autonomía universitaria. Imagínense: 50% teoría de la evolución y 50% creacionismo. 

Muchos problemas se derivan de la instrumentalización política de los fondos federales, otros son fruto de la alianza de las universidades con las fuerzas privadas y militares

Mirando al futuro 

El objetivo de la ultraderecha es controlar estrechamente los resortes del poder y reprimir la disidencia en su proceso de construcción de un sistema crecientemente autoritario. Para ello, considera prioritario acabar con la amenaza de la diversidad y el pensamiento crítico, aunque resulte perjudicial para el capital y el complejo militar-industrial. 

La ultraderecha odia lo que teme y le hace daño porque puede. Las universidades R1 se muestran vulnerables ante estos desafíos por su dependencia económica. Muchos problemas se derivan de la actual instrumentalización política de los fondos federales, pero muchos otros son fruto de la alianza de las universidades con las fuerzas privadas y militares.

El desafío estratégico es defender la autonomía universitaria de los ataques desarrollando un modelo que asegure su independencia, lejos del modelo utilitario de dependencia de fondos conectados con “prioridades” del gobierno o del gran capital.

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Toby Miller es Profesor Distinguido en el Instituto Tecnológico de Monterrey, campus de Guadalajara y Research Professor, University of California, Riverside. Fue profesor en la UCR durante una década y doce años en la New York University. 

Joan Pedro-Carañana es profesor en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Se doctoró en 2015 con la tesis Las misiones de las universidades europeas y estadounidenses: un análisis sociohistórico de sus transformaciones.

https://ctxt.es/es/20250501/Politica/49296/Toby-Miller-Joan-Pedro-Caranana-ultraderecha-EEUU-Trump-universidad.htm

«El imperio estadounidense está en declive»

26 Mayo 2025 at 06:23

El presidente Trump ha dado a conocer su plan de aranceles globales, que establece una base arancelaria del 10% para todos los productos importados, con aumentos adicionales que al parecer se basan en el balance comercial que tenga cada país con Estados Unidos. Especialistas en Economía como nuestro invitado, Richard Wolff, adivierten que esta medida tendrá graves impactos económicos y afectarán el consumo de la población estadounidense y podría conducir a una recesión.

Para ver la entrevista completa en inglés, haga clic aquí.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman.

Los mercados bursátiles mundiales están desplomándose después de que el presidente Trump diera a conocer el mayor aumento en los aranceles globales en la historia moderna de Estados Unidos, incluyendo un arancel general del 10% en todos los productos importados de unos 185 países. Además, muchos socios comerciales de EE.UU., incluidos la Unión Europea, China y Japón, recibirán aranceles aún más altos. China se enfrenta a unos aranceles totales del 54%. Trump anunció el plan durante un discurso en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca.

PRESIDENTE DONALD TRUMP: Compatriotas, este es el Día de la Liberación esperado durante mucho tiempo. El 2 de abril de 2025 será recordado para siempre como el día en que renació la industria estadounidense, el día en que se recuperó el destino de Estados Unidos y el día que comenzamos a hacer rico a Estados Unidos de nuevo. Vamos a hacerlo próspero, grande y rico. Durante décadas, nuestro país ha sido saqueado y despojado por naciones cercanas y lejanas, tanto amigas como enemigas. Los trabajadores estadounidenses del sector siderúrgico, del automotriz, del agrícola, así como artesanos cualificados —tenemos a muchos de ellos aquí hoy con nosotros— realmente sufrieron gravemente. Han visto con angustia cómo los líderes extranjeros nos han robado nuestros trabajos, tramposos extranjeros han saqueado nuestras fábricas, y carroñeros extranjeros han destrozado nuestro otrora hermoso sueño americano.

AMY GOODMAN: Se espera que los efectos de los aranceles de Trump se sientan en todo el mundo. Mientras Trump defiende que los aranceles fortalecerán la economía estadounidense, muchos economistas temen que podrían conducir a una recesión o algo peor. La guerra comercial de Trump también podría cambiar las alianzas globales a medida que los países buscan nuevos socios comerciales. China, Japón, Corea del Sur ya han anunciado planes para aumentar sus lazos comerciales y coordinar su respuesta a los aranceles de Trump.

Comenzamos el programa de hoy con Richard Wolff, profesor emérito de economía en la Universidad de Massachusetts en Amherst, profesor invitado en el Programa de Posgrado en Asuntos Internacionales en The New School. Wolff es el fundador de la organización Democracy at Work y presenta el programa semanal de televisión y radio de alcance nacional Economic Update, además de ser autor de varios libros, incluyendo los recientemente publicados “Understanding Capitalism” (Comprender el capitalismo) y “The Sickness Is the System: When Capitalism Fails to Save Us from Pandemics or Itself” (La enfermedad es el sistema: cuando el capitalismo no es capaz de salvarnos de pandemias ni de sí mismo).

Profesor Wolff, es un placer tenerle con nosotros de nuevo. Comience hablando de lo que está pasando, ¿lo sorprendió, lo escandalizó o se imaginaba que unos 185 países iban a ver un aumento en los aranceles?

RICHARD WOLFF: Por un lado, sabíamos que algo así se avecinaba. Por otra parte, la envergadura y el alcance de lo ocurrido le hace a uno detenerse a analizarlo. El Sr. Trump tiene razón: este es un momento de cambio en la historia de Estados Unidos y del mundo. Pero creo que su descripción de lo que está pasando es completamente fantasiosa y se trata solo de esta autopromoción en la que está enfrascado la mayor parte del tiempo. No fueron otros países quienes nos hicieron esto, con esta noción de Estados Unidos como víctima. Hemos sido uno de los mayores beneficiarios de los últimos 50 años de riqueza económica, especialmente la gente de arriba, como él. No tiene nada que ver con otros países aprovechándose de nosotros. Este intento de hacerse fuerte y poderoso en relación con los demás, de culpar al extranjero, son ataques sin fundamento que un verdadero presidente no haría.

Y ahí está el punto más importante. La economía estadounidense está en problemas. El imperio estadounidense está en declive. No queremos hablar sobre eso en este país. Estamos en un modo de negación. Y, en cambio, estamos atacando a otras personas, lo cual es una forma lamentable de manejar un declive. El Imperio británico tuvo su declive anteriormente. Igual que lo tuvieron todos los demás. Ahora estamos en ese punto. Tuvimos un gran siglo XX. El siglo XXI es diferente. Hay que enfrentarse a esos problemas. Y eso no se está haciendo. Lo que se está haciendo es decir que tenemos dificultades, pero que todo es culpa de otra gente, y lo vamos a resolver castigándolos.

Me gustaría señalar, como usted sugiere con toda razón, Amy, que el resto del mundo no se va a quedar sentado mirando. Estados Unidos no tiene el poder que tenía en el siglo XX. No está en la situación en la que parece creer estar. Cuando el secretario del Tesoro añadió a los comentarios del Sr. Trump su advertencia al resto del mundo sobre no tomar represalias, eso implicaría que si lo hacen, habría una escalada. “Sí”, dijo, “habrá una escalada”. Bueno, nada garantizará más escaladas que si no hacen nada, porque eso sería una invitación para que el Sr. Trump siga escalando la situación al ver cómo cada uno de estos intentos no funciona.

AMY GOODMAN: Dado lo dramático que esto fue ayer, ¿es posible que estuviera decidiendo esto hasta el último segundo, mientras posponen esto? Y explique exactamente… Usted es un profesor, un docente. La mayoría de las personas ni siquiera entienden cómo funcionan los aranceles.

RICHARD WOLFF: Un arancel es un impuesto. Es solo un impuesto particular que recibió ese nombre. Antes se llamaba derecho de importación. Todo lo que significa es que cuando algo llega a Estados Unidos que se produjo en el exterior y es traído para ser vendido, tiene que pagar un impuesto, literalmente mientras cruza nuestra frontera hacia nuestro país. Es pagado por la empresa estadounidense que lo trae, que pueden transferir eso al consumidor —que es lo que generalmente sucede— y el impuesto va al Tío Sam. Va a Washington. Al Sr. Trump le encantaba sugerir que los aranceles eran pagados por los demás, un poco como lo que decía de que México pagaría por el muro. Eso nunca sucedió. Y esto no va a suceder en este caso tampoco. Es un impuesto estadounidense.

Y hay algo notable que te da pistas de lo grande que es este cambio, que el Partido Republicano, que se ha autodenominado como el partido contrario a los impuestos durante un siglo, esté imponiendo ahora los mayores impuestos imaginables. ¿Por qué este cambio? Porque tenemos grandes problemas, y este tipo de bofetadas al resto del mundo es un intento de resolver algunos de esos problemas. Pero no va a funcionar, porque ya no tenemos el poder para hacerlo.

AMY GOODMAN: Quiero que veamos al presidente del sindicato UAW, Shawn Fain, quien apoya la política de aranceles de Trump, diciendo la semana pasada: “Aplaudimos al Gobierno de Trump por dar el paso y poner fin al desastre del libre comercio que ha devastado a las comunidades de clase trabajadora durante décadas”. Fain habló el domingo en el programa Face the Nation de la cadena CBS.

SHAWN FAIN: Hemos visto más de 90.000 fábricas irse de Estados Unidos. Hemos visto cómo los tres grandes de la automoción, solo en los últimos 20 años o algo más, han cerrado 65 plantas. Miren, las tarifas no son la solución total. Las tarifas son una herramienta en la caja de herramientas para que estas empresas hagan lo correcto. Y la intención detrás de esto es traer trabajos de vuelta aquí y, ya saben, invertir en los trabajadores estadounidenses… Si van a traer trabajos de vuelta aquí, necesitan ser trabajos que puedan sustentar una vida, en los que la gente puede tener un buen salario, un salario digno, tener atención médica adecuada y tener seguridad en su jubilación y no tener que trabajar siete días a la semana o tener varios trabajos solo para sobrevivir de cheque a cheque.

AMY GOODMAN: El presidente del sindicato UAW, Shawn Fain, elogió los aranceles de Trump, pero también dijo que tenía grandes preocupaciones respecto a la decisión del presidente Trump de eliminar los contratos de 700.000 trabajadores federales, así como el despido de empleados del Instituto Nacional de Salud y otras agencias.

RICHARD WOLFF: Yo me sentí un poco decepcionado. Me gusta Shawn Fain, nos gusta a muchos de nosotros, pero fue decepcionante, que dijera, básicamente: “Voy a apoyar al presidente porque está haciendo algo que podría ayudar a mi sindicato”, aunque Shawn Fain sabe, como lo saben la mayoría de los economistas, que si impones un impuesto a los productos que ingresan al país, subirán los precios, porque nosotros tenemos que pagar ese impuesto ahora, y eso llevará a que los productores nacionales puedan aumentar sus precios porque sus competidores del extranjero están atrapados en este impuesto. Así que esperamos un aumento de la inflación, lo que afectará a la clase trabajadora de este país de una manera muy seria, especialmente si ese aumento se acumula, que es lo que a menudo sucede cuando se aplican aranceles como estos.

Y quiero recordarles a todos, incluyendo a Shawn Fain, que los trabajadores automotrices también representan a los trabajadores en lugares que necesitan mercados de exportación, que producen en Estados Unidos y venden en el extranjero. Cuando esos países tomen represalias, como probablemente lo hagan, perderemos mercados de exportación, y eso significará menos empleos. Y nadie, déjame enfatizar, nadie sabe ahora si la cantidad de trabajos perdidos por esta guerra comercial será mayor o menor a la cantidad de trabajos que se ganen. El Sr. Trump está tomando muchos riesgos. Y si la cosa no sale bien, será algo muy malo para la economía estadounidense. Producirá la recesión por la que la gente está preocupada, porque si los precios suben, la gente compra menos, y eso hace que se pierdan puestos de trabajo.

Cuando analizas todo esto, te das cuenta de que esto es algo increíblemente arriesgado, cuyo objetivo es culpar al mundo, castigar al mundo, y luego cruzar los dedos, que es lo que Trump está haciendo, y esperar que todo salga bien. Me recuerda a la metáfora del fútbol americano: Esto es como un pase de Ave María. Lo lanzas a través del campo de juego. Esperas que rebote y acabe en las manos de tu equipo. Pero eso es todo lo que es: un pase largo difícil de lograr con éxito. Y es una señal de los problemas de la economía estadounidense.

AMY GOODMAN: ¿Puede exponer esto en un panorama más amplio? Hable sobre los recortes de impuestos y sobre cómo encajan los aranceles con los alrededor de cuatro billones de dólares en recortes de impuestos y quién se beneficia. Y luego hable sobre estos otros asuntos, cosas que el presidente Trump sigue diciendo que no se verán afectadas, aunque Elon Musk, a quien muchos llaman su copresidente —ya sea que dé un paso al costado y deje de dar discursos o no—, ha atacado el Seguro Social y programas como Medicaid.

RICHARD WOLFF: Quiero comenzar con el tema tributario. Lo más significativo que Trump hizo en su primera presidencia fue el recorte de impuestos de diciembre de 2017. Y cuando ese recorte de impuestos se convirtió en ley, le pusieron fecha de vencimiento. Expira este año, 2025. Si se permite el vencimiento de esos recortes, las corporaciones y los ricos, que fueron los grandes beneficiarios en ese entonces, verán un gran [incremento] de impuestos. Él no quiere hacer eso, porque esa es su base y soporte en términos de donaciones. Él no quiere hacer que esos impuestos vuelvan a subir.

Entonces, ¿qué es lo que va a tener que hacer? Si sigue gastando y no deja que esos impuestos vuelvan a subir, va a tener que pedir billones de dólares prestados, como lo ha estado haciendo. Él no quiere ser el presidente que sigue pidiendo billones prestados, en parte porque el resto del mundo es un acreedor importante de Estados Unidos y no lo va a seguir siendo de la manera en que lo ha sido. Así que está en un aprieto. Tiene que hacer algo.

Y espera poder reducir drásticamente los gastos en el país. Miremos lo que está haciendo. El Sr. Musk aparece con una motosierra para implicar claramente: “Voy a resolver el problema a expensas de la clase trabajadora. Los voy a despedir a todos. No me importa lo que sufra el resto de la clase trabajadora. Voy a despedir a todas estas personas, sin previo aviso, sin un plan”. Llamar a esto “eficiencia” es una broma absurda. Un proceso eficiente requiere tiempo y expertos. Y no es lo que está haciendo. Solo despide gente indiscriminadamente. Llamar a eso “eficiencia” es un intento de engañar a la gente, eso no debería marcar ninguna diferencia.

El Sr. Trump ahora tiene un problema. No puede escapar de esto sin resolver de alguna manera el problema que se ha ido creando. Y no hay otra manera que lo que está haciendo, porque es la última opción que le queda para poder quitarle a la mayoría de la gente la capacidad de pedir préstamos. Seamos honestos. Si impones aranceles, haces que todo lo que se importa desde el extranjero sea más caro. Eso significa que la gente comprará menos. Reducirán su calidad de vida. Si las empresas estadounidenses aprovechan los aranceles, que es lo que siempre hacen, para aumentar sus precios, eso también afectará a la clase trabajadora. Estás empobreciendo a tus trabajadores con el fin de tratar de resolver el problema que no has resuelto antes.

Pero esta es la parte irónica que al final podría atormentarnos: Europa no ha podido unirse bajo el marco común de las alianzas con Estados Unidos. La hostilidad por parte de EE.UU. está haciendo que Europa se vea más unida que lo que esas alianzas fueron capaces de lograr. Y como usted señaló, y esto es muy importante, China, Japón y Corea del Sur, que tienen un largo historial de animosidad y tensiones, se están uniendo para hacer frente a esto. ¡Vaya! Estamos unificando el mundo entero.

Si quieren un panorama general de lo que digo, después de la Segunda Guerra Mundial, George Kennan nos enseñó sobre la contención: “Vamos a contener a la Unión Soviética”. Lo irónico de esto, y algo que el filósofo Hegel disfrutaría, es que estamos siendo contenidos. Nos estamos aislando, sea en la ONU cuando EE.UU. vota en solitario contra una resolución, o Estados Unidos e Israel y otros dos o tres países, o bien el aislamiento político y ahora el aislamiento económico. Para el resto del mundo somos un Estado canalla. Puede que no nos guste o que no estemos de acuerdo. Pero eso realmente no importa si así es como nos perciben. Y eso es lo que está pasando.

AMY GOODMAN: Usted habló sobre cómo Corea del Sur, Japón y China se están uniendo. Uno de los mayores anuncios en cuanto a los [aranceles] fue sobre Taiwán. Es un poco más complicado para Taiwán poder unirse a ese grupo.

RICHARD WOLFF: Y otro país también fue Vietnam, que recibió una imposición muy alta. ¿Acaso no son conscientes de lo que Estados Unidos le hizo a ese país? Tal vez uno no querría aplastarlos de tal forma después de eso. Como he dicho, esto es un cambio. Esta es una señal para el mundo de que a medida que el imperio de Estados Unidos está en declive, este es el tipo de cosas desagradables que va a hacer, actuando caótica y violentamente, causando daño en todas partes mientras hace frente a su propia decadencia.

AMY GOODMAN: El exministro de Finanzas de Grecia Yanis Varoufakis escribió recientemente un artículo titulado “Donald Trump’s economic masterplan” (El plan maestro económico de Donald Trump), en el cual escribe: “Esto es lo que sus críticos no entienden. Piensan erróneamente que [Trump] cree que sus aranceles reducirán el déficit comercial de Estados Unidos por sí solos. Él sabe que no será así. Su utilidad reside en su capacidad de conmocionar a los banqueros centrales extranjeros y hacer que reduzcan las tasas de interés nacionales. En consecuencia, el euro, el yen y el renminbi se debilitarán en relación con el dólar. Esto cancelará los incrementos en los precios de bienes importados a Estados Unidos, y no afectará los precios que los consumidores estadounidenses pagan. Los países afectados estarán, en efecto, pagando los aranceles de Trump”. ¿Está de acuerdo con eso, profesor Wolff?

RICHARD WOLFF: No, aunque Yanis y yo trabajamos mucho juntos, así que normalmente me remito a él. Es maravilloso en sus análisis. Pero no creo que esto sea correcto. ¿Es un resultado posible? Sí.

Estamos en una situación… Voy a decirlo de esta manera: los aranceles no son nuevos. Han existido durante cientos de años. Si enseñas una clase sobre economía internacional, lo cual he hecho, les dices a los estudiantes: “Aquí hay mil libros. Aquí hay 5.000 artículos. Lo sabemos”. Y la respuesta es, cuando se impone un arancel, no se sabe cuál será el resultado, porque depende de todo lo demás que está pasando, las tasas de interés, las tasas de cambio de divisas, economías emergentes o en decadencia en todo el mundo. No se puede saber de antemano. Es algo muy arriesgado. Es por eso que durante los últimos 50 años hemos tenido, bajo gestión estadounidense, algo llamado libre comercio o neoliberalismo o globalización.

Todo eso se acabó. Estados Unidos ya no puede imponerse en ese sistema, así que está regresando al nacionalismo económico. Y ese es un cambio fundamental que altera el orden mundial. Durante 50 años se aceptó el concepto, durante los últimos 50 años, de no hacer lo que el Sr. Trump está haciendo ahora. Si quieren, pueden creer que todos los que pensaron así durante 50 años estaban equivocados, y el Sr. Trump, el genio, está en lo correcto, pero eso sería una posibilidad remota. Lo más probable es que está tratando de salvar su propia vida política, y está tratando de hacer frente, por darle algún mérito, a una economía en declive sin tener que admitir que ese es el caso.

Esto no terminará bien. Normalmente no sucede. Y lo que vamos a ver será una lucha entre cada uno de los bloques, el bloque europeo, el bloque asiático, el bloque estadounidense, en un momento en que Estados Unidos es más débil de lo que ha sido económica y políticamente. Hay que ver la debacle en Ucrania, y la incapacidad de comprender que los rusos podrían recurrir a los chinos y los indios para hacer frente a los costos de esa guerra de una manera que no se había calculado y está terminando por dar forma al resultado. Y no es una cuestión de preguntarte de qué lado estás, el problema es la forma en que se está desarrollando.

AMY GOODMAN: Nos quedan 30 segundos. Como ha dicho a menudo, ¿usted ve esto como el principio del fin del imperio estadounidense?

RICHARD WOLFF: Sí, creo que ya llevamos 10 o 12 años de ese declive. Esta es la mejor estadística al respecto: si sumas el PIB, es decir, el valor total de bienes y servicios en un año para un país, de Estados Unidos y sus principales aliados, el G7, estamos hablando de un 28% de la producción mundial. Si haces lo mismo con China y los países del BRICS, es alrededor del 35%. Ya son un bloque de poder económico más grande que nosotros. Todos los países del mundo que quieren construir un ferrocarril o ampliar sus programas de salud, solían enviar a su gente a Washington o Londres para obtener ayuda. Todavía lo hacen. Pero cuando terminan, envían al mismo equipo a Beijing, Nueva Delhi, São Paulo, y a menudo obtienen una mejor oferta. El mundo está cambiando. Estados Unidos podría sobrellevarlo. Pero al igual que con el alcoholismo, tienes que admitir que tienes un problema antes de estar en posición de resolverlo. Tenemos un país que aún no quiere enfrentar lo que todo esto significa.

AMY GOODMAN: Richard Wolff, profesor emérito de economía de la Universidad de Massachusetts en Amherst, profesor invitado en el Programa de Posgrado en Asuntos Internacionales en The New School, aquí en Nueva York, fundador de la organización Democracy at Work y presentador de un programa semanal de televisión y radio llamado Economic Update. Entre sus libros se encuentra “Understanding Capitalism” (Comprender el capitalismo). Muchas gracias por estar en nuestro programa.

RICHARD WOLFF: Gracias, Amy.

AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now! Al regresar de la pausa, tendremos lo último sobre un tema que hemos estado siguiendo de cerca: los estudiantes judíos de la Universidad de Columbia que se encadenaron a las puertas de la institución. Quédense con nosotros.


Traducido y editado por Igor Moreno Unanua e Iván Hincapié.

Fuente: https://www.democracynow.org/es/2025/4/3/trump_tariffs_global_markets

Pompa y circunstancias preocupantes en la ceremonia de graduación de la Universidad de Columbia

24 Mayo 2025 at 06:05

La Universidad de Columbia realizó esta semana su ceremonia de graduación, en la que miles de estudiantes recibieron sus títulos académicos. Sin embargo, la ausencia obligada de algunos estudiantes opacó la jornada, generó protestas y puso de manifiesto que la solidaridad con el pueblo palestino entre el alumnado, el cuerpo docente y el personal de la Universidad de Columbia permanece vigente, pese a los esfuerzos de la institución por suprimirla.

El reciente graduado Mohsen Mahdawi sí pudo estar presente en la ceremonia. Al subir al escenario para recibir su diploma, levantó los brazos en alto e hizo el signo de la paz, ante los vítores y la ovación de sus compañeros de clase. Mohsen, un joven oriundo de Palestina con residencia legal permanente en Estados Unidos, fue arrestado el 14 de abril en el estado de Vermont por agentes de inmigración encapuchados y enmascarados, cuando asistió a una cita a la que fue convocado, según le dijeron, para rendir su examen de naturalización. Tras dos semanas en prisión, el juez federal de Vermont Geoffrey Crawford ordenó la liberación de Mohsen y escribió: “Nuestro país ya ha atravesado momentos similares en el pasado, particularmente durante el período del “temor rojo” y las “redadas de Palmer” en 1919 y 1920, así como durante [la campaña] liderada por [el senador Joseph] McCarthy en la década de 1950”.

Cuando el Gobierno de Trump intentó negarle a Mohsen el permiso para viajar a su ceremonia de graduación, el juez Crawford fue aún más explícito y dictaminó: “Durante su estadía en el estado de Nueva York, el señor Mahdawi podrá desplazarse libremente y realizar sus actividades cotidianas con normalidad, incluidas, pero no limitadas a ellas, reunirse con funcionarios electos, hablar y participar en entrevistas con la prensa y los medios de comunicación, tomar la palabra en eventos públicos y asistir a protestas”.

Durante una entrevista que mantuvo con Democracy Now! poco después de recibir su diploma, Mohsen describió cómo está viviendo este momento.

“Siento una profunda alegría por haber podido venir a esta universidad y llegar hasta aquí desde un campamento de refugiados [en Palestina] y tras haber sobrevivido a la guerra”.

Mohsen continuó: “[Pero] me entristece que mi familia, mis padres, no hayan podido salir de Cisjordania y estar conmigo en este momento. Me entristece que en Gaza ya no existan universidades donde los estudiantes puedan vivir esta alegría, donde aún se pueda albergar esperanza”.

Mohsen es solo uno de los muchos estudiantes extranjeros que están siendo blanco de la campaña de persecución impulsada por el Gobierno de Trump, por el solo hecho de expresar su solidaridad con el pueblo palestino y oponerse al ataque israelí contra Gaza.

Entre las personas afectadas por esta campaña se encuentra Rumeysa Ozturk, una estudiante de doctorado de la Universidad de Tufts y beneficiaria de la beca Fulbright, oriunda de Turquía, que residía en Estados Unidos con una visa de estudiante. A fines de marzo, agentes federales enmascarados y vestidos de civil abordaron a la estudiante en la calle y se la llevaron por la fuerza. Öztürk fue arrestada por ser coautora de un artículo de opinión publicado en el periódico estudiantil de la Universidad de Tufts en el que expresaba su apoyo a Palestina. Rumeysa pasó seis semanas en una cárcel de inmigración del estado de Luisiana hasta que el mismo tribunal federal de Vermont ordenó su liberación.

Otro estudiante arrestado por el Servicio de Inmigración de Estados Unidos es Mahmoud Khalil, un estudiante de posgrado de la Universidad de Columbia con residencia legal permanente que está casado con una ciudadana estadounidense. En el momento del arresto de Khalil, ocurrido el 8 de marzo, su esposa, la dentista Noor Abdalla, estaba embarazada de ocho meses. Khalil estuvo detenido por un breve lapso en el estado de Nueva Jersey antes de que el Servicio de Inmigración lo trasladara a un centro de detención para inmigrantes de la localidad de Jena, en Luisiana, donde permanece encarcelado. El Servicio de Inmigración rechazó la solicitud de Kahlil para estar con su esposa cuando ella dio a luz, el 21 de abril, al primer hijo de la pareja, Deen. El 22 de mayo, luego de la presentación de una serie de recursos legales y de la presión pública, Mahmoud fue autorizado a reunirse con su esposa durante una hora y pudo cargar por primera vez a su hijo recién nacido.

Mahmoud —un palestino nacido en Siria que tiene ciudadanía argelina— lideró, junto a otros estudiantes, el campamento de solidaridad con Gaza instalado en la Universidad de Columbia en 2024 y fue uno de los principales interlocutores en las negociaciones con la institución. Al igual que en otros casos de personas señaladas por el Gobierno para ser deportadas, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró que la permanencia de Mahmoud en el país “tendría graves consecuencias negativas para la política exterior de Estados Unidos”.

Los grupos que apoyan a Mahmoud realizaron una ceremonia de graduación paralela en una iglesia próxima al campus de Columbia, durante la cual su esposa leyó una carta que él escribió desde prisión: “Me alejaron de mi familia y de ustedes; me detuvieron simplemente por decir la verdad sobre Palestina. La Universidad de Columbia, el lugar al que vamos en busca de conocimiento, justicia y verdad, eligió el silencio en lugar de la solidaridad. La universidad me falló, pero ustedes no”.

Sin embargo, Mahmoud Khalil no estuvo completamente ausente de la ceremonia oficial de graduación. Cuando la rectora interina de la Universidad de Columbia, Claire Shipman, intentó dirigirse a los estudiantes recién graduados, estos respondieron con abucheos y con el cántico “¡Liberen a Mahmoud! ¡Liberen a Mahmoud!”.

El ataque de Israel contra Gaza que dio origen a los campamentos de solidaridad con Palestina en la Universidad de Columbia lleva ya más de 19 meses en curso, y continúa, al igual que las protestas multitudinarias en todo el mundo. Aliados tradicionales de Israel, como el Reino Unido, Canadá, Francia y la Unión Europea, han comenzado a tomar medidas para restringir el comercio y otros vínculos con ese país y le han exigido que permita el ingreso de alimentos y ayuda humanitaria al enclave palestino.

Mohsen Mahdawi sigue comprometido con la paz. Aunque se encontraba ya en la etapa final de su camino para obtener la ciudadanía estadounidense, ahora se ve obligado a luchar contra su deportación. Vestido con toga y birrete, frente a la Escuela de Asuntos Internacionales y Políticas Públicas de la Universidad de Columbia, donde ha sido aceptado para realizar estudios de posgrado, Mohsen describió sus esperanzas para el futuro:

“Vengo aquí para estar en medio de este incendio porque soy un pacificador, porque soy un bombero. Mi propósito ahora es estudiar asuntos internacionales, con especial foco en la diplomacia y la seguridad, así como en la resolución de conflictos y el establecimiento de la paz. Mi historia es un testimonio de esperanza, que parte de un campamento de refugiados [en Palestina] y llega a Columbia”.


© 2025 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: https://www.democracynow.org/es/2025/5/23/graduacion_colombia_borrador

El costo de nuestra traición a Assange

25 Abril 2022 at 06:25

Según Paul C. Roberts, ex-Secretario de Finanzas de Reagan, el Reino Unido se encuentra bajo la influencia del gobierno corrupto de Washington, cuyas acciones criminales fueron desenmascaradas por Julian Assange. Pese a que arbitrariamente se nieguen obedecer el mandato internacional de la ONU, de que su detención va contra la Declaración Universal de Derechos Humanos, “el gobierno criminal de Washington no permitirá poner en práctica la decisión de la ONU”, pues esa negativa beneficia a las autoridades de EEUU. ¿Qué sucede? Sucede que Inglaterra y la Unión Europea se han convertido en vasallas y actúan bajo presión de EEUU, que pretende pudrir en la cárcel a Assange, cuyo único delito es haber divulgado en WikiLeaks la verdad sobre las matanzas de mujeres, ancianos y niños, cometidas en las guerras de Afganistán, Iraq, Siria y acerca de la prisión de la base de Guantánamo, así como informes diplomáticos que desvelan crímenes de guerra y otros abusos de oficiales y autoridades estadounidenses.

El acoso a Assange es un ataque a la libertad de expresión, no es otra cosa ‎que la venganza de ‎EEUU por la revelación de verdades incómodas sobre su realidad. Las organizaciones periodísticas consideran que se trata ‎de una agresión sin precedentes al periodismo y condenan la decisión de extraditarlo, debido a sus implicaciones para el futuro de la libertad en todo el mundo. “Ha llegado la hora de poner fin a más de una década de persecución, de una vez y para siempre. Es hora de poner en libertad a Assange”, afirman. Kristinn Hrafnsson, director de WikiLeaks, dice: “Se trata de la nación donde individuos al más alto nivel en Langley, Virginia, en la CIA y en la Casa Blanca contemplaron secuestrar o matar a Julian Assange”.‎

Sajid Javid, que fungía de Ministro del Interior del Reino Unido, país que se jacta de ser el baluarte de la defensa de los derechos humanos, declaró: “Hay una solicitud de extradición de Estados Unidos que se presentará mañana ante los tribunales, pero ayer firmé la orden de extradición y la certifiqué, porque quiero que se haga justicia en todo momento”. Posteriormente, Paul Goldspring, juez de la Corte de Magistrados de Westminster, remitió a Priti Patel, ministra del interior del Reino Unido, una orden para que se tramite y se concrete la extradición de Assange a EEUU, país que lo reclama para juzgarle por diecisiete presuntos delitos en violación de la Ley de Espionaje de 1917, y uno de intromisión informática. ¡Qué bajo ha caído la legalidad en esos países!, inferior a la de la inquisición.

Toda esta mojiganga sucedía al mismo tiempo que el Presidente Biden anunciaba su iniciativa de renovación democrática, que asigna 424.4 millones de dólares para “defender, sostener y desarrollar la resiliencia democrática en el mundo y apoyar los medios libres e independientes”. Suena bonito, pero Edward Snowden, excontratista de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU, al condenar el fallo de la justicia británica, hizo notar que “Julian Assange es uno de los presos políticos que cumple la sentencia más larga en el mundo occidental. Todos los niveles del caso contra él han sido atravesados por la corrupción y el abuso del proceso”.

A Assange le acusan de conspiración para cometer intrusión de computadora, en complicidad con Chelsea Manning, porque aceptó conseguir la contraseña de una computadora del gobierno de EEUU para obtener documentos clasificados, acusación por la que podría ser condenado a cinco años de prisión, pero si añaden el cargo de espionaje, lo podrían condenar a la pena máxima. Ahora salen con el domingo siete de que en Estados Unidos no le sentenciarán a la pena capital sino, únicamente, a unos 175 años de prisión. No dicen de reclusión rigurosa, porque allá todos los presidios lo son. ¡Qué magnánimos, por algo se consideran ungidos de Dios!

Lo cierto del caso es que esa miserable gente que persigue a Assange se ha convertido en un basilisco desde que Manning le entregó 250.000 cables diplomáticos, 400.000 documentos de la guerra de Irak, 490.000 de la guerra de Afganistán y cerca de 1.000 sobre los detenidos en la cárcel de la Base Naval de Guantánamo.

Manning informó a Assange que otros documentos importantes estaban almacenados en el ordenador del Departamento de Defensa, pero que no tenía la clave de acceso, y le preguntó si él la podía conseguir. Assange no consiguió la clave del computador mencionado y ahora es acusado de un delito no cometido; y si la hubiera conseguido, tampoco hubiera cometido delito alguno, por tratarse no de información secreta sino de datos sobre actividades ilegales. Pero, según los fiscales de Virginia, la sola oferta de Assange es conspiración, acusación jalada de los cabellos porque todo periodista serio de EEUU hace lo que hizo Assange y lo protege la Constitución de dicho país.

En este caso, la verdad juega un rol muy importante, porque cuando Daniel Ellsberg, ex analista de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, entregó a diecisiete periódicos estadounidenses los llamados Pentagon Papers, un estudio sobre las decisiones del gobierno de Johnson relacionadas con la guerra de Vietnam, que el Pentágono había clasificado de top secret, el The New York Times escribió: “Demostraron, entre otras cosas, que la administración Johnson había mentido sistemáticamente, no sólo al público sino también al Congreso, sobre un tema de interés nacional trascendente e importante”. Vale la pena recalcar que la Corte Suprema permitió que el The New York Times publicara los Pentagon Papers, fallo que ha sido llamado “pilar moderno de los derechos de la Primera Enmienda”, que prohíbe la creación de cualquier ley que reduzca la libertad de expresión o vulnere la libertad de prensa. Posteriormente, Ellsberg sería galardonado con el Premio Right Livelihood.

El caso de Assange es casi idéntico, sólo que ahora fue Chelsea Manning quien entregó a Assange los documentos clasificados que el The Guardian, Der Spiegel, Le Monde, El País y The New York Times publicaron gustosos como información exclusiva, para luego distanciarse de él, y el video del ejército conocido como “asesinato colateral en Bagdad”, en el que se ve disparar desde un helicóptero de EEUU a periodistas de Reuters y civiles de Iraq. Sin duda, ambos casos están protegidos por la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, protección que puso en duda el Ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Wenbin, quien dijo: “La extradición de Assange ha puesto al descubierto la naturaleza hipócrita de la libertad de expresión y de prensa en EEUU, mejor que las revelaciones de WikiLeaks… Lo que le sucede a Assange muestra que, para EEUU exponer las llamadas atrocidades de otros países es heroico, mientras que revelar los escándalos de EEUU es criminal”. Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, añadió: “Parece que cualquiera puede disfrutar de la libertad de prensa y la libertad de expresión, pero no de la libertad de criticar y exponer los crímenes y fechorías cometidos por EEUU, de lo contrario estará entre rejas como Assange”.

María Zajárova, portavoz de la Cancillería de Rusia, dijo: “La Corte de Magistrados de Westminster interpretó la escena final en la farsa titulada La Justicia Británica. Corresponde al Ministerio del Interior británico poner un punto formal en este proceso vergonzoso”. La diplomática definió como una catástrofe la orden de extradición. “A estas alturas, lo único que podría detener la extradición y la prisión del activista al país norteamericano sería una intervención del Papa Francisco”. Calificó de una especie canibalismo la actitud de Occidente contra Julian Assange, que tiene como objetivo exterminar al conocido periodista. “Aquí no se está hablando ya de dobles raseros y ni siquiera de pisotear altos principios e ideales. Se trata del exterminio de una persona, de la venganza por su postura, por su valentía y porque él consideró necesario, aun comprendiendo aparentemente los posibles riesgos, compartir con el mundo una importante información, que arroja luz sobre las mentiras y engaños de toda una serie de Estados… Este vergonzoso veredicto en el marco de un caso político contra un periodista y activista social es otra manifestación de la mentalidad caníbal del dúo anglosajón, que celebró así el Día Internacional de los Derechos Humanos y el fin de la Cumbre por la Democracia”.

En cambio, el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, dijo: “Respetamos el fallo de los tribunales del Reino Unido y como país daremos todas las facilidades que correspondan, de acuerdo con aquel fallo”. No podía ser de otra manera, pues siempre los ecuatorianos estuvimos dispuestos a traicionar a Assange y, para disimular dignidad, solicitamos garantías de que no sería extraditado a un país en el que pudiera sufrir torturas o pena de muerte, lo que el gobierno de Inglaterra confirmó por escrito. Sólo falta recordar que no hay mejor cornudo que aquel que porta cuernos con mucho orgullo.

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