🔒
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
AnteayerKolectivas

"Se evaporaron": Una investigación revela que 3.000 palestinos resultaron carbonizados por bombas de Israel

14 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Emilia G. Morales

Rafiq Badran perdió a cuatro de sus hijos en el campamento de refugiados de Bureij, en el centro de la Franja de Gaza. Entre 2024 y 2025, Israel bombardeó tres escuelas de esta localidad hasta cinco veces. En uno de estos ataques, los hijos de este gazatí desaparecieron. "Simplemente, se evaporaron", cuenta a Al Jazeera. "Los busqué un millón de veces. No quedó ni un solo pedazo. ¿A dónde fueron?".

Su testimonio es uno de los muchos recogidos en la investigación El resto de la historia, emitida por Al Jazeera Arabic el pasado 9 de febrero. A ellos se suman los datos recabados por los equipos del Servicio de Defensa Civil de Palestina y los análisis de expertos forenses. Sus hallazgos han puesto sobre la mesa una hipótesis tenebrosa: Israel utilizó armas térmicas y termobáricas contra población gazatí, carbonizando a unas 2.842 personas.

De ellas solo quedaron "salpicaduras de sangre" o "pequeños fragmentos como cueros cabelludos", explica Mahmoud Basal, portavoz del servicio de protección civil al medio catarí. Según describe, los equipos forenses aplican un "método de eliminación" para determinar cuántas personas han sido reducidas a cenizas. La fórmula consiste en cotejar el número de cuerpos recuperados tras un ataque de Israel con el de ocupantes que, teóricamente, había en el recinto bombardeado.

Si tras "una búsqueda exhaustiva", los forenses solo han encontrado algunos rastros biológicos -como sangre o tejidos corporales- de las personas que debían haber muerto en el lugar del ataque, las contabilizan como carbonizadas.

De acuerdo a la información recogida por la investigación, este fenómeno es fruto de bombas térmicas o termobáricas, capaces de "generar temperaturas superiores a 3.500°C". Es decir, aproximadamente tres veces más que un horno crematorio.

A esta temperatura, el tejido humano "se vaporiza" y se convierte "en cenizas", afirma a Al Jazeera Munir Al Bursh, médico y director general del Ministerio de Salud palestino en Gaza. Este nivel de destrucción es la razón por la que el derecho internacional prohíbe el uso de este y otros tipos de bombas de forma indiscriminada. Así lo recogen varios artículos del Protocolo adicional I de los Convenios de Ginebra de 1977, que protege a las víctimas en conflictos armados internacionales.

Así son las bombas

Una bomba térmica es aquella cuya composición "dispersa una nube de combustible que, al encenderse, crea una enorme bola de fuego y un efecto vacío", explica el experto militar, Vasili Fatigarov, a los periodistas de Al Jazeera. Por ello, estas bombas también son conocidas como "de vacío" o "de aerosol". Para lograr este efecto, al TNT de la munición convencional se le añaden compuestos químicos, como polvos de aluminio, que elevan la temperatura de la explosión y prolongan el tiempo de combustión.

Algunas de las bombas que pueden contener esta mezcla son las de la familia MK-80, fabricadas por EEUU. Durante el asedio a la Franja, Washington vendió a Tel Aviv varios paquetes de armamento que incluían este tipo de munición, tanto bajo la Administración del demócrata Joe Biden, como la del republicano Donald Trump. Normalmente, las MK-80 son de "caída libre", es decir, que carecen de dirección una vez los aviones las lancen. Sin embargo, también se les puede añadir un dispositivo GPS para guiar el destino del explosivo, dando lugar a una GBU (unidad de bomba guiada).

Los investigadores de Al Jazeera aseguran que la Defensa Civil palestina halló fragmentos de una bomba GBU en varios de los lugares en los que apenas había algún rastro de los cadáveres tras los ataques de Israel. Según las pesquisas del medio catarí, el ejército de Israel habría utilizado en Gaza tres tipos de bombas estadounidenses con capacidad para carbonizar a sus víctimas: la MK-84, la bomba antibúnker BLU-109 y la GBU-39. Por su parte, otra investigación de la organización Human Rights Watch (HRW) identificó restos de GBU en escuelas palestinas atacadas por Israel, mientras que The Guardian contrastó la existencia de restos de estas bombas en los lugares de Beirut (Líbano) atacados por Israel.

En una entrevista reciente con Público, Francesca Albanese, relatora de la ONU para los derechos humanos en los territorios ocupados palestinos, incidió en que el genocidio en curso en Gaza era "un crimen colectivo". Para la jurista italiana esto es más que evidente en tanto que varios Estados del Norte Global no sólo han armado a Israel, sino que continúan mantenido los lazos comerciales que habrían permitido a Tel Aviv financiar la guerra.

Todo ello, señaló Albanese, ocurrió incluso después de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitiera, el 26 de enero de 2024, una orden de medidas provisionales obligatorias en la que instaba a Israel que tomara medidas para evitar la comisión de un genocidio en Gaza. Además, recordaba a los Estados parte que, según la Convención contra el Genocidio de 1948, estaban obligados a prevenir y sancionar el genocidio.

Fuente: https://www.publico.es/internaciona...

El fin de la violencia

Una noticia reciente: El Gobierno lleva a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. Una vez más, vemos que la polarización y el negacionismo trabajan para ciertos intereses (destructivos).

Para corregir un error, lo primero es admitirlo. Reconozcamos que algunos de los pilares de nuestra sociedad están construidos sobre la violencia.

  • El patriarcado se reconoce cuando vemos la agresividad contra las mujeres y los niños.
  • El antropocentrismo —decía Marta Tafalla— nos ha llevado a que se pierdan especies a un ritmo insólito.
  • El ecocidio es una forma de brutalidad contra toda la biosfera, humanos incluidos (especialmente mujeres, niños y personas pobres).
  • El racismo —disfraz común de la aporofobia— necesita violencia sobre la que articularse.
  • Los paraísos fiscales, el turismo depredador o los impuestos regresivos (el IVA, por ejemplo) son una forma legal de promover una desigualdad que salpica violencia contra los más pobres, a los que expulsa fuera de los márgenes para luego culparlos por buscarse la vida donde a las élites no les interesa.

Afirmar que la violencia es intrínseca al ser humano es negarse a comprender que detrás de cada misil, de cada bala y de cada puñetazo hay una mano gobernada por una mente humana. La violencia —como la paz— se puede enseñar, se puede aprender y también se puede desaprender.

La paz como camino

El camino de la no violencia (ahimsa) no es el de la resignación ni el de la indiferencia. Implicarse en la paz exige coherencia en los gestos cotidianos: en lo que consumimos, en lo que toleramos y en lo que legitimamos. Nuestro voto democrático y nuestras exigencias políticas influyen e importan, incluso aunque nuestra opción no consiga ni un escaño. Cada día es un reto para educar (y educarnos) en pacifismo, feminismo, ecoanimalismo, etc.

En este sentido, deberíamos rechazar productos o eventos que apoyen actos de violencia. Por ejemplo, productos procedentes de países que ejercen violencia desmedida (Israel, Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Marruecos…), pero también películas, publicidad o videojuegos, contenidos que normalizan la violencia. Por supuesto, la gran mayoría de adolescentes sabe distinguir entre disparar en un videojuego y disparar en la vida real, pero acostumbrarse a hacerlo —de jóvenes— en el mundo virtual, facilita dar el salto a hacerlo en el mundo real.

Lo saben bien los cazadores y los taurinos. Si no enseñas a los niños este tipo de agresividad, será más difícil que de mayores quieran disparar a un ciervo o disfrutar del sufrimiento de un toro sangrando. Una mente educada en la paz jamás disfrutará de la violencia. Lo que deja de parecernos aceptable termina dejando de practicarse.

Tiempos turbios como el petróleo

Corren tiempos extraños en los que un presidente de Estados Unidos insulta, promueve la rebelión, ataca, bombardea, justifica un genocidio, exige un aumento del gasto militar…, y acto seguido pide para sí mismo el Premio Nobel de la Paz. La contradicción ya no escandaliza: se ha normalizado. Resulta igualmente revelador que la ganadora del premio en 2025 —la venezolana María Corina Machado— quisiera compartirlo con Donald Trump por el mérito de haber secuestrado —mediante bombas y crueldad— al presidente de Venezuela. Por muy indigno presidente que fuera Nicolás Maduro, usar la violencia contra él jamás debería ser el argumento para merecer un premio pacifista.

Ante el petróleo robado, han surgido empresas-vampiro como Repsol, que se han arrodillado ante Trump para conseguir un trozo de la sangre venezolana. Repsol se hundiría en ventas y en bolsa, si la España de hoy fuera la misma que la España del «No a la guerra» contra Aznar (2003) o la España del 15-M (2011). ¿Quién quiere repostar en una empresa que roba a un país hermano?

España estalló contra la guerra de Irak en la que nos metió el presidente Aznar. ¿Qué protestas hay en Estados Unidos contra el robo de petróleo a otros países? ¿Qué protestas hay en Israel contra el genocidio de sus vecinos palestinos? Apenas las hay; en parte porque ha existido una educación comprensiva o que justifica cierta violencia.

Sumar gestos para la paz

No hace falta gritar en las calles. Basta con boicotear todo lo que provenga de empresas o países violentos o que se aprovechen de la violencia de otros. Cada gesto —también en redes sociales— suma o resta. No es lo mismo presumir de unos pendientes de oro que posar con una kufiya palestina. Consumir es más poderoso que votar.

La no violencia —especialmente hacia los animales— es un arma muy poderosa que, además, se contagia por vía oral. Hay mil ejemplos, desde Gandhi hasta casos más recientes, que muestran que la resistencia no violenta puede erosionar sistemas aparentemente inamovibles. La fuerza de la no violencia no reside en la pasividad, sino en su capacidad de deslegitimar la violencia sin reproducirla. Palestina ha encontrado más éxito y más apoyo internacional ejerciendo la no violencia que con atentados terroristas. La Flotilla de la Libertad es solo un ejemplo vivo que nace para frenar a una potencia violenta, para desacreditarla y para complicarle la existencia sin derramar nada de sangre.

Un buen punto para comenzar a construir una sociedad pacífica sería acercarnos al veganismo. Si conseguimos una sociedad sensible al sufrimiento de un pez o de una gamba, habremos caminado en paz más de la mitad del camino.

♦ Sobre pacifismo:

blogsostenible

Documentos filtrados revelan la postura del gobierno de Emiratos Árabes Unidos de respaldar el genocidio de Israel en Gaza 'por todos los medios necesarios'

5 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Un documento filtrado obtenido por el medio EmirateLeaks ha revelado una propuesta del gobierno emiratí para utilizar las bases de los Emiratos Árabes Unidos en el Mar Rojo para proporcionar apoyo militar, de inteligencia y logístico directo a Israel durante su guerra en Gaza.

El documento data de octubre de 2023 y está dirigido al Comando de Operaciones Conjuntas de las Fuerzas Armadas de los EAU. Fue redactado por Hamdan bin Zayed Al-Nahyan, representante de la región de Al-Dhafra y presidente de la Autoridad de la Media Luna Roja de los EAU.

“Con los ataques terroristas [del 7 de octubre] contra el estado hermano de Israel, y con base en el acuerdo histórico que estipula la cooperación entre los dos países… y en implementación de la orden emitida por el Comando de Operaciones Conjuntas de los EAU para apoyar al Estado de Israel a través de bases militares en la región sur del Mar Rojo – Al-Mokha en la costa occidental de Yemen, así como Massawa y Assab en Eritrea y Somalia – se llevaron a cabo preparativos y preparación rápidos para proporcionar a nuestras bases militares en el sur del Mar Rojo, especialmente en Yemen, todo lo necesario para apoyar al Estado de Israel”, comienza diciendo el documento.

El documento pide explícitamente que los Emiratos Árabes Unidos “fortalezcan a Israel en su guerra contra los terroristas en Palestina” y que ese apoyo continúe “hasta que los terroristas sean derrotados”.

El documento filtrado también pide que se continúen las “iniciativas comunitarias” para mejorar la “cohesión social” entre los dos estados.

También pide una cooperación “estrecha, cohesionada e integrada” en “antiterrorismo, intercambio de inteligencia y tecnología militar”, y “confirma el suministro de equipos y dispositivos de inteligencia a Israel por valor de mil millones de dólares”.

Continúa criticando el apoyo qatarí a Hamás y acusa a Kuwait de actuar “junto a Qatar” al “proporcionar apoyo financiero masivo a grupos combatientes en Palestina”, al tiempo que califica esto de “clara contradicción con las políticas de nuestro Estado y con los acuerdos entre nuestro Estado y Kuwait”.

“Existen amplios motivos para mencionar nuestros vínculos previos con el Estado de Israel, que nos obligan a cooperar con él y a acudir en su ayuda, a sumarnos a su apoyo tanto en tiempos de adversidad como de prosperidad. Los Emiratos Árabes Unidos y el Estado de Israel están unidos por estrechos vínculos culturales, diplomáticos, económicos y de seguridad, y estos vínculos se han intensificado desde el histórico acuerdo de 2020”, afirma.

Los Emiratos Árabes Unidos normalizaron oficialmente sus relaciones con Israel en 2020, cuando se firmaron los Acuerdos de Abraham, negociados por Estados Unidos. Washington y Tel Aviv han estado presionando a Arabia Saudita y otros estados árabes para que se unan a dichos Acuerdos.

En los años que siguieron al inicio de la guerra liderada por Arabia Saudita en Yemen en 2015, el ejército de los Emiratos Árabes Unidos estableció una ocupación generalizada de puertos, islas y vías fluviales yemeníes, llevada a cabo en coordinación con Israel.

Los Emiratos Árabes Unidos también han establecido bases militares a lo largo de la costa de Somalia.

Desde que comenzó el genocidio en Gaza, Abu Dhabi –ahora el principal socio comercial árabe de Israel– ha seguido manteniendo una relación militar estratégica con Tel Aviv.

En 2024, Balkan Insight reveló que una empresa vinculada a los Emiratos Árabes Unidos, Yugoimport-SDPR, exportó armas por valor de 17,1 millones de dólares a Israel mediante aviones militares. Estas armas estuvieron directamente implicadas en la guerra genocida contra Gaza.

Empresas emiratíes también han firmado acuerdos con XM Cyber, cofundada por un exjefe del Mossad, para proteger la infraestructura energética nacional. XM Cyber ​​colabora con Rafael y otras empresas militares israelíes de élite como parte de un consorcio que se centra en mercados sensibles del Golfo, como el petróleo, la energía y los datos.

Además, el gigante de defensa estatal de los Emiratos Árabes Unidos, EDGE, tiene acciones en los principales fabricantes de armas israelíes, incluidos Rafael e Israel Aerospace Industries (IAI).

Fuente: https://thecradle.co/articles/leake...

Traducido del inglés por Tortuga con ayuda de un traductor automático.

La última elección

4 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Fuerte artículo del periodista Chris Hedges sobre Trump, así como la foto que eligió para ponerlo en sus redes. Cada vez hay más voces en EEUU que abiertamente hablan de dictadura y fascimo en la era Trump.

Pedro Brieger

La amenaza de Donald Trump de cancelar las elecciones de medio término no es un amague. Ya intentó revertir el resultado de las elecciones de 2020 y dijo que no aceptaría el de 2024 si perdía. Fantasea con desafiar la Constitución para quedarse un tercer mandato. Está decidido a conservar un control absoluto —apuntalado por una mayoría republicana servil— en el Congreso. Teme que, si pierde el control del Congreso, llegue el juicio político. Teme los obstáculos a la rápida reconfiguración de Estados Unidos como un Estado autoritario. Teme perder los monumentos que está erigiendo a su propia gloria: su nombre estampado en edificios federales, incluido el Kennedy Center; la eliminación de la entrada gratuita a los Parques Nacionales el día de Martin Luther King Jr. para reemplazarla por su propio cumpleaños; la anexión de Groenlandia y, quién sabe, quizá Canadá; su capacidad para poner ciudades como Minneapolis bajo sitio y secuestrar residentes legales en plena calle.

A los dictadores les encantan las elecciones, siempre que estén amañadas. Las dictaduras que cubrí en América Latina, Medio Oriente, África y los Balcanes montaban espectáculos electorales minuciosamente coreografiados. Eran una utilería cínica con resultados predeterminados. Servían para legitimar el control férreo sobre una población cautiva, encubrir el enriquecimiento del dictador, su familia y su círculo íntimo, criminalizar toda disidencia y prohibir a los partidos opositores en nombre de “la voluntad del pueblo”.

Cuando Saddam Hussein organizó un referéndum presidencial en octubre de 1995, la única pregunta en la boleta era: “¿Aprueba usted que el presidente Saddam Hussein sea el presidente de la República?”. Los votantes marcaban “sí” o “no”. Los resultados oficiales le dieron a Hussein el 99,96% de unos 8,4 millones de votos, con una participación del 99,47%. Su par en Egipto, el ex general Hosni Mubarak, fue reelegido en 2005 para un quinto mandato consecutivo de seis años con un mandato algo más modesto: 88,6% de los votos. Mi cobertura poco reverencial de las elecciones en Siria en 1991 —donde había un solo candidato en la boleta, el presidente Hafez al‑Assad, que supuestamente obtuvo el 99,9%— me valió la expulsión del país.
Estos espectáculos son el modelo, sospecho, de lo que viene, a menos que Trump consiga su deseo más profundo: emular al príncipe heredero Mohammed bin Salman de Arabia Saudita —cuyo equipo de seguridad asesinó en 2018 a mi colega y amigo Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul— y no celebrar elecciones en absoluto.

Trump, aspirante a presidente vitalicio, lanza la idea de cancelar las elecciones legislativas de 2026. Le dijo a Reuters que “si lo pensás bien, ni siquiera deberíamos tener elecciones”. Cuando el presidente Volodímir Zelenski le explicó que en Ucrania no se celebraban elecciones por la guerra, Trump se entusiasmó: “¿O sea que si estamos en guerra con alguien, no hay más elecciones? Ah, eso está bien”.

Trump le dijo a The New York Times que se arrepiente de no haber ordenado a la Guardia Nacional que incautara las máquinas de votación después de las elecciones de 2020. Quiere abolir el voto por correo, junto con las máquinas y los tabuladores que permiten a las autoridades publicar resultados la misma noche electoral. Mejor ralentizar todo y, como hacía la maquinaria política de Chicago bajo el alcalde Richard J. Daley, rellenar urnas después del cierre para asegurar la victoria.

La administración Trump está prohibiendo campañas de registro de votantes en los centros de naturalización. Impone leyes restrictivas de identificación de votantes a nivel nacional. Reduce las horas que los empleados federales pueden ausentarse del trabajo para ir a votar. En Texas, el nuevo mapa electoral priva de derechos de manera flagrante a votantes negros y latinos, una maniobra avalada por la Corte Suprema. Se espera que elimine cinco bancas demócratas en el Congreso.

Nuestras elecciones inundadas de dinero, sumadas a un gerrymandering agresivo, hacen que pocas contiendas legislativas sean competitivas. La reciente redistribución de distritos prácticamente garantiza a los republicanos nueve escaños más —en Texas, Misuri, Carolina del Norte y Ohio— y a los demócratas seis —cinco en California y uno en Utah—. Los republicanos planean más redistritaciones en Florida y los demócratas impulsan una iniciativa en Virginia. Si la Corte Suprema sigue desmantelando la Ley de Derecho al Voto, la manipulación de distritos por parte de los republicanos se disparará, quizá consolidando una victoria aunque la mayoría del electorado no la quiera. Nadie puede llamar democrático al gerrymandering.

El fallo de la Corte Suprema en Citizens United nos quitó cualquier influencia real en las elecciones. Autorizó dinero ilimitado de corporaciones y grandes fortunas para amañar el proceso electoral en nombre de la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda. Dictaminó que el lobby pesado y organizado de las grandes empresas es una expresión del derecho del pueblo a peticionar a su gobierno.
Nuestros derechos más básicos, incluida la libertad frente a la vigilancia masiva del Estado, han sido revocados de manera constante por decreto judicial y legislativo.
El “consentimiento de los gobernados” es una broma cruel.

Hay pocas diferencias sustantivas entre demócratas y republicanos. Existen para ofrecer la ilusión de una democracia representativa. Los demócratas y sus apologistas liberales adoptan posturas tolerantes en cuestiones de raza, religión, inmigración, derechos de las mujeres e identidad sexual, y fingen que eso es hacer política. La derecha utiliza a los sectores marginados —en especial a los inmigrantes y al fantasma de la “izquierda radical”— como chivos expiatorios. Pero en los grandes temas —guerra, acuerdos comerciales, austeridad, policía militarizada, el gigantesco sistema carcelario y la desindustrialización— marchan en perfecta sintonía.

“No se puede señalar ninguna institución nacional que pueda describirse con precisión como democrática”, escribió el filósofo político Sheldon Wolin en Democracy Incorporated: “seguro que no en elecciones hipercontroladas y saturadas de dinero, un Congreso infestado de lobbistas, una presidencia imperial, un sistema judicial y penal sesgado por clase o, menos que nada, los medios”.

Wolin llamó a nuestro sistema de gobierno “totalitarismo invertido”. Rinde pleitesía externa a la fachada de la política electoral, la Constitución, las libertades civiles, la libertad de prensa, la independencia judicial y la iconografía, tradiciones y lenguaje del patriotismo estadounidense, mientras permite que corporaciones y oligarcas se apoderen de los mecanismos de poder y dejen al ciudadano impotente.

El vacío del paisaje político bajo este “totalitarismo invertido” fusionó la política con el entretenimiento. Fomentó una farsa política permanente, una política sin política. El imperio, el poder corporativo sin regulación, la guerra interminable, la pobreza y la desigualdad social se volvieron temas tabú.

Estos espectáculos fabrican personalidades políticas prefabricadas —la persona ficticia de Trump, producto de The Apprentice—. Viven de retórica hueca, relaciones públicas sofisticadas, publicidad pulida, propaganda y el uso constante de focus groups y encuestas para devolverle al votante lo que quiere oír. La campaña presidencial vacía, sin temas y centrada en celebridades de Kamala Harris fue un ejemplo impecable de este arte performático político.

El asalto a la democracia, llevado adelante por los dos partidos gobernantes, preparó el terreno para Trump. Castraron nuestras instituciones democráticas, nos despojaron de derechos básicos y consolidaron la maquinaria del control autoritario, incluida la presidencia imperial. Trump solo tuvo que accionar el interruptor.

La violencia policial indiscriminada, familiar desde hace tiempo en comunidades urbanas pobres —donde fuerzas militarizadas actúan como juez, jurado y verdugo— le otorgó al Estado el poder de hostigar y matar ciudadanos “legalmente” con impunidad. Generó la mayor población carcelaria del mundo. Ese vaciamiento de libertades civiles y del debido proceso ahora se volvió contra todos. Trump no lo inició. Lo amplió. El terror es el objetivo.

Trump, como todos los dictadores, está embriagado de militarismo. Pide aumentar el presupuesto del Pentágono de un billón a un billón y medio de dólares. El Congreso, al aprobar su One Big Beautiful Act, asignó más de 170 mil millones para control fronterizo e interno, incluidos 75 mil millones para el ICE en los próximos cuatro años. Eso supera el presupuesto anual combinado de todas las fuerzas policiales estatales y locales.

“Cuando un gobierno constitucionalmente limitado utiliza armas de poder destructivo horrendo, subsidia su desarrollo y se convierte en el mayor traficante de armas del mundo”, escribe Wolin, “la Constitución es reclutada para servir como aprendiz del poder, no como su conciencia”.

Que el ciudadano patriota apoye sin fisuras a los militares y su enorme presupuesto significa que los conservadores lograron convencer al público de que las fuerzas armadas son algo distinto del gobierno. Así, el componente más sustancial del poder estatal queda fuera del debate público. Del mismo modo, en su nuevo estatus de ciudadano imperial, el creyente desprecia la burocracia pero no duda en obedecer las directivas del Departamento de Seguridad Nacional, el organismo gubernamental más grande e intrusivo de la historia del país. La identificación con el militarismo y el patriotismo, junto con las imágenes de poder estadounidense proyectadas por los medios, hace que el ciudadano se sienta más fuerte, compensando la sensación de debilidad que la economía impone a una fuerza laboral sobreexigida, exhausta e insegura.

Los demócratas, en la próxima elección —si es que la hay—, ofrecerán la opción menos mala mientras hacen poco o nada para frenar la marcha hacia el autoritarismo. Seguirán rehenes de las exigencias de los lobbistas corporativos y los oligarcas. Un partido que no defiende nada ni pelea por nada bien podría entregarle a Trump una victoria en las legislativas. Pero Trump no quiere correr ese riesgo.

Trump y sus secuaces están cerrando con energía la última salida del sistema que impide la dictadura absoluta. Pretenden orquestar elecciones simuladas, al estilo de todas las dictaduras, o directamente abolirlas. No están bromeando. Será el golpe de gracia al experimento estadounidense. No habrá vuelta atrás. Nos convertiremos en un Estado policial. Nuestras libertades, ya bajo ataque feroz, serán extinguidas. En ese punto, solo movilizaciones masivas y huelgas podrán impedir la consolidación de la dictadura. Y esas acciones, como vemos en Minneapolis, serán respondidas con represión estatal letal.

La subversión de las próximas elecciones planteará dos opciones brutales para los opositores más visibles de Trump: el exilio o el arresto y encarcelamiento a manos de matones del ICE.

La resistencia a la bestia, como en todas las dictaduras, tendrá un costo altísimo.

Fuente: https://www.facebook.com/photo/?fbi...

Israel ha matado a 520 gazatíes desde el inicio del alto al fuego

2 Febrero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

EFE

Los palestinos asesinados por fuego israelí pese al alto el fuego en vigor desde el 10 de octubre ascienden a 520, tras el asesinato de 26 gazatíes este sábado, entre ellos a una familia de siete en una tienda de campaña en Jan Yunis (sur) y once muertos en el bombardeo de una comisaria en la ciudad de Gaza, según fuentes médicas y de la defensa civil.

Un misil israelí impactó esta mañana contra la comisaría del barrio de Sheij Radwan, en la ciudad de Gaza, causando siete muertos, según confirmó una fuente de la morgue del Hospital Shifa, que aumentaron poco después a once tras el hallazgo de cuatro cuerpos entre los escombros.

Según el hospital y un comunicado del Ministerio del Interior de Hamás, entre las víctimas mortales hay al menos tres mujeres agentes de Policía y cuatro personas que estaban detenidas. Todavía se desconocen detalles sobre los últimos cuatro fallecidos.

Los ataques tuvieron lugar tanto en el norte como en el sur de Gaza, incluidos el bombardeo de un dron israelí contra una tienda de campaña en Jan Yunis en el que murieron un padre, sus tres hijos y tres de sus nietos, según una fuente del Hospital Naser.

En el norte, en Ciudad de Gaza, una madre y tres de sus hijos fueron asesinados, junto a otro familiar, en el bombardeo aéreo contra el apartamento en el que se refugiaban, de acuerdo con el Hospital Shifa.

Además, hubo otros cuatro bombardeos, entre ellos contra otro apartamento cerca del cruce de Jabalia, al este de Ciudad de Gaza, que solo causó heridos y dos al sureste del campamento de refugiados de Al Bureij, en el centro de la Franja y cerca de la denominada línea amarilla.

Además, en estos más de tres meses y medio de tregua, los equipos de la defensa civil han recuperado entre los escombros 715 cuerpos y miles más siguen sepultados.

"Se han añadido 85 mártires (muertos) a las estadísticas acumuladas, cuyos datos fueron completados y aprobados por el Comité de Aprobación de Mártires entre el 23 y el 30 de enero de 2026", detalla este sábado Sanidad.

La ofensiva bélica israelí iniciada el 7 de octubre de 2023 se considera por gran parte de la comunidad internacional como un genocidio contra el pueblo palestino por la destrucción generalizada, el alto ratio de civiles muertos versus milicianos o el uso del hambre como arma de guerra.

Fuente: https://www.publico.es/internaciona...

Palestinos, zaghawa, hutus, rohinyas y uigures: Los pueblos que sufren un genocidio

19 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Emilia G. Morales

Ahmed huyó de El Fasher (Sudán) a finales de octubre de 2025. La metralla de una bomba mató a su mujer, el caos lo separó de sus hijos y una emboscada a la salida de la ciudad acabó con la vida de dos hombres que se le habían unido en la huida. Según explica a Amnistía Internacional, por razones que Ahmed desconoce, las Fuerzas de Apoyo Rápidas (RSF por sus siglas en inglés) solo le dejaron con vida a él y a dos niñas pequeñas. Tuvo que ocurrir una matanza de este calibre en El Fasher para que el Norte Global comenzara a mirar hacia Sudán.

Pese a que este episodio se integra dentro de la guerra civil sudanesa, la violencia de los milicianos arabizados de las RSF contra la población no árabe o africana de El Fasher no es genérica. El ensañamiento de la milicia contra los civiles que se refugiaban en la ciudad encaja con la definición de genocidio. Acuñado por primera vez en 1944 por el judío-polaco Raphael Lemkin como aquellos actos dirigidos a acabar con los fundamentos mismos de la vida de un grupo étnico, nacional o religioso, incluyendo la destrucción de su lengua, el secuestro de mujeres y niños o la apropiación de sus tierras.

Júlia Nueno Guitart, coordinadora del ensayo Genocidios. Una arquitectura forense (Galaxia Gutenberg, 2025) recuerda que, cuando la recién creada ONU estableció su propia definición de genocidio en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, lo hizo sobre la base de la aniquilación física de millones de judíos europeos durante el Holocausto o Shoah, olvidando la dimensión procesual de este fenómeno.

Antes de que se produzca la aniquilación de un grupo humano, los genocidios suelen pasar por fases anteriores de persecución, humillación y destrucción de sus formas de vida. El observatorio Genocide Watch ha detectado diez etapas del genocidio que, pese a no ser lineales, suelen darse de forma sucesiva. La primera fase es la clasificación de un grupo humano como "lo otro", su simbolización (fase dos), la discriminación de dicho grupo (fase tres) y su deshumanización (fase cuatro).

El quinto estadio supone la organización de el grupo dominante frente al discriminado, la aprobación de normas que contribuyan a la polarización de la sociedad (fase seis). La preparación, la persecución y el exterminio del grupo discriminado corresponden a las fases siete, ocho y nueve. La décima y última fase es la negación de los hechos, así como de cualquiera de las fases anteriores.

Genocide Watch lanza alertas de emergencia cuando un grupo ha llegado a la fase nueve de exterminio. En 2025, lo hicieron en relación a la violencia ejercida contra cinco comunidades diferentes. Entre ellos están los grupos étnicos no arabizados de Sudán, como los zaghawa o los fur. También los hutus en República Democrática del Congo (RDC), los uigur en China, los rojinyas en Myanmar y los palestinos en la Franja de Gaza y Cisjordania.

Sudán: un genocidio dentro de una guerra civil

Cuando los británicos y los egipcios se marcharon de Sudán en 1956, lo hicieron dejando en el país su impronta colonial. Para ganar influencia en la región, los europeos se habían apoyado en los grupos étnicos que consideraban dominantes. En el caso de Sudán, estos eran los grupos arabizados -los baggara, los zaghawa o los danaglas-, mientras que a los no arabizados o africanos -grupos como los fur, los nubios o los masalit- se les presuponía de una clase social inferior. A día de hoy, los grupos árabes suponen, aproximadamente, un 70% de la población sudanesa, mientras que los no arabizados o africanos son el otro 30%. Estos porcentajes varían en función de la región. Así, en el suroeste del país, como en la región de Darfur del Norte, esta proporción se invierte.

La retirada de los europeos no acabó con el predominio de los grupos arabizados frente a los no árabes. Aquella herencia, sumada a las injerencias extranjeras de quienes desean hacerse con los recursos naturales del país -principalmente oro y petróleo-, ha alimentado varias guerras civiles y dos genocidios recientes. Los grupos más oprimidos se han organizado en diferentes momentos de la historia reciente de Sudán reclamando ciertos derechos y un ligar relevante dentro del poder político. Así fue como los grupos africanos de Darfur del Norte crearon el Movimiento de Liberación de Sudán (SLA/SLM), una milicia que atacaba objetivos gubernamentales del gobierno dictatorial de Omar Al Bashir.

En represión por el ataque de las SLA/SLM al aeropuerto de Al Fasher en 2003, los yanyauid, árabes aliados del dictador que controlaban militarmente el sureste de lo que ahora es Sudán, entraron la ciudad y asesinaron a miles de personas de grupos no árbes del pueblo zaghawa y fur, mayoritaria en dicha urbe. Aquella matanza recibió la condena de las Naciones Unidas y fue rápidamente descrita como genocidio contra los no árabes. Sin embargo, sus asesinos nunca fueron procesados. Algunos de ellos ahora forman parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).

En 2019, el ejército sudanés y otras milicias armadas del país, entre las que se encontraban las FAR, se unieron para derrocar al dictador Omar Al-Bashir con el compromiso de llevar al país hacia la democracia. En 2023, la frustrada transición llevó a un nuevo enfrentamiento bélico en el que las FAS y las FAR se enfrentaron por el control del poder en una guerra que dura más de 1.000 días y que ha dejado a 160.000 fallecidos y 13 millones de desplazados. En junio de 2025, las FAR, que controlan Darfur del Norte, lograron entrar en su capital, Al Fasher, tras dos años de asedio.

Tal y como ocurriera en 2003 con los yanyauid, los milicianos de las FAR, pertenecientes a diversos grupos étnicos arabizados, entraron en la ciudad asesinando brutalmente a cientos de sus habitantes, incluidos niños, ancianos y enfermos. Según EFE, el ejército nacional de Sudán estimó que fueron 2.000 las personas asesinadas, si bien la cifra no ha sido contrastada. Además, varios reportes de organizaciones como la Oficina de Derechos Humanos de la ONU dieron cuenta de agresiones sexuales masivas por parte de miembros de las FAR a las mujeres y niñas de Al Fasher.

República Democrática del Congo y la herencia del genocidio ruandés

En 1994 tuvo lugar el genocidio de Ruanda, en el que cientos de miles de tutsis fueron masacrados a manos de sus vecinos hutus. Tras la matanza, el revuelo internacional obligó al Gobierno ruandés -otrora cómplice del genocidio- a investigar los hechos, lo que llevó al derrocamiento y posterior migración de muchos de los hutus que habían participado en la matanza. Algunos de ellos se asentaron en Kivu, una región al este de la República Democrática del Congo (RDC) -que por aquel entonces se llamaba Zaire-, donde también vivían tutsis. En Kivu, los hutus continuaron hostigando a los tutsis congoleños y lanzaron varios ataques contra Ruanda, lo que cronificó el enfrentamiento étnico de Ruanda a RDC.

Frente a la violencia organizada de los hutus, los tutsis crearon el Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), que el 23 de marzo de 2009 alcanzaron un acuerdo con el ejército de RDC para integrarse en sus filas. Tres años después, aquella fecha sirvió para bautizar a una nueva milicia tutsi, escisión del CNDP, que consideraba que el gobierno congoleño no había cumplido con el acuerdo: el M23.

Esta es la parte de la historia que explica la creación del grupo que ahora desafía al ejército congoleño. La otra parte es la que añade a esta tensión étnica la lucha por el control de los recursos naturales del país, principalmente el coltán, abundante en Kiuv. Los informes de la ONU aseguran que Ruanda es el principal financiador del M23 y su Consejo de Seguridad ha exigido al país que cese en su apoyo. Como medida de presión, EEUU y la UE han impuesto sanciones a Ruanda.

En junio de 2025, la RDC y Ruanda firmaron un alto el fuego que todavía no ha sido secundado por el M23. Mientras los estados tratan de no hacer descarrilar el acuerdo, las milicias hutus continúan ejecutando a tutsis y todo aquel que desafíe el control de la milicia sobre áreas mineras de la RDC. En abril de 2025, UNICEF aseguró que había documentado hasta 10.000 casos de violencia sexual, de los que el 45% eran niños y niñas. El portavoz de la organización en Goma, James Elder, explicó que en los puntos más álgidos del conflicto la proporción era de un menos violado cada 30 minutos.

Palestina: un genocidio que comenzó hace 70 años

Uno de los mayores consensos populares de los dos últimos años ha sido que Israel está cometiendo un genocidio contra la población palestina. Los ataques que Hamás y otros grupos armados palestinos llevar a cabo contra civiles y militares israelíes el 7 de octubre de 2023 y que dejaron alrededor de 1.200 asesinados y 250 secuestrados, fueron el causus belli perfecto para que Tel Aviv avanzara en su limpieza étnica. En estos dos años de genocidio Israel ha logrado ampliar el su dominio colonial sobre los territorios palestinos.

Varios organismos internacionales, como la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia han visto en esta guerra evidencias de genocidio contra la población palestina. Actualmente, tanto el Estado de Israel como su primer ministro, Benjamín Netnayahu, y el extitular de Defensa, Yoav Gallant, están siendo investigados por posibles delitos de genocidio.

El de palestina es un buen ejemplo sobre cómo este fenómeno es un proceso que puede llevar décadas hasta alcanzar la fase de aniquilación. El genocidio iniciado en 2023 es resultado de una acumulación de creencias y normas que han estallado violentamente de formas cada vez más macabras y complejas. Muchos los que fechan el inicio del genocidio en paralelo a la creación del Estado de Israel en 1948. Para que aquello fuera posible fue necesaria la expulsión de 700.000 palestinos de sus tierras y el asesinato y desaparición de aldeas enteras.

Las autoridades del nuevo Estado aprobaron entonces normas para legalizar la anexión de tierras a Israel que posteriormente se convirtieron en parques naturales, campos de entrenamiento militar, o viviendas para israelíes. La matriz de esta desigualdad estaba en la Ley de Propiedad de los Ausentes, que permitió a los ciudadanos del nuevo Estado quedarse con las tierras de quienes habían sido expulsados.

Según el lugar en el que vivan, los palestinos pueden hacer un uso u otro de la tierra y tienen derechos diferentes para moverse de un lugar a otro. Es en la Franja de Gaza donde la restricción a la movilidad de los palestinos se ha vuelto más extrema a lo largo de los años. Así, una lectura del genocidio como proceso permite encontrar la raíz de la matanza actual de Gaza en el bloqueo por tierra, mar y aire que Israel impuso al enclave en 2007.

La inexistencia del matrimonio civil, que permitirían las uniones entre musulmanes y judíos, es otra de las muchas decisiones políticas que han fomentado la división entre estos grupos humanos. Sin duda, una de las normas que muchos consideran como un punto de inflexión en el camino hacia el genocidio fue la creación en 2018 de la Ley Básica del Estado-Nación, en la que se establecía que Israel era la patria histórica del pueblo judío. Esto abría la puerta a que quienes hubieran sido criados en otras confesiones, fueran considerados extranjeros en su propia tierra.

Los rojinyas de Myanmar: el hambre como arma

En 2017, las autoridades budistas de Myanmar llevaron a cabo un genocidio contra minoría rohinyá -musulmanes-. Alrededor de 7.000 personas fueron asesinadas en menos de un mes, según Médicos Sin Fronteras, mientras que otros 700.000 rohinyás huyeron hacia Bangladesh. Allí también han sufrido persecuciones y deportaciones que actualmente están siendo investigadas por la Corte Penal Internacional. Unos 600.000 rohinyas permanecen actualmente en el país, principalmente en la región de Rakhine, donde continúan expuestas a la persecución, discriminación y violencia de las autoridades de birmanas.

En 2025, Genocide Watch alertó de que la esta violencia se estaba reactivando en Rakhine. Allí, las autoridades budistas están matando de hambre a la población musulmana debido al bloqueo de la ayuda humanitaria, y a la privación de medicinas para enfermedades curables. Esto tiene efectos especialmente devastadores entre niños y niñas, que según las informaciones del Burmese Rohingya Organisation UK (BROUK). Esta forma de exterminio ha devuelto a los rohinyás, de nuevo, a la fase nueve de genocidio según Genocide Watch: el exterminio del grupo humano minoritario.

Los uigures y los campos de reeducación chinos

Aproximadamente 12 millones de los 1.400 millones de ciudadanos chinos son uigures. Esto supone menos del 1% de la población del país. Esta etnia se diferencia de la han, a la que pertenece en tono al 91% del país, en la religión y en la lengua, entre otras muchas cuestiones. Mientras la mayoría de los chinos no profesan ninguna religión o practican religiones tradicionales asiáticas como el taoismo o el budismo, los uigures son musulmanes suníes. Además, no hablan mandarín o cantonés con el grueso del país, sino una lengua similar al árabe.

Pese a la fragmentación de las minorías étnicas chinas -muchas de ellas suponen menos de un 1% de la población-, el Gobierno de Xi Jinping no ha cejado en su empeño de despojar a estas etnias de sus rasgos culturales para adaptarlos a los que se consideran específicos de la identidad nacional china. Esto es lo que se conoce como asimilación forzada. En la última década, los uigures han sufrido un incremento de los intentos por hacer desaparecer sus rasgos culturales. Según las informaciones recopiladas en la alerta de Genocide Watch, desde 2017 han sido recluidos en campos de "reeducación" entre 800.000 y 2 millones de uigures. En ellos, la tortura y violencia sexual es habitual. Otros son enviados a realizar trabajos forzados.

Además, el Gobierno chino ha acudido a las esterilizaciones forzadas de mujeres uigures con la intención de reducir su población. Según un estudio del investigador Adrian Zenz, citado en el informe de Genocide Watch, estas políticas han logrado disminuir el crecimiento de los uigures en un 84% entre 2015 y 2018. Los niños que logran nacer, son separados de sus familias y enviados a internados donde únicamente se habla mandarín, privándoles de su lengua materna y haciéndola desaparecer poco a poco. Todos estos actos constituyen un delito de genocidio, según el artículo 2 de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de la ONU.

Fuente: https://www.publico.es/internaciona...

Llamamientos internacionales para la liberación del doctor Abu Safia y del personal médico de Gaza

5 Enero 2026 at 00:00
Por: (tortuga)

Estas llamadas se producen antes del primer aniversario del secuestro del Dr. Hussam Abu Safia por parte del ejército de ocupación en el Hospital Kamal Adwan, que él dirigía en el norte de la Franja de Gaza.

«No olvidaremos al doctor Abu Safia, ni a los más de 360 trabajadores sanitarios secuestrados por Israel en Gaza desde octubre de 2023», dijo CodePink.

El Dr. Yipping Gee, miembro de Médicos Contra el Genocidio, declaró en una publicación en redes sociales: «Hace un año, el ejército israelí secuestró al Dr. Hossam Abu Safia junto con decenas de miembros del personal médico durante una horrible redada en el Hospital Kamal Adwan en Gaza.

La activista Petra Schornhofer dijo en la plataforma de X: «Ha pasado un año desde que el Dr. Hossam Abu Safia fue secuestrado y detenido ilegalmente. Desde entonces, ha estado languideciendo en una prisión israelí y ha sido sometido a un trato cruel e inhumano. No lo olvides, y no dejes de exigir su liberación.»

Abu Safieh (52 años), director del Hospital Kamal Adwan, fue arrestado el 27 de diciembre de 2024, durante el continuo asedio e incursiones del hospital por parte de las fuerzas de ocupación en Beit Lahiya, al norte de Gaza.

El ejército israelí afirmó, sin aportar pruebas, que el hospital —que en ese momento era el último gran hospital en funcionamiento en el norte de la Franja de Gaza— se utilizaba como centro de mando de Hamás.

Durante un ataque israelí anterior al hospital, el hijo de Abu Safieh, de 15 años, murió en un ataque con dron, y el propio médico resultó gravemente herido en un ataque separado, que le dejó seis metralla en la pierna.

Tras su arresto, Abu Safieh fue trasladado a la prisión de Sde Timan en el desierto del Néguev, donde se registraron numerosas muertes de detenidos y denuncias de tortura y agresión sexual, antes de ser trasladado posteriormente a la prisión de Ofer en Cisjordania ocupada.

Abu Safia informó que fue torturado, incluyendo palizas con palos y descargas eléctricas, así como una pérdida de peso severa, costillas rotas y otras lesiones por las que se le negó la atención médica adecuada.

Las autoridades de ocupación niegan estas acusaciones, pero numerosos informes documentados indican que trabajadores sanitarios han sido torturados, a veces hasta la muerte, como en el caso del Dr. Adnan Al-Barsh, jefe del departamento de ortopedia del Hospital Al-Shifa en la ciudad de Gaza.

Según la relatora especial de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, al-Barsh «probablemente fue violada hasta la muerte», un destino que otros palestinos sufrieron bajo custodia israelí, según Sueños Comunes.

Abu Safia sigue detenido sin cargos formales, y los tribunales israelíes han prorrogado su detención en varias ocasiones bajo las llamadas leyes de «combatientes ilegales».

En enero, la madre de Abu Safia murió de un infarto, y la organización estadounidense Medglobal, con la que había trabajado como médico jefe en Gaza, afirmó que la muerte fue resultado de un «gran dolor» por el destino de su hijo.

Según agencias de la ONU y expertos internacionales, las fuerzas israelíes han destruido o dañado gravemente la mayoría de los hospitales de Gaza en cientos de ataques desde el 7 de octubre de 2023, mientras que más de 1.500 trabajadores sanitarios palestinos han sido mártires.

Una comisión independiente de investigación de la ONU concluyó el año pasado que «Israel ha seguido una política deliberada de destruir el sistema sanitario de Gaza como parte de un ataque más amplio contra la Franja de Gaza, que equivale a crímenes de guerra y a un crimen de genocidio contra la humanidad.»

Diario Al-Quds Libération صحيفة القدس ليبراسيون –

Fuente: https://kaosenlared.net/llamamiento...

El genocidi prosseguix en tota Palestina

24 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

Más abajo, en castellano.


El genocidi prosseguix en tota Palestina

El passat 10 d'octubre va entrar en vigor l'alto-el-foc en la Franja de Gaza. Este suposava la primera fase del qualificat com com a "pla de pau" per a Gaza per Donald Trump i Benjamín Netanyahu. Un pla de pau dictat pels propis genocides amb la finalitat de distraure a l'opinió pública mentres, amb una mica més de discreció, prosseguixen el seu pla per a la completa neteja ètnica de Palestina. Com era d'esperar, malgrat haver-se declarat l'alto-el-foc, les bombes i els trets han continuat massacrant a la població palestina.

El Ministeri de Sanitat palestí ha comptabilitzat altres 2.000 assassinats i quasi 4.000 ferits a les mans de l'exèrcit d'Israel des que va entrar en vigor este alto-el-foc. A data de 3 de desembre, ja eren 70.125 palestins morts a Gaza i 171.015 ferits des del 7 d'octubre de 2023. Segons un informe de l'Organització Mundial de la Salut (OMS) de principis del passat mes d'octubre, un quart d'estos ferits patien lesions greus, com a amputacions, cremades, lesions de medul·la espinal o en el cervell.

Si es pren com a referència el nombre d'habitants que tenia l'enclavament en 2023, en total, els ferits i morts en la Franja de Gaza suposen el 10,8% de la seua població. Fent una comparació estadística amb l'estat espanyol, és com si hagueren sigut assassinades o ferides greus més de cinc milions de persones: l'equivalent a tota la població de la Comunitat Valenciana.

La situació a Gaza continua sent catastròfica. A més de continuar patint els atacs israelians, la població viu amuntegada en menys de la mitat del territori de la franja, incomunicada de l'exterior, permanentment assetjada pels seus botxins, els quals impedixen el trànsit de mercaderies, inclosos l'ajuda humanitària.

No van millor les coses a Cisjordània, lloc en el qual, aprofitant que l'atenció mediàtica està posada a Gaza, l'acció combinada de colons i militars seguix el seu procés d'expulsió de famílies palestines i ocupació il·legal de territoris, tot això enmig d'una gran violència. Només el mes d'octubre passat, l'Oficina de l'ONU per a la Coordinació d'Assumptes Humanitaris va registrar 264 atacs de colons israelians contra palestins, coincidint amb la collita de l'oliva. Es calcula que més de mil persones palestines han sigut assassinades a Cisjordània en l'últim any per bandes paramilitars de colons amb suport del seu govern.

Podríem seguir molts paràgrafs més enumerant la infinitat d'atrocitats que Israel, amb el ferm suport dels Estats Units i la passivitat còmplice dels governs de la Unió Europea, està perpetrant en Palestina.

Davant això, és crucial que la mobilització solidària amb Palestina continue. I això l'hem de fer les persones del carrer de la nostra societat. Vist el vist, poc esperem de la voluntat i l'ètica dels polítics que ens governen. Però esperem que, almenys, mitjançant la pressió pacífica que puguem exercir, aconseguirem obligar-los a actuar. Les reivindicacions que plantegem al govern espanyol són estes:

1- Prohibició total de tota mena de comerç de caràcter bèl·lic amb Israel. Això inclou que els ports espanyols, l'espai aeri de l'estat o les seues aigües territorials no puguen ser utilitzades per ningú per a assortir a Israel de subministraments militars.

2- Aplicació estricta dels dictàmens de l'ONU que prohibixen qualsevol tipus d'activitat comercial relacionada amb l'economia dels territoris il·legalment ocupats per Israel en Palestina.

3- Ruptura de relacions diplomàtiques amb Israel.

4- Adhesió a les causes obertes contra Israel per crims de lesa humanitat en diferents tribunals, nacionals i internacionals.

5- Postura activa davant les instàncies internacionals corresponents perquè Israel reba sancions econòmiques mentres no cesse el genocidi, l'aparheid i la seua apropiació il·legal de terres. Això inclou la prohibició de que artistes, esportistes o clubs esportius d'Israel participen en qualsevol tipus de certàmen cultural o torneig esportiu internacional.

Pau i Justícia per a Palestina! Alt al genocidi ja!

Elx, 24 de desembre de 2024.


Información redactada apoyándonos en estos dos artículos:

https://www.grupotortuga.com/Israel...
https://www.grupotortuga.com/El-gen...


El genocidio prosigue en toda Palestina

Grup Antimilitarista Tortuga

El pasado 10 de octubre entró en vigor el alto el fuego en la Franja de Gaza. Este suponía la primera fase del calificado como como "plan de paz" para Gaza por Donald Trump y Benjamín Netanyahu. Un plan de paz dictado por los propios genocidas con el fin de distraer a la opinión pública mientras, con algo más de discreción, prosiguen su plan para la completa limpieza étnica de Palestina. Como era de esperar, a pesar de haberse declarado dicho algo el fuego, las bombas y los balazos han continuado masacrando a la población palestina.

El Ministerio de Sanidad palestino ha contabilizado otros 2.000 asesinados y casi 4.000 heridos a manos del ejército de Israel desde que entró en vigor este alto el fuego. A fecha de 3 de diciembre, ya eran 70.125 palestinos muertos en Gaza y 171.015 heridos desde el 7 de octubre de 2023. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de principios del pasado mes de octubre, un cuarto de estos heridos sufrían lesiones graves, como amputaciones, quemaduras, lesiones de médula espinal o en el cerebro.

Si se toma como referencia el número de habitantes que tenía el enclave en 2023, en total, los heridos y muertos en la Franja de Gaza suponen el 10,8% de su población. Haciendo una comparación estadística con el estado español, es como si hubieran sido asesinadas o heridas graves más de cinco millones de personas: el equivalente a toda la población de la Comunidad Valenciana.

La situación en Gaza sigue siendo catastrófica. Además de seguir sufriendo los ataques israelíes, la población vive hacinada en menos de la mitad del territorio de la franja, incomunicada del exterior, permanentemente asediada por sus verdugos, los cuales impiden el tránsito de mercancías, incluída la ayuda humanitaria.

No van mejor las cosas en Cisjordania, lugar en el que aprovechando que la atención mediática está puesta en Gaza, la acción combinada de colonos y militares sigue su proceso de expulsión de familias palestinas y ocupación ilegal de territorios, todo ello en medio de una gran violencia. Solo el pasado mes de octubre, la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios registró 264 ataques de colonos israelíes contra palestinos, coincidiendo con la cosecha de la aceituna. Se calcula que más de mil personas palestinas han sido asesinadas en Cisjordania en el último año por bandas paramilitares de colonos con apoyo de su gobierno.

Podríamos seguir muchos párrafos más enumerando el sinfín de atrocidades que Israel, con el firme apoyo de Estados Unidos y la pasividad cómplice de los gobiernos de la Unión Europea, está perpetrando en Palestina.

Ante ello, es crucial que la movilización solidaria con Palestina continúe. Y eso lo tenemos que hacer las personas de a pie de nuestra sociedad. Visto lo visto, poco esperamos de la voluntad y la ética de los políticos que nos gobiernan. Pero esperamos que, al menos, mediante la presión pacífica que podamos ejercer, logremos obligarles a actuar. Las reivindicaciones que planteamos al gobierno español son estas:

1- Prohibición total de todo tipo de comercio de carácter bélico con Israel. Esto incluye que los puertos españoles, el espacio aéreo del estado o sus aguas territoriales no puedan ser utilizadas por nadie para surtir a Israel de suministros militares.

2- Aplicación estricta de los dictámenes de la ONU que prohiben cualquier tipo de actividad comercial relacionada con la economía de los territorios ilegalmente ocupados por Israel en Palestina.

3- Ruptura de relaciones diplomáticas con Israel.

4- Adhesión a las causas abiertas contra Israel por crímenes de lesa humanidad en diferentes tribunales, nacionales e internacionales.

5- Postura activa ante las instancias internacionales correspondientes para que Israel reciba sanciones económicas en tanto no cese el genocidio, el aparheid y su apropiación ilegal de tierras. Esto incluye la prohibición de que artistas, deportistas o clubs deportivos de Israel participen en cualquier tipo de certámen cultural o torneo deportivo internacional.

¡Paz y Justicia para Palestina! ¡Alto al genocidio ya!

Elx, 24 de diciembre de 2024.

Albiol prende la mecha en Badalona: Cuando el Ayuntamiento fabrica una guerra social

23 Diciembre 2025 at 21:05
Por: (tortuga)

El alcalde convierte un desalojo en un conflicto racial y traslada a la calle lo que se negó a resolver desde las instituciones.

El 22 de diciembre de 2025, Badalona no estalló por casualidad. Estalló porque alguien empujó. El alcalde Xavier García Albiol decidió hace meses que el antiguo instituto B9 no era un problema social que resolver, sino un enemigo político que exhibir. El desalojo se ejecutó la semana pasada con un auto judicial que ordenaba expresamente la intervención de los servicios sociales municipales. El Ayuntamiento se negó a cumplirlo.

A partir de ahí, el conflicto dejó de ser administrativo y pasó a ser social y callejero. Decenas de personas migrantes quedaron sin alternativa habitacional. Varias terminaron durmiendo bajo la C-31. Otras ocuparon Can Bofí Vell, un antiguo albergue que la Generalitat había señalado como solución de emergencia y que el consistorio rechazó habilitar. No hubo plan, solo abandono.

El domingo 21 de diciembre, un dispositivo solidario liderado por Cruz Roja intentó alojar temporalmente a parte de las personas desalojadas en una parroquia de Sant Crist. Un grupo de vecinos, alentado por el propio alcalde, bloqueó el acceso. El Ayuntamiento volvió a mirar hacia otro lado.

La respuesta llegó el lunes 22, cuando cerca de 400 personas se concentraron frente a Can Bofí Vell en una protesta convocada por entidades sociales y sindicatos de vivienda. Al otro lado, un grupo menor se manifestó contra la acogida. Hubo cordón policial, tensión constante y gritos racistas y homófobos. Nada de esto surgió de la nada. Fue el resultado directo de una política de señalamiento.

La policía no encontró a nadie con órdenes de detención pendientes en el B9. Aun así, el discurso de la delincuencia se mantuvo. Criminalizar para deshumanizar. Deshumanizar para no atender. No atender para provocar rechazo vecinal. Una cadena política conocida.

Hoy, una semana después, la mayoría de las personas desalojadas sigue sin solución estable. Unas 40 han recibido alojamiento temporal. El resto, calle. El invierno ya ha empezado. Badalona no vive una crisis inevitable. Vive una guerra social fabricada desde el Ayuntamiento, donde el abandono se convierte en mensaje y el racismo en herramienta política.

Fuente: https://www.facebook.com/photo?fbid...


Ver también: El debate de la inmigración

La desesperada búsqueda de Israel por borrar la historia del genocidio de Gaza

23 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

RAMZY BAROUD

( Middle East Monitor ) – Los aliados de Israel en todo el mundo se esfuerzan desesperadamente por ayudar a Tel Aviv a restablecer una narrativa convincente, no solo en lo que respecta al genocidio de Gaza, sino a todo el legado del colonialismo israelí en Palestina y Oriente Medio.

La historia perfecta, construida sobre mitos y falsedades flagrantes —la de una pequeña nación luchando por sobrevivir entre «hordas de árabes y musulmanes»— se desmorona rápidamente. Fue una mentira desde el principio, pero el genocidio de Gaza la ha vuelto completamente indefendible.

Los espeluznantes detalles del genocidio israelí en Gaza fueron más que suficientes para que personas de todo el mundo cuestionaran fundamentalmente la narrativa sionista, en particular el tópico racista occidental de la "villa en la jungla" utilizado por Israel para describir su existencia entre la población colonizada.

No solo personas de todo el mundo, sino incluso estadounidenses, se han vuelto decisivamente en contra de Israel. Lo que comenzó como una tendencia alarmante —desde la perspectiva israelí, por supuesto— es ahora una realidad innegable. Las encuestas nacionales indican que el apoyo a los palestinos entre los adultos estadounidenses ha aumentado, con un 33 % que afirma simpatizar más con ellos, la cifra más alta registrada hasta el momento y un incremento de seis puntos porcentuales con respecto al año pasado.

Incluso la otrora inquebrantable mayoría proisraelí entre los republicanos se está suavizando a favor de los palestinos, con un 35 por ciento de republicanos a favor de un Estado palestino independiente, un aumento significativo respecto al 27 por ciento en 2024, lo que demuestra un claro cambio en un segmento de la base republicana.

El gobierno israelí está empleando todos los recursos a su alcance para dominar la guerra de la información. Su objetivo es introducir falsedades calculadas en el discurso público y bloquear agresivamente la perspectiva palestina.

Los últimos informes sobre una campaña israelí para ganar terreno en las redes sociales otorgando millones de dólares a TikTok y otros influencers de las redes sociales son solo una fracción de una campaña masiva y coordinada.

La guerra es multifrontal. El 4 de noviembre, informes de prensa revelaron que Jimmy Wales, cofundador de Wikipedia, intervino personalmente para bloquear el acceso de edición a la página dedicada al genocidio de Gaza. Alegó que la página no cumplía con los “altos estándares” de la compañía y “necesitaba atención inmediata”. Según Wales, esa página en concreto requería un “enfoque neutral”, lo que en la práctica significa que se necesitaba una censura flagrante para impedir que el genocidio se describiera con precisión como la “destrucción intencional y sistemática, en curso, del pueblo palestino”.

Israel lleva mucho tiempo obsesionado con controlar la narrativa en Wikipedia, una estrategia que precede al actual genocidio en Gaza. Informes que datan de 2010 confirman que grupos israelíes establecieron cursos de capacitación específicos en «edición sionista» para editores de Wikipedia, con el objetivo explícito de inyectar contenido afín al Estado y moldear entradas históricas y políticas clave.

La campaña de censura contra los palestinos y las voces pro-palestinas es tan antigua como los propios medios de comunicación. Desde sus inicios, los principales medios de comunicación occidentales se han alineado estructuralmente con los intereses corporativos, que por naturaleza están vinculados al dinero y al poder; de ahí la preponderancia de la visión israelí y la casi total invisibilización de la perspectiva palestina.

Sin embargo, hace años, Israel comenzó a comprender el peligro existencial de los medios digitales, en particular los espacios abiertos en las redes sociales que permitían a la gente común convertirse en creadores de contenido independientes. La censura, no obstante, adquirió un cariz repugnante y generalizado durante el genocidio, donde incluso el uso de palabras como «Gaza», «Palestina», y mucho menos «genocidio», resultaba en el bloqueo encubierto o el cierre total de cuentas.

De hecho, muy recientemente, YouTube, que anteriormente era conocido por ser menos severo que META en la censura de voces pro-palestinas, cerró las cuentas de tres importantes organizaciones palestinas de derechos humanos (Al-Haq, el Centro Al Mezan para los Derechos Humanos y el Centro Palestino para los Derechos Humanos), borrando más de 700 vídeos con imágenes cruciales que documentaban violaciones israelíes del derecho internacional.

Lamentablemente, aunque no sorprende, ninguna plataforma de redes sociales convencional está exenta de censurar cualquier crítica a Israel. Por lo tanto, se ha vuelto una práctica cotidiana que las referencias a Palestina, el genocidio de Gaza y temas similares deban escribirse en lenguaje cifrado, donde, por ejemplo, la bandera palestina se reemplaza por la imagen de una sandía.

Muchos activistas pro-Palestina están denunciando la complicidad directa de los medios occidentales, especialmente en el Reino Unido, al intentar encubrir las acusaciones de violación contra soldados israelíes. En lugar de usar la palabra inequívoca «violación», los principales medios de comunicación se refieren a los horribles episodios de Sde Teiman simplemente como «abusos». Mientras que políticos israelíes y otros criminales de guerra celebran abiertamente los supuestos «abusos» y a los violadores como héroes nacionales, los principales medios británicos y franceses se niegan a aceptar que la tortura, la violación y el maltrato generalizados de palestinos forman parte de una agenda sistémica y centralizada, y no meros «abusos» individuales.

Compárese esto con la cobertura sensacionalista y exhaustiva de la supuesta "violación masiva" cometida por palestinos en el sur de Israel el 7 de octubre, a pesar de que nunca se llevó a cabo una investigación independiente y de que las acusaciones fueron realizadas por el ejército israelí sin pruebas creíbles.

Sin embargo, esto no es mera parcialidad e hipocresía, sino complicidad directa, como lo afirma la declaración final del Tribunal de Gaza del 26 de octubre de 2025. “El jurado encuentra que una serie de actores no estatales son cómplices de genocidio”, se lee en el veredicto , incluyendo “la información sesgada de los medios de comunicación occidentales sobre Palestina y la falta de denuncia de los crímenes israelíes”.

La batalla final se libra en el campo de batalla de la información. Los próximos meses y años marcarán el inicio de la lucha más crucial por la verdad en la historia del conflicto. Israel, valiéndose de la censura, la intimidación y la manipulación de la opinión pública, utilizará todos los medios a su alcance para asegurar la victoria. Para los palestinos y todos aquellos que defienden la justicia, esta batalla por la historia es tan trascendental como el propio genocidio. No se debe permitir que Israel lave su imagen, porque embellecer el genocidio garantiza su repetición.

Traducido del inglés por Tortuga con ayuda de un traductor automático.

Fuente: https://www.juancole.com/2025/11/is...

El debate de la inmigración

18 Diciembre 2025 at 00:01
Por: (tortuga)

Es cierto que Europa Occidental está recibiendo un fuerte flujo de personas migrantes. La causa principal del fenómeno, en cuanto a lo que se podría nombrar como "efecto llamada", en mi opinión, es la drástica caída de la natalidad en nuestros países y la necesidad de mano de obra para nuestras economías. Esta realidad no me resulta positiva, ya que creo que es indicativa de cosas que van mal en la sociedad occidental. Tampoco creo que tenga mucho de positivo el hecho de que haya personas que, por lo que sea, se vean impelidas, o forzadas, a abandonar su tierra y su familia. Ni su llegada masiva a nuestros países, donde generan superposiciones y sustituciones culturales, (ojo, que también incluyo a las personas que inmigran desde el norte de Europa o EEUU como turistas jubilados con rentas medias y altas, causando un gran impacto en los lugares que "colonizan"). Desde este punto de vista, sin dejar de apostar nunca por los valores del respeto, la solidaridad hacia las personas necesitadas, la empatía y la tolerancia hacia las culturas diferentes, yo no enarbolaría la bandera de lo que llaman "multiculturalidad". La multiculturalidad óptima, opino, habría de ser eso: una diversidad de culturas que se respetan e interrelacionan entre si, no una mixtura de todas ellas habitando los mismos espacios.

Esa es la teoría; lo que debería ser, y no ser, en un escenario ideal. Otra cosa bien distinta es la realidad consolidada que tenemos en el estado español y, en general, en la mayoría de sociedades de Europa, donde nos encontramos con grandes contingentes de personas inmigrantes que han llegado, y siguen llegando, a nuestras tierras desde hace décadas, constituyéndose en una parte numérica significativa de nuestras sociedades. Algunas de estas personas son ya inmigrantes de lo que se conoce como segunda o tercera generación, que han crecido y se han educado entre nosotros y que, en muchos casos, se encuentran perfectamente integradas a nivel cultural y social. Pensemos, por poner un par de ejemplos de personas famosas, en los hermanos Williams, jugadores del Atlétic de Bilbao, en la atleta Ana Peleteiro, o en el propio agitador de ultraderecha Vito Zopellari Quiles, hijo de un inmigrante italoargentino.

Es decir, dado que la realidad consolidada de la inmigración parece no tener marcha atrás (ni, posiblemente, sería deseable la tuviera), se hace necesaria una correcta gestión del fenómeno. El reto está en lograr una convivencia que respete las diferencias y la diversidad de quienes han inmigrado, pero que al mismo tiempo garantice la pervivencia de las culturas locales preexistentes. Un objetivo que no siempre es fácil de alcanzar, especialmente cuando la población migrante se establece localmente en forma de grandes colonias capaces de constituirse en grupo mayoritario. Algo que sucede, tanto en pequeñas localidades de economía agrícola a las que estas personas han afluido en busca de trabajo, como en lugares turísticos en los que migrantes, frecuentemente jubilados, procedentes de los países del norte, llegan a desplazar la cultura local, acaparando las funciones económicas, sociales, las soluciones habitacionales e incluso el idioma. En mi opinión, aunque socialmente no se perciba así, es mucho mayor el impacto cultural de este segundo tipo de colonias de inmigrantes. Además, volviendo a los factores éticos esbozados al principio, creo que cabe hacer valoraciones diferentes al respecto de quienes emigran al extranjero huyendo de la pobreza o cualquier otro tipo de circunstancia extrema, frente a quienes lo hacen, con ayuda de su poder económico, en busca de un mejor clima, gastronomía, sistema sanitario etc., especialmente cuando éstos últimos, como sucede no pocas veces, no muestran voluntad alguna de participar e integrarse en la cultura que les recibe.

En este contexto, y de la mano de las corrientes reaccionarias que últimamente tanto proliferan por todo Occidente, surgen diferentes debates y especulaciones sobre la inmigración. Al ser un tema de alta incidencia social, el debate va más allá del terreno teórico y se convierte en programa útil para captación de votos o militantes por toda clase de grupos de escora populista y neofascista. Es muy fácil agitar el espantajo del miedo al diferente. En otras épocas eran los judíos (o los gitanos). Hoy, fundamentalmente, son las personas de cultura árabe. Es el recurso clásico del chivo expiatorio.

Entre las especulaciones esgrimidas, encontramos algunas teorías conspiratorias (tan en boga hoy esta forma de reflexionar y expresarse públicamente). Por ejemplo, la conocida como "el gran reemplazo", o su variante: la que habla de la islamización forzada de Europa. En ambos casos, quienes sostienen este pensamiento estarían en la creencia de que hay un plan orquestado por determinadas élites, que trabajan en la sombra, para sustituir paulatinamente la población europea por otra procedente de culturas menos "desarrolladas" y más propensas a la sumisión y la docilidad. La sustitución se llevaría a término con una combinación de políticas pro-inmigración complementadas por otras políticas anti-natalidad (estas últimas, apoyadas con la promoción gubernamental de la cultura LGTBI y el feminismo esencialista). Como puede advertirse fácilmente, más allá de la excentricidad y falta de contraste con la realidad de la idea, es una visión basada en un concepto prejuicioso y supremacista entre razas y culturas (sin nombrar los valores homófobos y de tipo semejante que destila). Por ello cala sin problemas en las mentalidades más reaccionarias.

Sin embargo hay que decir que las principales teorías conspiratorias que ponen a los grupos de personas inmigrantes pobres (es poco común que los inmigrantes ricos sean materia de conspiración) en el centro de su diana son harto más simples: basta con inventar, descontextualizar o deformar estadísticas que los vinculan con la delincuencia, preferentemente la de tipo sexual. El caso más habitual -y vergonzante- estos días se da en relación a los conocidos como "menores de edad no acompañados" (menas).

Me parece importante contrarrestar tales usos bastardos del fenómeno migratorio, que están convirtiendo nuestras sociedades en terreno abonado para toda suerte de totalitarismos, al tiempo que ponen a las comunidades inmigrantes en claro riesgo de agresión fascista. Para ello, conviene centrar el análisis no en el hecho simplista de la inmigración en sí, sino en cuáles son las causas que impulsan a tantos miles de personas a abandonar sus países de origen, jugándose la vida en no pocas ocasiones, en inciertas, peligrosas, acaso mortales travesías con el fin de llegar a nuestro continente. Destino en el que, además, raramente son bienvenidas.

Responder a la pregunta no resulta fácil ya que dicha causalidad puede deberse a multitud de casos y factores. Hay incluso quien sostiene la teoría de que, al menos cierta parte de las personas que emigran hacia el mundo rico no lo hacen huyendo de la pobreza extrema sino, simplemente, respondiendo al efecto reclamo, al factor seducción que se ejerce desde nuestra sociedad. Es decir, dado que el mundo se ha convertido en global, tal como hacen los jubilados ricos del Norte de Europa (o, ultimamente, personas pertenecientes a las élites de algunos países de Sudamérica), hay migrantes procedentes del Sur (África, Asia, America Latina...) que inmigran con el objetivo de recibir los beneficios de la sociedad de consumo europea. En tal caso, quienes emigran serían los individuos más ambiciosos e individualistas de sus respectivas sociedades, no necesariamente los más golpeados por la pobreza (no conviene olvidar que para realizar este tipo de viajes se requiere dinero), ni, por supuesto, los más implicados y participativos en las estructuras comunitarias de allí.

No negaré que pueda darse este perfil en parte del contingente de personas que inmigran procedentes del Sur. Pero, ni aunque dichas personas supusiesen un porcentaje significativo de la inmigración que reciben nuestros países, ello justificaría la opinión -que también se escucha mucho estos días- de que dichas personas no deberían tener derecho a recibir los beneficios económicos y sociales presentes en nuestra sociedad ya que ellas no han contribuído a generarlos. Es de absoluta obviedad que el tipo de sociedad terciarizada y de abundancia material que hoy se da en el Occidente rico nunca habría podido suceder sin un incesante proceso de exacción y acumulación de riqueza en dirección Sur-Norte, logrado siempre, ayer y hoy, por medios depredativos y violentos. Visto así, la población en su conjunto de aquellas sociedades que vienen sufriendo el expolio histórico resulta ser, con mayor propiedad, agente, generadora del bienestar económico del que se beneficia la ciudadanía europea. Podría decirse que vienen a recuperar lo que era suyo y les fue robado. Y todo ello sin olvidar -dato que en este debate siempre se obvia de la manera más interesada- que la gran mayoría de personas que migran hacia nuestros países europeos lo hacen de forma perfectamente legal, con su documentación en regla, a través de las aduanas. Además de los turistas permanentes y jubilados que hemos nombrado antes, los migrantes autorizados que proceden del mundo empobrecido lo hacen como la mano de obra, más que necesaria, imprescindible para que la economía europea no colapse. Este dato principal, como digo, es siempre silenciado por los voceros populistas de la ultraderecha, quienes, a menudo, alimentan el bulo de que los inmigrantes "vienen a quitarnos nuestro trabajo". Sin embargo, tanto economistas como empresarios son perfectamente conscientes de la importancia determinante de la inmigración para mantener una economía productiva en Europa con un mínimo de competitividad.

En resumen, resulta ingenuo y simplista (en ocasiones torticero) orientar el debate de la inmigración atendiendo únicamente al hecho migratorio en si y al impacto que provoca en las sociedades receptoras, no queriendo saber nada de cuales podrían ser las causas que impulsan el fenómeno. Como ya he esbozado, además del "efecto llamada" que, por su propia idiosincracia y con ayuda de los sistemas comunicativos globales, proyecta la sociedad de consumo occidental, existen poderosas razones estructurales que impulsan este flujo de seres humanos. Flujo que se da fundamentalmente desde áreas del planeta explotadas y empobrecidas hacia los lugares del mundo en que se ha concentrado la riqueza. Por dicha razón, la causa última y principal de la inmigración como fenómeno no sería el mero deseo personal de las personas migrantes de beneficiarse de las "bondades" del mundo rico, sino la inercia devastadora de un sistema económico depredador que, históricamente, ha concentrado la mayoría de la riqueza del planeta en ciertas zonas, generando enormes bolsas de pobreza en otras. La agresión militar pura y dura (como ocurrió en Libia, Iraq...) o indirecta, mediante la instrumentalización de facciones o contingentes de mercenarios locales (como ocurre actualmente, por ejemplo, en Sudán, Congo...) es el mecanismo que los países occidentales vienen implementando desde hace siglos. Esta ininterrumpida acción militar directa e indirecta ha mantenido y sigue manteniendo a grandes partes de la humanidad bajo el dominio colonial, sometida a gran inestabilidad política o sufriendo las consecuencias de perennes guerras civiles. Todo ello con el objetivo de perpetuar la situación de dependencia para poder seguir expoliando los recursos de cada lugar. Por si fuera poco, en las últimas décadas, el cambio climático, alimentado a su vez por el insaciable industrialismo occidental, no ha hecho sino agravar las condiciones de vida de los habitantes de esas regiones.

Vistas así las cosas, nadie debería extrañarse de que haya personas que se vean obligadas a abandonar su tierra huyendo de una pobreza y, en numerosas ocasiones, un contexto bélico de los que de ninguna manera se les puede hacer responsables. No tener en cuenta estos hechos cuando en Occidente se debate sobre inmigración no solo denota la más absoluta de las ignorancias sino que, en no pocos casos, deviene un neto ejercicio de hipocresía, cinismo y desvergüenza.


Más artículos del autor en Tortuga

Pero, ¿quiénes son 'ellos'?: Umberto Eco y el fascismo eterno

15 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

Iván Batty

En nuestro futuro se perfila un populismo cualitativo de televisión o internet, en el que la respuesta emotiva de un grupo seleccionado de ciudadanos puede presentarse o aceptarse como la «voz del pueblo».

El recuerdo de aquellos años terribles debería ser reprimido. Pero la represión provoca neurosis. Si reconciliación significa compasión y respeto hacia todos aquellos que combatieron su guerra de buena fe, perdonar no significa olvidar. Puedo admitir incluso que Eichmann creyera sinceramente en su misión, pero no me siento capaz de decir: «Vale, vuelve y hazlo otra vez».
Nosotros estamos aquí para recordar lo que sucedió y para declarar solemnemente que «ellos» no deben volver a hacerlo.

Pero, ¿quiénes son «ellos»?

El semiólogo y novelista Umberto Eco pronunció en 1995, hace ahora treinta años, una conferencia en la Universidad de Columbia, en Nueva York, poco tiempo después del atentado cometido por la ultraderecha en Oklahoma. En Nueva York —probablemente la ciudad menos estadounidense de EE. UU.—, su público se mostró inocentemente sorprendido de que existieran grupos armados paramilitares de extrema derecha activos en su propio país, dispuestos a tomar el poder. En ese clima, Eco pronunció su conocida conferencia El fascismo eterno, que poco después aparecería publicada en papel1. En ella alertaba de una deriva autoritaria siempre latente y cada vez más visible, donde rescataba claves para entender lo que llamó el ur-fascismo o fascismo eterno, y explicaba por qué la palabra fascismo se ha impuesto sobre otras que designan ideologías autoritarias distintas, convirtiéndose en un término recurrente, y quizá necesario, para señalar ciertas actitudes, acciones, nuevas políticas y diversas gobernanzas.

En esa conferencia, Eco explicó cómo el fascismo, desde el punto de vista filosófico, estaba mal articulado y mal acoplado, pero desde el punto de vista emotivo resultaba eficaz, pues se hallaba bien ensamblado en torno a determinados arquetipos. El pensador sostenía que solo existió un nazismo y que no se podía llamar «nazismo» al falangismo hipercatólico de la España de Franco, dado que el nazismo es fundamentalmente pagano, politeísta y anticristiano, o no es nazismo. Lo mismo ocurre con esa mutación del falangismo derivada en franquismo: solo puede existir de una manera. En cambio —recordaba Eco—, se puede jugar al fascismo de muchas formas y el nombre del juego no cambia. El término «fascismo» se adapta a casi todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos y, aun así, reconocerlo como fascista.

A pesar de esto, elaboró una lista de características típicas de lo que denominó ur-fascismo o fascismo eterno. Tales características pueden encuadrarse en un sistema: muchas se contradicen entre sí y son comunes a otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para que coagule una nebulosa fascista.

Estas son, resumidas, sus catorce características:

1. El culto a la tradición. El tradicionalismo es más antiguo que el fascismo.

2. El rechazo de la modernidad. La Ilustración se ve como el origen de la depravación moderna. El ur-fascismo puede definirse como «irracionalismo».

3. La cultura es sospechosa. Se la identifica con actitudes críticas; de ahí el culto de la acción por la acción. La sospecha hacia el mundo intelectual ha sido siempre un síntoma del ur-fascismo.

4. El desacuerdo es traición. El espíritu crítico realiza distinciones, y distinguir es señal de modernidad.

5. Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, se dirige contra los intrusos. El ur-fascismo es racista por definición.

6 El ur-fascismo surge de la frustración individual o social. Una característica típica ha sido el llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época, en la que los antiguos proletarios se convierten en pequeña burguesía y el lumpen se autoexcluye de la escena política, el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.

7. El privilegio de haber nacido en el mismo país. A quienes carecen de una identidad social, el ur-fascismo les dice que su único privilegio es el más vulgar: haber nacido en el mismo país. Además, los únicos que pueden ofrecer identidad a la nación son los enemigos. Los seguidores deben sentirse asediados.

8. Humillación y revancha. Los seguidores deben sentirse humillados por la riqueza y la fuerza de los enemigos, pero convencidos de que pueden derrotarlos.

9. El pacifismo es malo porque la vida es una guerra permanente. En el ur-fascismo no hay lucha para la vida, sino «vida para la lucha».

10. Elitismo de masas. Cada ciudadano pertenece al mejor pueblo del mundo; los miembros del partido son los mejores ciudadanos; el líder, el héroe supremo.

11. El heroísmo como norma. Cada persona está educada para convertirse en héroe.

12. Machismo y moral sexual. El ur-fascismo proyecta su voluntad de poder sobre las cuestiones sexuales: promueve el machismo y condena las costumbres sexuales no conformistas.

13. Negación de los derechos individuales. El «pueblo» se concibe como una entidad que expresa la «voluntad común». Como ningún conjunto de seres humanos puede poseer una voluntad común, el líder se erige en su intérprete.

14. El ur-fascismo habla la neolengua2. Se basa en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con el fin de limitar los instrumentos del razonamiento complejo y crítico. Debemos estar preparados para identificar nuevas formas de neolengua, incluso cuando adoptan la apariencia inocente de un popular reality show.

Lo que el pensador italiano nos advertía al analizar las características del fascismo era que estas podían aparecer —y estaban apareciendo— mutadas en otros espacios. Se estaba reactualizando la lógica fascista del control total, pero bajo formas aparentemente inocuas. Una capacidad totalizadora más sutil y eficaz que su versión anterior del siglo XX, donde el control y la dominación ya no se imponen desde fuera, sino que el sujeto las interioriza, disfrazadas de libertad. Libertad; esa idea inefable que la derecha ha hecho suya como grito acrítico.

El problema es que el análisis terminaba allí. Hoy sabemos que la siguiente jugada, una vez que en Occidente ha sido seducida y reeducada la mayoría de la población, sería la de volver a la figura de los líderes supremos. Cumplidos los augurios que Eco profetizaba —el control blando—, surge la cara más dura del fascismo. Ya nos advirtió que no iban a pasearse con camisas negras o uniformes militares. Ahora se presenta bajo el agradable disfraz del empresario rico, porque la erosión de lo político en favor de lo económico, característica de este nuevo orden neoliberal, impone nuevas prendas para el mismo juego.

Así que el despotismo ya está aquí. De hecho, treinta años más tarde, en 2025, en la misma universidad donde Umberto Eco pronunció esta conferencia, se prohibieron las dos organizaciones estudiantiles que organizaban protestas propalestinas: Students for Justice in Palestine (SJP) —Estudiantes por la Justicia en Palestina— y Jewish Voice for Peace (JVP) —Voz Judía por la Paz—3. Una nueva organización tomó su lugar creando una acampada en el campus, que terminó siendo reprimida y desmantelada, con más de un centenar de personas arrestadas. También se registraron detenciones selectivas dirigidas por las agencias de inmigración (ICE/DHS) contra participantes clave con estatus migratorio vulnerable, dispersándolos en cárceles para inmigrantes en otros estados.

Los arrestos marcaron la primera vez desde las manifestaciones de 1968 contra la guerra de Vietnam que la Universidad de Columbia permitió la intervención policial en su campus. Estas protestas generaron acampadas similares en múltiples universidades de EE. UU.

Pese a la represión, el 7 de marzo de 2025, el Gobierno de Estados Unidos anunció la cancelación inmediata de aproximadamente cuatrocientos millones de dólares en subvenciones y contratos federales a Columbia, argumentando que la universidad había sido «inactiva ante el acoso antisemita». También comunicó la suspensión de cincuenta y un millones de dólares adicionales en contratos vigentes como medida inmediata.

Tras estas cancelaciones, el gobierno de Trump envió una carta con demandas explícitas como precondición para la devolución de los fondos federales, entre ellas:

– expulsar o suspender por varios años a los estudiantes que participaron en protestas;

– prohibir el uso de mascarillas durante las manifestaciones (mask ban);

– reorganizar el sistema disciplinario interno: abolir el University Judicial Board (UJB) y centralizar los procesos bajo la administración central;

– someter a supervisión externa el Departamento de Estudios de Oriente Medio, África y Asia del Sur (MESAAS), colocando su control bajo un cargo designado por la administración central;

– adoptar la definición de antisemitismo de la IHRA (Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto) como criterio federal obligatorio, a pesar de que esta definición no permite la crítica hacia Israel;

– limitar o reformular el lenguaje y las políticas del programa de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI): eliminar terminología considerada «ideológica» o woke y desactivar programas de estudios decoloniales;

– otorgar mayor autoridad a los agentes de seguridad del campus, facultades de arresto y coordinación con la policía de Nueva York, e incluso con las agencias de inmigración;

– proporcionar al gobierno datos privados de solicitantes (admitidos y no admitidos) como etnia, área de estudios o puntuaciones, para su monitoreo federal.

El 24 de julio de 2025, la Universidad de Columbia y la administración Trump anunciaron un acuerdo por doscientos veinte millones de dólares para restaurar parte de la financiación previamente cancelada, bajo la aceptación de las condiciones de reforma institucional de la universidad.

Es cierto: el futuro ya está aquí. Y se parece mucho a un pasado que hemos intentado olvidar sin antes analizarlo. Es fácil señalar al tirano ahora —y lo será mucho más mañana—, pero no debemos olvidar que todo esto se ha desarrollado y desplegado ante nuestras narices. Tenemos que volver la mirada, de nuevo, a ese fascismo eterno y siempre latente que es el caldo de cultivo del que prospera la situación occidental actual. Eco hablaba de la televisión y de la incipiente internet; ahora ya sabemos que la realidad digital es un diluvio de contenido polarizador que, a través de ecosistemas fragmentados (memes, Telegram, WhatsApp, gaming, foros, plataformas), permite a la ultraderecha normalizar discursos de odio y reclutar a una juventud —en su gran mayoría, hombres— que vive en la incertidumbre constante. El ur-fascismo opera hoy a nivel emocional, visceral, simbólico y también tecnológico.

Por eso, volvamos a Columbia, hace tres décadas, cuando Umberto Eco, como cierre de su conferencia, nos dejó una advertencia y también una misión colectiva:

«Debemos estar atentos para que el sentido de estas palabras no llegue a olvidarse. El ur-fascismo está aún a nuestro alrededor, a veces vestido de paisano. Sería muy cómodo, para nosotros, que alguien se asomara a la escena del mundo y dijera: “¡Quiero volver a abrir Auschwitz, quiero que las camisas negras vuelvan a desfilar solemnemente por las plazas italianas!”. Por desgracia, la vida no es tan fácil. El ur-fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y señalar cada una de sus nuevas formas, todos los días, en todos los rincones del mundo».

Notas

(1) Este articulo está basado y recoge pasajes de la edición de Lumen, Contra el Fascismo (2018) con traducción de Helena Lozano.

(2) La neolengua (Newspeak en inglés) es un idioma ficticio inventado por George Orwell en su novela 1984. Se trata de un idioma deliberadamente simplificado y confuso para hacer que los conceptos de oposición o rebelión sean imposibles de concebir.

(3) Una cuarta parte de los judíos estadounidenses pensaba en 2021 —entendemos que las cifras se habrán elevado— que el Estado de Israel era un Estado de apartheid. «Israel “Is an Apartheid State,” a Quarter of U.S. Jews Say in New Poll» (Haaretz).

Fuente: https://www.jotdown.es/2025/12/umbe...

El genocidio avanza: El 11% de la población de Gaza ha sido asesinada o herida desde el 7-O

13 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

Emilia G. Morales

El pasado 10 de octubre entró en vigor el alto el fuego en la Franja de Gaza. Este suponía la primera fase del calificado como como "plan de paz" para Gaza por Donald J. Trump, presidente de EEUU, y Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. Pese a las alabanzas de ambos mandatarios, las bombas y los balazos han continuado masacrando a la población palestina.

El Ministerio de Sanidad palestino ha sumado otros 2.000 asesinados y casi 4.000 heridos a manos de las Fuerzas de Defensa de Israel desde que entró en vigor este alto el fuego. A fecha de 3 de diciembre, ya son 70.125 palestinos muertos en Gaza y 171.015 heridos desde el 7 de octubre de 2023. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de principios del pasado mes de octubre, un cuarto de estos heridos sufrían lesiones graves, como amputaciones, quemaduras, lesiones de médula espinal o en el cerebro.

En total, los heridos y muertos en la Franja de Gaza suponen el 10,8% de se población, si se toma de referencia el número de habitantes que tenía el enclave en 2023, según la estadística de la Oficina Central de Estadística de Palestina (PCBS). De los 2,2 millones de palestinos que vivían en Gaza, el 40,4% eran menores de 14 años.

Si este nivel de destrucción se aplicara en España, supondría el total de la población de la provincia de Murcia, según los datos consolidados del INE del 1 de enero de 2025. Si se desgrana entre heridos y muertos, los primeros se asemejarían al total de habitantes de Valencia y Castellón, mientras que los segundos, a la población actual de Las Palmas y Salamanca.

En su ensayo, Ser judío tras la destrucción de Gaza (2025, Capitán Swing), el politólogo estadounidense Peter Beinart, invita a sus compatriotas a realizar esta ponderación con la población de EEUU. Sus cálculos, realizados con los datos disponibles en 2024, evidencian que si se hubiese aplicado este nivel de destrucción en el país norteamericano, habrían sido asesinados o heridos alrededor de 18 millones de estadounidenses. Los datos actualizados por Público elevan la cifra a 35 millones. Esto equivale a tres veces el área metropolitana de Los Ángeles.

"¿Cuántos palestinos tendría que matar Israel en Gaza antes de que usted instara a los Estados Unidos a dejar de enviarle armas?", se pregunta Beinart. "Esto es idolatría puesta en práctica" afirma en su ensayo. El columnista del New York Times y judío practicante explica el concepto de idolatría -en hebreo, avodá zará- como el ejercicio que llevan a cabo aquellos que "otorgan un valor supremo a cosas distintas de Dios".

Beinart introduce este término para describir las inconsistencias del mantra del "derecho a existir" del Estado israelí. Según el autor, este proviene de una perversión de la escrituras sagradas judías. En concreto, de la idea de que los judíos son "el pueblo elegido de Dios", pero solo en lo relativo a sus derechos y no en cuanto a sus obligaciones. "Hemos construido un altar y hemos arrojado a las llamas a toda una sociedad".

Este nivel de ensañamiento solo es posible mediante la deshumanización del enemigo. Esta es una de las diez etapas que caracterizan un genocidio, según el observatorio Genocide Watch. No en vano, tanto la Corte Internacional de Justicia como la Corte Penal Internacional continúan investigando a Israel y a sus dirigentes por la comisión de este delito en la Franja de Gaza.

Fuente: https://www.publico.es/internaciona...

Descubiertas fosas comunes en Gaza en torno a centros de recogida de ayuda humanitaria

10 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

Abeer Salman
Yahya Abou-Ghazala,
Thomas Bordeaux
Jeremy Diamond
Gianluca Mezzofiore
Lou Robinson

Desaparecidos en Gaza: una investigación de CNN apunta a que el ejército israelí está arrasando con excavadoras los cadáveres de palestinos que buscan ayuda.

Ammar Wadi sabía que estaba arriesgando su vida cuando se dispuso a buscar una bolsa de harina para su familia de un camión de ayuda cerca del cruce de Zikim hacia Gaza en junio.

"Perdóname, mamá, si me pasa algo", escribió en la pantalla de inicio de su celular. "Quien encuentre mi teléfono, por favor, dígale a mi familia que los quiero mucho".

En medio de los constantes disparos israelíes contra quienes buscaban ayuda este verano, Wadi nunca regresó a casa y el mensaje que dejó fue entregado a su familia semanas después por alguien que encontró su teléfono. Fue la última vez que supieron de él.

Wadi se encuentra entre las docenas de palestinos cuyos seres queridos dicen que desaparecieron cerca de Zikim y cuyo destino sigue siendo desconocido.

Una investigación de la CNN apunta ahora a que el ejército israelí enterró con excavadoras los cuerpos de algunos de los fallecidos cerca del cruce en fosas poco profundas y sin identificar. En otras ocasiones, sus restos simplemente se dejaron descomponer a la intemperie, sin posibilidad de recuperación en la zona militarizada.

La práctica de manipular incorrectamente los cadáveres tirándolos a fosas comunes sin identificar puede violar el derecho internacional, según expertos legales.

La investigación de CNN, que también encontró que los solicitantes de ayuda fueron asesinados por fuego israelí indiscriminado cerca del cruce, se basó en cientos de videos y fotografías de los alrededores de Zikim, junto con entrevistas a testigos oculares y conductores de camiones de ayuda locales.

Las imágenes satelitales también muestran actividad de excavadoras durante todo el verano en las zonas donde murieron los solicitantes de ayuda. Dos videos, geolocalizados por CNN en la zona de Zikim, muestran las secuelas de un incidente ocurrido en junio, mostrando cuerpos parcialmente enterrados alrededor de un camión de ayuda volcado.

CNN habló con dos exmilitares israelíes que describieron casos en otras partes de Gaza durante la guerra, donde cuerpos de palestinos fueron enterrados con excavadoras en fosas poco profundas. Solicitaron el anonimato por no estar autorizados a hablar sobre el asunto.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) negaron haber utilizado excavadoras para retirar cadáveres, pero no aclararon si se utilizaron para enterrarlos. Las FDI declararon a CNN que la presencia de excavadoras en los alrededores de Zikim era una práctica rutinaria, utilizada con fines operativos, como la lucha contra amenazas explosivas o para necesidades de ingeniería rutinarias.

Según el derecho internacional, las partes en conflicto deben cooperar para enterrar a los muertos de una manera que permita identificarlos, dijo Janina Dill, codirectora del Instituto Oxford de Ética, Derecho y Conflictos Armados.

“El objetivo es evitar que los muertos se conviertan en desaparecidos y permitir la conmemoración, principalmente por parte de sus familias”, dijo Dill. “Además, si los cuerpos son mutilados deliberadamente o maltratados de forma que atenten contra su dignidad, esto puede constituir 'ultrajes a la dignidad personal', lo cual constituye un crimen de guerra según las Convenciones de Ginebra”.

Sin embargo, sigue sin determinarse si las FDI rastrean los lugares donde supuestamente han enterrado cadáveres. Uno de los denunciantes de las FDI declaró a CNN que, cuando su unidad enterró a nueve personas a principios de 2024, la ubicación de la tumba no se marcó. Las FDI no respondieron a la pregunta de CNN sobre este incidente.

Casi seis meses después de la desaparición de Wadi, su familia sigue sin respuestas. Sin embargo, en lugar de encontrar consuelo en su último mensaje telefónico, la madre de Wadi, Nawal Musleh, está atormentada por lo que quizá nunca descubra.

"Cuando lo recuerdo, no puedo parar de llorar", dijo a CNN. "Aceptamos lo que Dios nos ha dado, pero solo queremos saber qué le pasó a nuestro hijo".

'Es como el Triángulo de las Bermudas'

Un par de videos gráficos publicados en las redes sociales el 11 de septiembre (revisados ​​y geolocalizados por CNN) muestran un flujo constante de palestinos huyendo del área de Zikim cargando sacos de harina bajo una lluvia de disparos.

En las imágenes, al menos una persona que transportaba harina parece recibir un disparo por la espalda; los disparos parecen provenir de la dirección de una posición de las FDI que CNN ha identificado en imágenes satelitales.

Robert Maher, de la Universidad Estatal de Montana, un experto forense de audio, analizó los videos para CNN y descubrió que los disparos se originaron a unos 340 metros (1.115 pies) del lugar de filmación, lo que corresponde a la distancia desde la posición de las FDI.

En el otro video, también se ve a un grupo atendiendo los cuerpos de una persona aparentemente muerta y otra gravemente herida, antes de llevárselos. Mientras tanto, los disparos continúan.

En una declaración a CNN, las FDI dijeron que “no disparan intencionalmente contra civiles inocentes” y que en los casos en que surge una amenaza, “se dispara con fines de advertencia o para neutralizar la amenaza”.

Otras imágenes y fotografías revisadas por CNN muestran múltiples cadáveres que no pudieron ser recuperados de Zikim por otros solicitantes de ayuda o la defensa civil debido a las condiciones peligrosas.

El 15 de junio, dos testigos presenciales declararon a CNN que un camión de ayuda humanitaria que viajaba desde el cruce fue invadido por una multitud de palestinos hambrientos. Los camiones de ayuda humanitaria son operados por contratistas locales privados en Gaza para recoger suministros del cruce y transportarlos a la Franja.

Poco después de que el camión de ayuda fuera rodeado, el ejército israelí abrió fuego contra el vehículo y muchas personas parecieron haber recibido disparos y desplomarse debajo del camión, dijeron los testigos presenciales.

Varios días después se permitió el acceso a la zona a una ambulancia operada por trabajadores de defensa civil.

“Quedamos impactados por la escena”, declaró a CNN uno de los trabajadores de defensa civil, quien pidió no ser identificado por temor a su seguridad. “Los cuerpos que recuperamos estaban descompuestos; claramente llevaban allí un tiempo; había señales de que los perros se los habían comido”.

Obtenido por CNN

Videos obtenidos y geolocalizados por CNN en esa ubicación en Zikim muestran un camión de ayuda volcado y aplastado entre escombros. Varios cuerpos en descomposición están dispersos alrededor del vehículo, parcialmente enterrados en montículos de arena. Cerca se ve un perro callejero.

El equipo de defensa civil solo pudo recuperar 15 cadáveres y, con la ambulancia llena, aproximadamente 20 nunca fueron recuperados, según el trabajador. Las Fuerzas de Defensa de Israel no respondieron a las preguntas sobre este incidente.

Media docena de conductores de camiones de ayuda local que trabajaron en la ruta de Zikim hablaron con CNN bajo condición de anonimato debido a temores por su seguridad.

Describieron escenas de cuerpos esparcidos y en descomposición como algo común, con excavadoras israelíes a veces limpiando los cadáveres en la arena.

“Veo gente muerta cada vez que conduzco por Zikim… Vi cómo las excavadoras israelíes enterraban los cadáveres”, dijo un conductor. “Si hubieras pasado por esa zona en julio, no te lo perderías; mantuve las ventanas cerradas”.

“Las excavadoras del ejército israelí los entierran o los cubren con tierra”, dijo otro conductor.

Imágenes satelitales y fotografías refuerzan estos testimonios, capturando la presencia constante de excavadoras israelíes desde finales de julio hasta principios de agosto. Se observan indicios de actividad de excavadoras en los alrededores del cruce de Zikim desde mediados de junio, justo después de la apertura de la ruta de ayuda, hasta el 12 de septiembre, fecha de su cierre.

Parte de la actividad de las excavadoras parece estar relacionada con la limpieza de la ruta de ayuda, que frecuentemente estaba llena de cajas y escombros.

En otras ocasiones, las imágenes satelitales muestran actividad de excavadoras sin un propósito claro, como cuando una excavadora empujó un área de tierra de 30 metros cuadrados (322 pies cuadrados) en una pila corta a mediados de junio, a unos 400 metros (1.300 pies) de distancia de donde se encontró el camión volcado atendido por trabajadores de defensa civil días antes.

Las excavadoras también se utilizaron repetidamente para demoler las ruinas de edificios detrás de los cuales los solicitantes de ayuda buscaban refugio de los disparos israelíes, como se ve en numerosos vídeos.

Dos testigos presenciales dijeron a CNN que el 7 de septiembre, mientras la gente buscaba cerca de Zikim alguna señal de sus familiares desaparecidos, se encontraron con lo que dijeron que parecían ser cadáveres arrasados.

“Encontré los cuerpos allí tirados junto con las cajas de cartón (con ayuda)… las apilaron una sobre otra”, dijo a CNN Adel Mansour, uno de los testigos que fue a buscar a su hijo de 17 años.

Un conductor de camión de ayuda que trabajaba en las rutas de Zikim le dijo a CNN: “Es como el Triángulo de las Bermudas; nadie sabe qué está pasando en esa zona, y parece que nadie lo sabrá nunca”.

Los denunciantes de las FDI hablan

Estos informes sobre la destrucción de los cuerpos de palestinos por parte del ejército israelí no se limitan al cruce de Zikim. Denunciantes de las Fuerzas de Defensa de Israel que hablaron con CNN y la ONG de veteranos antiocupación Breaking the Silence (BTS) señalaron un patrón más amplio de maltrato militar a los muertos en Gaza durante la guerra.

Un denunciante de las FDI, que anteriormente sirvió en un puesto avanzado en el corredor de Netzarim, habló con CNN bajo condición de anonimato por temor a represalias.

El soldado dijo que nueve cuerpos de palestinos desarmados fueron dejados descomponerse durante casi dos días alrededor de su base a principios de 2024. El olor de los cadáveres en descomposición se volvió abrumador a medida que los perros hurgaban entre los restos, dijo.

“Nuestro comandante pidió a los D9 —las excavadoras— que cubrieran los cuerpos con arena”, recordó. “Solo ver esta cantidad de cuerpos a tu alrededor, cuando ves que están desarmados, cuando ves a los perros comiéndoselos para jugar con los huesos, las piernas y el cráneo… es terrible”.

Según el informante, no se tomaron fotos de los cuerpos para su posterior identificación ni para señalar su ubicación. «Las familias quizá desconozcan qué pasó con sus seres queridos», dijo.

BTS, que ofrece un foro para que las tropas israelíes se pronuncien y verifica sus relatos, también dijo que había recibido numerosos testimonios de soldados sobre esta práctica.

Otro exsoldado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), un capitán que sirvió en un centro de mando que supervisaba a las tropas israelíes en Gaza a finales de 2023, afirmó que nunca recibió instrucciones del ejército sobre el tratamiento de los cadáveres de palestinos asesinados en Gaza. Cuando el cadáver de un palestino asesinado por las fuerzas israelíes bloqueó una carretera en Gaza, afirma que los oficiales del centro de mando finalmente decidieron usar una excavadora para empujar el cuerpo a una fosa poco profunda junto a la carretera.

"Nunca nos dieron ningún protocolo ni ninguna orden sobre cómo manejar todos los cuerpos, ya sean combatientes o no combatientes, que encontramos en la guerra", dijo el denunciante a CNN bajo condición de anonimato.

Las FDI no respondieron a las preguntas de CNN sobre los testimonios de los ex soldados.

En los últimos dos años, el ejército israelí ha enterrado repetidamente cadáveres palestinos en fosas comunes, poco profundas y sin identificar en distintos lugares de Gaza. Esto incluye cientos de cadáveres descubiertos el año pasado en el Hospital Nasser de Khan Younis, según las autoridades locales, y el asesinato de 15 trabajadores humanitarios en el sur del territorio en marzo, que se detalló en un informe de CNN.

Las Fuerzas de Defensa de Israel han negado sistemáticamente enterrar a palestinos en fosas comunes.

Las Fuerzas de Defensa de Israel también han utilizado excavadoras en varios momentos de la guerra para destruir sistemáticamente cementerios palestinos. El año pasado, una investigación de la CNN reveló que el ejército israelí profanó al menos 16 cementerios en su ofensiva terrestre en Gaza, dejando lápidas destruidas, tierra removida y, en algunos casos, cuerpos desenterrados.

Las FDI no pudieron explicar la destrucción de los cementerios identificados, pero dijeron que los militares a veces "no tienen otra opción" que atacar lugares que, según afirman, Hamás utiliza con fines militares y explicaron que se retiraron cuerpos de algunas fosas comunes en un intento de rescatar rehenes.

Con muchos palestinos que intentaron conseguir comida este verano aún desaparecidos, la búsqueda desesperada de respuestas continúa para sus familias. Algunos mantienen la esperanza de que sus seres queridos aún estén vivos en algún lugar, como detenidos por Israel o desplazados en otras partes de Gaza.

“Ammar (Wadi) era alguien cuya ausencia deja un enorme vacío; perderlo es como perder una parte de uno mismo”, dijo su hermano Hossam. “Si es martirizado, que Dios se apiade de él, pero si está vivo, al menos podemos aferrarnos a la esperanza”.

Traducido del inglés por Tortuga con ayuda de un traductor automático.

Fuente: https://edition.cnn.com/2025/12/03/...

Israel roba decenas de piezas arqueológicas en Cisjordania y las traslada a un museo israelí

9 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

Israel confisca decenas de piezas arqueológicas en Cisjordania y los traslada a un museo israelí

Joan Cabasés Vega

Una comitiva de soldados y representantes civiles israelíes se desplegó el jueves en un municipio al noreste de Ramala, en Cisjordania, y confiscó decenas de piezas arqueológicas. Las autoridades israelíes, que procedieron a trasladar los restos a un museo israelí ubicado en territorio ocupado, aseguran que la operación forma parte de un esfuerzo para proteger el patrimonio histórico de la zona.

La expropiación se produce en un momento de tensión alrededor de las intenciones israelíes sobre las antigüedades en Cisjordania, puesto que Israel tiene en marcha una operación similar que los expertos advierten que sería la mayor apropiación de tierras arqueológicamente relevantes en su historia.

Los hechos sucedieron en una colina ubicada en Al-Mazra Al-Sharqiya, un poblado cercano a Ramala, la capital administrativa de Cisjordania. Según han reconocido las autoridades israelíes, la confiscación incluyó capiteles, monedas y columnas de piedra —testimonios afirman que fueron alrededor de cinco—. Los vestigios han terminado en el Museo del Buen Samaritano, impulsado por las autoridades israelíes en el este de Cisjordania, uno de los tres territorios palestinos ocupados por Israel junto con la franja de Gaza y Jerusalén Este.

La Administración Civil, la autoridad israelí que se encarga de los asuntos civiles en Cisjordania, justificó el jueves la extracción mediante un comunicado. En la nota, la institución alega que residentes palestinos habían construido una villa en la colina que acoge el lugar histórico conocido como Burj Lasana, que estuvo habitado durante alrededor de 2.000 años entre la Edad de Hierro (desde el 1200 antes de Cristo) y el periodo de las Cruzadas (hasta el 1200 después de Cristo). La Administración asegura que esa construcción causaba daños en los restos arqueológicos de la zona, donde también se encuentran una fortaleza del tiempo de las Cruzadas, una iglesia bizantina y un baño antiguo.

El actual Gobierno israelí, el más derechista en la historia del país, puso al mando de la Administración Civil a Bezalel Smotrich, un israelí que no esconde su deseo de expandir la soberanía de Israel sobre el conjunto de la Palestina histórica, que reside en una colonia judía en Cisjordania y que lidera al mismo tiempo el Ministerio de Finanzas. Este Ejecutivo ha impulsado un nuevo esfuerzo para poner las antigüedades de Cisjordania bajo el control de las instituciones civiles israelíes, algo que choca con el derecho internacional al tratarse de un territorio ocupado militarmente. Muchos ven la maniobra como un paso más en la anexión de facto del territorio, en este caso a través de la arqueología.

El incidente del jueves en Burj Lasana es parte de una tendencia mayor. El mes pasado, la Administración Civil anunció su intención de expropiar grandes partes de Sebastia, un importante yacimiento arqueológico de la era romana cercano a la ciudad de Nablus, en el norte de Cisjordania, y asociado a la capital del antiguo reinado israelita de Samaria. La organización israelí Peace Now, contraria a la ocupación israelí, denuncia que la operación representaría la mayor confiscación de tierras arqueológicamente significativas en la historia de Israel.

“El plan se apropiaría de 180 hectáreas que pertenecen a los pueblos palestinos de Burqa y de Sebastia, incluyendo miles de olivos”, escribió Peace Now en un comunicado. La orden israelí para esa expropiación, que fue publicada el 12 de noviembre y a la que accedió la agencia The Associated Press, solo concedió a los propietarios palestinos de algunas de aquellas tierras 14 días para presentar alegaciones.

Como en el caso cercano a Ramala, las autoridades israelíes vinculan el proyecto en Sebastia con la protección y el desarrollo de los lugares antiguos. En 2023, el Gobierno liderado por Benjamín Netanyahu inició los planes para convertir el lugar en una atracción turística bajo control de Israel y en beneficio de la sociedad israelí, algo que desplazaría a los residentes palestinos del territorio y que pondría fin al turismo liderado por la población local de la zona.

“Preservar los lugares antiguos es una parte central de nuestro trabajo y de nuestra responsabilidad para proteger la historia de la región”, expusieron el jueves representantes de la Unidad Arqueológica israelí, que es parte de la Administración Civil, según declaraciones recogidas por el medio de comunicación israelí i24News. “Cualquier daño a un lugar antiguo no solo afecta el artefacto en sí, sino también la capacidad de entender y documentar la historia que el lugar refleja”.

El ministro de Turismo y Antigüedades, Hani al-Hayek, ha denunciado esta semana la destrucción de puntos arqueológicos a manos israelíes. Según declaraciones recogidas por agencias de noticias palestinas, la ofensiva israelí en Gaza iniciada en 2023 habría dañado total o parcialmente 226 de los 316 lugares antiguos en el enclave, algo que el ministro ha descrito como un “ataque para eliminar la identidad palestina y la memoria colectiva”.

Fuente: https://elpais.com/internacional/20...

Israel ha creado un monstruo que no puede parar: Los colonos ya atacan hasta a su ejército

6 Diciembre 2025 at 00:00
Por: (tortuga)

Miguel Flores.

En Palestina ya sabían que este otoño iba a ser difícil. Lo fue el pasado y también el de 2023, cuando la guerra en Gaza hizo estallar a su vez una campaña masiva de colonización de Cisjordania. Aunque los 116 puestos de avanzada que se han fundado desde entonces son ilegales, según la ley israelí, el gobierno de Benjamin Netanyahu ha permitido, incentivado e incluso financiado la construcción de este tipo de asentamientos.

En estas microcolonias ha proliferado un perfil de israelí más extremista y convencido de que los árabes que viven a su alrededor ‘violan' la Tierra de Israel que la Biblia les prometió a los judíos. La Juventud de las Colinas —como se hacen llamar, por su disposición estratégica en cada cima del territorio— está dispuesta a quemar, golpear, herir e incluso matar cuanta vida palestina se les ponga por delante. Y, pese a que el propio Shin Bet —el servicio interno de inteligencia israelí— los ha declarado terroristas, han podido operar libremente sin que el gobierno les pusiera límites. Al menos hasta ahora.

Este mes de octubre, la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha registrado 264 ataques de colonos israelíes contra palestinos, coincidiendo con la cosecha de la aceituna en Cisjordania, con la festividad judía de Succot, con el aniversario de los atentados de Hamás y con la firma del acuerdo de alto el fuego en Gaza. Eso son ocho incidentes al día, 56 a la semana. Un récord absoluto desde que la ONU empezó a contar este tipo de agresiones en 2006, y que ha obligado al gobierno más derechista de la historia de Israel a condenar el "terrorismo" de la Juventud de la Colina por primera vez.

El 12 de noviembre, una horda de entre 50 y 60 de estos jóvenes vandalizó una importante fábrica de lácteos en el pueblo de Beit Lid. El ejército israelí mandó a sus antidisturbios a la nave en llamas y, según el portavoz militar, los colonos atacaron a los soldados. El presidente Isaac Herzog salió a la palestra pocas horas después y advirtió que aquellos "individuos violentos y peligrosos" acababan de cruzar "una línea roja".

Más tarde, el propio Netanyahu prometió que los "alborotadores" cargarían "con todo el peso de la ley" y convocó una reunión con las autoridades, algo que no se había visto en estos dos años. "Avergüenzan al judaísmo y dañan el proyecto de asentamientos", dijo también el ministro de Exteriores, Gideon Saar, refiriéndose a los responsables de ataques contra palestinos y contra el ejército. Israel Katz, ministro de Defensa, calificó a los mismos de "criminales".

Estos alegatos parecían llegar a deshora. Las principales voces del gobierno israelí no habían salido a denunciar la violencia colona durante el mes más violento desde que se tienen registros y, sin embargo, el presidente hablaba ahora de una ‘línea roja'. "Una de las motivaciones [tras la condena pública] es la brutalidad de los últimos ataques", explica Yonatan Mizrachi, codirector del proyecto Settlement Watch en el movimiento pacifista israelí Peace Now. Para Mizrachi, lo de Beit Lid había traspasado varios límites: "Es un pueblo donde no había habido muchos problemas antes, y de repente entraron decenas de colonos a perpetrar un ataque de gran escala", explica a El Confidencial.

La ‘línea roja' a la que se refería Herzog responde también a que la violencia de los colonos contra palestinos haya empezado a salpicar a las tropas del ejército israelí. Sobre todo, en un momento en el que el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, ha advertido que Israel podría tener una capacidad de acción más limitada "en los frentes de Líbano, Gaza y Siria si no detenemos a los alborotadores judíos".

Las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) están intentando decir basta pese a que han tenido un papel vital a la hora de posibilitar estos ataques, suministrar armas a los asentamientos e incluso acudir a la llamada de los colonos para abrir fuego contra la población palestina —según la OCHA, las fuerzas israelíes han matado a más de 200 árabes en Cisjordania en lo que va de año—. Tras los ataques de octubre, el jefe del Comando Central de las FDI, Avi Bluth, dijo haber dado una directiva "clara" a sus soldados: "No os quedéis de brazos cruzados. Haced todo lo que esté en vuestras manos para impedir cualquier crimen nacionalista".

Pero que el ejército quiera detener esta crisis no significa que los comentarios del gobierno israelí vayan a marcar un cambio de rumbo. Junto a Netanyahu, Katz, Herzog y Saar, hay al mando del país dos figuras íntimamente ligadas a la colonización por la fuerza de Cisjordania: el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y el de Finanzas, Bezalel Smotrich —apodado también el ‘ministro de Asentamientos'—. Ambos viven en colonias israelíes en Cisjordania, y entraron en el gobierno de coalición de 2022 con la condición de promover y desarrollar el asentamiento en cada rincón de la Tierra de Israel.

Con los mayores instigadores del proyecto colonial en su frágil gobierno, no se espera que las palabras de Netanyahu vayan a detener al monstruo que él mismo ha alimentado. "Existe una simbiosis entre este gobierno y los asentamientos ilegales. Creo que, simplemente, Netanyahu es listo y ha aprovechado los últimos ataques al ejército para distanciarse de estos grupos anarquistas", explica Mizrachi. "No son tantos, no tienen tanto poder. El ejército podría acabar con ellos en un par de semanas. Pero, claro, el ejército no puede hacer nada sin el gobierno", añade el analista de Peace Now.

En la reunión que el primer ministro convocó para abordar la crisis de la Juventud de las Colinas, se propuso atajar el problema con programas educativos y diálogo. No hay mención de que asistiera Smotrich, cuyo ministerio formula la política de asentamientos, ni tampoco Ben Gvir, que supervisa la policía. Sí estuvo presente David Zini, jefe del Shin Bet desde junio, cuando Netanyahu despidió a su predecesor —el mismo que había calificado de grupo terrorista a la Juventud de las Colinas—.

En lugar de revertir una orden de hace un año que prohíbe a las autoridades israelíes detener sin cargos a sospechosos judíos, Zini —colono él mismo en Cisjordania— propuso usar pulseras electrónicas de vigilancia para los que atacaran a palestinos. Así, en palabras de Avner Barnea, ex alto funcionario del Shin Bet, Israel seguirá practicando una "aplicación selectiva de la ley". "La propuesta de Zini parece ser un intento de evitar que los sospechosos sean llevados ante la justicia", explicaba Barnea, también investigador en la Universidad de Haifa, en un artículo en Haaretz.

Parte del problema no es solo que las autoridades no detengan a los colonos, sino que la propia Justicia israelí desestime la mayoría de los casos. Según la organización israelí de derechos humanos Yesh Din, cerca del 94% de las investigaciones abiertas por la Policía israelí en torno a la violencia de colonos entre 2005 y 2024 concluyeron sin una acusación. Solo el 3% de los expedientes abiertos resultaron en condenas totales o parciales. Como explica Barnea, "existe abundante evidencia contra los perpetradores del terrorismo judío, principalmente proveniente de cámaras palestinas y otras cámaras sobre el terreno. Este material no se recopiló de manera ordenada ni se utilizó para investigaciones ni procesamientos".

Mahmud Daghamin, que el pasado mes de octubre grabó cómo ocho jóvenes colonos encapuchados mataban a sangre fría a diez de sus corderos y rociaban gas pimienta a sus cuatro hijos pequeños en el pueblo de Al-Samúa, cuenta a El Confidencial: "Hemos contactado a la policía varias veces, y no han movido un dedo. Ni siquiera han pedido los vídeos de las cámaras de seguridad". Mahmoud Fatafta, portavoz del Ministerio palestino de Agricultura, explica a este diario: "Todos estos discursos parecen más un ejercicio coordinado de simulación para la opinión pública, y no van a servir para nada más que distraer".

Desde que el gobierno israelí prometió "mano dura" contra los colonos, las autoridades han desmantelado Givat Hatilim, una extensión del puesto de avanzada Givat Tzur Misgabi, parte de la constelación de asentamientos de Gush Etzion. Según la policía israelí, desde que se fundó hace dos años, Givat Hatilim se había convertido en un punto de encuentro para jóvenes de extrema derecha involucrados en actividades violentas. Aquella demolición fue dramática: decenas de personas habían acudido a protestar, llamadas de todas partes del territorio por voces como Daniela Weiss, fundadora de la ONG Nachalat y conocida ya dentro y fuera del país como la ‘abuela de los colonos'. En otros rincones de Cisjordania, se veían grafitis sobre casas árabes que rezaban: "Un judío no desahucia a otro judío".

Yonatan Mizrachi, de Peace Now, vio la escena. "Es un juego. Había gente gritando y llorando. El ejército ni siquiera demolió todas las casas del puesto de avanzada", explica. "Es todo un teatro, y nada de esto va a traer cambio a la política israelí de asentamientos. Para ello, Netanyahu tendría que evacuar y demoler decenas, si no cientos, de asentamientos ilegales. Hasta que el gobierno no envíe a cientos de colonos de vuelta a Israel, no habrá un cambio", cuenta el codirector de Settlement Watch.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/mund...

RTVE confirma que España no participará en Eurovisión 2026, ni la retransmitirá, tras la decisión que permite la presencia de Israel

4 Diciembre 2025 at 20:52
Por: (tortuga)

RTVE se reafirma en su decisión y se marcha del certamen de la canción después de casi 65 años como uno de sus concursantes estrella, siendo miembro del 'Big Five'. Países Bajos, Eslovenia e Irlanda se suman a España y tampoco participarán.

Elian Vayá

Israel participará en el Festival de Eurovisión 2026. Así lo ha confirmado la votación sobre las normas que buscan rebajar la influencia de los gobiernos en las votaciones de Eurovisión, con 738 síes, 265 noes y 120 abstenciones. Esto significa que 34 países han apoyado las medidas, 11 no y 5 se han abstenido.

Por lo tanto, España no participará en el Festival de Eurovisión del año que viene, ya que RTVE ha optado por retirarse del Festival por la participación de Israel. Por su parte, las televisiones públicas holandesas e irlandesas han indicado que Países Bajos e Irlanda no participarán tampoco en el Festival de Eurovisión 2026.

España no participará en la 70ª edición de Eurovisión. RTVE se planta ante la participación de Israel en el concurso y no llevará ninguna propuesta a Viena (Austria) para intentar alzarse con el micrófono de cristal. Lo hará después de 64 años de participación en un festival donde pertenece al grupo de referencia, al Big Five, y dejando atrás un legado de artistas de la talla de Massiel, Sergio Dalma, Pastora Soler, Ruth Lorenzo, Paloma San Basilio, Salomé, Karina o Mocedades. RTVE tampoco emitirá ni la final de Eurovisión 2026 que se celebrará en Viena (Austria) el próximo 16 de mayo ni las semifinales previas del certamen de la canción, que serán el 12 y 14 de mayo.

El secretario general de la Corporación RTVE, Alfonso Morales, ha trasladado a la Asamblea que las medidas adoptadas por la UER son "insuficientes". La corporación pública había solicitado junto a otros 7 países por escrito la votación secreta, mientras la presidencia de la UEER ha denegado a RTVE la realización de una votación específica sobre la participación de Israel.

Por su parte, el presidente de RTVE, José Pablo López, ha indicado que "Eurovisión no es un concurso de canciones, sino un festival dominado por intereses geopolíticos y fracturado". El presidente de la Corporación confirma la retirada del festival de RTVE.

La Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del certamen, ha celebrado este jueves y viernes su Asamblea General de invierno con la participación de Israel como foco principal del encuentro entre los Estados miembros. En un principio y ante la presión de varios países, la UER adelantó a noviembre su encuentro para votar la participación de Israel en medio del genocidio que comete en Gaza. Sin embargo, la cumbre de paz organizada por el presidente de EEUU, Donald Trump, logró convencer a Eurovisión para volver a incluirlo en su asamblea de diciembre y de no votar directamente la participación del país, sino que discutir las nuevas normas que implementará en 2026 para limitar las influencias políticas en los resultados.

El próximo 2026, Eurovisión celebrará su séptima década llevando la música por toda Europa sin España, con un Big Four, con el contento de Alemania por mantener el estado que dirige Benjamin Netanyahu y con un festival que, a pesar de la expulsión fulminante de Rusia cuando inició la invasión de Ucrania, ha decidido ponerse una venda en los ojos ante un estado que ha asesinado a más de 70.000 gazatíes desde el inicio de la guerra en la Franja.

La decisión de España es histórica y deja atrás el legado histórico de artistas como Massiel y su La la la, primera ganadora española en el festival en el 1968, o el pegadizo Vivo cantando de Salomé en la única edición del festival que ha acogido el país en la historia del certamen de la canción. Momentos como la irrupción de un espontáneo en medio del Algo pequeñito de Daniel Diges, el torrente de voz de Ruth Lorenzo o Pastora Soler, la casi victoria de Chanel con SloMo en 2022 o la gran repercusión mediática de la Zorra de Nebulossa, con su guerra política interna incluida, o la viralización de Esa Diva de Melody en la que ya es la última candidatura (al menos de momento) de España en Eurovisión.

RTVE, tal y como anunció cuando planteó su salida del festival si Israel seguía en la lista de participantes, mantendrá con vida uno de sus formatos estrella, a pesar de estar ligado a Eurovisión: el Benidorm Fest. La corporación pública busca darle oxígeno y mantenerlo en la programación como programa independiente para fomentar la escucha de nuevos sonidos y en una firme apuesta de la televisión pública por la música española.

Fuente: https://cadenaser.com/nacional/2025...


España rompe con Eurovisión tras la permanencia de Israel

RTVE ejecuta su advertencia y abandona el festival por primera vez en 70 años.

España se retira oficialmente de Eurovisión 2026. La decisión llega tras la votación celebrada este 4 de diciembre de 2025 en la 95ª Asamblea General de la UER, donde se confirmó que Israel seguirá participando pese a las denuncias por su uso político del certamen y en pleno genocidio en Gaza, con más de 70.000 personas asesinadas desde 2023 y 360 nuevas víctimas desde el alto el fuego del 10 de octubre de 2025.

El Consejo de Administración de RTVE había acordado en septiembre que España abandonaría el festival si Israel continuaba. Hoy esa línea roja se hizo efectiva.

RTVE no solo renuncia a concursar. También dejará de emitir la final del 16 de mayo en Viena y las semifinales del 12 y 14 de mayo. Una ruptura total.

La Corporación intentó hasta el último momento introducir una votación secreta que protegiera a los países críticos y reclamó incluso suspender temporalmente a la KAN, la televisión pública israelí. La UER rechazó ambas propuestas.

RTVE habla ya de “presiones políticas”, “dobles raseros” y una crisis interna inédita en la organización.

En su intervención, el secretario general Alfonso Morales advirtió que mantener a Israel en el certamen “hace cada vez más difícil defender Eurovisión como un espacio cultural neutral” y denunció la instrumentalización del televoto, la ausencia de sanciones y la incapacidad de la UER para aplicar sus propias normas.

La votación final aprobó las nuevas reglas con 738 votos a favor, 264 en contra y 120 abstenciones. Con ello, la UER avala que Israel siga utilizando el escenario europeo como escaparate propagandístico, aun cuando continúa ejecutando un asedio que ha devastado Gaza y borrado barrios, archivos y vidas enteras.

RTVE endureció su posición este mismo jueves. Su presidente José Pablo López denunció que la dirección de la UER ha llevado al festival a “la mayor tensión interna de su historia”, insistiendo en que “nunca se debió llegar a este punto”.

España se baja del escenario y deja a la UER frente a su propio espejo. Eurovisión ya no puede fingir neutralidad cuando la música suena sobre los escombros.

Fuente: https://www.facebook.com/photo/?fbi...


La posición de España

En este sentido, el el presidente de RTVE, José Pablo López, aseguró que la presencia de Israel en el certamen era "insostenible" por el "genocidio en Gaza". "Los derechos humanos no son un concurso y esto tenemos que tenerlo en cuenta", manifestó. En segundo lugar, según López, Israel ha incumplido de manera "sistemática" las normas del propio certamen. "Ha tratado de influir en el resultado, al menos en los dos últimos años, y no ha sido sancionado", ha asegurado.

López también expresó que las nuevas "medidas son un avance, pero que no son suficientes" y, sobre todo, "dejan sin sanción la actuación de Israel durante este tiempo". "Son necesarias más medidas y ese va a ser el planteamiento que vamos a llevar a la próxima Asamblea General que se celebrará los días 4 y 5", apostillaba el presidente.

Fuente: https://www.informacion.es/ocio/tv/...

Holocausto gitano bajo el nazismo. ¿Es que no ocurrió lo que Hollywood silencia?

Queralt Castillo  
 
María Sierra (Sevilla, 1964) ha publicado un libro capital. Holocausto gitano. El genocidio romaní bajo el nazismo (Arzalia Ediciones, 2020) es un relato exhaustivo no solo de lo que les ocurrió a los romaníes en los campos de concentración de la Alemania nazi sino una fotografía detallada del período de entreguerras y de las dificultades a las que se tuvieron que enfrentar los gitanos para ver reconocida su condición de víctimas una vez acabada la Segunda Guerra Mundial.

Sierra, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, ha trabajado durante años en este ensayo imprescindible para entender el alcance de un genocidio estudiado y documentado, pero poco difundido, al contrario de lo que ha pasado con el Holocausto judío. A través del estudio minucioso de la documentación disponible y los archivos, la historiadora explica al detalle las leyes antigitanas en las cuales se amparó el acorralamiento y el asesinato de medio millón de gitanos durante la época nazi. Reivindica la memoria de aquellos gitanos y gitanas que perdieron la vida en los campos de concentración a través de la literatura memoralística y el testimonio de aquellos que sobrevivieron para contarlo. El decreto de Auschwitz para combatir “la plaga gitana”, las actuaciones preventivas, la separación de las familias o los experimentos científicos que se hicieron con los romaníes de diferentes partes de Europa.

A partir de 1941 no solo hubo un aumento exponencial de las deportaciones, sino que además también se intensificaron los experimentos y se dio divulgación a teorías supuestamente científicas que alentaban el odio contra los gitanos aludiendo a su “condición biológica para la criminalidad y no adaptación”. Nombres como Robert Ritter o Eva Justin, responsables de parte de esas teorías funestas, aparecen más que los del propio Hitler o Himmler.

El tercer capítulo quizá sea uno de los más interesantes del libro. En las páginas centrales se explica cómo los gitanos europeos callaron durante demasiado tiempo por miedo a las represalias y cómo ni las administraciones posteriores a 1945 ni la sociedad civil exigieron responsabilidades a quienes habían perpetrado la persecución de la minoría romaní. “A los gitanos se les denegó de manera sistemática y durante mucho tiempo el reconocimiento de víctimas, argumentando que su persecución no había sido motivada por temas raciales, se amparaba ante ‘la lucha preventiva contra el crimen’”, se puede leer en una de sus páginas. Prosigue Sierra: “(…) lo tardío del reconocimiento oficial del Holocausto romaní en Alemania significa que muchas de las víctimas habían fallecido sin tener ocasión de conocer reparación”.

La prolongación de la discriminación de los gitanos de manera legal en Europa se ve hasta la década de los setenta. Solo hace falta trasladarse a República Checa, país que permitió la esterilización de las mujeres gitanas hasta bien entrados los setenta. De hecho, después de 1945, Alemania mantuvo los ficheros criminales del nazismo sobre los gitanos alemanes. La falta de financiación para la investigación de los crímenes, la falta de divulgación y la percepción generalizada de que fueron víctimas de segunda son algunos de los temas que también se abordan en el libro de María Sierra, que tras años de investigación consigue crear un relato redondo e imprescindible para entender el pasado y el presente de las comunidades romaníes en Europa.  

- ¿Qué le impulsa a escribir este libro?

° Esa es la gran pregunta que yo misma me he hecho varias veces y ahora lo veo más claro que al principio. He escrito este libro por varios motivos, todos ellos relacionados. En primer lugar, porque se trata de un tema muy importante. Cuando hablo con mis alumnos, siempre les recuerdo: ‘si tenéis que elegir un tema para un trabajo de investigación, elegid un tema con sustancialidad, un tema relevante’. Este es un tema muy importante, porque hablamos de una época en la que la agresividad rozó la locura, el Holocausto fue una acción extrema que afectó a la vida de millones de personas. Y no hago solo referencia a las víctimas directas, sino a una red más amplia. Y por este motivo, es un tema relevante. En segundo lugar, el Holocausto gitano, y eso no es cuestionable, es un tema poco conocido y poco difundido.

- Eso lo comenta en el libro: hay investigación, pero poca divulgación.

° Hay investigación, sí, pero es incomparable con la documentación que hay acerca de otros aspectos del Holocausto. Lo que me parece significativo es que haya poca transmisión de la investigación; lo que yo llamo: conocimiento público, que es aquello que la sociedad manejamos como ‘una cosa nuestra’. Sobre el Holocausto judío, la mayoría de la sociedad tenemos un conocimiento interiorizado: hay literatura, películas y otros productos culturales de masas que han hecho popular la investigación de los archivos. Eso no se producen en el caso del Holocausto gitano: hay investigación, pero no se ha transferido al público. Hay pocos productos culturales, como exposiciones, y no hay muchas deficiencias en la enseñanza. Hay, por otra parte, una gran ausencia de referencias que no aparecen en los manuales de historia. Esa falta de transmisión de conocimiento es muy significativa porque refleja la pervivencia de una visión que minusvalora el sufrimiento del pueblo romaní en su momento. Manifiesta, además, la persistencia de un racismo profundo en las sociedades europeas.

- En todos los países. Resulta insoportable.

° Y ese es, precisamente, el tercer motivo por el cual he escrito este libro. El Holocausto romaní parece un fenómeno del pasado, pero en sus fundamentos culturales aprecio líneas de continuidad. A lo largo de estos años, no han desaparecido. Aprecio una estigmatización y la continuación de los estereotipos negativos que estuvieron vigentes durante la época de entreguerras. Los historiadores e historiadoras tenemos que ser muy cautos, porque apreciar las líneas de continuidad en las actitudes y percepciones nos ayuda a advertir hacia el presente y el futuro.

- ¿A qué se refiere?

° Aún es frecuente la asociación entre delincuencia y modo de vida gitano. Es necesario que la sociedad sepa hasta dónde puede llegar el ataque de un colectivo a causa de un estereotipo.

- Menciona en el libro algo muy interesante: se ha hablado muy poco de las confiscaciones a gitanos de clase media. Tierras y otros bienes que se les expoliaron. Nunca ha habido una compensación por ello.

° Territorialmente, hubo confiscación de propiedades, pero no hay un estudio amplio que haya abordado este tema de manera global. Los indicios dan para pensar que hubo un expolio importante de propiedades de familias sinti y romaníes en toda Europa. Habría que contraponer realidades y hablar de los gitanos como propietarios. Es el caso de la familia de Philomena Franz, por ejemplo. Ellos eran gitanos seminómadas, cuando terminaban la temporada, tenían su casa. Esa riqueza patrimonial fue expoliada.

- A lo largo de su estudio también menciona que, en un primer momento, la comunidad gitana fue tratada como espías, por su condición de nómada.

° Es una de las grandes paradojas, y eso se da incluso antes de la irrupción del nazismo. Teóricamente, las políticas de finales del siglo XIX se aplicaron a los gitanos de toda Europa: se pretendía que se incorporasen a la sociedad a través de la asimilación, pero luego se adoptaban decenas de decretos que no les permitían asentarse en los territorios. Eso provocaba desarraigo. Los gobiernos creaban una criminalidad donde no la había.

- Me ha llamado la atención la pretendida ‘reserva gitana de Himmler’. Según Himmler, “el origen indio de los romaníes los convertía en portadores remotos pero directos de la ‘arianidad’, y, por lo tanto, en un objeto de estudio y quizás de protección por parte del nazismo. Hitler desbarató sus planes. Resulta descabellado.

° Esto se conoce muy poco. Ni siquiera yo, que soy historiadora, lo sabía antes de empezar a documentarme para la escritura del libro. Ese episodio del nazismo está muy poco trabajado. Himmler puso en marcha el proyecto, pero nunca se llegó a desarrollar; de hecho, apenas hay estudios, pero tenemos lo suficiente como para saber que en esta megalomanía de la raza aria se podían incluir incoherencias de este tipo.

- Menciona mucho en el libro a Robert Ritter, a Eva Justin y a Mengele, científicos que contribuyeron de manera definitiva y sustancial a la exterminación con argumentos biológicos. “Había que exterminar a los gitanos porque llevaban impreso en su ADN la criminalidad y la vagancia”. Salen más que el propio Hitler, Himmler, Goebbels o Eichmann.

° El papel de la comunidad científica me parece muy importante. En el estudio insisto mucho en ellos porque estas personas se encargaron de concretar los argumentos científicos para que las instituciones policiales tuvieran un objetivo claro: exterminar a los gitanos, a los judíos y a otros colectivos. Es importante destacar y llama la atención que muchos de estos responsables se mantuvieron en puestos públicos después de 1945. Hay un conjunto de funcionarios policiales a los que los sinti se encontraron como testigos técnicos del genocidio: gente que era responsable directa de su persecución pero que nunca fueron juzgados. Ahí entra la responsabilidad de los propios sujetos, pero también de la sociedad. Los argumentos científicos tenemos que estudiarlos siempre con precaución, porque habitualmente se le da a la comunidad científica un halo de objetividad y validez que puede no existir. Eso es peligroso. Luego, todos estos científicos nazis quedaron desacreditados, pero durante mucho tiempo sus argumentos fueron creíbles para buena parte de la sociedad.

- “El prejuicio tradicional contra los gitanos, reelaborado con un discurso científico que hablaba de criminalidad genética, se impuso entre la mayoría de la población. Incluso entre los no simpatizantes del nazismo”, escribe.

° Exacto. En el libro hablo de la responsabilidad civil de lo que les pasó a los gitanos. Lo que mencionas es un dato impactante. En uno de los primeros estudios que se hizo sobre el genocidio romaní, se comentaba eso: es muy expresivo que las sociedades que se consideran democráticas no reconozcan los fallos internos que tienen. Durante el nazismo, personas que estaban dispuestas a ayudar a los judíos no estaban dispuestas a ayudar a los gitanos. En ese sentido, siempre lo tuvieron más difícil los gitanos que los judíos. Es el discurso de: ‘Si están en campos, por algo será. Es un grupo que no se va a asimilar a la sociedad’. Es un discurso que continúa dándose.

- “Los estereotipos románticos del XIX están en la base de esta esquizofrenia cultural que exalta a gitanos ficticios mientras se persigue a gitanos reales”. Es otra reflexión importante.

° Sobre todo, en países como España. Lo gitano se ha incorporado a la parafernalia de la identidad y la cultura española. Esa visión romántica del gitano es algo sobre el papel. La sublimación de lo gitano no existe, y ha sido inventado por una mirada no gitana. De hecho, va de la mano de la estigmatización de los gitanos reales. Es lo que yo llamo una esquizofrenia cultural. Identitariamente, lo gitano es irrenunciable como parte de la cultura española. Forma parte de ella de manera transversal. Sin embargo, como sociedad tenemos poca capacidad para luchar contra el racismo banal.

- ¿Qué espera de este libro?

° Que tenga difusión. El libro es un intento de aportar algo, en un ejercicio de una tarea más amplia y extensa que tiene que tener más aportes y los recursos de los diferentes agentes culturales y sociales. En algunos países, como Alemania, si haces un recorrido por los museos, las asociaciones sinti han podido introducir aspectos sobre el genocidio romaní. Se entrevé una participación el proceso de reconstrucción de la memoria. Sin embargo, creo que hay que hacer un trabajo más acumulativo y continuar insistiendo, cada uno desde el lugar desde el cual pueda aportar algo.

- ¿Tiene algún proyecto más entre manos, relacionado con la comunidad gitana?

° Voy a intentar publicar las memorias de Philomena Franz. Tenemos lista la traducción, pero no aún no han sido publicadas. Hay que dar difusión a la lectura de memorias. La literatura memorialista te confronta con un sufrimiento particular; con el sufrimiento de una red familiar. Y esto tiene eficacia a la hora de crear conciencia. También trabajo mucho desde mi vertiente de docente: siempre introduzco el Holocausto gitano; y me suelen llamar la atención las reacciones de mis alumnos, porque muchos no saben nada. Es un universo por reconstruir.

- En la parte final del libro explica cómo hubo cierto “acostumbramiento” por parte de la población gitana. ¿Se acostumbraron, los gitanos, a ser maltratados?

° Esto les pasó tanto a los gitanos como a los judíos. Los nazis anulaban la capacidad de reacción de los prisioneros. Algo parecido sucedió durante la posguerra, mientras se les negó cualquier tipo de reconocimiento como víctimas. Entonces, las comunidades gitanas callaron, porque creían que no iba a servir de nada hablar. ¿Cómo se puede, además, hablar delante de las mismas personas que te han mandado a un campo de concentración?

- Hay algunas fechas que fueron importantes para el reconocimiento de las víctimas del Holocausto gitano: el juicio de Eichmann en Jerusalén en 1961, los procesos de Auschwitz en 1963, la publicación del artículo de Franz Calvelli Adorno en 1971 o la celebración del Primer Congreso Romaní también en el mismo año. Fueron puntos de inflexión para que la población tomara conciencia de la barbarie de las matanzas.

A finales de los setenta e inicios de los ochenta fue cuando la sociedad empezó a conocer que había habido un Holocausto paralelo al de los judíos, el Holocausto gitano, a pesar de que antes ya había habido reclamaciones tanto individuales como colectivas. Desde los años sesenta encontramos a supervivientes que alzaron la voz, pero hasta finales de los setenta no hubo capacidad social para escuchar esas voces.

- Ionel Rotaru fue una figura fundamental para la consolidación del movimiento internacional romaní, sin embargo, fue desacreditado por las instituciones.

° Es un personaje que me interesa mucho. Fue cuestionado como dirigente de una asociación gitana en Francia con el argumento de que no era gitano. Era un argumento del gobierno francés pero que también tuvo eco en varios grupos gitanos. En mi opinión, tuvo la capacidad de imaginar un proyecto original para su época, a mediados de los sesenta. Reclamaba para el pueblo romaní en todo el mundo una serie de derechos.

- En el libro hay un proceso de documentación exhaustivo, con muchísimo material. ¿Cómo ha priorizado los datos?

° Hay que imaginar el proceso como un acordeón. He recogido la información durante varios años y mi prioridad era escribir un libro que fuese comprensible. Para ello fue fundamental concebir la estructura, que me limitó, en el buen sentido de la palabra. El resumen es la clave en la transmisión de conocimientos.

- A mediados de marzo, cuando la crisis sanitaria actual empezó a golpearnos, vimos muchísimo racismo en el brote en Santoña. Allí un colectivo gitano se contagió y el racismo reflotó. Se vio de manera muy clara en cómo trataron el tema los medios de comunicación. También se ha demostrado que cuando llega una crisis, los estereotipos y la xenofobia salen a flote.

° Mi ámbito de estudio es la época de entreguerras. En aquel entonces hubo una crisis económica brutal y, por supuesto, estaba detrás de las fobias sociales. Estamos hablando de miedos sociales que se construyen en determinados momentos históricos y contextos: se construyen enemigos para buscar responsabilidades. Y normalmente, esos enemigos son los que son diferentes a la sociedad mayoritaria, ‘el otro’. Este mecanismo social viene dado desde dentro y desde fuera de la sociedad. Hay grupos e instituciones que a lo largo de la historia han tenido la capacidad de buscar chivos expiatorios, que siempre han sido los colectivos más vulnerables. Ese mecanismo ha funcionado y continuará funcionando, porque estos colectivos han sido expropiados del derecho a definir su propia imagen. Desde hace décadas muchas asociaciones romaníes intentan construir otro tipo de imaginario, pero es una tarea difícil y lenta, y tiene que luchar en contra de siglos de acumulación de imágenes negativas.

- Tengo que terminar esta entrevista preguntándole sobre la actualidad política. El auge de la extrema derecha en Europa y el resto del mundo atemoriza, sobre todo a las minorías. Es poco probable que pase lo que pasó durante el nazismo, pero se oyen ecos de aquellos discursos.

° Es ciertamente terrible. El resurgir de la extrema derecha, los ultranacionalismos, el racismo y la xenofobia llegan en un momento histórico en el que los gitanos aún no habían podido superar el racismo clásico originado durante los siglos XIX y XX. El racismo institucionalizado es algo muy complicado de desmontar, pero parecía que las instituciones estaban dispuestas a considerar que había habido racismo contra los gitanos y que había que fomentar unas políticas de igualdad. Cuando esto parecía que podía suceder, llega esta segunda ola. La situación me parece preocupante. El racismo antigitano es el más arraigado de todos los racismos en el pensamiento occidental. Aún no se había desarraigado cuando ha empezado una nueva ola de control de fronteras, cuestionamiento de los derechos fundamentales etc. Obviamente eso no solo afecta a la comunidad gitana. Habrá que luchar para no dejar que pase y continuar luchando contra el racismo.

[Tomado de https://www.anred.org/2021/04/11/maria-sierra-el-holocausto-gitano-es-un-tema-poco-conocido-y-poco-difundido.]


  • No hay más artículos
❌