La república centroasiática de Kirguistán ha obtenido un escaño no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al imponerse a Filipinas en la votación de balotaje celebrada este jueves en la Asamblea General. Se trata de la primera vez que este país de mayoría musulmana y antigua república soviética accede al máximo órgano de decisión de la ONU, un hecho que refleja el cambio en los equilibrios geopolíticos de Asia Central, según fuentes diplomáticas.
El ascenso de Asia Central en la escena global
Kirguistán ocupará el puesto reservado al grupo de Asia-Pacífico durante el bienio 2027-2028. Hasta ahora, el único país de Asia Central que había logrado representación en el Consejo de Seguridad fue Kazajistán, que lo hizo en el periodo 2017-2018. La victoria de Kirguistán supone un nuevo hito en la proyección internacional de una región que tradicionalmente ha estado bajo la influencia rusa, pero donde Pekín ha incrementado su presencia económica y diplomática en los últimos años.
El respaldo de China, que mantiene una disputa territorial con Filipinas en el mar del Sur de China, resultó determinante al aportar múltiples votos de países del Sur global, según informaron fuentes de la delegación kirguís.
La derrota de Filipinas, que aspiraba a un puesto de mayor visibilidad en el Consejo, evidencia el peso creciente de los vínculos de Pekín con las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central, en un contexto de competencia estratégica con Washington por la influencia en la región.