Israel ha puesto en marcha una operación para matar o capturar a todas las personas implicadas en la masacre del 7 de octubre de 2023, según un análisis legal difundido por un centro de estudios estadounidense. El informe examina los límites del derecho de los conflictos armados en este tipo de operaciones de ‘caza’, que combinan acciones militares, servicios de inteligencia y operaciones encubiertas.
El análisis, firmado por expertos en derecho internacional, subraya que, aunque la persecución de responsables de crímenes de guerra es legítima, la operación israelí debe ajustarse a principios fundamentales como la distinción, proporcionalidad y necesidad militar. Según los autores, el estatus jurídico de los objetivos varía: algunos serían combatientes de Hamás, mientras que otros podrían ser civiles que participaron directamente en las hostilidades, lo que afecta a las reglas de enfrentamiento.
La operación, que no tiene precedentes por su alcance y duración, ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos que advierten del riesgo de ejecuciones extrajudiciales o ataques indiscriminados. El informe señala que, en zonas como Gaza, donde la distinción entre combatientes y civiles es compleja, cualquier acción debe basarse en información de inteligencia verificable y minimizar daños colaterales.
El análisis también aborda la posibilidad de que Israel recurra a ataques con drones o fuerzas especiales en terceros países, lo que requeriría el consentimiento del Estado anfitrión o una justificación basada en la legítima defensa. La falta de un marco claro para estas operaciones extraterritoriales, según los autores, podría generar tensiones diplomáticas y poner en entredicho la legalidad de las mismas.
El informe concluye que, aunque la búsqueda de justicia para las víctimas del 7 de octubre es un objetivo legítimo, la operación israelí debe ser transparente en su marco legal y supervisada para evitar violaciones del derecho internacional. De lo contrario, advierte, podría socavar la credibilidad de Israel y alimentar un ciclo de violencia.