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AnteayerSalida Principal

Salomé Saqué: “Querer vivir en una democracia ya es ser antifascista”

12 Diciembre 2025 at 07:00

Francia ha sido siempre un laboratorio de ideas y una avanzadilla de la extrema derecha para todo el mundo. Su producción intelectual, su política y sus éxitos son evidentes, imprescindibles casi para entender el avance de estas ideas. Salomé Saqué (Lagny-sur-Marne, 1995) estuvo a finales de octubre en Barcelona para presentar su libro Resistir (Plataforma Editorial), donde explica cómo la extrema derecha ha logrado alcanzar cotas de influencia inimaginables hace unos años, minando así consensos democráticos sobre derechos y libertades. Una obra bien condensada, clara y concisa, que desgrana las estrategias del nuevo fascismo y las complicidades de las que ha gozado para llegar a las puertas del poder. Por eso, ante la preocupación de una gran parte de la sociedad, el libro ha sido un éxito en ventas, con más de 350.000 ejemplares vendidos de su edición francesa en pocos meses. Antes de que sea demasiado tarde, dice Salomé, quiere explicar cómo ha sido posible todo esto. «Todavía estáis a tiempo», afirma refiriéndose a España.

En Francia, la extrema derecha controla gran parte del panorama mediático, domina el debate, impone sus marcos y está lista desde hace tiempo para gobernar. El libro explica quiénes son figuras como el magnate Vincent Bolloré, quien se hizo con el grupo Canal+ en 2015 y es propietario de una gran red de medios de comunicación dedicados a la promoción de la extrema derecha. Saqué llama «los ingenieros del caos» a quienes diseñan las estrategias de desinformación y la batalla cultural. Lo hacen a través de sus contactos con las élites y de think tanks como Atlas Network (también presente en España). La autora señala a estos actores y analiza su papel en las redes sociales y la disputa semántica por el significado de las palabras. Estos grupos radicales y la violencia que propagan han conseguido instalarse en el debate y en la sociedad gracias a la normalización de sus ideas.

¿Cómo ha logrado la extrema derecha esta normalidad? ¿Qué papel han jugado los medios de comunicación?

Ha habido un largo proceso de blanqueamiento en los medios, en la política, en la Asamblea Nacional, en los libros, en muchos espacios de la cultura durante muchos años… Ahora es muy difícil cambiar el ecosistema mediático porque todo el mundo está acostumbrado a ver a la extrema derecha. Si hoy empezáramos a dejar de invitarla a los platós de televisión lo presentarían como censura. Hay muchos periodistas en Francia que ni siquiera consideran a Reagrupamiento Nacional [nuevo nombre del Frente Nacional, el partido de Marine Le Pen] como un partido de extrema derecha. Ya no utilizan estas palabras. Lo hacen porque piensan que esto es ser neutral. Yo combato esta idea de neutralidad periodística, porque pienso que no es posible conseguirla y porque, en momentos como estos, es un peligro. Ahora, el canal de información más visto en el país es CNEWS, una cadena de extrema derecha. Este tipo de medios están dedicados casi en exclusiva a la propaganda y la desinformación, creando falsas polémicas. Ellos mismos crean la polémica y entrevistan a un político sobre la polémica. ¿Y qué hace el resto de los medios? Simplemente miran las redes sociales y dicen: «Oh, esto ya es demasiado grande. Tenemos que hablar de ello». Y hablan. Y le dan la palabra a la extrema derecha. Y no buscan la contradicción, ni siquiera cuando dicen mentiras. Al final, lo que ocurre en Francia es que todos vamos a comentar una polémica que no tiene ningún sentido y que a veces es pura mentira. Y cuando hablamos de todo esto, la extrema derecha gana.

Dedicas un capítulo en tu libro al peligro de la violencia y el terrorismo de extrema derecha, tanto en Francia como en el resto de Occidente. En tus charlas siempre debes ir acompañada de seguridad privada. Has sido amenazada en numerosas ocasiones. Y no eres la única. Los periodistas, y sobre todo las mujeres, se han convertido en un objetivo prioritario en las campañas de la extrema derecha, también aquí en España.

Los partidos no llaman nunca a la violencia física, pero son muy tímidos cuando hay que condenarla. Saben que estas personas les apoyan, que forman parte de un todo. Los medios de extrema derecha, los partidos, los grupos radicales… de alguna manera, todos tienen vínculos entre sí. Eso es lo que quería demostrar en el libro, que están muy bien conectados y articulados, y por eso es peligroso. Mi nombre estuvo incluido en una lista de periodistas a los que matar publicada en una web nazi. De algunos periodistas hasta ponían su dirección. Lo denunciamos a la policía y bloquearon la web en Francia. Pero si tienes un VPN todavía puedes acceder. De esto hace más de dos años. No pasó nada. No han detenido a nadie. Yo personalmente fui a la policía para denunciar amenazas de muerte, de violación, acoso, insultos…

¿Y qué han hecho las autoridades al respecto?

Hay una falta de reacción de las autoridades y de los responsables políticos. Y no sé lo que estamos esperando. Quizás necesitamos, no sé, un drama o algo particularmente terrible contra los periodistas para reaccionar, pero cuando eso pase no podremos decir que no lo sabíamos desde hace años.

Una de las banderas de la extrema derecha global es la islamofobia. En Francia, la instrumentalización del concepto de laicidad como un valor intrínseco de la República, funciona también para extender estos prejuicios más allá de la extrema derecha.

Salomé Saqué: «Querer vivir en una democracia ya es ser antifascista»
Portada del ensayo Resistir. PLATAFORMA EDITORIAL

El debate ha sido desplazado: ya no se discute realmente sobre la laicidad como concepto republicano, sino que se utiliza de forma abusiva como pretexto para justificar discursos racistas. La técnica de la extrema derecha es, con la laicidad y con todos los conceptos, la misma: neutralizar nuestra capacidad de utilizar las buenas palabras, los buenos conceptos, porque así, al final, los conceptos no tienen ningún sentido. Todo el mundo conoce el concepto de laicidad, lo aprendemos en la escuela, sabemos que es importante, es algo central en la construcción de nuestra república. Entonces, lo que hace la extrema derecha es instrumentalizarlo, por supuesto, de forma totalmente falsa. Sí, falsa, porque no van en contra de lo católico. Eric Zemmour, sin ir más lejos, acaba de publicar un libro sobre los valores cristianos. Esto lo hacen con la laicidad, pero también con la lucha contra el antisemitismo, que se ha convertido en una parte fundamental de su discurso. Es decir, extender la idea de que la izquierda es antisemita y ellos no. Cuando los estudios, los hechos, muestran aun hoy que el índice más alto de antisemitismo está siempre en la extrema derecha. Sin embargo, su relato va en contra de los hechos. Y no estoy diciendo que no haya antisemitismo en la izquierda, porque lo hay, como ocurre con todas las discriminaciones estructurales.

Esto se ha visto muy claro también con el cambio de la extrema derecha del antisemitismo clásico a la islamofobia, y de, por ejemplo, todo el alineamiento de la extrema derecha mundial con Israel.

Por eso es tan difícil luchar contra la extrema derecha. Usan los conceptos de laicidad, que muchos en Francia compartimos, o de antisemitismo, que combatimos, con bastante inteligencia. Su estrategia es crear confusión. Es lo que me gustaría que las personas que nos leen, quizás, retengan, entiendan: desorientación, confusión, vaciar los conceptos de sentido. Esa es la condición para que la extrema derecha pueda llegar al poder. No digo que sea la causa, es mucho más complicado, pero es la condición. Eso es exactamente lo que pasó con el trumpismo: al final ya nadie sabía a quién leer o qué era verdad. Estamos perdiendo colectivamente este sentido, esta realidad común. En Francia ya no sabemos lo que es la laicidad. Aunque hay una ley que podemos leer y podríamos debatir mucho sobre la laicidad, no lo hacemos ya sobre el concepto real, debatimos sobre una palabra que ya no tiene ningún sentido. Ocurre lo mismo con antisemitismo, con fascismo… Ahora hablan incluso de «fascismo de izquierdas». O de islamoizquierdismo. La estrategia es vaciar todo de sentido.

La islamofobia, así como todo el argumentario de la extrema derecha, se escuda muy a menudo en la supuesta incorrección política y hasta en el humor. Me llama mucho la atención las caricaturas y los mensajes explícitamente racistas o machistas que usa la revista ‘Charlie Hebdo’, que no es de extrema derecha, pero refuerza sus mensajes y estereotipos.

El tema es muy complejo. Es muy difícil criticarlos porque han sido víctimas de atentados horribles. Si los criticas te pueden acusar de estar en contra de la libertad de expresión y al lado de los terroristas… Pero también debemos poder señalar los sesgos y límites de cualquier medio de comunicación, eso forma parte del debate público democrático. Además, hay límites legales: en Francia, por ejemplo, Valeurs Actuelles ha sido condenada por incitación al odio racial debido a caricaturas. No todo está permitido.

¿Cuál es la posición y la relación de Reagrupamiento Nacional respecto a Vladímir Putin y el papel de Rusia en la internacional reaccionaria?

Su relación con Rusia ha sido históricamente ambivalente. El partido contrajo en 2014 un préstamo de 9,4 millones de euros con un banco ruso [First Czech-Russian Bank], en un momento en el que los bancos franceses se negaban a darle créditos. Este préstamo, que fue objeto de polémica durante años, fue finalmente reembolsado en 2023. En el plano político, Marine Le Pen mostró durante mucho tiempo una cierta simpatía hacia Putin, al que presentaba como defensor de la soberanía nacional y de los valores tradicionales. Desde la invasión de Ucrania, el RN ha condenado oficialmente la guerra, aunque mantiene una posición prudente: critica algunas sanciones consideradas «contraproducentes» y sigue presentándose como una fuerza «soberanista», ni prorrusa ni alineada con Washington. Marine se reunió con Putin en el Kremlin en 2017, en una imagen altamente simbólica.

Trump ha declarado la guerra a los movimientos sociales, usando un fantasma llamado «Antifa» como si fuese una organización terrorista. Sus seguidores han iniciado una cacería contra todos los sospechosos de formar parte de esa organización inexistente, y han conseguido incluso que un profesor universitario de Nueva Jersey, Mark Bray, haya tenido que salir del país tras ser amenazado porque hace 10 años publicó un libro titulado Antifa.

Esto es un regalo para la lucidez: deberíamos recordar que cuando movimientos políticos empiezan a designar como terroristas a intelectuales, periodistas, activistas, ese es un camino que conduce hacia la dictadura. Es la estrategia que utiliza Putin, son exactamente las mismas palabras que ha utilizado contra todos sus oponentes para justificar su política de represión, los asesinatos de opositores, y aun para justificar la guerra. Es una señal de alerta bastante clara, y no necesitamos tener una cultura política inmensa para ver lo que está pasando. Cuando empiezan a decir, sobre la base de nada, sin ninguna prueba, que los intelectuales son terroristas, entonces surge la pregunta: ¿qué hacemos con los terroristas? Pues los encarcelamos por el bien de la seguridad nacional. Esto debería ser un escándalo total.

¿Qué es para ti el antifascismo?

Mi proyecto como periodista es hablar a un público lo más amplio posible. Incluyo, por supuesto, a personas despolitizadas, a personas de derecha, conservadoras. Podemos tener ideas muy opuestas, pero en Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, nos dimos un consenso colectivo: el de que la oposición a la democracia es el fascismo. Para mí, querer vivir en una democracia ya es ser antifascista. No podemos permitir que digan que los antifascistas son terroristas. El antifascismo, más allá de ciertos movimientos políticos, del activismo, merece una definición amplia que incluya a todas estas personas que no quieren vivir en una dictadura. Por eso hablo tanto de información verificada, de lucidez, de capacidad colectiva para reconocer las cosas, de utilizar bien las palabras, de definir con precisión, porque tenemos que entender quién presenta el riesgo más alto de fascismo. Hay que generar interés por todo esto, porque luego será demasiado tarde, luego será mucho más complicado resistir. De eso trata mi libro. Las democracias están enfrentando muchos problemas por sus derivas autoritarias, pero todavía estamos en democracia. El fascismo todavía no es percibido como un peligro por la mayor parte de la gente, pero hay minorías que ya lo están sufriendo y entienden perfectamente lo que significa. Por eso hay que armar una resistencia, pacífica pero con herramientas sólidas, contra las ideas fascistas. Mi objetivo no es edulcorar la definición del antifascismo, sino mostrar que defender la democracia es algo que concierne al mayor número posible de personas. Mañana cualquiera podría ser calificado de «terrorista» simplemente por oponerse a una deriva autoritaria. No sé qué pasará en 2027 en Francia o en España, si tendremos a la extrema derecha en el poder, trabajando para instalar su opresión. Porque sabemos cuando llega al poder, pero nunca sabemos cuando lo deja. Y pienso que no queremos enfrentarnos a este peligro democrático.

La entrada Salomé Saqué: “Querer vivir en una democracia ya es ser antifascista” se publicó primero en lamarea.com.

Octavio Alberola: que la tierra te sea leve

29 Julio 2025 at 08:16
Por: editor

El pasado jueves, 24 de julio, falleció en Perpiñán el histórico anarquista Octavio Alberola, nacido el 4 de Marzo de 1928 en Alayor (Menorca). Recogemos a continuación una entrevista realizada con el compañero en Radio Onda Expansiva hace ya algunos años y el documental En la brecha: anarquistas contra Franco donde se repasa su trayectoria como militante libertario.

En la brecha: anarquistas contra Franco es un documental biográfico sobre la vida de Octavio Alberola. A través de las vivencias de Octavio se reconstruye una época histórica incidiendo en el exilio republicano español y la lucha antifranquista llevada a cabo por alguno/as anarquistas.

Las personas detrás de las tecnologías que queremos

12 Junio 2025 at 16:09

Conversaciones para humanizar las tecnologías que soñamos. Una estupenda serie del colectivo Sursiendo.

Siempre insistimos que las metaforas que pretenden desmaterializar la web, como por ejemplo hablar de la “nube”, nos llevan a olvidar, por un lado, que son elemento físicos, como cables y computadoras, que consumen muchos recursos para su elaboración, pero también para su funcionamiento, además de terminar como basura tecnológica contaminante. Y por otro, las deshumaniza, y nos lleva a imaginar que son cosas etereas que funcionan solas. Todo lo contrario. El desarrollo del software, el mantenimiento de un servidor o el diseño de una página we requiere de personas que dedican mucho tiempo a estas labores. Y si encima son tecnologías libres, el tiempo dedicado suele ser, en la gran mayoría de proyectos, voluntario sin retribución alguna.

La organización Sursiendo, se ha propuesto rescatar las historias de esas personas que estan destrás de esas tecnologías que usamos para “ponerles voz a estos desarrollos, humanizarlos”.

Las tecnologías que soñamos, imaginamos y queremos existen. No son masivas ni comerciales, al menos no en el sentido capitalista del término. Se sostienen gracias al «de boca en boca», el activismo y el trabajo comprometido entre círculos de personas, grupos y colectivos que están convencidos de que es posible lograr tecnologías que respeten la vida en todas sus formas“.

Ya tienen 9 conversaciones con las que puedes dar a conocer por tu medio proyectos tecnológicos tan interesantes como Guardian Project (privacidad), Horizontal (seguridad y anonimato), Digital Democracy (mapeos y herramientas para las comunidades), Undernet.uy (servicios para organizaciones), Huridocs-Uwazi (documentación para organizaciones), Komunikilo (comunicación con cultura libre), Sutty (gestor de contenidos para colectivos), Telar (tecnologías populares para el cuidado) o Milpaamerica (tecnologías al servicio de la vida).

UPDATING NEWS: Información y democracia: «Más información no ha traído un mundo donde nos sintamos mejor informados, pero tampoco un mundo más democrático»

23 Mayo 2023 at 16:00

«La idea de estar informado, pero, sobre todo, de sentirse bien informado en este momento está en entredicho», nos expica Raul Magallón, (@raulmagallon ), periodista, escritor y profesor de periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, hablando de su nuevo libro: UPDATING NEWS: Información y democracia.

Un nuevo trabajo que quiere ir un paso más allá, y tratar de explicarnos: «¿Por qué en este momento resulta más complicado reconocer la verdad si nuestro conocimiento sobre lo que somos es mucho mayor de lo que había sido nunca?

R.M- Más información no ha traído un mundo donde nos sintamos mejor informados, pero tampoco un mundo donde más información sea sinónimo de un mundo más democrático. La fatiga informativa, el papel de las redes sociales en la economía de la atención y su capacidad de viralizar lo emocional y el lugar de la desinformación como una disfunción normalizada e integrada en el sistema son algunas de las consecuencias más evidentes de esta situación. Por otra parte, la búsqueda de la verdad es un proceso mucho más complejo y aburrido que requiere más tiempo y tiene más matices que las narrativas que pretenden desinformar apelando a las emociones y buscando atajos intelectuales.

P.G- ¿Qué papel crees que jugará la desinformación en las elecciones a la Asamblea de Madrid, del próximo 28 de mayo?

R.MLa desinformación funciona mejor en escenarios de incertidumbre y desconfianza creciente en el sistema. En este sentido, los ciclos de actualidad determinan las narrativas preferentes de cada campaña electoral, si bien es cierto que hay narrativas globales que se adaptan a contextos locales.
Por otra parte, es importante que los actores, organismos e instituciones encargadas de velar por el buen funcionamiento de la máxima representación de la democracia que son las elecciones sean capaces de ser ágiles, transparentes y capaces de transmitir confianza ante cualquier cuestión relacionada con el proceso electoral.
En cualquier caso, son elecciones locales y autonómicas que no sólo se celebran en Madrid sino en todo el país y, por lo tanto, tienen sus propias lógicas locales y particulares que a veces coinciden y, otras muchas, compiten entre sí.

P.G- ¿De qué forma consideras que: «los sistemas democráticos están perdiendo la capacidad de creer en ellos mismos».

R.M- Los países que viven en democracia han dismi­nuido en la última década. Los distintos informes que intentan medir la calidad democrática de los países coinciden en el diagnóstico. Por ejemplo, los datos de The Global State of Democracy Report del año 2022 desta­caban que, entre 2016 y 2021:

el número de países que se dirigían hacia el autoritarismo era más del doble del número de países que habían avan­zado hacia la democracia.

(Raul Magallón).

R.M- Durante ese período, 27 países experimenta­ron una rebaja en su clasificación, mientras que solo 13 mejoraron.

P.G-¿A qué te refieres cuando hablas en el libro de «El acontecimiento mediático como catalizador político»?


RM- Cada generación tiene en su imaginario y en su memoria social y colectiva una serie de acontecimientos mediáticos e históricos que sirven de punto de referencia común, que aportan sentido a un pasado común y que establecen puentes y diálogos entre las historias personales y las colectivas.
Lo que hemos visto con el asalto al Capitolio en EEUU o el intento de asalto de los tres poderes en Brasil, es que hay determinados acontecimientos que intentan activar determinadas respuestas políticas y sociales.
Podemos pensar que son fenómenos aislados, pero también que el populismo no sólo tiene memoria sino que a partir de esa memoria ejercitada puede crear estrategias y tácticas cada vez mejor diseñadas a nivel global.

PG- ¿Qué papel juega, en este nuevo ecosistema informativo la irrupción de la Inteligencia Artificial?


R.M-Si pensamos desde el punto de vista del consumo informativo, una de las grandes diferencias entre el nacimiento de internet y la emergencia actual de la inteligencia artificial es que, en la actual economía de la atención, ésta no solo compite con internet o la televisión, sino que está en competencia con un mercado de la atención cada vez más saturado.
Sin embargo, si pensamos en la IA como una tecnología disruptiva creo que puede ser muy útil a la hora de encontrar patrones en grandes bases de datos, estructurar mejor las ideas y también a la hora de explorar futuros posibles. Ahí considero que nos puede ayudar, estableciendo distintas posibilidades para interpretar las consecuencias futuras de determinados hechos y acciones y poder adaptarnos más rápidamente a ellas.

PG- Sigues pensando que, como señalabas en «UnfakingNews. Cómo combatir la desinformación»«La alfabetización digital se ha convertido en una de las soluciones de consenso al problema de la desinformación».


R.M- Si cogiéramos una estimación moderada del tiempo de uso de redes sociales por parte de nuestros jóvenes, unas cuatro horas diarias, tendríamos un total de 1460 horas anuales de consumo de redes sociales. Pensemos que se estima que un estudiante de secundaria pasa entre 1000 y 1050 horas anuales en clase.
Es evidente que si nuestros jóvenes pasan más tiempo en redes que en clase,

necesitamos integrar la formación sobre las posibilidades, riesgos, limitaciones, etc. de esas redes en el curriculum escolar. No se entiende cómo no hemos podido integrar formalmente una sola hora de docencia para explicar una cuestión tan importante.

(Raul Magallón).

R.M- Los representantes políticos hablan de proyectos concretos, iniciativas particulares, etc. pero hace falta un plan mucho más ambicioso y un compromiso colectivo real.

P.G-En el último capítulo del libro señalas: «La última década no tuvo lugar porque no pensamos en cómo imaginar juntos la siguiente», qué quieres decir con eso exactamente.

R.M.- En realidad, es un guiño al sociólogo Jean Baudrillard que escribió en los años 90 “La Guerra del Golfo no ha tenido lugar”. Fue una expresión provocadora que no buscaba negar la realidad de la guerra sino todo lo contrario, explicar la importancia de los medios a la hora de configurar y marca la realidad compartida y la percepción de lo socialmente relevante. Aunque con matices, sigue teniendo vigencia la idea de que lo que deja de verse en los medios deja de tener relevancia social.
En la última década hemos hablado mucho del papel de las redes sociales, de la perdida de confianza en los medios de comunicación, de una tecnología que nos iba a permitir aumentar el número de países democráticos en esos rankings, de las posibilidades para luchar contra la desigualdad de la globalización, etc.
Sin embargo, la realidad es que hay -al menos- una generación que está determinada por la crisis de 2008, la pandemia y ahora las consecuencias de la guerra en Ucrania y el consiguiente aumento de las desigualdades.
Explorar las posibilidades democráticas de la próxima década pasa por establecer otro tipo de criterios más tangibles y también por tener el horizonte de expectativas mucho más claro sobre cómo reducir esas desigualdades, generar una mayor igualdad de oportunidades y aumentar el número de personas y países que confían en la resiliencia, eficacia y fortaleza de los sistemas democráticos.

P.G- ¿A quién le recomendarías leerlo?

R.M- La idea principal del libro es explorar los principales relatos y narrativas que nos han llevado a pensar que nos sentimos peor informados, que los sistemas democráticos ya no son tan atractivos socialmente y establecer un punto de partida para salir de esa dinámica de incertidumbre y desconfianza.
Creo que es un libro que conecta con la percepción de un diagnóstico compartido en torno al momento actual y que puede plantear desafíos intelectuales e interrogantes comunes. El objetivo del libro no es tanto que el lector pueda obtener respuestas, sino que genere nuevas preguntas y matices sobre algunas cuestiones en ese lector.

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643 - La excelente propuesta de trabajo

8 Noviembre 2021 at 07:41

 


(¡prometo que ya mismo continuo con el tema del parto!)


este finde ha sido movidito... la tira del microondas LO HA HECHO DE NUEVO.

Ver a @_InakiLopez_ twiteando una coña de @fred_SSC es un crossover que no me esperaba 😆 https://t.co/d1eDS30tWl

— Javier Lobo (@JavierLobo) November 5, 2021

(irónicamente, mi microondas se ha estropeado también este finde. En fin.)

...Y se me ha ocurrido una idea. Solo se me ha ocurrido 6 años tarde, pero...

los de @TaronBox (gracias, Pedro) ya han subido la taza de la tira del microondas... y algo más; ¡doble diseño sinérgico!... y todo por 10€.

- Si llegáis a 30€, gastos de envío gratis
- cupón TARON10: 10% de descuentohttps://t.co/iRUYIQkYfQ pic.twitter.com/KieHPGWQge

— Sinergia Sin Control (@fred_SSC) November 22, 2021
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