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Grandes familias y capital nacional. ¿Quién está detrás de la industria cárnica en España?

1 Julio 2026 at 06:29

Sam Hayward, Sophie Skevany, Francesca Cicculli y Paolo Riva contribuyeron a este reportaje, que ha sido publicado en La Marea-Climática, IRPI Media y AGtivist. 

Pocas manos y casi todas nacionales. La industria cárnica española se ha convertido en una de las más importantes del mundo a través de un modelo típicamente nacional en el que unas pocas empresas de capital español controlan buena parte de la cadena. Esta investigación ha identificado las principales empresas cárnicas en España, Italia y el Reino Unido para conocer su estructura financiera y determinar de quién depende esta industria que en nuestro país produjo casi 5 millones de toneladas de cerdo y casi 2 millones de toneladas de carne de ave en 2024.

La carne es en la actualidad el cuarto sector industrial más importante en España y el mayor dentro del sector agroalimentario, con una facturación de 41.337 millones de euros en 2024, según la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice). Y aunque esta cifra se refiere únicamente a la fase de procesamiento, el modelo español se caracteriza por una estrecha interrelación entre las granjas y las empresas transformadoras a través de un sistema de integración que ha sido la clave del meteórico crecimiento del sector y que ha permitido que su facturación se haya incrementado un 70% desde 2019.

Este crecimiento ha estado impulsado en gran medida por la expansión de los grandes grupos empresariales y por el aumento de la integración vertical en el sector, según ha constatado esta investigación. Los datos recopilados muestran que las cinco mayores empresas concentraron cerca del 30% de la facturación total en 2024 (12.170 millones de euros, el 29,4%), mientras que las diez primeras alcanzaron alrededor del 42% (17.220 millones de euros, el 41,6%). En la industria láctea, la concentración es incluso mayor: 5 empresas controlan el 48% del mercado. 

Todo empezó con Franco”, explica Javier Guzmán, director de Justicia Alimentaria, una organización que defiende el derecho a una alimentación saludable en España. Tras la Guerra Civil, el país atravesaba una situación de escasez alimentaria que llevó a la dictadura franquista a buscar aliados para desarrollar una industria cárnica propia. “En la década de 1950 se firman los acuerdos con Estados Unidos para importar sus excedentes de soja y empiezan a surgir en Catalunya las primeras concentraciones de producción cárnica”, señala. Poco después tomó forma el sistema de integración que hoy en día caracteriza al sector en España, mediante el cual las grandes empresas controlan prácticamente todas las fases de la producción y establecen contratos con pequeños ganaderos que les garantizan la cría de los animales.

El modelo surgió en las fábricas de piensos y se centró sobre todo en la industria porcina que entre los años 60 y 90 se vio muy afectada por la gripe porcina africana. Los frecuentes impagos del pienso por parte de los ganaderos llevaron a los fabricantes de alimentación animal a exigir como garantía los propios animales. De este modo fue tomando forma el modelo actual, en el que las empresas integradoras son propietarias del ganado, producen el pienso, gestionan la atención veterinaria y comercializan la carne, mientras que los ganaderos suelen aportar las instalaciones y la mano de obra, recibiendo una remuneración por animal engordado o por ciclo de producción.

Según datos de COAG, la integración supone en el porcino el 75% de la producción, mientras que sólo un 10% son ganaderos independientes. El 15% restante lo controlarían las cooperativas. “En la carne no tenemos opción a no estar integrados. Solo es posible para granjas muy pequeñas y producto de proximidad”, asegura Eloy Ureña, responsable del sector avícola en UAGA-COAG, otro ámbito en el que el modelo de integración también se ha vuelto mayoritario. Ganaderos consultados aseguran que una de las mayores dificultades para los pequeños productores es el acceso a puntos clave de la cadena, como los mataderos o la distribución, controlados por los grandes conglomerados. En la industria porcina, por ejemplo, sólo siete empresas controlan el 50% de los sacrificios a nivel nacional.

El modelo se ha replicado en cierta medida en otros países europeos, especialmente en Italia, donde la integración se ha consolidado sobre todo al calor de la expansión de la industria avícola. La concentración empresarial en el país presenta niveles similares a los de España según los datos recogidos: las cinco mayores empresas controlan alrededor del 30% del mercado y las diez primeras cerca del 40%, en un contexto, igualmente, de creciente concentración del sector. El Reino Unido, por su parte, muestra un grado de concentración aún mayor, con ocho empresas que controlan entre el 70% y el 85% del mercado y una presencia más destacada de capital extranjero.

Porque otra de las características del modelo español es su escasa apertura al capital extranjero. Entre las diez mayores empresas del sector, solo dos cuentan con participación foránea, y ambas operaciones se han producido en la última década. La más relevante fue la adquisición en 2015 de Campofrío, una de las marcas cárnicas más populares de España, por parte del grupo mexicano Sigma. Cuatro años después se incorporó a este reducido grupo el conglomerado italiano Pini, que impulsó la creación de Litera Meat y la puesta en marcha del matadero de Binéfar (Huesca), considerado el mayor de Europa para el sacrificio de cerdos.

Las familias al frente de la industria cárnica

El resto de manos que controlan la industria cárnica son españolas y, además, están concentradas en unas pocas familias, según la investigación realizada. A la cabeza se sitúa Vall Companys, un grupo familiar controlado por los cuatro hermanos Vall Esquerda, que, según Forbes, poseen la sexta mayor fortuna de Catalunya.

Como muchas otras compañías del sector, Vall Companys nació en la década de 1950 como una pequeña harinera que se adentró en el negocio de los piensos y comenzó a establecer contratos de integración con ganaderos de la zona. Desde entonces, el grupo ha experimentado un fuerte crecimiento: ha duplicado su facturación en apenas cinco años entre 2019 y 2024 y actualmente controla alrededor del 10% del mercado español.

El grupo Jorge, en tercer lugar en el ranking de mayores empresas cárnicas, está controlado por la familia Samper Rivas, heredera del fundador Tomás Samper Albal. En la década de 1940, Samper Rivas se convertiría en uno de los pioneros de la intermediación porcina en España, iniciando un negocio de compraventa de cerdos para venderlos posteriormente en los mercados locales. Sería su hijo, Fernando Samper Pinilla, quien expandiría el negocio, integrando la producción ganadera y, más adelante, mataderos y despiece. A finales de los años noventa entrarían en el negocio de las renovables y en 2011, el hermano mayor, Fernando Samper, fundaría Forestalia, una empresa energética que hoy está siendo investigada por presunta corrupción.

En cuarto lugar está la popular marca El Pozo, parte del Grupo Fuertes, controlado por la familia del mismo apellido. Considerada la familia más rica de Murcia, su imperio comenzó con una tienda de ultramarinos que en los años 50 empezó a elaborar también productos de matanza y que ahora tiene inversiones no sólo en la industria cárnica, sino también en el inmobiliario, en los aceites industriales e incluso un zoológico. El quinto puesto es para otro  negocio familiar: el Grupo Cañigueral, controlado también por la familia del mismo nombre. Incarlopsa, la proveedora de cerdo de Mercadona, está en sexto lugar, controlada por la familia Loriente Piqueras y con la producción concentrada en Castilla-La Mancha.

Entre las 10 mayores empresas cárnicas destacan dos por contar con modelos de propiedad diferentes: Corporación Alimentaria Guissona y Coren. La primera, segunda empresa cárnica de España por volumen de negocio, tiene su origen en una cooperativa que en los años noventa se transformó en sociedad limitada, incorporando a buena parte de los cooperativistas como socios. En la actualidad, su capital está repartido entre unas 5.000 personas. Coren, por su parte, mantiene una estructura cooperativa con una actividad especialmente concentrada en Galicia.

Sin embargo, estos modelos no han impedido una fuerte concentración del poder de decisión. En Guissona, el principal accionista es Jaume Alsina, que ha estado al frente de la compañía durante casi siete décadas y cuyo hijo, Ramón Alsina, acaba de sucederle en la presidencia. En Coren, la familia Gómez-Franqueira ha mantenido el control desde la fundación de la cooperativa en los años cincuenta por Eulogio Gómez-Franqueira.

La décima empresa del ranking, Olot Meats, también presenta un modelo de propiedad diferente, ya que pertenece al fondo de inversión Korga. Sin embargo, el fondo está en manos del empresario vasco Mikel Soraluze Zelaia.

Haciéndose grandes a través de adquisiciones

El sector se está concentrando y el número de empresas no deja de reducirse. Entre 2008 y 2025 desaparecieron cerca de 1.400 empresas, el 31,7% del total, de modo que en 2025 apenas quedaban 3.016, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque algunas han cesado su actividad, muchas otras han sido absorbidas o adquiridas por grupos de mayor tamaño. Solo en los dos últimos años esta investigación ha identificado al menos 10 operaciones relevantes de compraventa empresarial, la mayoría protagonizadas por grandes compañías que han incorporado firmas más pequeñas.

La más activa ha sido Vall Companys, que desde 2025 ha participado en al menos cinco operaciones importantes. La mayor de ellas fue la adquisición en mayo de 2025 de Inga Food, una de las mayores integradoras de porcino de España, en una operación conjunta con Grupo Cañigueral e Incarlopsa. Además, en agosto de 2025, Vall Companys se hizo con agroalimentaria Chico, un grupo especializado en porcino. Ya este año, Vall Companys ha comprado un 40% del productor cerdo ibérico Julián Martín y un 20% de La Selva.

Aunque hasta ahora el sector avícola ha sido menos importante en la industria española, durante los últimos años buena parte de las operaciones se han centrado en él: está entrando más capital internacional. En abril de 2025, la propia Vall Companys amplió su capital hasta el 50,01% para tomar el control de Industria Avícola Sureña S.L. (INASUR), una integradora de carne de pollo en la que había entrado en 2020. Por su parte, Grupo Jorge compró Aragonesa de Piensos (Arpisa) en 2025, lo que supuso su entrada en el sector avícola. Además, la neerlandesa Plukon Food Group se ha convertido en el cuarto mayor productor de pollo en España al adquirir el 100% de la histórica compañía avícola Avimosa en mayo de 2026, tras haber integrado también al Grupo Avícola Hidalgo en enero de 2025.

Pero la operación más relevante fue la protagonizada por Uvesa, una de las principales productoras avícolas de España. Con un accionariado hasta entonces muy atomizado, varias compañías, entre ellas El Pozo, compitieron por hacerse con una participación de control. Finalmente, la ucraniana MHP logró adquirir el 92% del capital y tomar las riendas de la empresa.

Un futuro integrado

La creciente competitividad del sector apunta, según los expertos, a una mayor concentración de la producción. “Yo creo que se consolidará un modelo dual, con grandes explotaciones tremendamente intensivas y respaldadas por capital externo”, señala Isabel Bardají, catedrática de Economía y Política Agraria de la Universidad Politécnica de Madrid. “Y espero que siga existiendo una ganadería profesional de medianas explotaciones, no pequeñas y muy pequeñas, sino explotaciones medianas con capacidad para mantenerse en el mercado”, añade.

Para Toni Valero, portavoz de Agricultura de Sumar en el Congreso, esta evolución responde a cambios más profundos en las reglas del comercio internacional. “Los tratados de libre comercio han creado unas relaciones de poder en la cadena alimentaria en las que el agronegocio se está imponiendo y expandiendo, poniendo en riesgo un modelo de agricultura y ganadería familiar que durante décadas fue predominante”, afirma.

Las consecuencias de esta concentración no afectan únicamente a quienes producen. También tienen impacto sobre quienes consumen. “Cuando cada vez menos empresas controlan una parte mayor del mercado, los consumidores tienen menos margen de decisión porque disponen de menos alternativas reales”, explica Eduardo Montero, responsable de Alimentación de la Federación de Consumidores y Usuarios CECU. Además, la reducción del número de operadores refuerza la capacidad de las grandes compañías para influir sobre los precios, las condiciones de producción y la oferta disponible en los lineales, añade.

“Es el arquetipo de un sistema globalizado, industrializado, que no tiene nada que ver con la alimentación”, asegura Javier Guzmán. “Simplemente son grandes empresas que ganan mucho dinero, a base de unos impactos tremendos en medio ambiente, en deforestación, en explotación laboral, en desestructurar el territorio, y hacer desaparecer el tejido ganadero propio del país”. Para Guzmán, la única solución pasa por reestructurar el sector para “ordenar cuánta carne deberíamos producir”. Pero en esa reconversión, Guzmán no es optimista: “Lo que nos dice la experiencia es que acabarán quedando, todavía más, las más grandes”.  

Este artículo ha sido realizado gracias al apoyo de Journalismfund Europe.

Este artículo ha sido realizado gracias al apoyo de Journalismfund Europe.

La entrada Grandes familias y capital nacional. ¿Quién está detrás de la industria cárnica en España? se publicó primero en lamarea.com.

la casa encantada

26 Julio 2022 at 13:08

Esta noche tuvimos con nosotros a Mendy y FLowers y estuvimos hablando de lo que la radio ha sido y es para nosotros y recordando sus maravillosos programas : La carne y el demonio, Una habitación en Bloomsbury, Ombligos felices, Motel Mai. Una hora deliciosa que no te debes perder.

La entrada la casa encantada se publicó primero en Radio Topo.

Cátedras universitarias vendidas a sucios intereses empresariales: otra forma de greenwashing

La palabra cátedra deriva del latín y nombra el asiento en que se sienta el obispo, o alguien ilustre para divulgar su supuesta sabiduría. Algunas cátedras son tan inútiles como algunas sillas.Tras desvelar las vergüenzas de algunos museos, ahora toca visibilizar escándalos en algunas universidades y sus cátedras de “investigación” (entre comillas).

¿Debemos fiarnos siempre de la ciencia? Por desgracia, hay muchos casos en los que se llama ciencia a algo vendido a intereses particulares. Un caso muy conocido lo vemos en el sector farmacéutico. Por encima de los nombres de los autores de cada estudio científico debería ponerse, en letra grande, quién lo ha pagado. Investigar esas relaciones de intereses meramente económicos es, en general, complicado. Sin embargo, hay evidencias imposibles de negar: las cátedras universitarias pagadas por empresas privadas, no para investigar, sino para hacer estudios a medida de sus intereses. A veces es tan descarado que sorprende que empresas y universidades estrechen lazos tan ruines, solo por dinero, aparcando el interés científico sincero y el servicio a la sociedad.

Por supuesto que no estamos diciendo que las empresas no deben apoyar la investigación. De hecho, lo ideal es que lo hagan. Lo que no es admisible es que los resultados de esa investigación estén condicionados por quien los paga, incluso aunque solo haya una duda razonable. Por dejarlo claro: que no vengan los terroristas a hablarnos de amor fraternal, aunque sea con su mejor intención. La universidad no solo debe ser objetiva en sus estudios, sino también parecerlo.

Universidades sin vergüenza

Desgraciadamente, no nos podemos fiar de un estudio por el mero hecho de llevar el logotipo de cierta universidad. Eso queda demostrado con esta sucinta selección de universidades sospechosamente vendidas a intereses privados:

  • Universidad de Castilla-La Mancha: Sin pudor ninguno, una empresa cárnica paga la Cátedra Incarlopsa para que se ensalcen las “propiedades nutritivas y saludables” de la carne. Los resultados están fijados antes de investigar. La objetividad científica queda masacrada y ninguneada. La misma universidad tiene también la Cátedra de Responsabilidad Social Corporativa pagada por el Banco Santander, un banco muy criticado entre otras cosas por financiar la industria armamentística y todo tipo de empresas altamente contaminantes. ¿Qué tipo de responsabilidad es la que investigan? Señora Botín, aplique la RSC a su banco antes de intentar dar lecciones.
  • Universidad Politécnica de Madrid: Una empresa que gestiona los residuos de forma escandalosa paga la Cátedra Ecoembes que siempre concluye que el trabajo de Ecoembes es impecable. Ecoembes también paga, sin rubor, a periódicos y periodistas para que la prensa no sea ingrata con los mayores contaminadores del plástico. Desde esa cátedra se beca a profesionales especializados en preservar el modelo de usar y tirar y, para el mismo objetivo, se involucran a investigadores en otras universidades (Universidad de Alicante, Universidad de las Palmas de Gran Canaria y Universidad de Alcalá), como denuncian Alberto Vizcaíno y Liliane Spendeler. Atentos también porque en el mismo domicilio de la Cátedra Ecoembes está Ecotextil, que pretende hacer con la ropa lo mismo que con los envases: promover el modelo de usar y tirar. Lo raro es que Inditex no participe en ello (que sepamos). Y en la misma UPM encontramos también la Cátedra Iberdrola para los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la que, suponemos que se investiga cómo incumplir tales objetivos sin que se note demasiado.
  • Universidad Pompeu Fabra: Mantiene la Cátedra Mercadona de “Economía Circular”. Las empresas que más plástico de usar y tirar venden son los supermercados y uno de los de más éxito pretende dar lecciones de Economía Circular. Serían más coherentes si la cátedra Mercadona fuera de “Economía hacia el Colapso”. En esta misma universidad, otra cátedra distinta sigue la estela de la UPM para generar titulares a la medida de las empresas que se lucran con los envases de usar y tirar. El problema es que esta cátedra no está financiada directamente por una empresa, sino por la ONU. Es la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático que, curiosamente tiene programas financiados por Ecoembes, Ecovidrio y Tetra-Pak, que son los grandes magnates en España de los envases de usar y tirar de plástico, vidrio y tetrabrik, respectivamente.
  • Universidad de Sevilla: Una empresa de productos químicos financia una cátedra sobre sostenibilidad, olvidando el detalle de que sus productos químicos son la principal causa de insostenibilidad y de pérdida de biodiversidad por la agricultura. La misma universidad tiene otra cátedra sobre “Comunicación y Tauromaquia”, que obviamente desprestigia a esta universidad sin necesidad de dar grandes argumentos.
  • Universidad de La Coruña: Acoge la Cátedra Inditex de Sostenibilidad, sin tener en cuenta que la industria textil low cost se lucra gracias a reducir costes y producir un alto impacto social y ambiental. Inditex está entre las empresas del sector de mayor impacto ambiental y social (malos salarios, abuso de trabajadoras, esclavitud infantil, artimañas financieras en paraísos fiscales…).
  • Universidad de Vigo: Acepta cobijar la Cátedra Naturgy de Energía y Desarrollo Sostenible. Una empresa de combustibles fósiles no es un buen interlocutor para hablar de nada que tenga que ver con sostenibilidad, pero el caso de Naturgy es más grave pues es una empresa sin escrúpulos hacia la naturaleza. También encontramos la Cátedra ENCE, una empresa altamente contaminante del mar y culpable de la desaparición de los bosques gallegos, investiga la gestión forestal.
  • Universidad Politécnica de Cartagena: FECOAM, federación agraria y ganadera, financia una cátedra para la Agricultura Sostenible en el Campo de Cartagena. Durante años hemos visto que la agricultura sostenible no es el objetivo principal de los agricultores y ganaderos de Murcia y por si hay dudas, mirad el caso del mar Menor un desastre ambiental a la altura del Prestige o de Aznalcóllar. La empresa ya citada ICL financia también en esta universidad otra cátedra sobre sostenibilidad en la agricultura. Otra cátedra se encarga de estudiar la “sostenibilidad de los regadíos”, financiada por los regantes del trasvase Tajo-Segura (SCRATS) un trasvase claramente insostenible.
  • Universidad Politécnica de Valencia: Tiene la Cátedra Bayer en la que presumen de investigar en agricultura sostenible, pero la empresa Bayer es una de las empresas que más trabaja por la agricultura industrial, insostenible.

Hay bastantes más cátedras financiadas por empresas poco éticas, tales como Endesa, Iberdrola o Cepsa, pero al menos no dicen claramente que su objetivo sea la sostenibilidad, por lo que nos ahorramos la crítica, por el momento. No es ético que los terroristas investiguen en explosivos, pero al menos es coherente.

Fíate de la ciencia, pero no de toda la ciencia

La ciencia lleva años diciendo cosas muy desagradables sobre nuestro insostenible modo de vida y sobre cómo mejorar. En teoría, esto se acepta con desgana, pero en la práctica se rechaza con nuestros actos cotidianos. Nuestra sociedad confía en la ciencia, salvo que diga lo que no queremos oír. Tal vez por eso no genera el escándalo que debería que las universidades se plieguen a intereses particulares. Permitir que nos engañen con lo que otros quieren que oigamos siempre debería abrasarnos la piel.

Harari advirtió que la investigación está condicionada por el dinero y se debe a intereses políticos, económicos o religiosos, pero casos tan exagerados como los expuestos deberían ruborizarnos a todos. No solo se influye sobre las prioridades de investigación, sino que con dudosos estudios científicos se manipula a la sociedad para que el dinero fluya hacia los que pagan esas cátedras. Escandaloso.

♦ Notas:

♦ Más temas interesantes:

🙆🏻La Universidad de Málaga vende su prestigio para lavar la imagen de una de las industrias más contaminantes de España
🙆🏻Crean una Cátedra sobre Cambio Climático
🙆🏻¿Lo siguiente será una Cátedra sobre salud patrocinada por Coca-cola?https://t.co/snJrzwAnTK via @_ElObservador_

— BlogSOStenible ツ (@blogsostenible) November 6, 2020

Cómo y por qué hacer lentejas germinadas

Producir nuestro alimento puede contaminar más de lo que creemos. Ante la duda, elegir opciones de origen vegetal es lo que mejor minimiza el sufrimiento, tanto animal como ambiental. En este empeño, no debemos olvidar las proteínas vegetales cuya forma más simple son las semillas y las legumbres.

Una forma sabrosa de comer legumbres es en su versión germinada. Los germinados son semillas que han iniciado el proceso de brotación. Esto activa enzimas y modifica su perfil nutricional, haciéndolas más digestivas y nutritivas. En muchos casos, aumentan las vitaminas y los antioxidantes; y se reducen los antinutrientes.

Germinar legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) es un proceso sencillo y divertido que te vamos a explicar aquí, para que te alimentes con proteínas vegetales de calidad.

Germinados de lentejas, paso a paso

Las lentejas germinadas se pueden usar en multitud de platos: como ingrediente principal, como guarnición o como un original y sabroso adorno. Son como lechuga, con más proteína y mayor versatilidad. Añádelas a ensaladas, tostadas, bocadillos, salteados, wraps, sopas o como adorno final en cremas o en el salmorejo cordobés (o porra antequerana).

Es muy simple hacer lentejas germinadas en casa:

  1. Coloca las lentejas en un vaso o tarro, sin superar un tercio de su capacidad. Ten en cuenta que crecerán mucho en volumen.
  2. Añade agua hasta dejarlas sumergidas. Déjalas en remojo entre 8 y 12 horas. Esto despierta la semilla más rápidamente. Si te saltas este paso, se tarda más.
  3. Cubre el recipiente con un trozo de media o una una tela fina. Usa una goma elástica para fijarla. Esto te facilitará el proceso de escurrir.
  4. Escurre completamente el agua. Si has puesto la media y la goma, esto es tan fácil como dar la vuelta al vaso y sacudir ligeramente varias veces.
  5. Sumerge las semillas de nuevo en agua, remueve un poco y vuelve a escurrir.
  6. Déjalas escurrir bien sobre un plato hondo y poniendo el recipiente con las lentejas  invertido e inclinado sobre el borde del plato. Lo importante es que el agua pueda drenar. Las semillas deben mantenerse húmedas, pero no encharcadas.
  7. Dos veces al día debes enjuagarlas: echar agua, remover, escurrir y volver a poner el vaso invertido en el plato.
  8. En 4-5 días, tendrás tus brotes. Lo óptimo es cuando el brote mida entre 0,5 y 1 cm. Tú decides cuándo comerlas. Continua en el paso anterior si quieres un sabor más intenso.
  9. Escurre bien al final y guarda en el frigorífico en un bote bien cerrado. Consume en un máximo de cinco días.

Observaciones:

Este vídeo habla sobre vegetarianismo, veganismo, flexitarianismo y sus razones.

Este vídeo te da 4 argumentos para comer menos alimentos de origen animal.

  • Coloca el tarro en un lugar con luz indirecta o penumbra (nunca al sol). La semilla no necesita luz para germinar. La luz puede favorecer bacterias o moho. Cuando ya han brotado (el último día), puedes ponerlas en un lugar con más luz indirecta. Esto hace que salgan mejor las hojitas verdes (más clorofila) y que tengan un sabor distinto, más fresco.
  • El principal riesgo es el moho. Por eso, es importante enjuagar bien en cada lavado, remover bien con suficiente agua.

Reducir el consumo de carne y pescado a cero puede ser muy complicado. Sin embargo, es fácil cocinar platos veganos cada vez con más frecuencia. Otra opción es hacer que los ingredientes animales sean solo secundarios o reservarlos para ocasiones puntuales. Nos sobran argumentos para reducir la comida de origen animal.

♦ Curiosidades que te pueden gustar:

blogsostenible

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Una forma sabrosa de comer legumbres es en su versión germinada. Los germinados son semillas que han iniciado el proceso de brotación. Esto activa enzimas y modifica su perfil nutricional, haciéndolas más digestivas y nutritivas. En muchos casos, aumentan las vitaminas y los antioxidantes; y se reducen los antinutrientes.

Germinar legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) es un proceso sencillo y divertido que te vamos a explicar aquí, para que te alimentes con proteínas vegetales de calidad.

Germinados de lentejas, paso a paso

Las lentejas germinadas se pueden usar en multitud de platos: como ingrediente principal, como guarnición o como un original y sabroso adorno. Son como lechuga, con más proteína y mayor versatilidad. Añádelas a ensaladas, tostadas, bocadillos, salteados, wraps, sopas o como adorno final en cremas o en el salmorejo cordobés (o porra antequerana).

Es muy simple hacer lentejas germinadas en casa:

  1. Coloca las lentejas en un vaso o tarro, sin superar un tercio de su capacidad. Ten en cuenta que crecerán mucho en volumen.
  2. Añade agua hasta dejarlas sumergidas. Déjalas en remojo entre 8 y 12 horas. Esto despierta la semilla más rápidamente. Si te saltas este paso, se tarda más.
  3. Cubre el recipiente con un trozo de media o una una tela fina. Usa una goma elástica para fijarla. Esto te facilitará el proceso de escurrir.
  4. Escurre completamente el agua. Si has puesto la media y la goma, esto es tan fácil como dar la vuelta al vaso y sacudir ligeramente varias veces.
  5. Sumerge las semillas de nuevo en agua, remueve un poco y vuelve a escurrir.
  6. Déjalas escurrir bien sobre un plato hondo y poniendo el recipiente con las lentejas  invertido e inclinado sobre el borde del plato. Lo importante es que el agua pueda drenar. Las semillas deben mantenerse húmedas, pero no encharcadas.
  7. Dos veces al día debes enjuagarlas: echar agua, remover, escurrir y volver a poner el vaso invertido en el plato.
  8. En 4-5 días, tendrás tus brotes. Lo óptimo es cuando el brote mida entre 0,5 y 1 cm. Tú decides cuándo comerlas. Continua en el paso anterior si quieres un sabor más intenso.
  9. Escurre bien al final y guarda en el frigorífico en un bote bien cerrado. Consume en un máximo de cinco días.

Observaciones:

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  • Coloca el tarro en un lugar con luz indirecta o penumbra (nunca al sol). La semilla no necesita luz para germinar. La luz puede favorecer bacterias o moho. Cuando ya han brotado (el último día), puedes ponerlas en un lugar con más luz indirecta. Esto hace que salgan mejor las hojitas verdes (más clorofila) y que tengan un sabor distinto, más fresco.
  • El principal riesgo es el moho. Por eso, es importante enjuagar bien en cada lavado, remover bien con suficiente agua.

Reducir el consumo de carne y pescado a cero puede ser muy complicado. Sin embargo, es fácil cocinar platos veganos cada vez con más frecuencia. Otra opción es hacer que los ingredientes animales sean solo secundarios o reservarlos para ocasiones puntuales. Nos sobran argumentos para reducir la comida de origen animal.

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