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Libro “Esto lo cambia todo” de Naomi Klein (Resumen): El capitalismo contra el clima

Libro de Naomi Klein.
Este artículo es largo, pero merece la pena leerlo hasta el final.

Naomi Klein (periodista canadiense, 1970-) ha escrito tres libros que han conseguido cambiar la percepción de la sociedad. Sus anteriores libros son “No logo” (1999) y “La doctrina del shock” (2007).

En “Esto lo cambia todo” (2015) se propone hablar de un tema incómodo y que muchos eluden (como corrobora Leonardo DiCaprio en su documental “Before the flood“, verlo entero aquí). Naomi Klein expone los mitos y las realidades del Cambio Climático, sin caer en tópicos ni en la desesperación, ofreciendo datos, caminos y opciones que debemos transitar.

Naomi Klein reconoce que ella misma negó el cambio climático cuando “sabía que estaba pasando”. No lo negaba como Donald Trump diciendo que mientras exista el invierno el cambio climático es mentira. Pero lo ignoraba, como mucha gente, mirando para otro lado sin querer ser consciente de la realidad o confiando en milagros tecnológicos o políticos. “El cambio climático es así: es difícil pensar en él durante mucho tiempo. Practicamos esta forma de amnesia ecológica intermitente por motivos perfectamente racionales. Lo negamos porque tememos que, si dejamos que nos invada la plena y cruda realidad de esta crisis, todo cambiará. Y no andamos desencaminados”: “El cambio climático lo transformará todo en nuestro mundo”. Esto implica “cambiar cómo vivimos y cómo funcionan nuestras economías, e incluso cambiar las historias que contamos para justificar nuestro lugar en la Tierra. La buena noticia es que muchos de esos cambios no tienen nada de catastróficos. Todo lo contrario: buena parte de ellos son simplemente emocionantes”.

Naomi Klein, libro resumido Naomi Klein constata que es posible que la lucha contra el cambio climático requiera invertir dinero, pero el dinero se puede conseguir. Como muestra, resalta que las autoridades sacaron “billones de dólares hasta de debajo de las piedras” para salvar la banca y han hecho “pagar a la ciudadanía la factura dejada por los bancos” que ocasionaron la crisis. “El cambio climático, sin embargo, no ha sido nunca tratado como una crisis por nuestros dirigentes”, pero “si un número suficiente de todos nosotros dejamos de mirar para otro lado y decidimos que el cambio climático sea una crisis (…) no hay duda de que lo será y de que la clase política tendrá que responder”, porque “no basta con que lo mitiguemos o nos adaptemos a él. Podemos aprovechar esto para reactivar economías locales, “recuperar nuestras democracias de las garras de la corrosiva influencia de las grandes empresas”, “recobrar la propiedad de servicios esenciales como la electricidad y el agua, reformar nuestro enfermo sistema agrícola y hacer que sea mucho más sano”, respetar los derechos indígenas y las migraciones climáticas, y “poner fin a los hoy grotescos niveles de desigualdad existentes”:

Portada del libro La Doctrina del Shock de Naomi Klein: Lee un resumen de este y otros libros suyos aquí.
La Doctrina del Shock: Lee un resumen de este libro, también de Naomi Klein.
“La emergencia misma del cambio climático podría constituir la base de un poderoso movimiento de masas”.

Muchas veces se han aprovechado las crisis para imponer medidas que enriquecen a una reducida élite (España es un claro ejemplo): suprimiendo regulaciones, recortando gasto social, forzando privatizaciones, regulando a favor de ciertas empresas, limitando los derechos civiles (la “ley mordaza” en España), regalando dinero a los bancos, etc. El cambio climático es una crisis que podría aprovecharse, una vez más, para beneficiar a los ricos “en vez de para incentivar soluciones motivadoras (…) que mejoren espectacularmente la vida de las personas”: “El cambio climático representa una oportunidad histórica”.

Naomi Klein critica a la ONU porque, a pesar de tener la misión de prevenir que se alcancen en el mundo niveles peligrosos de cambio climático, no solo no ha realizado progresos, sino que ha permitido que se retroceda. Tal vez, lo mejor que ha conseguido es que se hable del cambio climático. Lo peor que puede ocurrir es que se ignoren los problemas: olas de calor brutales, sequías, inundaciones, plagas, huracanes, incendios, aumento del nivel del mar, desplazamiento de millones de personas, contaminación atmosférica, lluvia ácida, enfermedades viajeras, pérdidas de cosechas… problemas que se unen a otros como las pesquerías diezmadas o el aumento mundial de la demanda de carne. Klein afirma que ante un panorama así “cuesta ciertamente imaginar qué quedaría sobre lo que sustentar una sociedad pacífica y ordenada”.

La climatóloga Lonnie G. Thompson dijo: “Casi todos los científicos y científicas del clima estamos ya convencidos de que el calentamiento global representa un peligro inminente para la civilización“. Lo curioso es que “disponemos de las herramientas técnicas para desengancharnos de los combustibles fósiles” y aunque, haya que tomar medidas extraordinarias, el ser humano es capaz de hacerlo. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial se redujo el uso de automóviles por placer en el Reino Unido. También en EE.UU. y Canadá aumentó el uso del transporte público y se cultivaron los llamados “huertos de la victoria”. Y aún hoy sacrificamos nuestro bienestar cuando nos lo piden en nombre de la austeridad y del crecimiento económico (reducción de pensiones, aumento de la edad de jubilación, pérdida de derechos laborales, reducción de las prestaciones públicas… o cosas como salvar las autopistas en España).

“Estamos atascados porque las acciones que nos ofrecerían las mejores posibilidades de eludir la catástrofe –y que beneficiarían a la inmensa mayoría de la población humana– son sumamente amenazadoras para una élite minoritaria que mantiene un particular dominio sobre nuestra economía, nuestro proceso político y la mayoría de nuestros principales medios de comunicación”. Y esto se demuestra en lo que llama los “tres pilares de las políticas de esta nueva era“: “privatización del sector público, desregulación del sector privado y reducción de la presión fiscal a las empresas” (o permitir que defrauden en paraísos fiscales).

Todo esto demuestra que “nuestra economía está en guerra con múltiples formas de vida sobre la Tierra, incluida la humana”, pero “podemos transformar nuestra economía”. Estamos ante una “dura elección: permitir que las alteraciones del clima lo cambien todo en nuestro mundo o modificar la práctica totalidad de nuestra economía”. La autora dice que “el cambio climático es una batalla entre el capitalismo y el planeta (…) y el capitalismo la está ganando”: Más que esperar nuevas tecnologías, “tenemos que pensar de manera distinta” y aplicar las tecnologías que ya tenemos.

Los alces de Canadá están muriendo envenenados por beber agua contaminada por las toxinas de las arenas bituminosas de la industria de las energías sucias (Shell). Este es sólo un ejemplo de los millones que se podrían poner. Si queremos preservar nuestro planeta “tendremos que renunciar a ciertos lujos”. Ello conllevaría la desaparición de industrias enteras. Veremos desastres “hagamos lo que hagamos”. Aún así no es demasiado tarde para evitar lo peor.

Psicología del cambio climático

Diversos estudios sostienen que la ideología o «cosmovisión» personal influye en la opinión sobre el cambio climático más que ninguna otra cosa (más que la edad, la etnia, el nivel educativo o la afiliación a un partido). Así, las personas con cosmovisiones «igualitaristas» (caracterizadas por la inclinación hacia la acción colectiva y la preocupación por la desigualdad y la justicia social) aceptan el consenso científico sobre el cambio climático. Por el contrario, las personas que tienen visiones del mundo «jerárquicas» e «individualistas» (marcadas por su oposición a la ayuda a las minorías y a la pobreza, apoyo fuerte a la empresa privada y convencidos de que todos tenemos más o menos lo que nos merecemos) rechazan ese mismo consenso científico.

Dan Kahan, profesor en Yale, llama «cognición cultural» al proceso por el que, con independencia de nuestras ideologías políticas, aceptamos una información nueva sólo si confirma nuestra visión, pero si supone una amenaza a nuestro sistema de creencias, entonces nuestro cerebro se pone de inmediato a producir “anticuerpos intelectuales destinados a repeler esa invasión”. Es decir, “siempre es más fácil negar la realidad que permitir que se haga añicos nuestra visión del mundo”. Y resulta que “algo tiene la cuestión del cambio climático que hace que ciertas personas se sientan muy amenazadas”.

Ejemplo de esto es que en las regiones más dependientes de la extracción de combustibles fósiles se niega más el cambio climático (independientemente de la ideología política, tanto en EE.UU. como en Canadá). Los mismos científicos sufren este efecto: Mientras el 97% de los científicos opina que una causa importante del cambio climático somos los humanos, ese porcentaje cae al 47% entre los científicos que se dedican a estudiar formaciones naturales para extraer sus recursos. “Todos nos sentimos inclinados a la negación cuando la verdad nos resulta demasiado costosa (emocional, intelectual o económicamente)”.

Upton Sinclair dijo: «¡Qué difícil es conseguir que un hombre comprenda algo cuando su sueldo depende de que no lo comprenda!».

Los negacionistas tienen razón en algo

El negacionismo climático (liderado por el Instituto Hertland, Koch Industries y Exxon-Mobil), sabe que admitir el cambio climático supone aceptar también que hay que planificar nuestras sociedades de otra forma, y eso implica que no podemos dejar las cosas a la libertad del mercado (como propugna el liberalismo). “Muchos negacionistas reconocen con toda franqueza que su desconfianza ante las tesis científicas sobre el tema creció a partir de un temor muy profundo a las catastróficas implicaciones políticas que tendría para ellos el hecho de que el cambio climático fuese real”. El cambio climático no supone el fin del mundo, pero reducir las emisiones como sugiere la ciencia sí sería “el fin de su mundo”. Y para algunos conservadores supone también una amenaza a su absurda creencia de que el hombre está aquí para someter y dominar el planeta (desmentida por el Papa Francisco por ejemplo) o de que que nuestras diferencias con otros animales no son sólo cuestión de grado (desmentido por múltiples evidencias y hasta por Darwin).

Lo curioso es que los negacionistas, como el Instituto Heartland, “están completamente equivocados en lo que respecta a la versión científica de los hechos, pero en lo referente a las consecuencias políticas y económicas de esos resultados científicos (…) no podrían tener los ojos más abiertos”. Casi todos los científicos que presentan sus trabajos en el Instituto Heartland están descaradamente “empapados en dólares del sector de los combustibles fósiles”. Algunos incluso, en vez de negarlo, buscan ventajas al cambio climático como afirmar que vendrán momentos muy duros para países que son amenazas para EE.UU.

Como también dijo Carl Sagan, las compañías de seguros están realmente asustadas con el cambio climático. Tienen hasta equipos de climatólogos para prepararse para los desastres. Sin embargo, no han presionado apenas para que se pongan en práctica políticas climáticas agresivas.

El cambio climático, que debería unirnos a la humanidad, podría también dividirnos más aún. “La razón real por la que no estamos reaccionando a la altura de lo que exige el momento climático actual es que las acciones requeridas para ello ponen directamente en cuestión nuestro paradigma económico dominante (capitalismo desregulado combinado con la austeridad en el sector público)”.

Promover el comercio local debe ser prioritario

En muchos países se están promoviendo acuerdos comerciales que impiden el desarrollo de la industria local. Este libro denuncia que la OMC ha interferido en muchas ocasiones para evitar acciones contra el cambio climático (en Canadá, por ejemplo) para favorecer los intereses del comercio. También se critica que la OMC nunca ha hecho nada para que las compañías de combustibles fósiles reciban menos subvenciones o que paguen algo por “el privilegio de tratar nuestra atmósfera compartida como un vertedero gratuito de sus residuos” (que muera gente parece ser irrelevante).

Klein apunta a unos culpables claros: “Si los países ricos consumiesen menos, todo el mundo estaría más seguro”. Y señala al sector alimentario como uno de los sectores clave, pues representa entre un 19 y un 29% de las emisiones mundiales de GEI (Gases de Efecto Invernadero). No es justo que los países sean sólo responsables de la contaminación que generan dentro de sus propias fronteras y no de la que se produce al fabricar bienes que se fabrican para llevarlos a su territorio. Además, la contaminación de los buques portacontenedores no se atribuyen formalmente a ningún país. “Cuando China se convirtió en la fábrica del mundo también pasó a ser la chimenea del mundo”. No hay control para que las multinacionales no abusen de la mano de obra en los países más pobres, ni los contaminen o exploten sus recursos naturales: “Cuando las fábricas se marcharon hacia China, también se volvieron acusadamente más sucias”. “La explotación de los trabajadores y la del planeta forman, por lo que parece, un pack de oferta: dos por el precio de uno”.

El consumo genera daños ambientalesIlana Solomon, analista para el Sierra Club, decía que tenemos que “reflexionar sobre qué estamos comprando y cómo lo estamos haciendo, y sobre cómo se produce lo que compramos”. Pero Klein sugiere que “el hecho de que el clima de la Tierra cambie hasta extremos caóticos y desastrosos es más fácil de aceptar que la idea de transformar la lógica fundamental del capitalismo, fundado sobre el crecimiento”. Si esperamos que la tecnología lo arregle todo avanzaremos poco y tarde. Lo urgente es “consumir menos, desde ya”, pero para los políticos resulta difícil animar a la población a consumir menos. Aunque hay mucha gente que intenta reducir su consumo, no podemos permitir que todo dependa de un grupo de urbanitas concienciados. Necesitamos que las opciones bajas en carbono sean accesibles para todos, transportes públicos baratos, viviendas asequibles y de elevada eficiencia, fomento de la bicicleta… y todas las clásicas demandas ecologistas que hasta el Papa Francisco ha apoyado tan claramente. Y resulta gratificante que esas políticas, además de reducir los GEI, fomenten el fortalecimiento de las comunidades locales, aire y agua más limpios, reducción de la desigualdad, etc.

Klein también pide una “reordenación” del PIB, para que no sea una medida tan nefasta del desarrollo de un país. También propone: aumentar los “impuestos sobre el lujo” (ya que los ricos consumen y contaminan más), jornadas laborales más cortas, una renta básica (para compensar el hecho de que “el sistema no puede facilitar puestos de trabajo para todos”), “regulación estricta de la actividad empresarial”, “dar marcha atrás en privatizaciones de empresas y servicios fundamentales” y garantizar “que todo el mundo tiene cubiertas sus necesidades básicas: sanidad, educación, alimento y agua limpia”. En definitiva, “las medidas que debemos tomar (…) chocan frontalmente a todos los niveles con la ortodoxia económica”.

Defendiendo lo público se cuida del bien común

Más de 200 regiones en Alemania (como Hamburgo) han decidido devolver al control municipal sus redes de electricidad, gas y calefacción. Resulta interesante constatar que “existe una relación clara y manifiesta entre la propiedad pública y la facilidad de las comunidades locales para abandonar la energía sucia”. Pero además, es que esa energía sucia, que beneficia sólo a empresas privadas, es muy inestable en precio y suministro.

Privar de recursos al sector público (la mal llamada “austeridad”) choca con la realidad del calentamiento climático y la toma de decisiones importantes para todos, especialmente para los más vulnerables. En EE.UU., es común el “racismo medioambiental”, por el que las industrias tóxicas instalan sus fábricas y sus almacenes de residuos contaminantes en zonas donde viven personas de color.

Klein, se hace eco del dramático caso de España y su ataque a las energías renovables, y propone soluciones interesantes a nivel mundial para acabar con la excusa de que no hay dinero: la tasa Tobin, el cierre de los paraísos fiscales, poner impuesto a los milmillonarios (del 1% como propuso la ONU), recortes en presupuestos militares, impuestos sobre el CO2 y acabar con las subvenciones a los combustibles fósiles y nucleares.

Ya en 1979, el presidente estadounidense Jimmy Carter, instó a los americanos a reducir su consumismo: «Cualquier acto de ahorro de energía es algo más que de sentido común: yo os digo que es un acto de patriotismo». Sin embargo, algunos consideran que ese discurso fue una de las razones por las que Carter perdió las siguientes elecciones ante Reagan. Hoy, posiblemente, “cualquier político que pida al electorado que se sacrifique para resolver una crisis medioambiental se estará embarcando en una misión suicida”. Pero el problema no es económico: “el problema es que nuestra clase política no tiene voluntad alguna de buscar el dinero”.

El cambio necesario

El libro nos cuenta casos como el de una fábrica de recambios para coches de Ontario que, cuando cerró por la crisis, fue reabierta por los empleados para producir equipos de energía solar. A los que dicen que esta conversión es cara hay que decirles que más caro será no hacerla. Además, Klein dice que los bancos que fueron rescatados deberían ser los encargados de financiar ese tipo de cambios, para devolver el favor a la ciudadanía.

Esa transición necesaria será un gran generador de empleo si se hace bien. Se trata de generar empleo sostenible aunque a veces sea necesario nacionalizar servicios básicos. Un sondeo británico reveló que una mayoría apoya la nacionalización de la energía y el ferrocarril. Pone el ejemplo de Alemania, donde la mitad de las instalaciones de energía renovable están en manos de agricultores, organizaciones ciudadanas y unas 900 cooperativas energéticas. También Dinamarca va en esa línea. España también.

La agricultura es un sector esencial, y no sólo por sus altas emisiones contaminantes, sino porque puede contribuir a disminuir la pobreza y ayudar a la autosuficiencia, además de que “los métodos agroecológicos superan en rendimiento al uso de fertilizantes químicos” en entornos desfavorables. Pero el hambre lo provoca la pobreza y no la falta de comida.Degradación por la minería de las arenas bituminosas en Canadá

También se repasa el desastre del fracking o de las arenas bituminosas, que en Alberta están destrozando grandes extensiones: “La tierra, despellejada viva”, emitiendo además entre 3 y 4 más GEI (especialmente metano y CO2) que el petróleo convencional. Por tanto, concluye que “la necesidad de que recortemos nuestras emisiones radicalmente no es compatible con la continuidad de una de las más lucrativas industrias del mundo” (la de los combustibles fósiles). Aunque el estado de Noruega es propietario de una de las empresas que está desgarrando el área de las arenas bituminosas de Alberta, también hace cosas bien: Estocolmo tiene un 74% de residentes que van a sus trabajos a pie, en bicicleta o en transporte público.

Critica también el fenómeno de las Puertas Giratorias (que no sólo ocurre en España, sino también en EE.UU., Reino Unido…) y el “capitalismo desregulado”. El “libre comercio (…) ha sido exactamente la carrera hacia el abismo que tantos alertaban que seria”. Pero Klein levanta una bandera de optimismo: “El cambio climático confronta lo que el planeta necesita para mantener la estabilidad con lo que nuestro modelo económico necesita para sostenerse a sí mismo”. Miya Yoshitani dijo también: “Estamos todos unidos en esta batalla, que no es una batalla solamente para conseguir una reducción de las partes por millón de CO2 en la atmósfera, sino también por transformar nuestras economías y reconstruir un mundo que queremos hoy”. Pensemos también que “las migraciones humanas están cada vez más vinculadas al clima”.

Klein también critica a la ciudadanía en general cuando dice, por ejemplo, que los manifestantes que salen a las calles para protestar por los fallos del sistema, olvidan el cambio climático, cuando éste “podría representar el verdadero golpe de gracia para esas estructuras que denuncian”. La misma crítica va también para políticos como Alexis Tsipras que, a pesar de ser de izquierdas, no aprovechan el cambio climático para impulsar sus demandas.

Extractivismo: Extraer recursos de la Naturaleza como si fuera infinita

Isla de Nauru, destrozada ambientalmenteEn el siglo XVIII se empezó “a tratar la atmósfera como si fuera un vertedero”, pero no es sólo de la atmósfera de lo que hemos abusado. Klein cuenta el dramático caso de la isla de Nauru donde sus minas de fosfato de calcio han sido explotadas como abono, hasta destrozar la isla y hacerla prácticamente yerma. Luego, se convirtió en paraíso fiscal. “Pocos lugares en la Tierra encarnan más gráficamente que Nauru los resultados suicidas de haber basado nuestras economías en la extracción contaminante”. Por último, Nauru cobra para que Australia lleve allí a sus inmigrantes y sobrevivan en tan mal estado que ha sido denunciado por Amnistía Internacional.

Francis Bacon dio permiso para “acosar a la naturaleza” y James Watt inventó la máquina de vapor que aumentó el poder para hacerlo. Pero ya hoy eso debería estar superado. Los combustibles fósiles destruyen la vida en todas partes. “Cuando se deja en su sitio, el carbón es muy útil, porque mantiene capturado no solo el carbono que las plantas sustrajeron del aire millones de años atrás, sino también toda clase de toxinas adicionales”. Y por eso Klein pide que dejemos de ser “una sociedad de ladrones de tumbas”.

El Club de Roma publicó “Los límites del crecimiento” (1972) y sus advertencias se están cumpliendo casi completamente, pero donde más acertó fue en los límites de los “sumideros”. Es decir, el ser humano no ha encontrado cómo ampliar la capacidad de la Tierra para absorber la contaminación.

Klein critica a algunas organizaciones ecologistas en EEUU que realmente no están interesadas en la conservación de la biodiversidad y cita varios casos, como el de la organización Nature Conservancy que, por ejemplo, extrajo petróleo de una zona que custodiaba para la conservación del pollo de las praderas de Attwater, llevándolo a su extinción en dichos terrenos. También denuncia, como hizo Galeano, que en este «mundo al revés» “el sector de los combustibles fósiles son invitados a las cumbres del clima de la ONU en calidad de «socios» clave”. Es cierto que EE.UU. y casi todos los países han aprobado muchas leyes ambientales, pero la realidad demuestra que no han sido suficientes. Algunas empresas gastan más dinero en promocionar el Día de la Tierra que en reformar sus actividades a fondo. Por otra parte, el comercio internacional de derechos de emisiones ha sido un fracaso estrepitoso y así lo demuestran algunos de los ejemplos que se incluyen en el libro, como una empresa india cuyo 93% de ingresos procedía de la venta de créditos de carbono, empresas que fabrican potentes gases GEI para luego cobrar por reducirlos, campesinos e indígenas que no pueden usar los bosques porque son sumideros de carbono, bosques que permiten que se contamine más en otra parte, técnicas para que las empresas que contaminan ganen más, etc.

Soluciones demasiado simples: La «ignorancia arrogante» (hibris)

Muchos millonarios se han propuesto salvar el planeta, como Jeremy Grantham, Warren Buffett, Michael Boomberg, Bill Gates, Tom Steyer y T. Boone Pickens. Pero todos ellos lo han hecho de forma superficial e interesada, incluso invirtiendo en el sector del petróleo a la vez. Un caso paradigmático es el de Richard Branson, magnate de las aerolíneas Virgin, que anunció que dedicaría sus beneficios a la lucha contra el cambio climático, pero cuyo objetivo parece ser más bien retrasar las medidas regulatorias anti-cambio climático. Su éxito consiste en haber conseguido que vuele más gente que antes, y con la conciencia tranquila pensando que dicha compañía hace algo para mitigar el cambio climático. ¿Será Leonardo DiCaprio otro farsante?

Para Klein, pensar que el capitalismo, y solo el capitalismo, puede salvar al mundo es claramente absurdo, y esos bienintencionados magnates sólo están explotando nuestra infundada creencia de que la tecnología va a salvarnos del gran problema que ella misma ha creado.

La geoingeniería pretende dar soluciones simples para el gran problema del cambio climático, incluyendo ideas tan extrañas o descabelladas como fertilizar los océanos para que asuman más carbono, recubrir desiertos con sábanas blancas, poner espejos en órbita, tapar el sol (GRS/SRM) echando, por ejemplo, gases sulfurosos en la atmósfera (Opción Pinatubo)… Pero es imposible validar esas ideas, ni probarlas, ni implementarlas a la escala necesaria. Además, esas ideas no contribuyen a cambiar la causa raíz, sino que se limitan a tratar un único síntoma, sin tener en cuenta los efectos secundarios: acidificación de océanos, la imprevisible reacción de la biosfera… y hasta cambios climáticos peores que sin GRS, como la alteración de precipitaciones que arriesgarían el alimento de millones de humanos. Por otra parte, esas soluciones harían ganar mucho dinero a algunos de esos ideólogos. Entre los detractores están, por citar algunos, Greenpeace, Sallie Chisholm, Alan Robock, o Vandana Shiva, quien afirma que los métodos agroecológicos permitirían capturar grandes cantidades de carbono, reducirían las emisiones y potenciarían la seguridad alimentaria.

Blockadia: Los pueblos bloqueando grandes compañías fósiles

Las compañías de combustibles fósiles o las empresas mineras se están encontrando cada vez con más oposición a todos sus proyectos (almacenamiento de gas, prospecciones, extracciones, fracking, minas de uranio, de oro, de cobre…). En muchos casos, esta oposición es de pueblos que no se dejan sobornar porque defienden su forma de vida tradicional, que al ser ajena a la extracción no depende de esos sucios negocios.

Esta férrea oposición a las compañías extractivas se ha visto y se está viendo por todo el planeta. El libro repasa algunos casos en Grecia, Rumanía, Canadá, Reino Unido, Rusia (contando el caso de los activistas de Greenpeace detenidos), Australia, China, EE.UU., Francia… aunque uno de sus mayores orígenes fue en Nigeria contra la empresa Shell, en la que se llegaron a ahorcar legalmente a los ecologistas que se opusieron. Aún hoy, en el delta del Níger, se vierte cada año  una marea negra como la del Exxon Valdez, envenenando peces, animales terrestres y personas. Ante tanta injusticia, el vandalismo contra los oleoductos no cesa. El pueblo ogoni y el ijaw no dejan de sufrir las consecuencias de un gobierno corrupto y una empresa extranjera, Shell, que se lleva sus recursos naturales porque en los países ricos siguen repostando en sus gasolineras sin enterarse de las consecuencias.Pato petroleado por un vertido en Canadá

Un caso muy llamativo es el del oleoducto Keystone XL entre Canadá y EE.UU., para dar salida a las altamente contaminantes arenas bituminosas de Alberta. Miles de aves han muerto allí al posarse en las inmensas balsas de desecho tóxico. Tantas aves mueren que se ven obligados a disparar unos cañonazos cada pocos minutos para espantar a las pobres aves migratorias que buscan lo que otrora fue un bosque. Por supuesto, esas balsas no son perfectas y tienen escapes y filtraciones. “Los médicos tienen miedo cuando se trata de diagnosticar afecciones relacionadas con la industria del petróleo y el gas”, declara un médico canadiense de la zona. Esas balsas proceden del inmenso consumo de agua que requiere este tipo de minería (2.3 barriles de agua por cada barril de petróleo, mientras que el crudo convencional requiere hasta 0.3 barriles). El fracking requiere aún más cantidad de agua y una vez utilizada queda tóxica y radiactiva.

La industria extractiva nunca ha sido segura y siempre ha precisado zonas de sacrificio para contaminarlas, cuando no se trata de contaminar la atmósfera. Los que sufren más la contaminación son, no por casualidad, los más pobres. Pero resulta que “ahora todos estamos en la zona de sacrificio” y los riesgos de hoy son “sustancialmente más elevados” que los de antes, debido a que ya sólo quedan los yacimientos más costosos, más profundos y en zonas más valiosas. El desastre de BP en el golfo de México (más de tres meses manando petróleo) o el vertido por la rotura de un oleoducto en Michigan (el mayor vertido en tierra de EE.UU.) son pruebas de ello y de que las industrias fósiles prefieren ganar más dinero a costa de aumentar los riesgos para otros, sostiene Naomi Klein, quien también denuncia la corrupción en EE.UU. a la hora de controlar a este tipo de industrias.

En algunas zonas, las empresas que envenenan consiguen más poder, ya que los únicos empleos son precisamente en la industria que envenena sus tierras (y hasta esos empleos son de mala calidad, aunque estén bien pagados). Pero en otras zonas, donde hay más diversidad empresarial y laboral, hay “personas dispuestas a pelear muy duro por proteger modos de vida que consideran intrínsecamente incompatibles con la extracción tóxica”. Klein dice que “cuando aquello por lo que se lucha es una identidad, una cultura, un lugar querido […] nada pueden ofrecer las empresas como contrapartida”.

Los éxitos son insuficientes, pero muy importantes. Francia, por ejemplo, gracias a las protestas ha aprobado una moratoria nacional contra la fracturación hidráulica o fracking. También hay moratorias en Bulgaria, Países Bajos, Chequia, Sudáfrica y algunos estados de EE.UU. Además, este último país ha descendido su producción eléctrica con carbón por la presión ciudadana, entre otros motivos. Costa Rica ha prohibido la minería a cielo abierto en todo el país. India tiene centrales térmicas a medio construir porque se paralizó su construcción ante las protestas. En China también se han paralizado centrales de carbón por las protestas, pues allí la contaminación es espectacular y supone un experimento de lo que ocurre cuando es el progreso lo que más importa: Pekín alcanza a veces los 671 microgramos de partículas en suspensión (las PM2.5) cuando la OMS fija el límite máximo en 25. Las actividades al aire libre se suspenden si se superan los 450.

Otra batalla con gran éxito es la de la desinversión, apoyada por la organización 350.org, por la que se pretende que todo tipo de organizaciones y fondos de inversión dejen de apoyar a las industrias de los combustibles fósiles. El Banco Mundial ha anunciado que no apoyará más proyectos de prospección o extracción de carbón y hay miles de organizaciones más que ya están retirando su apoyo y su dinero a las industrias sucias.

A veces, cuando una empresa no puede extraer el combustible por un cambio en la legislación, alega cláusulas de protección de los inversores de acuerdos de libre comercio. Pero estas demandas tienen el poder que los gobiernos quieran, pues ninguna empresa puede interferir en la libertad de un pueblo en defender su territorio de la degradación ambiental. El problema no son los acuerdos comerciales sino los gobiernos que no defienden correctamente el bien común. No obstante, Klein afirma que esos acuerdos comerciales tienen hoy mayor debate público que antes, como lo demuestra el caso del TTIP en Europa. Pero hay que estar muy atentos, porque si nos descuidamos, los intereses del capital financiero y de la industria energética estarán por delante del bien común: Un claro ejemplo es España, donde los bancos son empresas privilegiadas y las industrias energéticas dictan las leyes.

Cuando fallan los gobiernos nacionales y los organismos internacionales, muchos ayuntamientos se deciden a actuar en la acción climática. Son las llamadas «comunidades de transición» nacidas en Totnes (Reino Unido), que pretenden actuar en lo local para conseguir un cambio hacia economías de bajo carbono.

¿Derechos para los pueblos indígenas?

En Canadá y en otros muchos países, los indígenas no han cedido nunca sus tierras para su explotación petrolera. Como mucho, han aceptado compartirlas mientras no se socaven sus derechos a vivir, pescar, recolectar… pero no se puede compartir “si una de las partes se dedica a alterar irrevocablemente y a envenenar esa tierra compartida“.

Algunos de los pueblos indígenas amenazados por la sed de petróleo son los haida, los nez percé, los cheyenes, los lummi, los ogoni, los ijaw, los lakota, los tunebos, los chipewyan (ayudados por el rockero Neil Young del acoso de Shell), los tsilhquot’in, los cree del lago Beaver (“las personas más marginadas de mi país”, Canadá, en palabras de Klein)… Muchos pueblos indígenas carecen de recursos para que se respeten sus derechos, aunque los tengan claramente otorgados. En 2007 se firmó la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y los únicos países que votaron inicialmente en contra fueron Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Finalmente, aceptaron esa declaración que proclama que los «pueblos indígenas tienen derecho a la conservación y protección del medio ambiente», así como a la reparación de las tierras confiscadas, ocupadas o dañadas. Que la incidencia de cáncer suba en todas las tribus canadienses afectadas por las arenas bituminosas no parece hacer desistir a la petrolera Shell.

“Mientras los abogados argumentan y debaten en los tribunales sobre las complejidades de la titularidad de la propiedad de la tierra, las sierras mecánicas siguen talando árboles que son cuatro veces más viejos que nuestros países, y los fluidos tóxicos de la fracturación hidráulica continúan filtrándose hacia las aguas subterráneas”.

Las energías renovables son “no extractivas” en dos sentidos: El veneno y el carbono no se extraen del subsuelo y el dinero no se extrae de la comunidad (las petroleras extraen recursos de un sitio y extraen el dinero de otro).

Ecuador (y los cheyenes de norteamérica) ha pedido ser compensado por mantener sus combustibles fósiles en el subsuelo porque «la manera más directa de reducir emisiones de CO2 es dejando los combustibles fósiles en el subsuelo donde ya están» (en palabras de Esperanza Martínez, de Acción Ecológica). Esto es lo que se conoce como «deuda climática» reconocida (al menos indirectamente) en la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático indicando que hay unas «responsabilidades comunes pero diferenciadas» ya que los países que más han contaminado deben ser los primeros en reducir sus emisiones.

Al hablar de «deuda climática» muchos habitantes de los países ricos argumentan que no son responsables de lo que hicieron sus antepasados. Sunita Narain, directora general del Centre for Science and Environment, responde claramente: «Vuestra riqueza actual guarda relación con cómo la sociedad ha explotado la naturaleza» (ya dijo De Jouvenel que nuestra riqueza procede de explotar la Naturaleza). Naomi Klein concluye: “Los países ricos no solo tienen que ayudar al Sur Global a encaminarse por una senda económica de bajas emisiones porque eso sea lo correcto, sino que necesitamos hacerlo así porque de ello depende nuestra supervivencia colectiva”. Y por supuesto, añade que igual que haber sufrido un atraco no da derecho a atracar, tampoco hay fundado derecho a contaminar por parte de los países pobres. Por tanto, es evidente que los ricos deben ayudar a los pobres a conseguir un desarrollo más limpio. Esto traerá mayor bienestar y empleo, lo que evitaría las enormes tasas de inmigración que hay y que, si no lo remediamos, habrá.

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Conclusiones

Naomi Klein asegura que no se tienen en consideración suficientemente los efectos de tanta contaminación sobre la fertilidad y sobre los animales no adultos, incluyendo niños. Por ejemplo, en zonas de fracking aumentan las probabilidades de problemas cardíacos en bebés, abortos involuntarios, altos niveles de PCB… El caso de Mossville es tristemente famoso por el “racismo medioambiental”: La población pobre debe soportar altos niveles de contaminación de las industrias petroquímicas con frecuentes vertidos y explosiones. En Mossville son frecuentes las enfermedades respiratorias, el cáncer, defectos de nacimiento y las histerectomías en mujeres.

El informe de BP antes del desastre del golfo de México es de risa: por ejemplo, suponía que los moluscos sobrevivirían a un desastre huyendo o que supondría poco estrés para los mamíferos. El desastre demostró que nada puede restituir lo perdido: millones de larvas y los bebés de delfín murieron… La acidificación de los océanos hace que las larvas de ostras no puedan formar sus caparazones y mueran, y herbicidas como la atrazina afecta directamente a la esterilidad en anfibios, junto con defectos congénitos y abortos espontáneos en humanos, sin contar la amenaza sobre las abejas.

Pero sabemos hacer las cosas mejor. Ecuador, por ejemplo, en su constitución de 2008 reconoció a la naturaleza o Pachamama el derecho a que se respeten su existencia y sus ciclos vitales (art. 71). En las luchas contra el extractivismo hay un arma secreta: la unión heterogénea hace una gran fuerza: indígenas y no indígenas, jóvenes y mayores… todos unidos en una causa común.

Los cambios que hacen falta son importantes, pero tenemos experiencia. Los cambios sociales de los siglos XIX y XX, por ejemplo, supusieron un cambio profundo en la cultura dominante (cambios en los derechos civiles, de las mujeres, de los homosexuales, de grupos étnicos como el caso del apartheid de Sudáfrica o el racismo en EE.UU., pero también la instauración de la Seguridad Social o el seguro de desempleo). La abolición de la esclavitud obligó a ciertas élites a renunciar a prácticas que les resultaban muy lucrativas (tanto como la extracción de combustibles fósiles hoy en día). Pensemos por ejemplo, que en el siglo XVIII los negocios más lucrativos del imperio británico se basaban en la esclavitud (plantaciones de azúcar del Caribe, compra/venta de esclavos…) y en EE.UU. “la esclavitud fue el eje sobre el que giró la revolución mercantil”.

Naomi Klein es consciente de que hay que cambiar la cosmovisión global, lo que nos decimos del mundo y de nosotros. Y eso no es fácil, pero es posible y para ello propone no aspirar simplemente a cambiar leyes, sino a modificar pautas de pensamiento. Por ejemplo, dice que pedir un impuesto sobre el carbono puede ser menos útil que reivindicar una renta mínima garantizada, porque ésto segundo  abre el debate sobre los valores y “sobre lo que nos debemos unos a otros sobre la base de nuestra condición humana”. Y sentencia que tendremos que comenzar a creer de nuevo que los seres humanos no somos irremediablemente egoístas y codiciosos (que es la imagen de nosotros mismos que se nos ha vendido).

Muchas veces se plantea si frenar a las compañías de combustibles fósiles tiene influencia en el PIB, pero lo importante es pensar si el crecimiento económico tiene alguna importancia cuando el planeta esté convulsionado. Son las compañías las que tienen que demostrar que sus acciones y sus técnicas son seguras. Y nosotros debemos exigirlo, porque “nadie va a venir a salvarnos de esta crisis” y “la ideología del libre mercado ha quedado desacreditada tras décadas de desigualdad y corrupción crecientes”.

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Seamos el Cambio (como dijeron Gandhi y Annie Leonard)

Después del que es, muy posiblemente, el mejor documental ecologista y humanitario de la historia, Annie Leonard ha realizado otros muchos documentales siguiendo el mismo estilo, tan fresco, ameno, con datos reales, y llamando a la acción.

Entre estos documentales encontramos, por ejemplo, la historia de los electrodomésticos (sobre la necesidad de evitar tantos electrodomésticos que se vuelven viejos tan rápido), de los cosméticos (y sus tóxicos), del agua embotellada (y las toneladas de plástico y transportes que genera), del comercio de emisiones (cap & trade), de los ciudadanos unidos (sobre la crisis de democracia y el abuso de las empresas), la historia de la ruina económica (y del destino de los impuestos en EE.UU.)… y uno de los más modernos, “Historia del Cambio”, que con su ritmo trepidante os invitamos a ver (subtitulado), y os sugerimos que vayáis parando para poder leer y reflexionar cada idea. Bajo este vídeo, os exponemos algunas ideas clave del mismo, y os facilitamos otros documentales de la genial Annie Leonard:

Ideas clave del documental “Historia del Cambio”:

  1. Cuando asumimos que el rumbo del desarrollo está equivocado porque abusa de las personas y de la Naturaleza, las soluciones más inmediatas son pensar en lo que compramos, y preocuparnos por reciclar nuestros resíduos. Pero eso, NO ES SUFICIENTE.
  2. Los ciudadanos no somos los que elegimos, ni los que permitimos, que haya productos tóxicos en lo que se vende, ni que se permita la explotación infantil (como el caso de Nestlé y su chocolate), ni que se permita la contaminación de tierra, aire, y agua, ni que se permita la obsolescencia programada… porque es complicado saber el origen y destino de todo lo que pasa por nuestras manos.
  3. La culpa es de malas políticas y malos procedimientos empresariales. Por tanto, es más importante cambiar las REGLAS (leyes…), que cambiar sólo a los consumidores, porque tratar de vivir ecológicamente en las sociedades actuales es tarea casi imposible. Por eso, si conseguimos reglas más sensatas, vivir ecológicamente será más simple y barato.
  4. Es fundamental UNIRSE en grupos para generar un CAMBIO. Y a ello ayudan hoy las grandes facilidades para la comunicación.
  5. No es importante que esos grupos sean numerosos, sino que pasen a la ACCIÓN. Así, las tres cosas necesarias para el CAMBIO son: Tener IDEAS de lo que se quiere cambiar, UNIRSE, y pasar a la ACCIÓN.
  6. Hoy día hay mucha gente que quiere apoyar las energías renovables por sus enormes ventajas, que no quiere que las empresas influyan en los gobiernos, ni que haya tantos tóxicos en lo que compramos, ni que se use esclavitud infantil fuera ni dentro de nuestras fronteras: Entonces… ¿Por qué no hay un cambio sustancial?

Otros documentales de Annie Leonard que merece la pena “estudiar”:

“Historia de los aparatos electrónicos” (V.O.S.): Aquí tienes un resumen en texto del contenido, y aquí lo puedes ver en español con voz sintetizada:

“Historia del agua embotellada”: Beber agua o bebidas embotelladas no es sostenible. Lo único sostenible es beber agua corriente, y dejar otras bebidas sólo para fiestas y ocasiones especiales.

“Historia de los cosméticos”: ¿Qué hay realmente en los botes que usamos? ¿Podemos usar jabón natural casero?

Historia de las soluciones (V.O., aún sin subtítulos en español): Se explica el error del crecimiento económico, y del PIB, para cambiar la manía por tener más y más, por el gusto de tener mejores cosas:

Y… no te pierdas el mejor documental de Annie Leonard, el que es posiblemente, el mejor documental ecologista y humanitario: PINCHE AQUÍ.

La Junta de Castilla y León da luz verde a la macrogranja porcina de El Burgo Ranero

27 Enero 2026 at 11:38
Por: León

A pesar del rechazo social mayoritario y sin dar respuesta a las numerosas alegaciones presentadas por vecinas, asociaciones y por el propio Ayuntamiento de El Burgo Ranero, el Consejo de Medio Ambiente, Urbanismo y Ordenación del Territorio de Castilla y León, con mayoría de políticos y funcionarios de la Junta, aprobará en sesión de 28 de enero la declaración de impacto ambiental (DIA), paso previo a la autorización de la macrogranja.

Recordamos que el 23 de septiembre de 2024, el Pleno del Ayuntamiento se manifestó contrario a esta explotación porcina y decidió presentar alegaciones, puesto que:

  • El proyecto es una explotación de multiplicación (2.640 cerdas con lechones hasta 20 kg, 500 cerdas de reposición y 6 verracos). Su capacidad equivale a 864 Unidades de Ganado Mayor (UGM) y se sitúa en el límite legalmente permitido, sin que se aporte la autorización de la Dirección General de Producción Agropecuaria de la Junta de CyL. Es decir, el tamaño de la explotación no cuenta con amparo legal.
  • Se reconoce la producción de 17.443,52 m3/año de purín que se empleará en su totalidad como abono agrícola; pero se desconoce el “plan de gestión de deyecciones ganaderas” que no fue sometido a información pública. Cuestión relevante dado que la Junta carece de medios para vigilar y controlar el cumplimiento de los planes de gestión que autoriza. Prueba de ello es el nivel de contaminación por nitratos que sufren los acuíferos de la Comunidad y los municipios donde el agua de los pozos de abastecimiento ha superado los límites permitidos, obligando a los vecinos a consumir agua embotellada.
  • La emisión anual de más de 44 toneladas de metano, precursor del ozono, y de 16 toneladas de amoniaco conllevará el deterioro de la calidad del aire.
  • El consumo de 24.793,5 metros cúbicos anuales de agua, aprovechamiento que aún no ha sido autorizado por CHD, podría afectar a los pozos cercanos que se usan para riego y abastecimiento del municipio.
  • El transporte de lechones, insumos, residuos y cadáveres se hará por caminos rurales, hasta alcanzar las vías rápidas más cercanas situadas en la localidad de El Burgo Ranero. Aumentará la inseguridad vial, el ruido y la contaminación atmosférica por el tráfico incesante de camiones.
  • No consta informe de la Comisión Territorial de Patrimonio que evalúe el impacto sobre el Camino de Santiago, Bien de Interés Cultural que atraviesa el municipio de El Burgo Ranero por dos itinerarios. El conocido como “Calzada Romana” o “Via Trajana” dista unos 750 metros de la macrogranja. Los malos olores podrán acompañar a los peregrinos en amplios tramos del Camino y perjudicar a los negocios locales que viven del turismo cultural.

Vecinas y ecologistas animan al Ayuntamiento a plantar cara a este proyecto, informando negativamente la autorización ambiental y recurriendo a la vía judicial si la Junta la otorga. Así lo ha hecho recientemente el Ayuntamiento de San Justo de la Vega, que ha presentado recurso contencioso contra el proyecto regional de macrovertedero de residuos industriales. Asimismo, el Ayuntamiento de El Burgo Ranero puede parar a la Junta y evitar la imposición autoritaria de la macrogranja; porque atenta claramente contra el bienestar y el legítimo interés de la población de este municipio leonés del Camino de Santiago.

Se adjunta el informe propuesto que se llevará al Consejo de Medio Ambiente el 28 de enero.

INFORME-PROPUESTA DEL SERVICIO DE EVALUACIÓN AMBIENTAL SOBRE LA DECLARACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL DEL PROYECTO DE ‹‹EXPLOTACIÓN PORCINA DE MULTIPLICACIÓN DE 2.640 CERDAS CON LECHONES HASTA 20 KG, 500 CERDAS DE REPOSICIÓN Y 6 VERRACOS», EN LA PARCELA 49 DEL POLÍGONO 902 DEL TÉRMINO MUNICIPAL DE  EL BURGO RANERO (LEÓN), PROMOVIDO POR DANAKIL STUDIOS Y PROYECTOS, S.L. EXPTE.: EIAO/2023/LE/006 y 067-24-AALE.

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La Unión Europea cuestiona el censo de osos realizado en Castilla y León

23 Enero 2026 at 10:34

La Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea responde a la información solicitada por Ecologistas en Acción y considera que el censo realizado por la Junta de Castilla y León no es muy coherente.

En septiembre de 2025 desde Ecologistas en Acción pusimos en conocimiento de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea su preocupación por las capturas de osos en Castilla y León para su radio marcaje, tras la aparición de dos cadáveres de oso pardo que habían sido capturados y marcados por personal de la Junta de Castilla y León. Habíamos manifestado, tanto a la administración regional como al gobierno central, el excesivo e innecesario riesgo que se asumía con estas capturas de osos, entre otros motivos, por la falta de experiencia y cualificación del personal encargado, así como por los objetivos del mismo.

En el mes de noviembre recibimos la comunicación del Jefe de la Unidad de Conservación de la Naturaleza de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, quien agradecía la información proporcionada y destacaba, entre otros puntos, que “según el informe Large carnivore distribution maps and population updates 2017 – 2022/23, en 2020 las Comunidades Autónomas de Castilla y León y Cantabria llevaron a cabo un estudio genético en el que se informó de un total de 370 osos (250 en el oeste y 120 en las subpoblaciones orientales). Sin embargo, el informe considera que estos resultados no son coherentes con los estudios a las hembras con copas del año realizadas durante los últimos 30 años y con los estudios genéticos anteriores. Además, no se dispone de publicaciones ni informes técnicos, sino solo un comunicado de prensa de la Junta de Castilla y León.”

Esta respuesta del organismo europeo despeja cualquier duda y deja claro que el censo genético realizado por las Comunidades Autónomas de Castilla y León y Cantabria carece de fundamento científico y está claramente sobredimensionado, como ya veníamos señalando. La información oficial de la Junta de Castilla y León viene reiterando que la población de osos evoluciona de manera excelente, afirmación que en el Oriente de la Cordillera Cantábrica no se ajusta a la realidad a la vista del número de hembras reproductoras.

Mientras la Junta de Castilla y León continúe insistiendo en medidas como el radio marcaje, que no ofrece ventajas en la conservación de especies como el oso y el lobo y que representa un claro riesgo de mortalidad debido, entre otros riesgos, a la miopatía de captura, al mismo tiempo que realiza interpretaciones sesgadas de los datos sin un respaldo científico, resultará complicado establecer medidas coherentes y adecuadas para su conservación. Y lo que es aún más grave, se crea una situación difícil de controlar y claramente perjudicial para estas especies.

La Junta de Castilla y León es muy consciente de los poderes económicos y especialmente electorales a los que se debe, más vinculados a otros sectores y que en esta Comunidad Autónoma están lejos del rigor científico y de la conservación de la naturaleza.

 

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El camino de piedras de Sánchez hasta las elecciones

6 Enero 2026 at 07:00

El objetivo principal del manual de resistencia de Pedro Sánchez es resistirlo todo. Pareciera una tautología –y, por tanto, redundante–, pero resistir, en política, es un asunto serio. No consiste simplemente en esperar a verlas venir. Por ejemplo: hay que resistir los ataques de los rivales políticos y de la opinión pública ante la corrupción de un secretario de organización, o incluso de un par de ellos.

También hay que poder pactar con quienes en el pasado fueron señalados como enemigos de la patria, mientras se intenta consolidar el relato de que quien la defiende eres tú, y no los que vendrán. Mantener la disidencia interna a raya ayuda, siempre que se conserve la apariencia de diálogo y talante. Sobre todo, la apariencia.

Por si fuera poco, aun haciendo todo eso –y haciéndolo bien–, la resistencia no está garantizada. A Sánchez no le basta con sobrevivir de forma aislada: sus socios de coalición también deben hacerlo. Y eso, a día de hoy, se antoja todavía más complicado.

2026: comienza la carrera de obstáculos

El futuro no está escrito, pero tampoco es un lienzo en blanco. Está condicionado por el presente, y cuanto más cerca está ese futuro, mayor es la dependencia. Traducido a términos políticos, el camino de Pedro Sánchez para llegar a las elecciones generales está plagado de piedras, barrancos y controles policiales. Ahora bien, en política representativa un año puede ser mucho tiempo. Siempre hay margen para equivocarse, y todavía más cuando la alternativa al sanchismo la lidera un sofista mediocre colega de un narcotraficante.

La fecha límite para la celebración de las elecciones generales es el 22 de agosto de 2027. De agotarse la legislatura, todavía quedaría más de un año y medio para la decimonovena «fiesta de la democracia» tras el franquismo. La pregunta es si Sánchez será capaz de llegar hasta ahí o si se verá forzado a convocar elecciones anticipadas. Y, sobre todo, qué obstáculos deberá sortear para hacerlo con alguna opción real de disputarle el poder político a la extrema derecha.

8 de febrero de 2026 – Elecciones autonómicas en Aragón

Aragón será la primera cita y, como suele ocurrir con las primeras, servirá más para marcar clima que para repartir poder real. No es una comunidad decisiva en términos aritméticos, pero sí un buen termómetro del estado anímico del PSOE fuera de sus plazas más protegidas. Allí, donde el partido conserva una implantación reconocible pero debilitada, Sánchez ha decidido intervenir directamente.

Lo ha hecho colocando al frente de la candidatura a Pilar Alegría, hasta hace poco portavoz del Gobierno, forzando su salida del Ejecutivo. No se trata de un relevo discreto ni de una transición orgánica, sino de un movimiento visible y deliberado, pensado para concentrar foco y disciplina en una comunidad donde el PSOE no despega por inercia. Alegría llega con el encargo de recomponer un espacio político erosionado, en un contexto de fragmentación a la izquierda y con el PP gobernando sin sobresaltos.

El resultado, sea cual sea, tendrá lectura nacional. No tanto por lo que se gane o se pierda en Zaragoza, sino porque marca una pauta que se repetirá después en otros territorios. Como ocurrirá en Andalucía, Sánchez parece asumir que algunas batallas autonómicas solo pueden librarse trasladando parte del Gobierno al terreno y aceptando que el coste de hacerlo forma parte del precio de seguir resistiendo.

Marzo 2026 – Elecciones autonómicas en Castilla y León

Castilla y León será el siguiente revés para el PSOE autonómico y, por extensión, para el partido en su conjunto. La reedición del gobierno de coalición entre PP y Vox, encabezado por Alfonso Fernández Mañueco, se da prácticamente por hecha. Y eso pese a que el PSOE ganó las elecciones autonómicas de 2019 con 35 diputados, seis más que el PP. En 2022, en cambio, los populares quedaron primeros con 31 escaños frente a los 28 socialistas.

Para que a Sánchez no se le atragante Salamanca, bastaría con reducir distancias. Para ganar oxígeno de verdad, necesitaría algo mucho menos probable: un vuelco electoral que, aun sin permitir al candidato socialista Carlos Martínez alcanzar la presidencia –el bloque de la derecha mantiene un margen amplio–, serviría como golpe de efecto. Impactante. Improbable.

La resolución de la Ley de Amnistía y el regreso de Puigdemont

Si el Gobierno sigue en pie y Junts per Catalunya no ha roto todavía con Pedro Sánchez, no es por afinidad ideológica ni por una súbita vocación de estabilidad institucional. Es por la Ley de Amnistía. La legislatura entera gravita alrededor de esa promesa, y todo lo demás –los amagos de ruptura, las advertencias públicas, la teatralidad parlamentaria– responde más a la necesidad de marcar perfil que a una voluntad real de romper la baraja.

Junts acepta el desgaste por su flanco derecho y la sangría constante hacia Aliança Catalana a cambio de una expectativa concreta: cerrar el frente judicial abierto desde 2017 y permitir el regreso de su líder. Pero ese movimiento tiene un coste elevado para Sánchez, y no se limita al ruido de la derecha ni a la ofensiva mediática permanente. La amnistía erosiona también por dentro. Entre una parte del electorado socialista que no acaba de asumirla como un mal necesario y entre dirigentes territoriales que no están dispuestos a pagar ese peaje en sus comunidades. Emiliano García-Page ha sido el más explícito, aunque no el único.

En ese contexto, el eventual regreso de Carles Puigdemont no será solo una imagen de alto voltaje simbólico, sino la confirmación de algo más incómodo: que la resistencia también desgasta a quienes resisten. La amnistía puede ser condición necesaria para sostener la legislatura. Difícilmente será un activo electoral. Y eso, en Moncloa, lo saben desde el primer día. Todavía no hay una fecha concreta, aunque se espera que la resolución del Tribunal Constitucional llegue durante el primer trimestre de 2026.

Junio de 2026 – Elecciones autonómicas en Andalucía

Al PSOE le duele Andalucía. Como en la típica escena de una película barata de detectives, se encuentran delante del cadáver mientras se preguntan, anonadados, cómo pudo suceder algo así. Antaño principal feudo socialista, cuna del felipismo y cantera de cuadros orgánicos del principal partido de España, Andalucía pasó de ser una base sólida a un problema estructural.

La mayoría absoluta de Juanma Moreno en 2022 certificó ese cambio de ciclo. Y, como en Aragón, Sánchez ha decidido quemar otra carta de alto valor, repitiendo una estrategia que ya no es táctica, sino defensiva: enviar a María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, a encabezar la candidatura socialista. Sacarla del núcleo duro del Gobierno no es un gesto menor. Es admitir que Andalucía no se recupera con perfiles intermedios ni con discursos amortiguados. El problema es que incluso esa jugada llega con el terreno ya muy erosionado. Aun mejorando resultados, desalojar al PP parece fuera de alcance. Y una nueva derrota, por ajustada que sea, consolidaría una idea peligrosa para Moncloa: que el PSOE no solo perdió Andalucía, sino que todavía no ha terminado de entender por qué.

Resistir hasta lo desconocido y más allá

Así de complicado es el camino que tiene Pedro Sánchez para llegar hasta agosto de 2027. Y eso sin mencionar que, al final de esa ruta, se abrirá un nuevo ciclo electoral con las elecciones municipales y otras tantas autonómicas. Eso, en todo caso, lo analizaremos el año que viene…si es que Sánchez todavía sigue resistiendo.

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Se publica el Informe de Transición Ecológica y Social Justa para Castilla y León, un documento de reflexión y debate con propuestas para avanzar en la transformación necesaria

21 Diciembre 2025 at 19:57
  • Organizaciones sociales de Castilla y León reclaman una Transición Ecológica y Social Justa para la región, un proceso compartido y participado por toda la sociedad que nos permita vivir dignamente sin transgredir los límites planetarios.

Ha sido presentado, en la escuela de ingenierías industriales de la Universidad de Valladolid, el informe de Transición Ecosocial en Castilla y León, un  documento que pone la atención sobre la necesaria transición que debemos acometer para frenar el deterioro ambiental y revertir las desigualdades existentes. Esta transición incluye cambios profundos y urgentes en todos los ámbitos: sociales, culturales, económicos, tecnológicos y políticos. El documento pone la atención en la importancia de que este proceso de cambio sea entendido en su magnitud y participado por la sociedad para que las medidas sean aceptadas y asumidas.

El informe de Transición Ecosocial es el fruto de una colaboración entre Ecologistas en Acción de Castilla y León, la Coordinadora de ONGD de Castilla y León (COODECYL) y la Confederación General del Trabajo (CGT), que realizan esta propuesta en el marco de Futuro en Común, una alianza estatal que promueve políticas públicas centradas en las personas y el planeta. El documento incluye las conclusiones del proceso participativo llevado a cabo en la región durante los primeros meses de este año, en el que han participado unas 200 personas de distintos ámbitos a título individual.

La metodología seguida es la propuesta por el Foro Transiciones para fomentar “una enorme conversación capaz de llegar a todos los rincones de la sociedad”. El breve diagnóstico hace un zoom a la comunidad autónoma, para analizar el contexto regional en una economía globalizada y un planeta que ha topado con los límites biofísicos, y enfrentar los retos: restaurar y preservar los ecosistemas, dificultades en el acceso a la vivienda, desigualdades sociales y de género, desequilibrios territoriales entre lo rural y urbano y dependencia de un modelo económico que da signos de agotamiento y que debe decrecer en la esfera material y energética.

La inteligencia y construcción colectiva han puesto de manifiesto que ya hay muchas acciones que generarían un impacto positivo en el corto plazo, tanto de iniciativas públicas como de actuaciones desde la colectividad y con gran poder transformación. Es fundamental fortalecer la red ciudadana, generar una gran masa social impulsora del cambio y formular perspectivas de un futuro viable que aborden los retos descritos. Los desafíos son enormes, pero emprender el camino es ineludible.

Con toda la información recopilada de la revisión documental y el proceso participativo el equipo ha elaborado una propuesta de incidencia política, apelando a los partidos políticos para que integren la transición ecológica y social en sus programas de gobierno. Somos conscientes de que no es una agenda completa, pero sí una batería de propuestas para contribuir en el corto plazo hacia el cambio social y a centrar el debate en la imperiosa necesidad de cambio de rumbo.

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Trama eólica en Castilla y León: el juicio que destapa un sistema de presiones, vetos y corrupción en la gestión de las renovables

18 Diciembre 2025 at 11:07
  • Continúa en la Audiencia Provincial de Valladolid el juicio por la conocida “trama eólica”, el mayor procedimiento judicial por corrupción relacionado con la gestión de las energías renovables en Castilla y León, iniciado el 15 de septiembre y que se extenderá hasta el 18 de enero de 2026.
  • Ecologistas en Acción Castilla y León ejerce la acusación popular en esta causa, en defensa del interés general, del territorio y de una transición energética justa y transparente.
  • Para la organización ecologista en su conjunto, este es un procedimiento contra un modelo de gestión opaco que, además, no se reduce a actuaciones aisladas, sino a la existencia de un sistema organizado de control y bloqueo del desarrollo eólico.

El juicio de la trama eólica investiga la actuación de altos cargos de la Junta de Castilla y León, con especial protagonismo del exviceconsejero de Economía y principal acusado, Rafael Delgado, en relación con un sistema que habría condicionado la autorización de parques eólicos a intereses privados ajenos a los criterios técnicos, ambientales y de legalidad administrativa.

La causa se sitúa en el contexto de un modelo político desarrollado durante los gobiernos autonómicos del Partido Popular que, según las acusaciones, ha convertido el despliegue de la energía eólica en un espacio de intercambio de favores, presiones y beneficios económicos, con grave perjuicio para lo público.

En fases previas al inicio del juicio oral, se produjo la retirada de la acusación contra algunos empresarios inicialmente encausados, quedando el foco del procedimiento en las responsabilidades políticas, administrativas y penales de quienes ocupaban posiciones clave en la toma de decisiones.

Sin embargo, Ecologistas en Acción insiste en que el núcleo del caso no se reduce a actuaciones aisladas, sino a la existencia de un sistema organizado de control y bloqueo del desarrollo eólico en Castilla y León, del que estos empresarios también formaban parte.

Testimonios sobre presiones, amenazas y socios impuestos

Durante las primeras sesiones del juicio, distintos testigos –entre ellos exdirectivos del Ente Regional de la Energía (EREN), responsables territoriales de Industria y técnicos de la Administración autonómica– han descrito un patrón común de funcionamiento.
El exdirector del EREN declaró que numerosos proyectos no avanzaban si no incorporaban socios locales concretos, ajenos a los promotores originales. En la misma línea, el exjefe de Industria de Burgos afirmó que Rafael Delgado le comunicó que no se autorizarían parques eólicos y que era mejor “callar”, lo que apunta a un clima de intimidación y autoritarismo institucional.
Otros testigos confirmaron la existencia de mecanismos informales de priorización de expedientes –conocidos como sistemas de “semáforos”– utilizados para favorecer o bloquear proyectos al margen de los procedimientos reglados. Los promotores elegidos por la Consejería adquirían participaciones a bajo costo que revendían con grandes márgenes de beneficios cuando los parques eólicos habían sido aprobados.
Asimismo, empresarios del sector eólico relataron que se vetaron proyectos con participación extranjera, especialmente cuando no aceptaban determinadas condiciones impuestas desde la Administración. Según estos testimonios, se llegó a advertir de consecuencias personales o profesionales si se autorizaban proyectos que no se ajustaban a las directrices políticas marcadas.

Un caso estructural, no individual

En su declaración, Rafael Delgado negó la existencia de presiones o irregularidades y defendió que las denegaciones de proyectos respondían a supuestos problemas de solvencia financiera. Asimismo, intentó desplazar la responsabilidad de las decisiones irregulares hacia otros responsables políticos del Gobierno autonómico de la época, entre ellos el entonces vicepresidente y consejero de Economía Tomás Villanueva Rodríguez, ya fallecido.

Por su parte, el abogado Jesús Rodríguez Recio, amigo de Delgado, ofreció explicaciones contradictorias al tratar de justificar operaciones financieras y estructuras societarias en el extranjero, negando la actuación como testaferro, pese a las evidencias documentales analizadas durante el juicio.

Frente a estos hechos, Ecologistas en Acción insiste en que este juicio no puede interpretarse como una suma de comportamientos individuales, sino como la manifestación de un modelo estructural de corrupción, que ha utilizado las instituciones públicas para mercantilizar el territorio, frenar el desarrollo ordenado de las energías renovables y beneficiar a intereses privados.

Luis Oviedo, abogado y portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: “La energía eólica, fundamental frente a la emergencia climática, ha sido instrumentalizada, dañando gravemente la credibilidad de las políticas públicas y el derecho de la ciudadanía a una transición energética justa y democrática. Ecologistas en Acción Castilla y León continuaremos ejerciendo la acusación popular para que se esclarezcan todas las responsabilidades políticas y penales y para que este proceso judicial marque un punto de inflexión en la gestión de las energías renovables en la comunidad”.

Listado de los principales acusados

  • Rafael Delgado Núñez: exviceconsejero de Economía de la Junta de Castilla y León, identificado como principal acusado en el juicio por presunta corrupción y otras irregularidades en la tramitación de parques eólicos. La Fiscalía pide 42 años de cárcel y 239 millones de multa.
  • Jesús Rodríguez Recio: abogado señalado como supuesto testaferro de Delgado.
  • Alberto Esgueva Gutiérrez: empresario, exconsejero delegado de ADE Internacional Excal y uno de los acusados que presuntamente se benefició económicamente de la trama. Además, fue absuelto del juicio de La Perla Negra.
  • Francisco Esgueva Gutiérrez: hermano de Alberto Esgueva y también acusado en el juicio. Condenado en el juicio de La Perla Negra.
  • Germán José Martín Giraldo: empresario acusado en el caso. Condenado en el juicio de La Perla Negra.
  • Andrés Martín de Paz: implicado, exdirector general de Deportes de la Junta, implicado también por ser cofundador de Villardefrades Eólica.
  • Patricio, Alejandro y Miguel Ángel Llorente: hermanos acusados vinculados a la empresa constructora Collosa.
  • Ricardo Bravo Sayas: empresario imputado de Ibercyl, filial de Iberdrola.
  • Rafael Icaza de la Sota: acusado de Ibercyl, filial de Iberdrola.
  • Pedro Barriuso Otaola: acusado de Biovent.

Responsables políticos vinculados al juicio y fallecidos

  • Tomás Villanueva: exvicepresidente de la Junta y exconsejero de Economía fallecido en 2017; varios acusados han intentado derivar responsabilidad hacia él.
  • Manuel Ordónez: exdirector de Energía y Minas, fallecido.

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Declarar la emergencia para cazar jabalíes: ¿gestión ambiental o estrategia electoral en CyL?

18 Diciembre 2025 at 10:31
  • Ecologistas en Acción Castilla y León alerta de que la Junta de Castilla y León está aprovechando la alarma generada por la Peste Porcina Africana (PPA) para impulsar una ampliación indiscriminada de la caza del jabalí, mediante medidas carentes de base científica y sanitaria; una estrategia que traslada injustamente la responsabilidad a la fauna silvestre y responde a los intereses del sector cinegético y de la ganadería industrial, poniendo en riesgo la seguridad de las personas, el equilibrio ecológico y una gestión responsable del territorio.

Una falsa emergencia para aparentar gestión
Ecologistas en Acción Castilla y León denuncia un nuevo ejemplo de gestión electoralista por parte de la Junta de Castilla y León, que ha declarado una cuestionable “emergencia cinegética” para intensificar la matanza de jabalíes, ignorar deliberadamente el papel del lobo ibérico como depredador natural y aparentar que se está actuando ante un problema sanitario que no tiene su origen en la fauna silvestre.

La Peste Porcina Africana como pretexto
Tras la aparición de varios jabalíes muertos en Cataluña a causa de la Peste Porcina Africana (PPA), una enfermedad altamente contagiosa que afecta a los animales de la familia de los cerdos, la Junta de Castilla y León ha adoptado medidas supuestamente preventivas basadas casi exclusivamente en la caza del jabalí para evitar la propagación del foco inicial.

Sin embargo, según las últimas informaciones, dicho foco probablemente no procede de la fauna silvestre, sino que puede haberse debido al escape del virus desde un laboratorio de alta seguridad. A pesar de esta posibilidad sobre la mesa, se está demonizando al jabalí y utilizando como chivo expiatorio, ignorando tanto el origen real del problema como las funciones ecosistémicas que cumple esta especie.

El peso de la ganadería industrial en Castilla y León
El contexto no puede entenderse sin considerar el peso de la ganadería industrial en Castilla y León, dominada por grandes explotaciones intensivas donde se hacinan miles de animales, muchas veces con destino a la exportación. La alarma sanitaria generada beneficia a estos intereses, al tiempo que se satisface a dirigentes del sector cinegético y se intenta apaciguar a agricultores, consolidando un modelo de gestión orientado a mantener un granero de votos en periodos electorales.

Presiones cinegéticas, negocio de la caza y riesgos sanitarios
La declaración de la denominada “emergencia cinegética” no responde a criterios técnicos ni sanitarios, sino a las presiones del sector cinegético. La Consejería de Medio Ambiente ha optado por satisfacer las demandas de este sector y, de paso, apaciguar a parte del sector agrario, consolidando un enfoque de gestión orientado a mantener un granero de votos, especialmente en periodos electorales.

La Orden MAV/1434/2025, de 11 de diciembre (BOCyL 112/12/2025), intensifica estas medidas al permitir el uso de visores nocturnos en esperas de jabalí, lo que fomentará su utilización tanto legal como ilegal, con el consiguiente riesgo para la seguridad de las personas y posibles impactos sobre otras especies como corzo, ciervo o lobo. También autoriza la alimentación suplementaria de origen vegetal, que aumenta artificialmente la población de jabalíes.

La gestión cinegética promovida por la Junta se basa fundamentalmente en el interés económico de los cotos, que necesitan grandes capturas de jabalíes para hacer atractiva la venta de puestos de caza mayor. Esto favorece prácticas como la alimentación artificial, el uso de atrayentes e incluso la suelta de jabalíes de granja —procedentes incluso de otros países— para promocionar jornadas cinegéticas.
Lejos de contribuir a la contención sanitaria, la intensificación de la caza puede aumentar los riesgos de difusión de virus y otros patógenos al provocar el desplazamiento de los animales a grandes distancias. Diversos especialistas europeos ya han advertido que fomentar la caza puede favorecer la expansión de la PPA en lugar de contenerla.

El gran ausente: el lobo ibérico
Esta Orden, al igual que el resto de documentos y declaraciones políticas de la Junta de Castilla y León, resulta profundamente incongruente al ignorar por completo la necesidad de conservar poblaciones funcionales de lobo ibérico, el principal depredador natural del jabalí en nuestro país.

El lobo desempeña una labor clave tanto sanitaria como de regulación numérica de las poblaciones de jabalí y otros ungulados silvestres, por lo que constituye un aliado natural del sector agrícola y ganadero. Su exclusión sistemática de cualquier estrategia de gestión evidencia la falta de un enfoque ecológico integral.

Un modelo incompatible con el interés general
Los intereses que mueven la caza en Castilla y León son el ocio y el beneficio económico, objetivos incompatibles con una gestión rigurosa basada en criterios sanitarios, ecológicos y de interés general. Difícilmente el sector cinegético se autoimpondrá reducciones reales de las poblaciones de jabalíes cuando su interés es disponer de más piezas de caza.

Así lo ha demostrado la gestión de las poblaciones de corzo y ciervo frente a enfermedades que afectan también a la fauna doméstica, así como el persistente fracaso en el control de los daños a los cultivos, una realidad sobradamente conocida por agricultores y ganaderos.

Ecologistas en Acción Castilla y León advierte que la estrategia de la Junta, centrada en la caza indiscriminada y en intereses económicos y políticos, no aborda las verdaderas causas de la PPA, traslada injustamente la responsabilidad a la fauna silvestre y pone en riesgo la seguridad de las personas, el equilibrio ecológico y la gestión responsable del territorio. Una política eficaz debería basarse en criterios científicos y ecológicos, promoviendo la conservación de depredadores naturales y medidas de prevención sostenibles, en lugar de recurrir a soluciones apresuradas y electoralistas.

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