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AnteayerSalida Principal

El déficit comercial de Marruecos se dispara un 18% y supera los 11.700 millones de euros en cuatro meses

1 Junio 2026 at 15:15

El déficit comercial de Marruecos alcanzó 127.040 millones de dírhams (unos 11.720 millones de euros) en los cuatro primeros meses de 2026, lo que supone un aumento del 18,4% respecto al mismo período del año anterior, según datos publicados el 1 de junio por la Oficina de Cambios (Office des Changes).

El empeoramiento del saldo exterior se explica por un crecimiento de las importaciones de bienes más intenso que el de las exportaciones. Las compras al exterior aumentaron un 12,7%, hasta los 295.900 millones de dírhams, mientras que las ventas al exterior crecieron un 8,7%, hasta los 168.860 millones. Este desfase refleja la creciente dependencia importadora de la economía marroquí y posibles pérdidas de competitividad en sectores clave.

El déficit comercial es un indicador recurrente de la salud exterior de Marruecos, que tradicionalmente compensa su déficit de bienes con ingresos por turismo, remesas e inversión extranjera. Sin embargo, la magnitud del crecimiento duplica la tasa de inflación del país y sugiere una tensión estructural en la balanza de pagos que podría presionar sobre las reservas de divisas.

Desde otra perspectiva, el fuerte incremento de las importaciones también puede interpretarse como un síntoma de dinamismo económico interno, en un contexto en el que la demanda de materias primas, bienes de equipo y productos intermedios se ha acelerado. No obstante, el diferencial de crecimiento con las exportaciones alerta sobre una posible pérdida de competitividad-precio en los mercados internacionales, especialmente en sectores como la automoción, la agricultura y la textil, que son los principales pilares exportadores de la economía marroquí.

La evolución del déficit comercial también tiene implicaciones para la financiación exterior del país. Marruecos ha logrado en el pasado cubrir sus necesidades de divisas mediante la atracción de inversión extranjera directa (IED), las remesas de los marroquíes residentes en el extranjero y los ingresos turísticos. Sin embargo, en un entorno global de tipos de interés elevados y menor crecimiento en la eurozona, principal socio comercial de Marruecos, mantener esos flujos podría ser más difícil en los próximos trimestres.

Por su parte, el Banco Central de Marruecos (Bank Al-Maghrib) sigue de cerca la evolución de la balanza de pagos, que constituye un factor clave para determinar la política cambiaria del dirham. Un déficit exterior persistente y creciente podría añadir presión sobre el tipo de cambio, encareciendo las importaciones y alimentando a su vez la inflación importada, que ya se sitúa en torno al 2% interanual en los primeros meses de 2026.

Babiš compara la UE con el Imperio romano: "Está destruyendo su economía y se encamina al abismo

31 Mayo 2026 at 15:11

El primer ministro de la República Checa, Andrej Babiš, ha afirmado que la Unión Europea atraviesa un declive comparable al del Imperio romano y que el bloque comunitario «está destruyendo su propia economía y se encamina hacia el abismo». En declaraciones este domingo, Babiš también reconoció la incapacidad de su país para asignar el 2% del PIB en defensa que exige la OTAN, un objetivo que Praga arrastra sin cumplir desde hace años.

Las declaraciones se producen en un momento de creciente malestar en varios países del este de Europa con las políticas económicas y climáticas de Bruselas. Babiš, al frente del partido ANO, ha sido un crítico recurrente de la burocracia comunitaria y de lo que considera una excesiva centralización de competencias. En su intervención, el mandatario checo señaló:

La Unión Europea está destruyendo su propia economía y se encamina hacia el abismo, al igual que el Imperio romano en su época de decadencia.

La comparación con el Imperio romano ha tenido un impacto notable en los círculos políticos europeos, donde se interpreta como un síntoma de la creciente fatiga con el proyecto comunitario en algunos Estados miembros. Bruselas no ha realizado comentarios oficiales sobre las declaraciones de Babiš.

El primer ministro checo no es el único dirigente europeo que ha expresado un diagnóstico pesimista sobre el futuro de la UE. En los últimos meses, líderes de Hungría, Polonia y Eslovaquia han cuestionado abiertamente la dirección de las políticas comunes, especialmente las relacionadas con el Pacto Verde Europeo y la migración. Babiš, no obstante, ha ido un paso más allá al invocar el símil histórico del Imperio romano, una civilización que, según los historiadores, colapsó por una combinación de presión externa, sobrecarga burocrática y decadencia interna.

ZARAGOZA: HUELGA INDEFINIDA EN PARQUES Y JARDINES

15 Enero 2020 at 22:48

¿HUELGA INDEFINIDA? Dos compañeros del Comité de Empresa de FCC Parques y Jardines nos explican por qué. Y queda bastante claro. El agresor tiene dos cabezas: una es empresarial y otra es consistorial. ¿Será eso lo de la «colaboración público-privada»? Conclusión: Si tus vecinas y vecinos deciden ir a la huelga para defender sus derechos […]

La entrada ZARAGOZA: HUELGA INDEFINIDA EN PARQUES Y JARDINES se publicó primero en Radio Topo.

El poder que no votamos

5 Marzo 2026 at 08:00
Por: Nuria

Decenas de personas durante la cadena humana por la sanidad pública, en la Puerta del Sol, a 7 de abril de 2024, en Madrid. Matias Chiofalo / Europa PressDecenas de personas durante la cadena humana por la sanidad pública, en la Puerta del Sol, a 7 de abril de 2024, en Madrid. Matias Chiofalo / Europa Press

Fotografía: Decenas de personas durante la cadena humana por la sanidad pública, en la Puerta del Sol, a 7 de abril de 2024, en Madrid. Matias Chiofalo / Europa Press

Artículo original publicado en espacio-publico.com por Paco Cantero

Durante décadas se nos ha repetido que vivimos en democracias consolidadas. Votamos, elegimos representantes, cambiamos gobiernos. Sin embargo, mientras la política se reducía progresivamente a un ritual electoral, el poder real se desplazaba hacia otros espacios: los mercados financieros, las infraestructuras digitales, los centros de datos, los algoritmos que organizan la economía y la vida cotidiana. Hoy, muchas de las decisiones que determinan cómo vivimos ya no pasan por parlamentos ni por urnas, sino por estructuras privadas que nadie ha votado.

Este desplazamiento no es nuevo. Comenzó con la financiarización de la economía, cuando el capital financiero empezó a imponer límites estrictos a la política democrática. Lo que sí es nuevo es la aparición de un actor que no se conforma con condicionar la democracia, sino que aspira a reemplazarla: el capitalismo tecnológico libertario. Su irrupción no elimina el poder financiero tradicional, pero lo acelera, lo reconfigura y lo lleva a un nuevo estadio, donde la política deja de ser necesaria incluso como mediación.

De la financiarización al tecnolibertarismo

Durante años, el poder financiero vació de contenido a los Estados sin necesidad de destruirlos. Bastaba con imponer disciplina fiscal, desregular los mercados y convertir la economía en un espacio técnico inaccesible para la ciudadanía. Hoy, el capitalismo tecnológico libertario va más allá: no necesita Estados debilitados, sino Estados irrelevantes.

Este proyecto se apoya en una corriente filosófica donde la democracia no es un logro que perfeccionar, sino un error histórico; la igualdad, un error catastrófico; y la deliberación colectiva, un obstáculo para la eficiencia.

En lugar de ciudadanía propone usuarios. En lugar de leyes debatidas, reglas inscritas en código informático. En lugar de política, sistemas de gestión privada. El ideal no es el autogobierno, sino la optimización; no el conflicto democrático, sino la administración técnica de la sociedad por élites que se consideran más capacitadas.

No se trata de mejorar la democracia, sino de cerrar el paréntesis democrático abierto en los últimos dos siglos.

La demolición institucional como método

Este proyecto no puede imponerse en sociedades con instituciones sólidas y legitimidad pública. Para sustituir la política por sistemas automáticos de decisión es necesario, antes, debilitar la confianza en lo común. Por eso necesita gobernantes que actúen como agentes de demolición: líderes dispuestos a erosionar desde dentro aquello que dicen gobernar.

El patrón se repite: ataques a la justicia, a la ciencia, a la prensa, a la administración pública; degradación deliberada del debate político; polarización permanente; crisis constantes que paralizan la acción colectiva. No se trata de incompetencia ni de caos accidental, sino de una estrategia. Cuando las instituciones dejan de funcionar, la ciudadanía se vuelve más receptiva a soluciones autoritarias o tecnocráticas presentadas como inevitables, aunque anteriormente las habría rechazado.

El colapso institucional no es un efecto secundario: es una condición necesaria. Allí donde la política se percibe como inútil, la tecnología aparece como neutral y eficiente. Pero no lo es: responde a intereses concretos y concentra poder en manos privadas.

Trump como operador político de un proyecto ajeno

En este marco se entiende mejor el papel de figuras como Donald Trump. No son los arquitectos intelectuales del proyecto, sino sus ejecutores políticos. Su función no es construir alternativas, sino romper normas, desacreditar mediaciones y convertir la política en un espectáculo continuo que impide cualquier respuesta colectiva coherente.

El episodio de Groenlandia ilustra bien este mecanismo. Presentado como una extravagancia personal, respondía en realidad a intereses estratégicos de sectores tecnológicos. El Ártico ofrece condiciones óptimas para centros de datos: clima frío, energía relativamente barata, aislamiento geográfico y marcos jurídicos difusos desde los que operar lejos del control democrático. Trump no diseñó esa estrategia; simplemente la hizo visible.

Finanzas privadas: la gran victoria silenciosa

Mientras el ruido político ocupaba el espacio público, el capitalismo tecnológico libertario avanzaba en uno de sus frentes más decisivos: el control del dinero. La expansión de las finanzas distribuidas (DeFi) y de las stablecoins, presentadas como herramientas de libertad individual, tiene un impacto político profundo.

Estas tecnologías desplazan la creación y regulación del dinero desde los Estados hacia plataformas privadas gobernadas por código informático. El dinero deja de ser un instrumento de política pública y se convierte en una infraestructura corporativa. Sin soberanía monetaria, la democracia pierde uno de sus pilares fundamentales.

Una alianza funcional con la extrema derecha

Este proyecto no avanza solo. Ha encontrado en la extrema derecha un aliado eficaz. Aunque sus discursos difieran en apariencia, comparten un enemigo común: cualquier forma de control democrático que limite al capital.

La relación es funcional. Las élites tecnológicas aportan capital, infraestructuras digitales y control del espacio informativo. Las extremas derechas aportan polarización, ruptura institucional y bases sociales movilizadas contra la propia democracia. Juntas generan el clima perfecto para justificar la sustitución de la política por sistemas de control privado.

El agotamiento de la democracia representativa

El resultado es una democracia cada vez más vacía de contenido. La ciudadanía vota, pero no decide. Participa, pero no influye. La política se percibe como un teatro sin consecuencias, mientras las decisiones reales se toman en espacios inaccesibles.

La pregunta ya no es solo quién gobierna, sino dónde puede todavía ejercerse el gobierno democrático.

Biorregiones: devolver la política a la vida cotidiana

Es en este punto donde el concepto de biorregión cobra sentido político. La idea fue formulada originalmente en los años setenta por activistas como Peter Berg, que defendían la necesidad de reconectar la cultura, la economía y la organización social con los sistemas naturales que sostienen la vida.

No se trata de una nueva frontera ni de un proyecto identitario, sino de un espacio donde coinciden ecología, economía y vida cotidiana. Allí donde se organizan el agua, la energía, los alimentos, los cuidados o la movilidad, la política vuelve a tener suelo. La democracia deja de ser una abstracción institucional y se convierte en una práctica ligada a interdependencias materiales reales.

Las biorregiones no sustituyen al Estado ni niegan la escala global, pero anclan la democracia en territorios habitados, frente a la lógica tecnocrática que separa la toma de decisiones de sus consecuencias.

Asambleas con mandato temporal y sorteo ciudadano

Un elemento clave para que las biorregiones no reproduzcan élites locales ni nuevas burocracias es la forma en que se organiza su deliberación. Las asambleas biorregionales no estarían compuestas por representantes permanentes ni por militancias profesionales, sino por ciudadanos y ciudadanas seleccionados por sorteo, con mandatos temporales, claros y no renovables.

El sorteo no es un gesto simbólico, sino una antigua y eficaz herramienta democrática. Reduce la captura por intereses organizados, impide la profesionalización del poder y garantiza que la diversidad social real esté presente en la toma de decisiones. Los mandatos breves aseguran que nadie pueda convertir la asamblea en una carrera política ni en una posición de influencia estable.

Estas asambleas no sustituyen a las instituciones existentes ni gobiernan en abstracto. Intervienen en decisiones estratégicas concretas —energía, suelo, agua, vivienda, infraestructuras o uso de fondos públicos— con capacidad de supervisión, corrección o veto. Su función no es administrar, sino devolver control democrático allí donde las decisiones tienen consecuencias directas sobre la vida cotidiana.

El poder que se ejerce

El proyecto que busca sustituir la democracia avanza apoyado en la demolición institucional, la privatización de las infraestructuras y la alianza entre capital tecnológico y autoritarismo. Frente a él, las biorregiones y sus formas de deliberación no son una utopía, sino una corrección democrática concreta: una forma de devolver el poder a los lugares donde la vida ocurre.

El poder que no se ejerce se ocupa. Y hoy, ejercerlo empieza cerca. En lo común. En lo cotidiano. En los espacios donde todavía es posible decidir juntos.

La entrada El poder que no votamos se publicó primero en ATTAC España | Otro mundo es posible.

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