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AnteayerSalida Principal

La UE retrasa 24 horas las imágenes de satélite sobre el golfo de Omán por petición de EE.UU.

24 Julio 2026 at 12:49

La Unión Europea ha ordenado un retraso de 24 horas en la publicación de las imágenes captadas por los satélites Sentinel-1 y Sentinel-2 sobre el golfo de Omán, según informó la organización este jueves. La decisión responde a una solicitud de Estados Unidos, que alegó preocupaciones de seguridad nacional, si bien el contenido exacto de las imágenes no ha sido revelado.

El programa Copernicus, gestionado por la Comisión Europea y la Agencia Espacial Europea, opera bajo una política de datos abiertos y gratuitos, pero permite excepciones cuando terceros países invocan motivos de seguridad. En este caso, la petición estadounidense se justificó por la posible presencia de actividades militares sensibles en la zona.

El golfo de Omán es una vía marítima estratégica, conectando el estrecho de Ormuz con el océano Índico, por donde transita una parte significativa del tráfico mundial de petróleo. La región ha sido escenario de tensiones entre Irán y potencias occidentales, así como de operaciones navales de diversos actores.

El retraso afecta a imágenes de radar de apertura sintética (SAR) del Sentinel-1 y a imágenes ópticas multiespectrales del Sentinel-2, ambos satélites de observación terrestre del programa Copernicus. La UE no especificó qué área concreta del golfo de Omán quedó bajo restricción temporal.

Este tipo de suspensiones son poco frecuentes en el programa Copernicus, que prioriza la transparencia y el acceso inmediato a los datos. La decisión refleja la tensión entre la política de datos abiertos de la UE y las demandas de control estatal en materia de seguridad, especialmente en regiones geopoliticamente sensibles como el golfo de Omán.

Polonia invierte 685 millones en la constelación europea IRIS² como alternativa a Starlink

24 Julio 2026 at 10:14

El Gobierno de Polonia ha comprometido una inversión de 745 millones de dólares (unos 685 millones de euros) en el desarrollo de IRIS², la constelación de internet por satélite multiórbita promovida por la Unión Europea. El anuncio, realizado el 23 de julio en Varsovia, refuerza el proyecto europeo de conectividad segura y soberana, en un contexto de creciente competencia con el sistema Starlink de SpaceX.

Un paso hacia la autonomía estratégica

La inversión polaca se enmarca en el programa IRIS² (Infrastructure for Resilience, Interconnectivity and Security by Satellite), que la UE impulsa para disponer de una red de comunicaciones por satélite independiente de terceros países. El proyecto, valorado en varios miles de millones de euros, prevé una constelación de satélites en órbitas baja y geoestacionaria capaz de ofrecer servicios gubernamentales y comerciales.

Según fuentes del Ministerio de Digitalización polaco, la aportación de 745 millones de dólares asegurará la participación de Polonia como socio destacado en el desarrollo y explotación del sistema. El país centroeuropeo, considerado un pilar en la defensa del flanco oriental de la OTAN, busca garantizar el acceso a comunicaciones seguras tanto para usos civiles como militares.

Competencia con Starlink y soberanía digital

El despliegue de IRIS² responde a la necesidad de la UE de contar con una infraestructura propia de conectividad por satélite, reduciendo la dependencia de sistemas externos como el Starlink de Elon Musk, que ya opera miles de satélites en órbita baja. La Comisión Europea ha señalado en repetidas ocasiones que la soberanía digital del bloque pasa por disponer de capacidades propias en este ámbito.

La inversión de Polonia supone un hito financiero para el programa y refuerza la apuesta de la UE por la autonomía estratégica. España, como Estado miembro, podría beneficiarse industrialmente del proyecto, ya que empresas españolas del sector espacial participan en consorcios relacionados con IRIS².

EE.UU. propone restringir el acceso comercial a datos de observación terrestre por seguridad nacional

23 Julio 2026 at 18:14

El Congreso de Estados Unidos ha presentado una propuesta en el marco de la Ley de Autorización de Inteligencia que busca restringir el acceso comercial a datos de observación de la Tierra (EO). La medida, anunciada el 23 de julio de 2026, permitiría a las autoridades estadounidenses controlar qué información pueden difundir los operadores de satélites comerciales, al considerar estos datos como un privilegio y no un derecho.

La industria de observación de la Tierra estadounidense, que incluye empresas como Maxar, Planet y BlackSky, se vería afectada por una regulación más estricta sobre la resolución, la cobertura temporal y la distribución de imágenes. El Gobierno sostiene que la difusión sin restricciones de datos de alta resolución puede comprometer la seguridad nacional, especialmente en zonas de conflicto o actividades militares sensibles.

Implicaciones para la industria y los aliados

La propuesta no solo afecta a las empresas estadounidenses, sino también a socios y aliados que dependen de estos datos, como los países europeos. España, por ejemplo, opera los satélites Paz y SeoSat-Ingenio, y ha firmado acuerdos con operadores comerciales estadounidenses para el suministro de imágenes. La nueva normativa podría limitar el acceso a productos derivados y la frecuencia de actualización, según fuentes del sector.

El Congreso estadounidense aún debe debatir y votar la propuesta, que forma parte de un paquete más amplio de inteligencia. La industria EO ha expresado su preocupación por el impacto en la competitividad global y la innovación, mientras que los defensores de la medida subrayan la necesidad de evitar que datos sensibles caigan en manos de actores hostiles.

Polonia formaliza su entrada en IRIS2 con 656 millones y duplica su presencia en la constelación

21 Julio 2026 at 19:08

Polonia ha formalizado su participación en la constelación europea IRIS2 de comunicaciones seguras y ha acordado incrementar su contribución en más de 150 millones de euros, hasta un total de 656 millones de euros. El acuerdo fue firmado el 21 de julio de 2026, según fuentes del programa.

Una apuesta por la autonomía estratégica

IRIS2 es un proyecto de la Unión Europea destinado a proporcionar comunicaciones gubernamentales y civiles seguras, clave para la autonomía estratégica del bloque y la resiliencia de infraestructuras críticas. Con este aumento, Polonia duplica su participación en el segmento espacial del programa hasta los 12 satélites: seis en órbita terrestre media (MEO) y seis en órbita baja (LEO).

El incremento de fondos permitirá a Polonia tener un papel más relevante en la constelación, que aspira a competir con sistemas como Starlink y garantizar la soberanía tecnológica europea en un ámbito cada vez más estratégico.

Implicaciones para la industria del continente

La contribución polaca se suma a las de otros Estados miembros y refuerza la base industrial europea del espacio. Aunque el acuerdo no especifica la participación de la industria española, la iniciativa abre oportunidades para empresas del sector en toda la UE, incluida España, que también participa en el programa.

La financiación adicional eleva el compromiso total de Varsovia con IRIS2 a más de 1.000 millones de euros desde el inicio del programa, según fuentes oficiales polacas. El proyecto se enmarca en los esfuerzos de Bruselas por reducir la dependencia de sistemas de comunicaciones extranjeros y garantizar la seguridad de las comunicaciones gubernamentales.

Japón estudia sumar satélites hiperespectrales finlandeses a su constelación soberana de 100 unidades

21 Julio 2026 at 10:39

La corporación japonesa IHI Corporation estudia la incorporación de satélites hiperespectrales de la startup finlandesa Kuva Space a la constelación multisensor soberana que planea desplegar Japón, compuesta por un centenar de satélites. Así lo ha confirmado la compañía nipona, que busca dotar al archipiélago de capacidades avanzadas de observación de la Tierra tanto para aplicaciones civiles como de defensa.

Una constelación de cien satélites

El proyecto japonés prevé una constelación de unos 100 satélites con sensores de distintos tipos, con el objetivo de obtener imágenes multi-espectrales de alta resolución temporal y espacial. La incorporación de los satélites hiperespectrales de Kuva Space, capaces de capturar información en decenas de bandas espectrales, permitiría identificar materiales, detectar cambios en la vegetación o monitorizar infraestructuras con un nivel de detalle muy superior al de los sensores convencionales.

Tecnología finlandesa para defensa y usos civiles

Kuva Space es una startup finlandesa especializada en imágenes hiperespectrales, una tecnología que permite distinguir firmas espectrales únicas de distintos objetos y sustancias. Aunque tradicionalmente se ha asociado a aplicaciones de defensa, como la detección de camuflaje o actividades militares encubiertas, también tiene usos en agricultura de precisión, monitorización medioambiental y gestión de recursos.

La colaboración entre IHI y Kuva Space se enmarca en la estrategia de Japón por desarrollar una constelación de observación propia, que reduzca la dependencia de satélites extranjeros y garantice el acceso soberano a información geoespacial crítica. Según fuentes del sector, el acuerdo se encuentra en fase exploratoria y aún no se han definido los términos concretos ni el calendario de integración de los satélites finlandeses.

La noticia, publicada el 21 de julio de 2026, subraya el creciente interés de las potencias asiáticas por las capacidades hiperespectrales, un segmento en auge dentro de la nueva carrera espacial.

Élites, esa ‘gente diferente’

9 Junio 2026 at 14:09

«Esos no son como nosotros». La frase ha sido repetida por individuos de la especie Homo sapiens desde tiempo inmemorial. Se entiende perfectamente cuando se habla de tribus o etnias. Se entendía también cuando la sociedad estaba claramente dividida en estamentos. Hoy, quizás por su desacomplejada exposición publica, existe cierta tendencia a considerar a la llamada «alta sociedad» como algo cercano. Nada más lejos de la realidad. Las élites son grupos cerrados que se mueven con códigos propios y en compartimentos estancos, ajenos a cualquier contacto con el resto de la sociedad. Entonces, ¿no sería interesante considerarlos como objeto de estudio antropológico? Un grupo de académicos de la Universitat Autònoma de Barcelona cree que sí y para ello ha organizado «Élites», un simposio internacional de antropología y sociología que tendrá lugar los próximos 11 y 12 de junio.

Aunque la idea no es nueva, este campo no se ha explorado lo suficiente. «La antropología siempre ha estudiado las élites, pero de forma integrada», explica Jose Mansilla, profesor de la Autònoma y miembro del comité organizador del simposio. Cuando esta disciplina daba sus primeros pasos, «los brujos, los jefes de aldea o los ‘grandes hombres’ aparecían dentro del análisis de comunidad, sin recorte específico. Se estudiaba cómo funcionaba el sistema político y organizativo de un territorio, pero sin desligarlo del resto. El punto de inflexión llega con la descolonización», añade. A partir de entonces, aparecen las primeras grietas teóricas en los marcos clásicos y la academia empieza a cuestionarse a sí misma como instrumento al servicio del poder. «Ahí convergen, de forma casi simultánea, Laura Nader –con su llamada a estudiar hacia arriba, a dirigir la mirada antropológica hacia quienes mandan– y Pierre Bourdieu, sociólogo pero también etnógrafo, que hizo trabajo de campo en Argelia», señala Mansilla.

Habiendo expandido su ámbito de investigación, desde hace décadas la antropología analiza también las sociedades urbanas, pero centra su interés en determinados grupos minoritarios (étnicos, religiosos, sexuales) que habitan en los márgenes. Desde este punto de vista, ¿puede considerarse a las élites como grupos marginales completamente aislados de la sociedad general? «Absolutamente», responde el periodista y doctor en Filosofía Guillem Pujol, quien participa también en el comité científico del simposio. Esta autosegregación, de hecho, es un marco distintivo de las élites. «Se ve reflejado perfectamente en los barrios de renta más alta de las urbes, que a menudo cuentan con recintos privados, con su propia ‘seguridad’. Estas personas están aisladas del resto y tienen la capacidad económica de ‘externalizar’ acciones tan cotidianas como ir al supermercado», agrega Pujol. «En el fondo, es también una cuestión de necesidad: solamente las élites económicas pueden permitirse vivir en burbujas aisladas. Una tendencia que, dicho sea de paso, lleva a la paranoia y, literalmente, a la bunkerización».

La cuestión política

La metodología clásica pretendía estudiar los usos y costumbres de las sociedades indígenas con un cierto distanciamiento. Se trataba de un intento, casi siempre poco exitoso, de no contaminar las conclusiones con prejuicios morales occidentales. «Yo creo que la neutralidad moral no existe y, por tanto, nunca ha sido tal», subraya Guillem Pujol. «Lo que hay es un marco de interpretación que se repite: cuando se estudia un grupo u otro, se siguen unos mismos parámetros, se analizan los códigos, los comportamientos, etc. En ese sentido, no hay diferencia entre estudiar una comunidad local de Madagascar o un grupo de jóvenes de Barcelona».

¿Pero esto puede hacerse de forma aséptica, sin implicarse ideológica o moralmente en el asunto? «En el caso del estudio de las élites económicas –admite Pujol– es evidente que hay una vocación política implícita de comprender a un “otro” cada vez más desvinculado, física y simbólicamente, del resto de la población, así como los mecanismos de reproducción de su propia clase».

La amplitud semántica del término «élites» (mucho más elástico que el clásico «burguesía») permite colocar las modernas sociedades urbanas y occidentales bajo la lupa antropológica con variaciones mínimas. El simposio pretende «tomar marcos teóricos clásicos —desarrollados durante décadas para analizar grupos subordinados— y aplicarlos a quienes subordinan. Pasar del estudio de los subordinados al de los subordinadores. Lo que hay es una reutilización y actualización de herramientas teóricas antiguas, orientadas ahora a entender cómo funcionan y se reproducen las élites», explica Jose Mansilla.

Con este objetivo, el comité organizador ha recibido más de 50 propuestas de investigadores e investigadoras de todo el mundo. «Todo un éxito que revela el interés por el estudio de las élites, un campo que, lamentablemente, todavía nos es muy opaco», apunta Pujol.

Andrés Villena Oliver, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense y doctor en Sociología, abrirá el congreso con una intervención sobre las élites que dominan España, el tema central de su último libro. El historiador y periodista Rafa Burgos, por su parte, presentará el ensayo La Caixa. Una història mai explicada, que es, según Guillem Pujol, «la mayor contribución del periodismo crítico que se ha hecho para explicar los entresijos y mecanismos de poder alrededor del principal banco en Catalunya y uno de los más grandes de España».

Pero el simposio no se limita a las élites de nuestro país. «Tenemos mucho interés en escuchar las intervenciones de distintos ponentes provenientes de Reino Unido, de Italia, de Perú o de Ecuador, pues nos ayudará a comprender qué patrones y códigos se repiten, y hasta qué punto las diferencias culturales se diluyen cuando hablamos de élites», finaliza Pujol.

La entrada Élites, esa ‘gente diferente’ se publicó primero en lamarea.com.

Hablemos de Florentino: el palco del Bernabéu como lugar de discurso oculto

24 Mayo 2026 at 07:00

Asistimos, hace unos días, a un espectáculo único y, casi me atrevería a decir, irrepetible: una conferencia de prensa del presidente del Real Madrid Club de Fútbol y del Grupo ACS, Florentino Pérez. Su singularidad estaría basada no solo en el hecho de que hiciera más de 11 años que el empresario madrileño no comandaba un acto de tales características sino, más bien, por algunas de las perlas que dejó escapar durante los aproximadamente 65 minutos que llegó a alcanzar. Críticas a periodistas presentes, amenazas con bajas de suscripciones a medios de comunicación, comentarios machistas, un aire de condescendencia y superioridad sostenido o una casi insoportable sensación de impunidad ante cualquier expresión pasada, presente o futura, poblaron su exótica comparecencia ante los medios de comunicación.

La actitud general, tanto de los periodistas como de la opinión pública ante la situación pasaba, por momentos, casi por segundos, de la sorpresa absoluta a la confirmación de una marcada personalidad que era descrita por algunos como autosuficiente, altanera y desdeñosa ante la oposición y la crítica.

Para algunos, los prejuicios hacia un tipo de figura que representa el éxito en lo simbólico, lo social y lo económico, se veían confirmados –los ricos, ya se sabe, son personas altivas que se rodean siempre solo de pelotas y conseguidores–, mientras que, para otros, entre los que me incluyo, nos encontraríamos, de nuevo, ante la necesidad de plantear un estudio sistemático y científico sobre el grupo social al que Florentino Pérez representa: las élites.

Con señaladas excepciones, la antropología y la sociología españolas han dedicado poco tiempo y espacio al estudio de este singular colectivo. La aparición de algunas publicaciones recientes, como la del sociólogo Andrés Villena Las élites que dominan España (Libros del KO, 2026) o El Estado pesebre. Una historia de las élites españolas (Ediciones Paseo, 2025), del historiador Carlos Arenas Posadas, serían algunos de estos escasos ejemplos.

También cabría destacar, aunque desde una perspectiva más periodística o ensayística, las obras del reportero de El País Cristian Segura, Gente de Orden. La derrota de una élite (Galaxia Gutenberg, 2021), o Quiero y no puedo. Una historia de los pijos de España (Blackie Books, 2024), de la periodista Raquel Peláez. Pero poco más, excepto alguna obra que se ha quedado antigua y algunos artículos académicos publicados aquí y allá.

La dedicación al estudio de las élites es mucho mayor, quizás debido a las enormes desigualdades estructurales que presentan sus sociedades, en América Latina, donde principalmente la sociología lleva décadas poniendo el foco en los comportamientos, tipología de relaciones, espacios propios y sistemas de prestigio de las élites regionales. En Europa, cabría destacar el papel del sociólogo Pierre Bourdieu, que en su obra La distinción. Criterios y bases sociales del gusto (publicada en castellano por Taurus en 1998) creó un marco teórico específico que ha permitido el estudio de las relaciones y el campo de acción de las élites francesas y globales.

La antropología tiene, en este ámbito, una asignatura pendiente. Esto podría deberse a varios factores, entre los que podríamos citar su vinculación inicial con las sociedades denominadas primitivas. También entran en juego la etnografía como metodología específica de la disciplina, mucho más proclive a aplicarse a marcos abiertos que a cerrados, como los de las élites; el propio carácter elitista de los primeros investigadores, así como el acompañamiento colonial que tuvo, desde sus inicios, la antropología como ciencia.

Podría deberse, por añadidura, a su especialización en grupos minoritarios, subordinados, sobre los cuales se ejercía el poder, y no sobre aquellos que lo ejercían; al cierto carácter estanco y a la especialización de las ciencias sociales, donde la antropología pareció dejar en manos de la sociología el estudio de las estructuras sociales, el sistema de clases o las relaciones entre grupos, etc. Sin embargo, más que una falla, este conjunto de razones podría tomarse, más bien, como un aliciente para entrar en el campo inexplorado del estudio de las élites, tanto más cuanto las sociedades actuales parecen deslizarse sobre una pendiente marcada por el incremento de la desigualdad y de un ejercicio de poder tecnocrático y tecnopolítico.

La antropología, en este caso, no parte de cero. Si bien es cierto que su objeto de estudio principal no ha sido, de forma destacada, este grupo social, las mismas herramientas –la etnografía– como sus marcos teóricos referenciales, bien afinados, podrían ser de perfecta utilidad ante una aproximación y análisis de las élites, y el caso de la rueda de prensa de Florentino Pérez nos recuerda, y nos sirve de ejemplo, precisamente de esta posibilidad.

Han sido numerosas las voces que, tanto desde la política, como desde el periodismo –caso destacable el de Fonsi Loaiza en su conocida obra Florentino Pérez, el poder del palco (Akal, 2022)– han destacado el papel que determinados espacios juegan en los entramados del poder. En este caso, el del palco del Real Madrid CF, un lugar de acceso altamente restringido donde se hacen y deshacen propuestas políticas, iniciativas empresariales, relaciones y negocios, se pactan acuerdos y desmontan conflictos, entre las principales élites sociales, políticas y económicas del país, aunque con una presencia destacada de las ubicadas en la capital del Reino, Madrid. Pues bien, la antropología ha destacado la importancia de este tipo de sitios reconociéndolos como lugares de discurso oculto.



Para el político y antropólogo James C. Scott, estos espacios serían «aquellos lugares donde ya no es necesario callarse las réplicas, reprimir la cólera, morderse la lengua y donde, fuera de las relaciones de dominación, se puede hablar con vehemencia, con todas las palabras». Esta acepción de lugar de discurso oculto estaría, como puede observarse, vinculada a grupos y colectivos dominados, no a los dominadores, si bien bastaría con darle la vuelta y pensar en ellas precisamente como aquellos espacios donde los que no se muerden la lengua son las élites para que fuera útil a nuestros objetivos. Esto nos permitiría entrar al análisis y estudio de este tipo de emplazamiento como lugares apartados, sin vigilancia o control, no ajenos tanto a la represión de los dominadores sino, más bien, a la observación y examen de los dominados.

Son, bajo esta consideración, espacios profundamente antidemocráticos donde se llevan a cabo acciones y se toman decisiones que, posteriormente, tienen repercusiones en una sociedad teóricamente moderna y democrática. Pero, además, este tipo de lugares atrae y contiene personas que comparten experiencias similares en el ejercicio de la dominación, esto es, son espacios homogéneos, guetos de clase, capital social y simbólico similares, que articulan, reproducen y distribuyen el poder. Son, por tanto, espacios que generan culturas propias que han escapado y escapan al control de los dominados. Al contrario que los tradicionales lugares de discurso oculto –bares, tabernas, iglesias, bibliotecas, fábricas, etc.– que habrían sido objeto de examen e inspección por parte de las élites, estos han escapado a cualquier tipo de transparencia y control.

Un acercamiento etnográfico, por tanto, no solo se aparece como necesario, sino también como pertinente al contar con unos marcos analíticos iniciales que permitirían entender el qué, cómo, para qué y por qué de estos lugares. Caso más complicado es el acceso directo, ya que las élites siempre han sido celosas de sus secretos, pero que sea complicado no significa que sea imposible. O que deba hacerse de forma directa e in situ, como el caso de la reciente presentación en público de Florentino Pérez dejó en evidencia. Pensar en estos lugares –el palco– como lugares de discurso oculto permitiría entender que la personalidad de la figura del presidente del Real Madrid no es exótica, singular o excéntrica, sino que simplemente no está estudiada, por cuanto no están estudiados los espacios en los que se mueve el grupo social al que el también presidente de ACS representa. Examinando el palco del Bernabéu, por tanto, podremos seguir hablando de Florentino y de las élites.


Jose Mansilla es antropólogo urbano y profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona.

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