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Noruega y Japón aceleran constelación de satélites espía: imágenes cada 10 minutos

4 Junio 2026 at 08:53

La empresa noruega Kongsberg Satellite Services (KSAT) y la japonesa Institute for Q-shu Pioneers of Space (iQPS) han anunciado este jueves la ampliación de su alianza estratégica para impulsar el proyecto QPS-SAR, que prevé construir una constelación de 36 pequeños satélites SAR capaces de proporcionar datos de observación de la Tierra casi en tiempo real.

El acuerdo, según informaron ambas compañías en un comunicado conjunto, busca reducir la latencia en la obtención de imágenes de radar de apertura sintética (SAR), una tecnología clave para aplicaciones de defensa, monitoreo ambiental, seguros y respuesta ante desastres. La constelación completa permitiría obtener imágenes de cualquier punto del planeta con una frecuencia media de 10 minutos.

KSAT, con sede en Tromsø, aportará su red global de estaciones terrestres, mientras que iQPS, con sede en Fukuoka, contribuye con su tecnología de satélites SAR de pequeño tamaño. La colaboración, iniciada en 2021, se refuerza ahora para acelerar el despliegue de la constelación, cuyo objetivo comercial es satisfacer la creciente demanda de datos de observación casi en tiempo real.

El anuncio se produce en un contexto de auge del mercado de observación de la Tierra, donde múltiples actores compiten por ofrecer servicios con la menor latencia posible. La alianza entre KSAT e iQPS combina la experiencia en infraestructura de estaciones terrestres con la capacidad japonesa de fabricación de satélites SAR ligeros, un segmento en expansión dentro de la New Space. Esta colaboración no es nueva, sino que se remonta a 2021, pero ahora se intensifica para acortar plazos. La constelación de 36 satélites, cuando esté completa, permitirá una cobertura global con una frecuencia de revisita de solo diez minutos, muy por debajo de los actuales sistemas de observación, que suelen tardar varias horas o incluso días en proporcionar imágenes actualizadas. Tanto KSAT como iQPS confían en que la alianza posicione a ambas compañías como líderes en el emergente mercado de datos SAR de alta frecuencia, donde ya compiten otras constelaciones como la de Capella Space o la de ICEYE, también de origen noruego.

Muon Space presenta el Condor-Ultra: un bus tres veces mayor para centros de datos en órbita en 2028

3 Junio 2026 at 15:10

La empresa estadounidense Muon Space ha presentado el 3 de junio de 2026 su nuevo bus satelital Condor-Ultra, una plataforma tres veces más grande que el modelo Condor-XL y diseñada específicamente para el emergente mercado de los centros de datos orbitales.

El anuncio responde a la creciente demanda de procesamiento de datos en el espacio, que permite reducir la latencia y la dependencia de los enlaces terrestres. Según la compañía, el Condor-Ultra está concebido para ser lanzado en cohetes de clase Starship, y su primer lanzamiento está previsto para 2028, una vez asegurados los primeros clientes.

El sector de los centros de datos orbitales está aún en fase incipiente, pero grandes operadores de infraestructura cloud ya han mostrado interés en esta tecnología. Muon Space compite directamente con empresas como Lumen Orbit o Aalyria, que también desarrollan plataformas para procesamiento en órbita.

El nuevo bus satelital multiplica la capacidad de carga útil y de procesamiento del Condor-XL, lo que permite alojar servidores y sistemas de refrigeración en el espacio. De acuerdo con la empresa, el diseño modular del Condor-Ultra facilita su adaptación a diferentes configuraciones de cliente y misiones.

Muon Space, con sede en California, se ha consolidado como uno de los fabricantes más activos en el segmento de satélites pequeños. Con esta nueva plataforma, la compañía apuesta por capturar una cuota significativa del mercado de centros de datos orbitales, cuyo valor potencial se estima en miles de millones de dólares para la próxima década.

EE.UU. admite que su agencia de satélites espías depende de la industria privada para no perder frente a China

3 Junio 2026 at 00:53

El nominado por la administración estadounidense para dirigir la National Reconnaissance Office (NRO), Roger Mason, declaró este martes ante el Senado que la agencia de satélites espías se enfrenta a una transformación profunda impulsada por el auge del espacio comercial y la inteligencia artificial. En su audiencia de confirmación, Mason subrayó la necesidad de que el Gobierno emita señales de demanda claras para que la industria privada pueda alinear sus inversiones con las necesidades de inteligencia nacional.

La NRO, históricamente un cliente monopólico que encargaba satélites de inteligencia fabricados a medida, se encuentra bajo presión para integrar capacidades comerciales ya disponibles, como imágenes de radar de apertura sintética (SAR), datos hiperespectrales y servicios de conciencia situacional espacial. Además, la inteligencia artificial permite procesar y analizar volúmenes de datos que antes resultaban imposibles de gestionar.

Necesitamos asegurarnos de que la señal de demanda del gobierno sea clara.

La declaración de Mason refleja un cambio estratégico en la inteligencia espacial de Estados Unidos, que busca combinar recursos públicos y privados para mantener su ventaja frente a competidores como China. Durante la audiencia, Mason afirmó que la NRO debe adaptarse a un ecosistema en el que las empresas comerciales invierten miles de millones en constelaciones de satélites que pueden complementar los sistemas gubernamentales. «El gobierno ya no es el único cliente ni el único proveedor», señaló.

Implicaciones para la industria

El giro hacia la contratación de servicios comerciales podría redefinir el papel de la NRO, que tradicionalmente ha desarrollado sus propios satélites de alto secreto. Mason, con experiencia previa en la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, indicó que la agencia debe actuar como un smart buyer (comprador inteligente) que señale qué necesidades no cubre el mercado. «Quiero asegurarme de que estamos maximizando el rendimiento de la inversión tanto pública como privada», declaró ante la comisión de Inteligencia del Senado.

La audiencia se produce en un momento en que la NRO ha comenzado a contratar imágenes comerciales de forma rutinaria, pero aún carece de una estrategia unificada para integrar datos de fuentes abiertas y clasificadas. Fuentes del Pentágono señalaron a la prensa que la adopción de inteligencia artificial es clave para procesar el alud de información que generan los satélites, tanto propios como comerciales.

Espacio blindado: la Fuerza Espacial de EE.UU. entrega a SpaceX 4.160 millones para cazar aviones y misiles desde órbita

29 Mayo 2026 at 19:53

La Fuerza Espacial de Estados Unidos ha adjudicado a SpaceX un contrato por valor de 4.160 millones de dólares para construir y desplegar una constelación de satélites en órbita baja terrestre (LEO) capaz de detectar y rastrear objetivos aéreos, como aviones y misiles de crucero, según anunció el servicio este 29 de mayo de 2026.

El programa, denominado SB-AMTI (Space-Based Air Moving Target Indication), pretende cerrar el vacío que dejan los radares terrestres y aéreos convencionales, ofreciendo una cobertura global y persistente. El sistema se integrará en la arquitectura de defensa multidominio del Pentágono, que busca enlazar sensores espaciales, aéreos y terrestres para neutralizar amenazas con mayor rapidez.

$4.160 millones de dólares en un acuerdo de tipo OTA

El acuerdo se ha formalizado como un contrato de tipo Other Transaction Authority (OTA), un mecanismo de adquisición flexible que permite al Pentágono colaborar con empresas tecnológicas de forma más ágil que los contratos tradicionales. SpaceX será el contratista principal de la fase inicial, que incluye el diseño, fabricación y despliegue de los primeros satélites.

Según declaró la Fuerza Espacial en un comunicado, «si bien este acuerdo OTA establece la capacidad inicial del SB-AMTI, el servicio prevé adjudicar múltiples contratos en el próximo año» para ampliar la constelación y mejorar sus capacidades. La cifra total del programa podría superar los 10.000 millones de dólares en años sucesivos, según estimaciones de analistas del sector.

La dependencia de actores comerciales

La adjudicación a SpaceX refuerza la creciente dependencia del Pentágono de actores comerciales para capacidades espaciales estratégicas. La compañía de Elon Musk ya gestiona la constelación Starlink y ha desarrollado vehículos de lanzamiento reutilizables que reducen los costes de acceso al espacio.

«Este contrato demuestra que el modelo de asociación público-privada es clave para mantener la ventaja tecnológica de EE.UU. en el espacio», señaló un portavoz de la Fuerza Espacial. La constelación de satélites de rastreo de blancos aéreos podría estar operativa de forma limitada en un plazo de tres a cinco años, aunque los plazos concretos no se han hecho públicos.

El programa SB-AMTI se enmarca en los esfuerzos del Pentágono por contrarrestar las amenazas de misiles hipersónicos y de crucero de China y Rusia, que han impulsado una nueva carrera espacial militar.

Europa acelera su carrera por la soberanía espacial con satélites pequeños frente a EE.UU. y China

29 Mayo 2026 at 09:09

La industria espacial europea ha escenificado esta semana en la conferencia SmallSat su apuesta más concreta hasta la fecha por la soberanía en órbita. Representantes de agencias, empresas y organismos de investigación han destacado los avances en el desarrollo de satélites pequeños y en la capacidad de acceso autónomo al espacio, un objetivo estratégico para reducir la dependencia de terceros países.

Un paso hacia la autonomía orbital

Durante el encuentro, los asistentes subrayaron que los satélites de pequeño tamaño (small satellites) se han convertido en una herramienta clave para acelerar el despliegue de constelaciones europeas y para fortalecer la competitividad industrial del continente. Varios proyectos nacionales y de la Agencia Espacial Europea (ESA) están en fase avanzada, lo que refleja un consenso creciente sobre la necesidad de contar con capacidades propias de lanzamiento y operación.

El impulso llega en un momento en que la tensión geopolítica y la competencia por el espacio comercial se intensifican. Mientras Estados Unidos y China consolidan sus respectivos liderazgos, Europa busca garantizar su acceso independiente al espacio, tanto para aplicaciones civiles como de defensa. La conferencia SmallSat, uno de los foros internacionales de referencia en el sector, ha servido de escaparate para estos avances.

Hoja de ruta industrial

Entre los hitos mencionados durante el evento, figuran la finalización de los primeros prototipos de lanzadores reutilizables diseñados por empresas europeas y la puesta en marcha de programas de fabricación en serie de microsatélites. Aunque no se han aportado cifras concretas, fuentes del sector han señalado que la inversión pública y privada en el ámbito de los satélites pequeños crece a un ritmo sostenido, con varios contratos ya adjudicados para los próximos años.

La apuesta por la soberanía espacial no es nueva, pero sí lo es la concreción de los proyectos. Europa ha pasado de declarar intenciones a ejecutar planes industriales, lo que sitúa al continente en una posición más sólida de cara a la próxima década. La conferencia SmallSat ha evidenciado que, al menos en el nicho de los satélites pequeños, Europa compite en igualdad de condiciones con los gigantes espaciales.

EE.UU. distribuye sus centros espaciales militares ante el temor a un ataque de China o Rusia

29 Mayo 2026 at 01:53

La Fuerza Espacial de Estados Unidos (Space Force) ha revelado sus planes para crear una red de ‘centros de operaciones resilientes‘ distribuidos por todo el país, con el objetivo de garantizar la continuidad de las misiones espaciales militares incluso en caso de ataque a las instalaciones habituales. La iniciativa, anunciada por el Pentágono este jueves, responde a la creciente competencia estratégica en el dominio orbital y a la necesidad de proteger la infraestructura crítica frente a posibles agresiones de adversarios como China o Rusia.

La red de centros, que operarían de forma redundante y descentralizada, permitiría mantener el control de los satélites militares y las capacidades de vigilancia, comunicaciones y navegación durante un conflicto. Aunque no se han detallado cifras concretas sobre inversión ni plazos de ejecución, la Fuerza Espacial ha subrayado que la resiliencia de las operaciones es una prioridad estratégica en un contexto donde el espacio se ha convertido en un dominio de confrontación militar. Los centros estarían diseñados para resistir ataques físicos, cibernéticos y electrónicos, y contarían con sistemas de respaldo y comunicaciones seguras.

La medida supone un paso más en la militarización del espacio, una tendencia que ha cobrado impulso desde la creación de la Fuerza Espacial como rama independiente de las Fuerzas Armadas estadounidenses en 2019. Washington ha advertido en reiteradas ocasiones que la capacidad de disuasión y defensa en el espacio es esencial para la seguridad nacional. La descentralización de las operaciones busca eliminar puntos únicos de fallo que podrían ser explotados por un adversario, asegurando así la continuidad de misiones clave como el posicionamiento global y las alertas tempranas.

Hablemos de Florentino: el palco del Bernabéu como lugar de discurso oculto

24 Mayo 2026 at 07:00

Asistimos, hace unos días, a un espectáculo único y, casi me atrevería a decir, irrepetible: una conferencia de prensa del presidente del Real Madrid Club de Fútbol y del Grupo ACS, Florentino Pérez. Su singularidad estaría basada no solo en el hecho de que hiciera más de 11 años que el empresario madrileño no comandaba un acto de tales características sino, más bien, por algunas de las perlas que dejó escapar durante los aproximadamente 65 minutos que llegó a alcanzar. Críticas a periodistas presentes, amenazas con bajas de suscripciones a medios de comunicación, comentarios machistas, un aire de condescendencia y superioridad sostenido o una casi insoportable sensación de impunidad ante cualquier expresión pasada, presente o futura, poblaron su exótica comparecencia ante los medios de comunicación.

La actitud general, tanto de los periodistas como de la opinión pública ante la situación pasaba, por momentos, casi por segundos, de la sorpresa absoluta a la confirmación de una marcada personalidad que era descrita por algunos como autosuficiente, altanera y desdeñosa ante la oposición y la crítica.

Para algunos, los prejuicios hacia un tipo de figura que representa el éxito en lo simbólico, lo social y lo económico, se veían confirmados –los ricos, ya se sabe, son personas altivas que se rodean siempre solo de pelotas y conseguidores–, mientras que, para otros, entre los que me incluyo, nos encontraríamos, de nuevo, ante la necesidad de plantear un estudio sistemático y científico sobre el grupo social al que Florentino Pérez representa: las élites.

Con señaladas excepciones, la antropología y la sociología españolas han dedicado poco tiempo y espacio al estudio de este singular colectivo. La aparición de algunas publicaciones recientes, como la del sociólogo Andrés Villena Las élites que dominan España (Libros del KO, 2026) o El Estado pesebre. Una historia de las élites españolas (Ediciones Paseo, 2025), del historiador Carlos Arenas Posadas, serían algunos de estos escasos ejemplos.

También cabría destacar, aunque desde una perspectiva más periodística o ensayística, las obras del reportero de El País Cristian Segura, Gente de Orden. La derrota de una élite (Galaxia Gutenberg, 2021), o Quiero y no puedo. Una historia de los pijos de España (Blackie Books, 2024), de la periodista Raquel Peláez. Pero poco más, excepto alguna obra que se ha quedado antigua y algunos artículos académicos publicados aquí y allá.

La dedicación al estudio de las élites es mucho mayor, quizás debido a las enormes desigualdades estructurales que presentan sus sociedades, en América Latina, donde principalmente la sociología lleva décadas poniendo el foco en los comportamientos, tipología de relaciones, espacios propios y sistemas de prestigio de las élites regionales. En Europa, cabría destacar el papel del sociólogo Pierre Bourdieu, que en su obra La distinción. Criterios y bases sociales del gusto (publicada en castellano por Taurus en 1998) creó un marco teórico específico que ha permitido el estudio de las relaciones y el campo de acción de las élites francesas y globales.

La antropología tiene, en este ámbito, una asignatura pendiente. Esto podría deberse a varios factores, entre los que podríamos citar su vinculación inicial con las sociedades denominadas primitivas. También entran en juego la etnografía como metodología específica de la disciplina, mucho más proclive a aplicarse a marcos abiertos que a cerrados, como los de las élites; el propio carácter elitista de los primeros investigadores, así como el acompañamiento colonial que tuvo, desde sus inicios, la antropología como ciencia.

Podría deberse, por añadidura, a su especialización en grupos minoritarios, subordinados, sobre los cuales se ejercía el poder, y no sobre aquellos que lo ejercían; al cierto carácter estanco y a la especialización de las ciencias sociales, donde la antropología pareció dejar en manos de la sociología el estudio de las estructuras sociales, el sistema de clases o las relaciones entre grupos, etc. Sin embargo, más que una falla, este conjunto de razones podría tomarse, más bien, como un aliciente para entrar en el campo inexplorado del estudio de las élites, tanto más cuanto las sociedades actuales parecen deslizarse sobre una pendiente marcada por el incremento de la desigualdad y de un ejercicio de poder tecnocrático y tecnopolítico.

La antropología, en este caso, no parte de cero. Si bien es cierto que su objeto de estudio principal no ha sido, de forma destacada, este grupo social, las mismas herramientas –la etnografía– como sus marcos teóricos referenciales, bien afinados, podrían ser de perfecta utilidad ante una aproximación y análisis de las élites, y el caso de la rueda de prensa de Florentino Pérez nos recuerda, y nos sirve de ejemplo, precisamente de esta posibilidad.

Han sido numerosas las voces que, tanto desde la política, como desde el periodismo –caso destacable el de Fonsi Loaiza en su conocida obra Florentino Pérez, el poder del palco (Akal, 2022)– han destacado el papel que determinados espacios juegan en los entramados del poder. En este caso, el del palco del Real Madrid CF, un lugar de acceso altamente restringido donde se hacen y deshacen propuestas políticas, iniciativas empresariales, relaciones y negocios, se pactan acuerdos y desmontan conflictos, entre las principales élites sociales, políticas y económicas del país, aunque con una presencia destacada de las ubicadas en la capital del Reino, Madrid. Pues bien, la antropología ha destacado la importancia de este tipo de sitios reconociéndolos como lugares de discurso oculto.



Para el político y antropólogo James C. Scott, estos espacios serían «aquellos lugares donde ya no es necesario callarse las réplicas, reprimir la cólera, morderse la lengua y donde, fuera de las relaciones de dominación, se puede hablar con vehemencia, con todas las palabras». Esta acepción de lugar de discurso oculto estaría, como puede observarse, vinculada a grupos y colectivos dominados, no a los dominadores, si bien bastaría con darle la vuelta y pensar en ellas precisamente como aquellos espacios donde los que no se muerden la lengua son las élites para que fuera útil a nuestros objetivos. Esto nos permitiría entrar al análisis y estudio de este tipo de emplazamiento como lugares apartados, sin vigilancia o control, no ajenos tanto a la represión de los dominadores sino, más bien, a la observación y examen de los dominados.

Son, bajo esta consideración, espacios profundamente antidemocráticos donde se llevan a cabo acciones y se toman decisiones que, posteriormente, tienen repercusiones en una sociedad teóricamente moderna y democrática. Pero, además, este tipo de lugares atrae y contiene personas que comparten experiencias similares en el ejercicio de la dominación, esto es, son espacios homogéneos, guetos de clase, capital social y simbólico similares, que articulan, reproducen y distribuyen el poder. Son, por tanto, espacios que generan culturas propias que han escapado y escapan al control de los dominados. Al contrario que los tradicionales lugares de discurso oculto –bares, tabernas, iglesias, bibliotecas, fábricas, etc.– que habrían sido objeto de examen e inspección por parte de las élites, estos han escapado a cualquier tipo de transparencia y control.

Un acercamiento etnográfico, por tanto, no solo se aparece como necesario, sino también como pertinente al contar con unos marcos analíticos iniciales que permitirían entender el qué, cómo, para qué y por qué de estos lugares. Caso más complicado es el acceso directo, ya que las élites siempre han sido celosas de sus secretos, pero que sea complicado no significa que sea imposible. O que deba hacerse de forma directa e in situ, como el caso de la reciente presentación en público de Florentino Pérez dejó en evidencia. Pensar en estos lugares –el palco– como lugares de discurso oculto permitiría entender que la personalidad de la figura del presidente del Real Madrid no es exótica, singular o excéntrica, sino que simplemente no está estudiada, por cuanto no están estudiados los espacios en los que se mueve el grupo social al que el también presidente de ACS representa. Examinando el palco del Bernabéu, por tanto, podremos seguir hablando de Florentino y de las élites.


Jose Mansilla es antropólogo urbano y profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona.

La entrada Hablemos de Florentino: el palco del Bernabéu como lugar de discurso oculto se publicó primero en lamarea.com.

Andrés Villena: “Si no te despiden de un medio o no te censuran, yo creo que algo no estás haciendo bien”

5 Marzo 2026 at 08:12

«Es imposible separar el presente democrático del pasado autoritario». Esta es la premisa del análisis que Andrés Villena Oliver, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense y doctor en Sociología, hace en su libro Las élites que dominan España: una historia alternativa desde 1939. Al frente del poder económico y, en paralelo, en la administración pública se repiten algunos apellidos desde los albores del franquismo hasta hoy. Era algo más o menos intuido, más o menos conocido, pero verlos desfilar, negro sobre blanco, a lo largo de las páginas de Villena aún provoca urticaria en determinados sectores de la sociedad española.

En principio, este libro iba a ser publicado por Ariel, un sello del Grupo Planeta. Incluso ya tenía portada, pero en el último momento, poco antes de que la imprenta se pusiera a girar, alguien decidió eliminarlo del calendario de publicaciones y del catálogo de Planeta. La razón oficial: no encajaba con la línea actual de la editorial. Por suerte, Libros del K.O. salió al rescate y evitó que la investigación de Villena se quedara en un cajón.

Veamos con un ejemplo práctico, tomando casi al azar un solo nombre de los muchos que aparecen en su estudio, qué es lo que ha podido molestar. «Antonio Garrigues Díaz-Cañabate se casó con la hija del presidente de la ITT, que es la empresa que está en el capital original de Telefónica», explica el autor en la presentación del libro en Madrid, en la librería Grant. Ese primer Garrigues fue embajador en Estados Unidos, procurador en Cortes, ministro de Justicia, presidente de la Citroën en España, de la Cadena SER y de otras muchas empresas, además de fundar uno de los despachos de abogados más importantes del país. Su hijo Joaquín Garrigues Walker, también abogado, fue ministro con la UCD y presidente de la Liga Financiera (una empresa constructora de autopistas). Otro hijo, Antonio, además de estar al frente de decenas de fundaciones, creó el Partido Demócrata Liberal, que estuvo en la génesis, junto a Florentino Pérez, de la Operación Roca, una apuesta centrista con Miquel Roca (CiU) a la cabeza que acabó en fracaso. El bufete familiar, a lo largo de los años, ha estado en permanente contacto con el poder político, también en la actualidad, con el gobierno de Pedro Sánchez. Pero, en realidad, no se trata sólo de familias, es algo más complicado.

«Aunque la gente muera, el apellido persiste –señala Villena– porque el apellido no deja de ser una institución. Que Ana Botín sea la nieta del fundador del Santander y que cuatro Botín se hayan sucedido al frente del banco no es solo endogamia familiar, es que las instituciones pesan más que las personas». Y las instituciones caen o se reforman o se crean otras nuevas, pero el modelo permanece.

En su libro, el economista se centra en esas sagas y en determinadas esferas de poder en las que el mundo empresarial se mezcla con el alto funcionariado del Estado hasta el punto de que, tras décadas y décadas de cohabitación, llegan a confundirse. No se trata sólo de las conocidas «puertas giratorias» –que también–, sino de un fenómeno más sutil y constante.

Andrés Villena: «Si no te despiden de un medio o no te censuran, yo creo que algo no estás haciendo bien»
Portada de Las élites que dominan España. LIBROS DEL K.O.

«Cuando los políticos llegan al gobierno, en especial los más reformistas, intentan cambiar esas dinámicas, intentan crear cuerpos administrativos nuevos, pero no consiguen modificar el statu quo impuesto por las viejas élites. El político que más cuerpos nuevos creó, entre ellos el de economistas del Estado, fue Laureano López Rodó, pero no pudo cambiar los modos de aquellas tribus de altos funcionarios, que tienen un punto de vista que tiende a ser conservador, no en el sentido ideológico sino práctico», ilustra Villena. Esto, a su juicio, no es un inconveniente excesivamente grave. ¿Por qué? Porque, en momentos de zozobra política, este funcionariado es garante de estabilidad y permite que el Estado eluda el caos y siga funcionando.

Estos altos funcionarios se agrupan en clanes, en gremios, en partidos aparentemente enfrentados, sea PP o PSOE, pero se sientan a la misma mesa desde hace 80 años. «Cuando el PP está en el poder, en la órbita del gobierno abundan los abogados del Estado. Cuando lo hace el PSOE, hay más diplomáticos, jueces y fiscales», explica el autor, que ve lógico que los políticos se rodeen de este tipo de perfiles. Después de todo, son los que más saben. Villena cuenta una anécdota para esclarecer este punto: «Había un diputado de Podemos, en sus años buenos, 2015 y 2016, que se lamentaba a micro cerrado: “No podemos con ellos, no podemos con ellos… Tendríamos que estudiar 12 horas al día para enfrentarnos a ellos. Cuando hacemos una propuesta, siempre sale un tío, probablemente asesorado por abogados del Estado, que nos dice que eso no se puede hacer porque contradice una ley o un precepto o se sale del presupuesto”. Esto, en el fondo, es bueno. Hay reglas, hay leyes, hay una Constitución, y esa es la mejor vacuna contra la tiranía».

Pero en esta eficiencia tecnocrática hay un peligro para las democracias (o para los «sistemas parlamentarios burgueses», como Villena prefiere llamarlas): «Hay determinadas personas jóvenes, no socializadas en el periodo de la Transición, que pueden acabar diciendo: yo la legitimidad se la otorgo a un gobierno de expertos y científicos que, ante las múltiples amenazas climáticas, tecnológicas y militares, sea capaz de tomar las decisiones adecuadas. Este es el mismo discurso del jefe de BlackRock, el fondo de inversión que posee el 5% de todas las empresas del mundo que cotizan en bolsa, y que dijo que lo que necesitamos es un líder… no dijo con dos cojones, pero ese era el sentido».

Esta inclinación es, por cierto, muy española. No en vano aquí acuñamos el concepto de «cirujano de hierro», un gran cerebro reformista capaz de cambiar el rumbo del país en momentos difíciles. Ocurrió en 1959 (cuando el Opus Dei le gana el pulso a Falange y España se abre a la inversión extranjera), en 1977 (con los Pactos de la Moncloa), en 1982 (con la victoria del PSOE), en 1996 (con la del PP), en 2010 (con la crisis económica)… En todas estas ocasiones, las élites (empresariales, políticas, administrativas) fueron capaces de sacar adelante sus planes doblegando cualquier oposición, frecuentemente materializada en forma de lucha sindical. Adoptó los nombres de «Plan de Estabilización» o de «reconversión industrial» o de «políticas de austeridad», pero los protagonistas y las maneras siempre fueron las mismas. Villena se propuso estudiar «cómo se organizan estas minorías para acceder al poder y permanecer en él».

El estudio de las élites es un tema que «no interesa a las revistas académicas, porque les parece que es un método de extracción de datos muy subjetivo, porque es muy difícil acceder a las fuentes primarias», explica el autor. «Este tipo de estudios concita rechazo, porque parece que quien se ocupa de ellos está intentando destapar algo, pero se trata simplemente de objetivar un conjunto de posiciones que son ventajosas, y que como son ventajosas tienden a mantenerse en el tiempo», dice Villena para defender el carácter factual, incluso aséptico, de su libro. «Parece que estoy haciendo propaganda contra mí mismo, pero yo en mi estudio no hago ningún descubrimiento. Lo que hago es una recopilación de hechos ya publicados, fragmentarios y muchas veces ignorados que, unidos y con contexto, cobran sentido como una nueva teoría para analizar lo que ha pasado desde 1939 hasta ahora».

«Cuando tú ves que uno de los mandatarios de Planeta es el número 2 de la Fundación Quirón Salud, te das cuenta de que ahí hay una articulación de las élites que va más allá del resultado económico», dice Villena para denunciar una «censura latente» que está presente en todos los grandes grupos de comunicación. «Si yo hablo mal de Quirón en un libro que va a ser publicado por una editorial que tiene fuertes relaciones con el grupo Quirón, pues ese libro no sale».

Aquel rechazo le provocó una «gran ansiedad», pero también «un cierto orgullo», confiesa. «Si no te despiden de un medio de comunicación o no te censuran, yo creo que hay algo que no estás haciendo bien. Eso es que te estás convirtiendo en sumiso».

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