La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha desarrollado y probado con éxito, en un tiempo récord, un nuevo sistema de pértiga de reabastecimiento en vuelo para los aviones A-10 Thunderbolt II, según ha informado el servicio aeronáutico estadounidense. La prueba, realizada el pasado mes de mayo, permite que los veteranos cazas puedan ser repostados por los KC-130 Hercules, ampliando su autonomía operativa.
El desarrollo del sistema ha sido inusualmente rápido, un logro que subraya la importancia que el Pentágono sigue otorgando a una plataforma que, aunque oficialmente en la fase final de su vida operativa, ha demostrado su valía en conflictos recientes como la guerra de Irán. El secretario de la Fuerza Aérea, Troy E. Meink, ha confirmado que los A-10 continuarán en servicio al menos hasta 2030.
El A-10 Thunderbolt II, apodado Warthog (jabalí verrugoso), es un avión de ataque a tierra diseñado en los años 70, conocido por su robustez y su capacidad para proporcionar apoyo aéreo cercano.
La nueva capacidad de repostaje en vuelo con los KC-130 permitirá extender su radio de acción y su tiempo en estación, factores críticos en misiones prolongadas de apoyo a tropas en tierra.
Implicaciones para la flota aliada
La decisión de mantener operativo el A-10 más allá de su fecha de retiro prevista tiene implicaciones para los aliados de Estados Unidos. Varios países de la OTAN y socios iberoamericanos operan el C-130 Hércules, y la posibilidad de que los A-10 estadounidenses puedan repostar con estos aviones facilita la interoperabilidad en operaciones conjuntas.
El desarrollo del sistema de pértiga se completó en un tiempo récord, según fuentes de la USAF, aunque no se han facilitado cifras concretas. La prueba se realizó sin contratiempos y ha sido calificada de éxito total. El nuevo sistema podría implementarse en otras aeronaves de la flota estadounidense que aún dependen de métodos de repostaje más lentos, lo que supondría un avance significativo en la logística aérea.