Las fuerzas armadas rusas lanzaron el sábado un ataque masivo con armas de precisión de largo alcance y drones contra instalaciones energéticas vinculadas a los militares ucranianos, según informó el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado. La acción, calificada como un ataque de represalia, alcanzó también aeródromos militares en territorio ucraniano.
Objetivos alcanzados y escalada del conflicto
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que todos los objetivos designados fueron alcanzados. El ataque se dirige contra infraestructuras que, según Moscú, sostienen la capacidad bélica de Ucrania, en un contexto de intensificación de los ataques ucranianos con drones contra territorio ruso en las últimas semanas. Las autoridades ucranianas no han confirmado de inmediato el alcance de los daños ni el número de víctimas.
El uso de armas de precisión de largo alcance, tanto de base terrestre como aérea, junto con la participación de drones, muestra la capacidad rusa para golpear en profundidad el territorio ucraniano. La ofensiva del 30 de mayo supone una nueva escalada en el conflicto, que se prolonga desde febrero de 2022 y que no muestra signos de desescalada. Según fuentes militares rusas, el ataque fue una respuesta a acciones previas de Kiev contra objetivos en suelo ruso.
Este bombardeo masivo se produce en un momento de creciente tensión, con ambos bandos utilizando cada vez más drones y misiles de precisión. Moscú insiste en que sus ataques se centran únicamente en infraestructuras militares y energéticas que apoyan el esfuerzo bélico ucraniano, mientras que Ucrania denuncia bombardeos indiscriminados contra su población civil.