La Conferencia de Seguridad de Singapur, conocida como el Diálogo Shangri-La, ha constatado este año una tendencia imparable: el aumento de los presupuestos de defensa en la región Asia-Pacífico. Durante el encuentro, celebrado el 31 de mayo de 2026, representantes de China, Japón, Australia y otros países han debatido sobre cómo garantizar la seguridad mediante un mayor gasto militar, en un contexto de competición estratégica y percepciones crecientes de amenaza.
El director del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), que organiza la conferencia, señaló en su discurso inaugural que el gasto en defensa en la región ha crecido un 6% real en el último año, muy por encima del promedio global. «La seguridad ya no se busca únicamente a través del diálogo; los países están invirtiendo en capacidades militares como respuesta a un entorno estratégico cada vez más volátil», afirmó.
Las potencias asiáticas lideran el incremento
China, Japón y Australia han anunciado nuevos programas de armamento. Pekín ha incrementado su presupuesto militar un 7,2%, hasta los 230.000 millones de dólares (unos 212.000 millones de euros), según datos del Ministerio de Defensa chino. Por su parte, Tokio ha aprobado un plan quinquenal de defensa que eleva el gasto al 2% del PIB, doblando su objetivo anterior. Australia, en alianza con Estados Unidos a través del pacto AUKUS, ha destinado 8.000 millones de dólares adicionales a la adquisición de submarinos de propulsión nuclear.
«Estamos asistiendo a una carrera armamentista sin precedentes desde la Guerra Fría», declaró a Efe el analista del centro de estudios Asia Security Initiative en Singapur. «Cada país justifica su rearme como respuesta a la amenaza del vecino, lo que alimenta un ciclo de inseguridad mutua».
Implicaciones para la OTAN y España
El rearme en Asia-Pacífico tiene efectos colaterales en Europa y en España. Como miembro de la OTAN, España participa en el flanco oriental del Atlántico, pero la atención creciente hacia el Indo-Pacífico podría desviar recursos y compromisos aliados. Además, la industria española de defensa compite directamente con fabricantes asiáticos en mercados como el de vehículos blindados y sistemas de artillería.
El secretario general de la OTAN, presente en la cumbre, advirtió de que «la seguridad europea y la asiática son indivisibles» y pidió una coordinación transatlántica más estrecha. Mientras, en los pasillos de la conferencia, delegados de la Unión Europea manifestaban su preocupación por el posible desvío de la atención estadounidense hacia el Pacífico, en detrimento del compromiso con la defensa europea.
La cita de Singapur concluye este lunes, sin un comunicado conjunto, pero con el consenso implícito de que la dinámica de rearme seguirá marcando las relaciones de seguridad en Asia-Pacífico durante los próximos años.