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AnteayerSalida Principal

El evento climático El Niño es inminente y calentará aún más un planeta ya en ebullición

2 Junio 2026 at 12:12

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha lanzado una advertencia inminente: existe un 80% de probabilidades de que el fenómeno de El Niño se consolide entre junio y agosto de este año, alcanzando casi un 90% hacia noviembre. Impulsado por un calentamiento anómalo en el océano Pacífico, este evento climático natural amenaza con disparar de nuevo los termómetros globales y exacerbar los impactos de una crisis climática ya de por sí crítica.

Naciones Unidas ha pedido que esta previsión se trate con la máxima urgencia, ya que la llegada de El Niño actuará como un poderoso amplificador del calentamiento global provocado por los combustibles fósiles. Las previsiones de la OMM anticipan un aumento generalizado del riesgo de olas de calor severas, recordando el papel clave que jugó el último episodio intenso de 2023-2024 para pulverizar los récords históricos de temperatura mundial.

A nivel global, este nuevo ciclo alterará profundamente los patrones de precipitaciones y la temporada de huracanes. Mientras que regiones como el Cuerno de África, Asia central o el sur de Estados Unidos se enfrentarán a un mayor riesgo de lluvias torrenciales e inundaciones, millones de personas en Centroamérica, el Caribe, Australia o el sur de Asia sufrirán condiciones mucho más secas y cálidas de lo habitual.

Tienes más información en Climática.

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La ONU alerta: un 75% de probabilidades de que el planeta supere el límite de 1,5°C en los próximos cinco años

29 Mayo 2026 at 16:59

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia de la ONU, ha advertido de que el planeta registrará temperaturas récord o casi récord entre 2026 y 2030, según un nuevo informe publicado este viernes. El organismo estima que existe un 75% de probabilidades de que la media de temperatura global de ese lustro supere en más de 1,5 grados los niveles preindustriales de forma temporal, incumpliendo así el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París.

El secretario general de la OMM, Petteri Taalas, señaló en rueda de prensa que «el calentamiento global continúa impulsado por las emisiones de gases de efecto invernadero» y que «los próximos cinco años serán un nuevo hito en la crisis climática». El informe, que actualiza las proyecciones anuales, se basa en datos de los principales centros meteorológicos del mundo y modelos climáticos de alta precisión.

Una escalada imparable

Según el documento, 2026 podría batir el récord de temperatura media global establecido en 2024, y los años sucesivos mantendrían una tendencia al alza. «Ya hemos registrado los doce meses consecutivos más cálidos desde que hay registros», explicó Taalas. El calentamiento afecta especialmente a regiones como el Ártico, que se calienta al doble de la media mundial, lo que acelera el deshielo y eleva el nivel del mar.

La OMM subraya que, aunque superar temporalmente el umbral de 1,5 ºC no implica un fracaso definitivo del Acuerdo de París (que mide promedios a largo plazo), cada décima adicional incrementa los riesgos de fenómenos extremos: olas de calor, sequías, incendios forestales e inundaciones. La probabilidad de que el período 2026-2030 sea el más cálido jamás registrado se sitúa en el 80%, según el informe.

Consecuencias globales inmediatas

El aumento de temperaturas tendrá impactos directos sobre la salud, la agricultura y los ecosistemas. Según la OMM, las olas de calor se volverán más frecuentes e intensas, con riesgos para poblaciones vulnerables, especialmente en África y Asia. Además, la fusión de glaciares amenaza el suministro de agua para cientos de millones de personas. «Cada fracción de grado importa», recordó Taalas, al tiempo que instó a los gobiernos a acelerar la transición energética y reducir drásticamente las emisiones de CO₂.

El informe coincide con la campaña de la ONU «Decenio de Acción» para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y se publica a menos de seis meses de la próxima Cumbre del Clima (COP33), prevista para finales de 2026.

HIJOS DEL AGOBIO: «BEEFHEAD PRESENTA… BEEF COMMANDER» (10/04/2026)

15 Abril 2026 at 19:52

Los agobiados saldamos una vieja deuda con nuestros amigos Blanca y Guillermo de Beefhead que nos visitan en la madriguera topa para presentar su nuevo disco, el tercero, aunque primer LP, titulado Beef Commander y producido por Edu Baos, que van a defender en concierto el próximo viernes 17 de abril a las 20’00 en […]

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Tarifas que deben pagar las radios en línea por derechos de autor

30 Abril 2025 at 17:50

En un anterior artículo hablamos acerca de las tarifas que las radios deben pagar por transmitir música protegida con copyright. Hemos intentado elaborar un listado de las sociedades que gestionan colectivamente el cobro de estas tarifas en cada país. No es sencillo. En algunos países hay más de una, por lo general se dividen por artes, unas cobran por los temas musicales, otras por conciertos, obras de teatro o audiovisuales,…

Queremos dejar claro, que este listado es orientativo y te recomendamos que te informes bien de la legislación y obligaciones existentes en tu país. Recogemos las diferentes organizaciones y detallamos las tarifas de las relacionadas con la radiodifusión.

SOCIEDADES DE GESTIÓN DE DERECHOS DE AUTOR EN AMÉRICA LATINA

ARGENTINA

Tienen tres sociedades que de alguna forma se relacionan con la radiodifusión:

Esta última clasifica los pagos en función de la potencia de salida. Por ejemplo, con más de 5Kw de potencia debes pagar el 2.06% mensual sobre los ingresos brutos totales. Si transmites con menos de 5Kw el porcentaje baja hasta el 1.65%.
[Ver Tarifas]

En las preguntas y respuestas frecuentes de la Web de SADAIC son específicos a la hora de hablar de radios por Internet:

Pregunta: Tengo previsto lanzar una Radio por Internet… Necesito contar con algún tipo de autorización para transmitir música en las emisiones? Que arancel debo abonar?

Respuesta: Debe solicitar autorización a SADAIC. El arancel a abonar por el uso de obras musicales para esta modalidad es el que se consigna en el Apartado 3 del Anexo 1 del Régimen Autoral y Licencia para el uso del repertorio de Sadaic en Internet o redes análogas vigente. El pago de estos derechos deberá acompañarse con la respectiva Declaración Jurada Mensual, impresa en tamaño oficio y confeccionada por duplicado.

Si revisas el Anexo del que hablan, verás que el porcentaje es del 10% y el mínimo a pagar varía en función de la cantidad de visitas a tu web.

BOLIVIA

Tarifas en porcentajes variables en función de una clasificación musical, dependiendo de si la radio es completamente musical o no.
[Ver tarifas]

CHILE

Estipula el pago del 2,5% mensual por derechos de ejecución de obras y el 1,25% mensual por derecho de ejecución de fonogramas del total de los ingresos de las emisoras de radio en general.
[Ver tarifas]

Hay un apartado especial para medio en línea que deben pagar desde un 1.8% a un 3.6% de sus ingresos. El porcentaje varía en función de si la radio transmite el 100% del tiempo música, o sólo una parte y el resto es programación no musical.
[Ver tarifas]

COLOMBIA

Esta es una de la gestoras que recoge con más detalle las tarifas para radios en línea. Incluso distingue entre las comerciales y las no comerciales. Mientras las primeras deben abonar el 3% de sus ingresos, las que no tienen fin de lucro deben abonar el 30% de una salario mínimo mensual legal vigente (smmlv).

Esta clasificación diferenciada también existe para las tarifas que deben abonar las radios de FM y AM que son comunitarias.
[Ver tarifas]

COSTA RICA

Cobra un porcentaje de la facturación y específica que no incluye transmisión por Internet, pero en el tarifario no especifica cuándo sería el costo para los medios digitales.
[Ver tarifas]

CUBA

Sin información disponible.

ECUADOR

Las radio en línea deberán pagar el 1% más IVA del total de ingresos obtenidos. Si el mínio no llega a un Salario Básico Unificado (SBU) más IVA, ese será el monto a pagar (unos 400 $USD). Las radiodifusoras de aire pagan porcentajes de ingresos en función del tiempo de música que transmiten. Si sólo el 1 a 30 % pasan música pagan el 0.60% de ingresos brutos más el IVA. Y si la programación es netamente musical abonan un 1.60 %. Las radios comunitarias pagan porcentajes del SBU en vez sobre sus ingresos ya que se supone que no tienen.
[Ver tarifas]

EL SALVADOR

  • SACIM EGC – Salvadoreños Autores, Compositores e Intérpretes Musicales, Entidad de Gestión Colectiva

    http://www.sacim.org/
  • ASAP EGC – Asociacion Salvadoreña de Productores de Fonogramas y Afines, Entidad de Gestión Colectiva

    http://asap-egc.com/

Cobran el 3% tres por ciento sobre los ingresos mensuales por ventas. Si es una radio sin ingresos deberán pagar la tarifa mínima que es un porcentaje de un Sueldo Mínimo Vital. Este porcentaje varía en función de la categoría de la emisora, si es musical total o sólo en parte de la programación.

No habla específicamente de Radios en Internet, sólo de “Radioemisoras cerradas” pero se refieren a aquellas que realizan su transmisión por cable, hilo o circuito cerrado.
[Desde mayo de 2019 ya  no tienen información publicada en su web]

GUATEMALA

Las radioemisoras tradicionales pagan un 3% de las ventas facturadas por publicidad. Las radios que unicamente transmiten por internet pagan un 2% si tienen ingresos y las que no venden publicidad 25 UDAS por mes.

La UDA es la “Unidad de Derecho de Autor”, veremos que también se usa en México. En Guatemala se calcula en tomando como base de cálculo el salario mínimo vigente en el país para un trabajador no agrícola. El equivalente a un día del citado salario corresponderá a una Unidad de Derecho de Autor (UDA).
[Ver Tarifario]

HONDURAS

  • AACIMH – Asociación de Autores, Compositores, Interpretes y Músicos de Honduras

    http://aacimh.org.hn/

Se paga un canon mensual en función de la cantidad de transmisores y repetidoras que tenga la emisora.
[Ver tarifas]

MÉXICO

Para radios de transmisión abierta se cobra el 2.5% sobre la facturación de publicidad. También para radios en internet, a diferencia que si este 2.5% no llega a 25 UDAS por mes (Unidades de medida de Derecho Autoral, varía el monto cada año) este último valor será el costo a cancelar.
[Ver tarifas]

NICARAGUA

Sin página web ni tarifas publicadas.

PANAMÁ

Las radioemisoras pagan una tasa mensual en función de si son radios nacionales (600 $USD), metropolitana (450 $USD) o las regionales/noticiosas (300 $USD)

Porcentajes y tarifas variables en función de la cantidad de visitantes/oyentes a la página web. Y diferencia entre las páginas comerciales y las que no tienen fin de lucro.
[Ver tarifas]

PARAGUAY

Las radioemisoras pagan un 1.5% sobre el total de ingresos pero no especifica nada sobre las radios en línea.
[Ver tarifas]

PERÚ

En radiodifusión, en función del tiempo que dedican a la música los porcentajes varían 2.38% para las que el 100% del tiempo pasan música y 0.14% para las que dedican menos del 5%. En las tarifas para las radios en línea los porcentajes varían 1.48% a 0.05% también en función de la cantidad de música que se transmite.
[Ver tarifas]

REPÚBLICA DOMINICANA

Estipula el pago del 3% de los ingresos publicitarios para las radioemisoras hertzianas y también para las radios en línea. El porcentaje sube al 8% si permiten además la descarga de la música. Si son emisoras de aire que también transmiten en Internet tendrán que cancelar un 2.5% por radio en línea además del 3% por aire.
[No funciona el enlace al tarifario]

URUGUAY

AGADU es la encargada de estos cobros, pero no tiene publicadas en línea las tarifas. Hemos escrito al correo de su página web pero aún no hemos recibido respuesta. En la nueva versión de la web aparece un cuadro tarifario (la vimos en junio-2018 gracias al comentario de un lector). Pero para radio no hay cifra específica, sino que remiten a un convenio entre los gremios de radio y no menciona los medios comunitarios: “Los aranceles que se aplican a las Radios AM y FM surgen de los acuerdos celebrados con las gremiales que los nuclean: ANDEBU (Asociación Nacional de Broadcasters Uruguayos) y RAMI (Asociación de Radios del Interior) que se encuentran vigentes y fueron suscritos con fechas 23/06/1992 y 24/05/2005 respectivamente.”

Y también incluyen una tabla de tarifas para medios digitales. Un 10% de los ingresos o una tarifa mínima de 1500 pesos uruguayos es el estándar.

VENEZUELA

[Web no disponible 07/2020]

Las radioemisoras en Venezuela deben pagar mensualmente el 0.30% sobre el 60% de la facturación bruta anual declarada ante la Comisión Nacional de Telecomunicaciones CONATEL. Para los servicios de streaming utiliza porcentajes y tarifas variables en función de la cantidad de visitantes/oyentes a la página web. Y diferencia entre las páginas comerciales y las que no tienen fin de lucro. Los porcentajes y rangos son iguales a los que se usan en Panamá.
[Ver tarifas]

BIBLIOGRAFÍA

Directorio de CISAC – Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores
http://www.cisac.org/Our-Members/Members-Directory

Principales Sociedades de Autores y Organizaciones Culturales Internacionales. Publicado por SGAE. [Ver]

Gracias a Artica Online datos sobre la gestión de derechos en Uruguay.

Publicado originalmente: 3 de agosto de 2016 / Imagen: Photo by Alexander Grey on Unsplash

¿Deben las radios en línea pagar derechos de autor por la música que pasan?

30 Abril 2025 at 17:57

Una opción es que digas que nunca leíste este artículo y esperar a que te llegue una petición de pago. En México sabemos de radios en línea que pasan publicidad que han recibido estas solicitudes.

Hemos preparado un resumen de las tarifas que deben pagar las radios en cada país de América Latina que puedes consultar en este enlace.

Las radio online han proliferado en estos últimos años. Es muy barato y sencillo instalar una. Tienes cobertura mundial y, lo mejor, no hay que solicitar ningún permiso o concesión tal como estamos viendo en este curso.

Pero la mayoría de estas radios no transmiten música libre, sino canciones con copyright protegidas por el derecho de autor.

Dentro del derecho autoral existen dos partes. Una son los derechos morales, aquellos que obligan a reconocer que una escritora es autora de ese libro y darle siempre el correspondiente crédito. Luego están los derechos patrimoniales que son aquellos que tienen que ver con el dinero y las regalías que reciben los autores por sus creaciones.

Para facilitar el cobro de estas tasas, las autoras y los autores delegan estos trámites a entidades gestoras de derechos de autor de las que se hacen socios. En algunos países hay más de una, por lo general se dividen por artes, unas recaudan por temas musicales, otras por conciertos, obras de teatro o audiovisuales,… Incluso están las que agrupan a autores y compositoras, divididas entre las que representan a los autores nacionales que tienen contratos con multinacionales extranjeras, otras a los nacionales, a extranjeros,…

Algunas de ellas no han gestionado los recursos de forma muy transparente y se han visto envueltas en casos de corrupción como en Colombia (SAYCO) y España (SGAE), pero eso es materia para otro artículo. Puedes aprender más de cómo funciona la gestión de derechos colectivos de autor y las alternativas existentes en el documental “Copiad Malditos”.

Cualquier institución, ya sea una radio, una peluquería o un restaurante que haga difusión pública de canciones protegidas por el derechos de autor está obligada a pagar a estas gestoras que, a su vez, lo distribuyen entre los artistas que agrupan.

Las sociedades de gestión de cada país tienen una tabla de tarifas donde se estipula la tasa que debe pagar cada negocio. ¡No se libran ni los moteles! Hasta tienen sus propias categorías.

Información del tarifario de SAYCE Ecuador.

Al menos en la mitad de tablas tarifarias de las sociedades gestoras de autor de América Latina ya aparecen las radios en línea. Algunas emisoras se amparan en que ya pagan derechos por la transmisión en FM pero, al ser la radio en línea otro medio de difusión diferente, también deben pasar por caja. En algunas de estas tablas sólo hacen referencia a “radioemisoras” sin especificar si son de FM, AM o en línea.

¿Hay mucho control?

Ciertamente, no. Al no existir un registro por país de radios en línea es complicado que estas entidades de gestión toquen a tu puerta. Además, muchas radios virtuales tiene sus servidores online en otro país por lo que no queda muy claro a quién tendrían que pagar.

Pero los cobradores sí se están acercando a radios en línea de Universidades o de otro tipo de instituciones. También a proyectos online que tienen bastante éxito y mucha publicidad en sus programaciones.

¿Entonces pago o no pago?

En Radios Libres no compartimos el concepto de Propiedad Intelectual y, sobre todo, el modelo actual de gestión de derechos donde el mayor lucro queda en las discográficas y en el resto de intermediarios dejando las migajas para artistas y creadoras.

Por supuesto que estamos a favor de que quienes se dedican a crear cultura estén remunerados para poder seguir creando, pero pensamos que hay que plantear modelos de financiamiento donde la mayoría de los recursos lleguen directamente a los artistas.

Pero hasta que existan estos nuevos modelos, técnica y legalmente, tendrías que pagar. Como decíamos en el punto anterior:

Si tu radio en línea es pequeña, no está respaldad por una gran institución, ni ingresa mucho dinero por publicidad es extraño que lleguen con una factura a tu casa. Pero sí ese no es el caso, quizás debas revisar las tablas tarifarias de tu país y evitar futuros problemas. La mayoría de legislaciones contemplan multas retroactivas, es decir, te podrían cobrar todo lo que no pagaste en los meses que has transmitido.

Pero mi radio es educativa y no pasa publicidad

No importa. Si tu radio pasa música con derechos de autor la ley dice que debes abonar la tarifa. La mayoría de tarifarios que hablan de radios en línea cobran un porcentaje por los ingresos de publicidad (una media de un 3% mensual sobre lo recaudado) pero en caso de no existir dichos ingresos contemplan el cobro de un mínimo mensual.

Una opción es que digas que nunca leíste este artículo y esperar a que te llegue una petición de pago. En México sabemos de radios en línea que pasan publicidad que han recibido estas solicitudes.

El amigo y radialista colombiano Tito Ballesteros de Blog Radios de América grabó este artículo en audio. Te recomendamos que visites su blog para participar en el debate que lanzó sobre si las radios en línea deben o no pagar por los derechos de autor.

Fecha del post original: 27 julio 2016 / Imagen: Cdd20 en Unsplash

Communiqué de vœux et de propositions aux camarades présentes aux Journées d'Eté Rouge et Noir 2024

9 Octubre 2024 at 18:24
Por: AL/FdCA
Chers camarades,
notre Organisation ─ Alternativa Libertaria/Federazione dei Comunisti Anarchici ─ vous adresse ses salutations les plus fraternelles et ses meilleurs vœux pour les Journées d'Eté Rouge et Noir 2024.
Outre les camarades de l'UCL, nous saluons les camarades de Die Plattform et d'Embat, dont nous savons qu'ils seront présents à Bécours pour participer aux activités, aux débats et à la confrontation politique de cette semaine.
Cette année, nous ne pourrons malheureusement pas être présents à vos côtés, mais nous tenons néanmoins à vous adresser nos salutations et à vous faire part de notre brève contribution.
Tout d'abord, nous espérons que nos Organisations pourront coopérer de plus en plus étroitement et fructueusement. Nous pensons que le réseau Anarkismo doit grandir et s'améliorer, et nous sommes engagés dans la naissance, la croissance et la formalisation d'une coordination européenne réelle et efficace de nos Organisations.
En ces temps de résurgence de l'extrême droite et d'attaques de plus en plus graves de la bourgeoisie contre les droits et les conditions de vie des travailleurs et des travailleuses et contre l'environnement, il est impératif que les communistes anarchistes sachent se confronter, étudier et agir de concert et efficacement pour constituer une force révolutionnaire capable de contribuer, avec d'autres, à la résistance sociale et syndicale et aux mobilisations de masse contre la droite au pouvoir.
Les domaines de la lutte des classes, de l'intervention syndicale, de l'activisme social, écologique et antimilitariste sont d'une importance primordiale pour nous et c'est là que nous sommes le plus présents avec nos militants. C'est dans ces domaines que nous vous invitons à collaborer, en identifiant des stratégies et des tactiques d'intervention communes et incisives.
L'internationalisme et la solidarité avec les prolétaires des pays en guerre, les droits des minorités LGBTQ+, les luttes pour une école et une université laïques, libres et de masse sont d'autres axes sur lesquels nous devons travailler ensemble.
Notre Organisation est actuellement engagée, dans les localités où elle est présente avec ses militants, dans l'intervention syndicale au sein de la CGIL, le plus grand syndicat d'Italie, au sein de la minorité critique, sur des positions anti-réformistes et anti-bureaucratiques inspirées par les mots d'ordre d'unité de classe, de progression des acquis salariaux et des droits, et de transformation radicale de la société dans un sens anticapitaliste, communiste et libertaire.
Nous sommes également engagés dans le mouvement antimilitariste et anti-impérialiste, participant aux luttes pour la fermeture des bases militaires de l'OTAN en Italie, mais aussi dans le mouvement écologique et pour une consommation critique et consciente. Avec d'autres groupes libertaires, nous participons à des initiatives culturelles et à la propagande politique de nos idées communes.
Avec nos forces limitées, nous sommes toujours prêts à travailler ensemble, toujours plus unis vers la perspective d'une Organisation internationale des communistes anarchistes et libertaires qui puisse servir de référence aux nouvelles générations de militants dans les luttes présentes et futures.
Secrétariat National
Alternativa Libertaria/Federazione dei Comunisti Anarchici
Août 2024

“Should Anarchists Vote?” is the Wrong Question

9 Agosto 2024 at 07:23
by Wayne Price

As I write this, we are moving ever closer to U.S. Election Day November 2024. (Although if this is read after that election, the issues discussed should still be relevant.) The small number of people who regard themselves as anarchists are discussing whether to vote. From Michael Bakunin and Peter Kropotkin in the late 19th century onward, revolutionary anarchists have rejected participation in elections.

In the words of Kropotkin, “The anarchists refuse to be a party to the present state organization and to support it by infusing fresh blood into it. They do not seek to constitute, and invite the workingmen not to to constitute, political parties in the parliaments….They have endeavored to promote their ideas directly among the labor organizations and to induce those unions to a direct struggle against capital….” (2002; p. 287)

This is based on the central insight that the state is not neutral. By its nature, it serves the rich and powerful in their exploitation and oppression of the people. This state machinery cannot be used to peacefully and “democratically” create a free socialist democracy. Anarchists believe that capitalism and its state must be overturned, abolished, and replaced with cooperative, self-managed, alternate institutions. They should not be strengthened by joining in sham rituals of limited democracy.

Yet here we have a presidential election in which one candidate (the Republican Donald Trump) is arguably much more evil than the other (the Democrat Kamala Harris). Should anarchists vote for the lesser evil for once?

Many Marxists are also in a pickle. From Karl Marx on, their strategy has been to create a workers’ party in opposition to all capitalist parties, from liberal to conservative. Many Marxists, at least those influenced by Trotskyism, have opposed ever voting for capitalist parties. Yet here they are facing two capitalist parties, one which is in the bourgeois center and the other is quasi-fascist. Should they vote for the moderate capitalist candidate? (Also, libertarian-autonomist Marxists generally reject voting and are in a similar bind as the anarchists.)

However, when discussing this (and previous) elections with friends, co-workers, and family, I do not try to persuade them not to vote for the lesser evil Democrats. I don’t much care. One or a few individual votes does not make much difference. The votes of a small number of radicals do not have much of an impact. This is especially true for most U.S. citizens, due to the archaic and undemocratic Electoral College system. Only a minority live in the six or so “battleground states.” For everyone else, their votes are irrelevant; the fix is in. (For example, I live in New York State, whose electoral college votes will certainly go to the Democrats.)

Instead, I try to get others to agree that the lesser evil is indeed evil. Since it is hard for people to admit to themselves that they are supporting an evil, there is a tendency for liberals, after a while, to persuade themselves that the lesser evil, while not perfect, is really pretty good.

Liberals claim that there are various positive programs for which the Biden-Harris administration can take credit. True or not, these must be put alongside the mass murder being carried out in Gaza by the Israeli government, paid for and armed by the U.S. state. Tens of thousands of Palestinians have been indiscriminently killed. This is only one activity of the enormous US military-industrial complex, endorsed by both parties, including hundreds of overseas military bases and enough nuclear bombs to exterminate humanity. Not to mention the immigration policies of the Democratic administration. It worked out a “bipartisan” immigration bill which accepted the most repressive aspects of the Republican program. The bill only failed when Trump denounced it, being unwilling to let the Democrats get credit. The extent of economic inequality and regional stagnation has increased—major factors in pushing white workers toward Trumpism. And the Biden-Harris government has presided over a vast expansion of US gas and oil production, further attacking the biosphere. The Democrats talk a good game about ending global warming, but their policies are inadequate and will eventually lead to the destruction of industrial civilization. The lesser evil is still plenty evil.

The Real Question is Mass Strategy

The important question is not what a small number of isolated radicals should do on election day. It is what revolutionary anarchists should advocate for the large organizations, communities, and movements: the unions, the African-American community, Latinx people, immigrants, Arab-Americans, organized women, LGBTQ people, environmentalists, anti-war activists, etc., etc. Overwhelmingly such forces follow a strategy of organizing for the Democratic Party, providing it with money and personnel. They are the “base” of the Democrats, without whom the party would collapse. (In the U.S. system, neither party has an actual membership.)

What anarchists and other radicals should advocate is that these groupings cease spending money and people on the Democrats and adopt an alternate, non-electoral, strategy of direct action.

Overall the liberal strategy (also carried out by democratic socialists and Communists) has not worked out very well. Since the end of World War II, conservative presidents and Congresses have been followed by more-or-less liberal/moderate presidents, to great rejoicing by progressives and reformists. But these have never resulted in stable progressive change. Time after time, these liberal/moderate administrations have been followed by ever-more reactionary governments.

Kennedy-Johnson was followed by Nixon. Carter was followed by Reagan and then the first Bush. Clinton was followed by the second Bush. Obama was followed by Trump, so far the worst of all. The election of Biden did not stop the growth of Trumpism and its complete takeover of the Republican Party. Even if Trump is defeated in November 2024, the far-right semi-fascist movement will continue to grow. It will threaten to come to power in the not-so-distant future. Over time, the greater evil cannot be defeated by a lesser evil. Only a radical alternative can do that.

The main policy of the “democratic socialists” (social democrats, reformist state socialists) has been to work in the Democratic Party. They hope to take it over, or at least to take over a section. This is the program of Bernie Sanders or Alexandria Ocasio-Cortez and most of the Democratic Socialists of America. Instead, it is they who have been taken over, grumbling about the Biden-Harris genocide in Gaza but powerless to make real change in the government. They are stuck supporting a government of mass murder—as the lesser evil.

Some radicals criticize the Democratic Party, for good reasons. They wish to replace this party of capitalism, imperialism, racism, and ecological catastrophe with a new party. This might be called a labor party, or a progressive party, or a Green Party, or a people’s party. It might start from scratch or be broken off from the Democrats.

The implication is that the problem is the Democratic Party in itself, rather than the electoral system of the capitalist state. But building a new party in the U.S. would be extremely difficult—by no accident. The vast amount of money needed, the Electoral College, the gerrymandering of districts, the number of signatures to get on the ballot, the dirty tricks of the two established parties, the differing election cycles for different positions—all these and more make a successful new party virtually impossible. The last time it happened was the creation of the Republican Party over the slavery issue, as the country was on the verge of a civil war.

In any case, the various advocates of some kind of new party have rarely examined the history of socialist electoralism. There is a long history of independent socialist parties running in elections in Europe and elsewhere. As anarchists predicted, the elected socialist representatives invariably adapted to the political milieu of the government. They made deals and became chummy with their bourgeois counterparts, becoming bourgeois politicians themselves.

Whenever these parties came close to real power, the capitalists have squelched them. Businesses have gone on “capital strikes,” refusing to invest in the country and shutting down industry. They have spent large sums on conservative parties. They have subsidized fascist gangs. They have promoted military coups. Social democrats have been forced to capitulate or be overthrown. From the early social democrats to the rise of European fascism to the history of socialists in France, Chile, Greece (Syriza), Venezuela, and so on, electoral strategies have never worked to move toward a new society. Yet each time there is an upswing of the left, reformist socialists treat an electoral approach as a brand-new brilliant idea.

If Not Elections, Then What?

The liberals and democratic socialists asked: If not elections, then what? How will the people assert power against the ruling elites? Or are you waiting for the Great Day, the Final Revolution, which will solve all our problems? What do we do in the meantime?

Anarchists too are for improvements in the lives of ordinary people. Anarchists are not for waiting for the revolution, which is not around the corner. The fight for reforms may cause people to have better lives in the here and now. Even if such fights were to fail, at times, working people may learn lessons about who their real enemies are and how to fight them. But revolutionary anarchists do not advocate attempts to use elections and party politics to gain improvements. What then?

Errico Malatesta argued that “what little good…is done by elected bodies…is really the effect of popular pressure, to which the rulers concede what little they think is necessary to calm the people….[Electionists] compare what is done in the electoral struggle with what would happen if nothing were done; while instead they should compare the results obtained from…the ballot box with those obtained when other methods are followed, and with what might be achieved if all effort used to send representatives to power…were [instead] employed in the fight to directly achieve what is desired.” (Malatesta 2019; p. 179)

To repeat the previous quotation from Kropotkin, anarchists “have endeavored to promote their ideas directly among the labor organizations and to induce those unions to a direct struggle against capital.”

Consider major movements in U.S. history: In the thirties and afterward, workers won union recognition in major industries. They did this through huge strikes, occupations of factories, and fighting with scabs, vigilantes, police, and the national guard. The New Deal instituted social security and other welfare benefits due to this mass pressure from below.

In the fifties and sixties, African-Americans won the end of legal Jim Crow and racist terror. They engaged in boycotts, mass “civil disobedience” (law breaking), demonstrations, and urban rebellions (“riots”). The right to vote, desegregation, anti-discrimination laws, and anti-poverty programs were achieved through these struggles from below.

The movement against the U.S. war in Vietnam included huge demonstrations, draft resistance, civil disobedience, university occupations and strikes, and a virtual mutiny in the military. (And, of course, the military fight of the Vietnamese people.)

In this period, there was an upsurge in labor, including organizing unions and strikes in health care and for public employees, as well as wildcat strikes in key industries (such as the post office).

The LGBTQ movement exploded with the Christopher Street rebellion. It included the later ACT-UP civil disobedience to fight against public inaction on AIDS. The women’s liberation movement developed in the context of these popular struggles and radicalization.

Periods of radicalization have died down. The unions became integrated into the system, heavily reliant on the Democratic Party. Legal segregation was ended—although African-Americans were still on the bottom of U.S. society. The U.S. state withdrew from Vietnam—although imperialism and war continue. The Black movement became co-opted by the Democrats and so were the remnants of the anti-war movement. The Democratic party served as the “graveyard of movements.”

However, the lessons remain, that real victories can be won through popular mass movements and direct action, outside of the electoral trap. The growth of union militancy in recent years and the pro-Palestinian movement on and off university campuses, give hope for the future. One general strike in a big city could change national politics. There is no road to anti-state socialism except through the mass action of the people.

Is It Fascism Yet?

Every election cycle, liberals are prone to shout that “fascism is coming!” unless the Republicans are defeated. Are they right this time? There is widespread fear, spread by liberals, and even not-so-liberal Democrats, that the election of Trump would be the replacement of U.S. democracy by a fascist-like dictatorship. On the other hand, among the far-left, there are those who argue that there really is no significant difference between the two capitalist parties. However there are other alternatives between overt fascism and there being no important differences.

In my opinion, there is little likelihood that a Trump victory would quickly install a regime on the model of classical European fascism. That would require declaring Trump president-for-life, cancelling all further elections, outlawing all other parties including the Democrats, suspending the Constitution, and arming a uniformed vigilante movement similar to Hitler’s Storm Troopers or Mussolini’s Black Shirts.

Business people do not want this; after all they are making a lot of money under the current arrangement. (Most of business—now called “the donor class”—backs the Democrats in recent elections.) There is widespread unrest but not enough to make the bosses feel threatened in their wealth. The rest of the establishment, in and out of government, does not want overt fascism—including the “intelligence community” (national police forces) and the top military brass. It is impossible to make a successful coup without the support of the people with money and the people with guns. And at least half of the population does not want this.

More likely is a creeping authoritarianism, keeping the forms of political democracy while emptying them of content. It will tend toward Victor Orban’s Hungary rather than Hitler’s Third Reich.

“What we are likely to see is a lingering fascism of less murderous intensity, which, when in power, does not necessarily do away with all the forms of bourgeois democracy, does not necessarily physically annihilate the opposition, and may even allow itself to get voted out of power occasionally. [As recently happened in Poland—WP] But since its successor government…will also be incapable of alleviating the crisis, the fascist elements are likely to return to power as well.” (Patnaik & Patnaik 2019; p. 29)

Some say that there is no cause for worry, since the U.S. has gone through periods of right-wing repression and came out okay. For example, in the ‘fifties, after World War II, the U.S. was swept by anti-communist hysteria. This was led by Joe McCarthy, J. Edgar Hoover, the House Un-American Committee, and many more. The Democrats, from President Truman to the liberals, participated in it, instituting loyalty programs and political purges of government employees (including J. Robert Oppenheimer). People lost jobs in the civil service, schools, universities, unions, the entertainment industry, and elsewhere. Meanwhile the Southern states had legal racial segregation, violently enforced by the police and by the Ku Klux Klan. But eventually this repressive politics was cracked by the Civil Rights Movement and the anti-Vietnam War movement.

However, the fifties and sixties were the period of the “post-war boom,” a big upswing of prosperity, at least for many white people in the U.S. The improvement in living standards made it unnecessary for the rulers to give up the advantages of political democracy (advantages for them), despite the upheavals of “the sixties.”

Today the system confronts deeper crises. On a world scale capitalism is brittle and conflicted. There are wars raging in various places. The U.S. economy, while relatively stronger than the rest of the world for the moment, is in decline. Inequality is worse than ever, there is stagnation in large parts of the system, and it maintains profits by pumping out vast amounts of oil and gas—thus dooming industrial society. The unhappiness and discontent of large sections of the lower middle class and white working class has reached dangerous proportions. People are looking for solutions. Without a significant radical movement, these layers of the population look to the far-right. They are open to blaming Latinx and Muslim immigrants for their problems. They become willing to listen to demagogues such as Trump, who promise to lead them to a mythical land of white supremacy, Christian dominance, and patriotic greatness.

How a few radicals, of various persuasions, vote or do not vote in November is not the important issue. The question is whether it is possible to develop an independent movement of movements, of the working class and all those oppressed and threatened by this disastrous system, to oppose the capitalists, their establishment, their state, and all their systems of oppression. It is whether a revolutionary anti-authoritarian wing of these movements can be organized to fight for a free society.

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Résister au génocide

14 Octubre 2023 at 13:28
L’ordre d’évacuation est un signe que les FDI sont sur le point de lancer une invasion terrestre de Gaza qui ne fera aucune distinction entre les civils et les combattants et contre laquelle il n’y aura pas de refuge sûr. Le résultat sera un massacre.

Ce qui se prépare n’a rien à voir avec le fait de traduire le Hamas en justice. Il s’agit de la punition collective d’un peuple entier, dominé par un système d’apartheid, que le gouvernement d’extrême droite en Israël veut voir éradiqué. L’interdiction légale du génocide érigée en 1945 sera vidée de son sens.

Les soldats enrôlés de Tsahal doivent défier leurs ordres. Ils sont envoyés pour tuer des hommes, des femmes et des enfants innocents qui ne demandent qu’à être libres et à vivre. Pour mettre fin à cette atrocité, ils doivent se mutiner. Ils doivent marcher sur Jérusalem et arrêter leur gouvernement criminel.

Les travailleurs d’Israël doivent se mettre en grève, couper les vivres à l’armée et paralyser la guerre de Netanyahou.

Les marins de la marine américaine en Méditerranée orientale doivent également défier leurs ordres. Sinon, ils seront complices de la destruction de maisons et du meurtre de familles. S’ils rentrent au port avec leur navire, ils seront accueillis comme de véritables défenseurs des droits de l’homme et de la justice.

Travailleurs des États-Unis - L’immunité d’Israël face à la justice dépend largement de l’aide et du soutien de votre gouvernement. Descendez dans la rue. Parlez-en à vos collègues et à vos syndicats. Exigez la fin de la complicité américaine dans l’apartheid et le génocide. Des actions de soutien peuvent être entreprises par les travailleurs du monde entier dans le cadre de manifestations de solidarité. Les contestations locales de la complicité de la classe dirigeante et des médias avec les crimes d’Israël peuvent commencer à faire converger la pression internationale.

Partout où un travail est effectué qui contribue à la machine de guerre israélienne, les travailleurs doivent faire grève, interrompre le commerce et mettre fin à toute activité qui aide les FDI dans leur massacre.

Nous reconnaissons qu’il est probablement trop tard pour empêcher le massacre d’Israël à Gaza. S’il est possible de l’empêcher, il faut le faire. Si l’on ne peut pas l’empêcher, il faut y mettre un terme dès que possible. Une fois que les travailleurs du monde entier auront empêché le génocide planifié, nous pourrons aborder la question de la paix et de la justice pour tous.

« PLUS JAMAIS » SIGNIFIE PLUS JAMAIS - POUR PERSONNE

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Taller de Estudios Anarquistas: La experiencia de los paros nacionales en Colombia

12 Septiembre 2023 at 01:38
Por: ViaLibre
Taller de Estudios Anarquistas:
La experiencia de los paros nacionales en Colombia

Del 14 de septiembre al 5 de octubre
Jueves 600 pm
La Redada Miscelánea Cultural (Calle 17 #2-51)
Bogotá

Primera sesión: Introducción y primeras experiencias (1944-1957) 14 de septiembre
Segunda sesión: Auge y crisis (1963-1990) 28 de septiembre
Tercera sesión: Recomposición y estallido (1999-2021) 5 de octubre

Entrada libre
Grupo Libertario Vía Libre

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Soutenir l’exil des anarchistes soudanais·es

22 Agosto 2023 at 20:53
L’exil n’est jamais une décision facile. Ce n’est jamais un choix. Sans ressources, cela peut devenir un vrai calvaire. La solidarité doit prendre le relai pour aider à surmonter ces moments difficiles.

Nous sommes entré·es en contact avec un groupe d'anarchistes soudanais·es en février 2022, au cœur de l’agitation révolutionnaire qui secouait le pays depuis 2018. En dépit des barrières de la langue, nous avons appris à leur côté à mieux comprendre cette révolution et les comités de résistance qui en constituaient le cœur battant. Ce groupe, constitué majoritairement de jeunes étudiant·es, a même fait des émules puisqu’un groupe anarchiste a vu le jour dans le nord du pays.

Comme plusieurs pays lors du « printemps arabe » de 2011, le Soudan a sombré en avril de cette année dans la guerre civile. Le général Hemetti, commandant de la milice des « Forces de Soutien Rapide », est entré en rébellion et s’affronte à l’armée nationale soudanaise. Les forces progressistes et révolutionnaires du pays ont unanimement refusé de soutenir un camp contre l’autre et se trouvent donc prises dans l’étau entre ces deux factions réactionnaires militarisées. Près de 5000 personnes sont mortes dans ce conflit inutile. Deux millions et demi de personnes ont été forcées de quitter leur maison, dont 500 000 ont fui le pays. Les pillages et les viols s’intensifient et font partie de l’arsenal des armes de guerre utilisées contre les civils.

Nos camarades libertaires sont toujours au Soudan et espéraient pouvoir y continuer clandestinement leurs activités d’agitation. Nous avons fourni de l’aide financière avant la guerre et même au début. Mais la situation est devenue intenable et ne permet plus de mener aucune activité sociale ou politique. Certains membres du groupe ont décidé de quitter le pays au plus vite après la mise à sac de leur maison par les FSR. D'autres ont fait le choix de rester pour le moment et nous essayons de les aider également.

En lien avec des camarades implantés dans cette région du monde, nous travaillons à fournir à toutes et tous les meilleures conditions de survie possibles dans ce contexte. Pour celles et ceux qui restent, il faut les aider à subvenir à leurs besoins et mettre de l'argent de côté en cas de besoin pour un départ en urgence. Pour celles et ceux qui partent en exil dès maintenant, il faut les exfiltrer du pays en leur évitant au maximum les dangers que ce type de voyage sans retour comporte et leur permettre de continuer à militer auprès des soudanais·es en exil et des classes exploité·es de leur pays d’accueil. La région est toutefois très instable (guerres civiles, coups d’Etat et autres régimes autoritaires) et il n’est pour l’instant pas possible de sortir du pays.

Pour cela, nous avons besoin d’argent et les seuls fonds de solidarité de nos organisations ne peuvent y suffire. Nous vous présentons ici les dépenses estimées (exprimées en dollars US) :
  • Visas : 400$

  • Voyages : 800$ (chiffrage incertain car frais très instables)

  • Premier loyer dans le pays d’accueil : 200$

  • Nourriture pour un mois dans le pays d’accueil : 300$

  • Frais (hébergement, nourriture, Internet) pour le temps d’attente au Soudan : 1000$

  • Minimum : 2700$

Ce budget prévisionnel reste instable dans un contexte économique et sécurité qui évolue extrêmement vite. Il ne couvre que les dépenses a minima, pour un mois. Mais la situation est telle que nos camarades ne pourront pas subvenir à leurs besoins en un mois seulement. Nous aurons vraisemblablement besoin de beaucoup plus d’argent au final. Toute somme versée, y compris au-delà de cette somme minimale, sera utilisée pour assurer le quotidien des camarades le temps qu’ils puissent subvenir à leurs besoins par leurs propres moyens.

L'argent est collecté par l'association de solidarité internationale de nos camarades en Suisse. L'idéal est d'envoyer l'argent directement dessus (virement SEPA depuis la France, la Suisse ou la Belgique = aucun frais bancaire), en précisant "Solidarité Soudan" dans l'objet de votre opération bancaire. Voilà les coordonnées :

Association pour la Promotion de la Solidarité Internationale (APSI)
Place Chauderon 5
1003 Lausanne
Switzerland

IBAN: CH84 0900 0000 1469 7613 8
SWIFT/BIC: POFICHBEXXX
Name of the Bank: PostFinance SA; Mingerstrasse 20; 3030 Bern; Switzerland

Il est aussi possible de payer via Paypal en cliquant sur ce lien : https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=AEFSQKQKKPQX2

Et avec TWINT(seulement en Suisse):

Signataires :
☆Coordenação Anarquista Brasileira (CAB) – Brésil
☆Organisation Socialiste Libertaire (OSL) – Suisse
☆Federación Anarquista Uruguaya (FAU) – Uruguay
☆Embat, Organització Llibertària de Catalunya – Catalogne
☆Federación Anarquista Santiago (FAS) – Chili
☆Karala – Turquie
☆Black Rose Anarchist Federation / Federación Anarquista Rosa Negra (BRRN) – Etats-Unis
☆Libertäre Aktion (LA) – Suisse
☆Union Communiste Libertaire (UCL) – France
☆Grupo Libertario Vía Libre – Colombie
☆Die Plattform – Allemagne
☆Roja y Negra Organización Politíca Anarquista – Argentine
☆Anarchist Communist Group (ACG) – Grande-Bretagne
☆Tekoşîna Anarşîst (TA) – Rojava / Nord & Est de la Syrie
☆Anarchist Yondae – Corée du Sud
☆Alternativa Libertaria (AL/FdCA) – Italie
☆Aotearoa Workers Solidarity Movement (AWSM) – Aotearoa / Nouvelle-Zélande


Appel anarchiste de solidarité internationale avec nos camarades soudanais en exil

Tensiones y desafíos actuales en torno a las construcciones populares autónomas

21 Julio 2023 at 01:45
Tensiones y desafíos actuales en torno a las construcciones populares autónomas

Diego Naim Saiegh
Instituto de Teoría e Historia Anarquista - ITHA

Introducción

En el siguiente trabajo nos adentraremos a indagar sobre ciertas implicancias que hoy por hoy se exhiben a la hora de llevar adelante procesos de construcción popular autónomos – haciendo hincapié en aquellos que por sus perspectivas políticas y metodológicas, pueden inscribirse dentro de una matriz libertaria- en un contexto histórico atravesado por las marcas de la desocupación estructural, el crecimiento de la pobreza y en términos generales, por la precarización de la vida como forma social. Trataremos de plantear, a través de nuestro recorrido, ciertos hilos de análisis sobre algunos problemas a enfrentar de acuerdo al mencionado contexto, particularmente en el marco de nuestras sociedades periféricas latinoamericanas y algunas hipótesis sobre los desafíos a encarar de cara a su superación en clave emancipatoria.

Ahora bien, antes de avanzar en las cuestiones esgrimidas, nos parece importante, aunque más no sea a modo de trazo grueso, dejar señaladas un par de ideas generales sobre el vínculo existente entre anarquismo y procesos de organización popular, así como algunas líneas sobre a qué nos referirnos con respecto a construcción de matriz libertaria.
Una perspectiva político-metodológica de construcción popular

Si el anarquismo como corriente de praxis revolucionaria ha tenido a lo largo de su historia – amén de sus distintas tendencias - una “razón de ser”, ésta estuvo dada de manera prevaleciente, por el hecho de dotar de base material al entramado de sus postulados políticos, enraizando, su perspectiva emancipatoria de desenlace popular, con la necesaria organización y lucha para tal fin de aquellos que se encuentran sometidos a las injusticias del sistema de dominación estatal-capitalista. Mijail Bakunin decía al respecto:

Es cierto que hay [en el pueblo] una gran fuerza elemental, una fuerza sin lugar a dudas superior a la del gobierno y al de las clases dirigentes tomadas en su conjunto, pero sin organización, la fuerza elemental, no es fuerza real. Es esta innegable ventaja de la fuerza organizada respecto de la fuerza elemental del pueblo, en la que se basa el poder del Estado. Por lo tanto, el problema no estriba en saber si [el pueblo] puede sublevarse, sino si es capaz de construir una organización que le proporcione los medios de llegar a un fin victorioso. No a una victoria fortuita, sino a un triunfo prolongado, definitivo [1].

En la misma sintonía, el italiano Errico Malatesta, planteaba que las clases oprimidas y explotadas:

no podrán emanciparse nunca mientras no encuentren en la unión la fuerza moral, la fuerza económica y la fuerza física que es necesaria para derrotar a la fuerza organizada de los opresores [2].

Desde estas consideraciones entonces, se traduce la importancia estratégica que tiene para un proceso de transformación social, el desarrollo y el fomento de organizaciones populares que puedan motorizar y sustentar dicho proceso, constituyendo así, una fuerza social articulada capaz de enfrentar y eventualmente trascender el poder organizado de las clases dominantes. Ahora, ese impulso hacia el protagonismo de la organización del abajo social, tiene que contar, desde una lógica libertaria, con ciertos criterios y lineamientos que son distintivos de otras lógicas y que dan lugar a una impronta propia.

Por lo pronto, se parte de la concepción de que los agrupamientos de las clases populares deben tener como primer cometido de acción, la lucha por la conquista de aquellos intereses materiales que aglutinen a la clase en el marco de sus necesidades más inmediatas. Para esto, el arco de confluencia debe ser el más amplio posible; es decir, no debe estar atravesado a priori por limitantes del tipo político-ideológico, religioso o de otra índole [3]. Pero este cometido de acción primario no debe ser estanco, sino dinámico. Debe combinarse de manera dialéctica con un cometido de lucha emancipatoria que pretenda superar a las estructuras del sistema dominante, procurando en ese camino, construir “embriones” de prácticas sociales y organismos que prefiguren la sociedad libre de explotación y opresión. La organización de la clase se plantea, entonces, desde esta mirada, como una herramienta de acción y lucha reivindicativa, pero también como una escuela de participación democrática y como un bastión de construcción de la capacidad de autodeterminación popular, constituyéndose a su vez, en un baluarte en el desarrollo de un poder autogestivo desde abajo, desde el propio pueblo organizado. Este cometido complementario ensancha el campo de lo meramente social-reivindicativo y le imprime una clara orientación política. Política en términos de política autónoma de clase y por lo tanto de reapropiación, asimismo, del ámbito de lo político como espacio de autoactividad, autogestión y autoinstitución social.

En estos términos, esta perspectiva si bien no depara una inmediata vinculación orgánica con un planteo ideológico cerrado – habida cuenta de cómo se decía más arriba, la necesaria amplitud de confluencia a los fines de llevar adelante el cometido primario de lucha reivindicativa - sí plantea, una matriz, que sustentada sobre ciertas prerrogativas y líneas político-metodológicas de construcción, podemos identificar como libertaria o “libertirizante”. Parámetros como la lucha y la acción directa sin intermediarios, la democracia de base, la organización federativa, la independencia de clase, la práctica prefigurativa, el antiparlamentarismo, entre otros, nos marcan claramente un perfil de construcción en el seno del pueblo que el anarquismo como corriente, ha llevado adelante históricamente al momento de involucrarse en la lucha de clases, tanto sea desde los orígenes del movimiento obrero organizado como en el marco de las luchas que los movimientos sociales contemporáneos desarrollan desde hace varias décadas hasta nuestros días y que ha influenciado – e inclusive sigue influenciando- a distintas organizaciones populares que no necesariamente surgen dinamizados por militantes de dicha corriente. Desde esta óptica de organización y construcción popular que genéricamente denominamos autónoma, es que procuraremos a continuación, analizar el panorama actual sobre el que estas formaciones deben desarrollar sus luchas, así como qué problemáticas y desafíos se les presentan a la hora de confrontar con el mismo.

Un panorama actual

A esta altura, entrados a la tercera década del siglo XXI, pareciera no ser una novedad de que nos encontramos inmersos en una profunda crisis que desde distintas voces se plantea como civilizatoria y con múltiples dimensiones. Crisis que se establece como sistémica, multifocal y global, en tanto características propias del capitalismo, amén de ciertas manifestaciones propias a nivel países o regiones. Un primer punto para abordar su alcance, seguramente pase por visualizar que, desde hace algunas décadas y de manera cada vez más acentuada, el proceso de expansionismo sin límite del capitalismo necesariamente está erosionando sus propias condiciones previas de existencia.
En tanto la sustancia del capital es, la generación y regeneración de valor a través del trabajo abstracto -vivo pero alienado- acumulado en el ámbito de la producción junto con sus condiciones de posibilidad en el ámbito reproductivo y el medio natural; su impulso para conseguir constantes incrementos en la productividad – de la mano de la competitividad - lo lleva a conceder a la ciencia y a la tecnología una importancia creciente en la producción. Esto tiene como correlato y tendencia en aumento, convertir ese mismo proceso, basado en el trabajo -único generador de valor- en constantemente anacrónico. Con esto el capitalismo serrucha la rama sobre la cual se posa: la valorización del valor a través del trabajo vivo y el entorno que lo posibilita.

Si bien - y aunque parezca contradictorio con lo anterior- en los últimos años han proliferado un abanico de “nuevos trabajos”, éstos, por sus características – informales, precarizados, tercerizados, “uberizados”, sin derechos - no solamente no repercuten en la tendencial desvalorización y disminución estructural del trabajo formal todavía existente, sino que además no dejan de ser una “huida hacia adelante” que, junto con otros dispositivos, el capitalismo global desarrolla para sortear sus propias limitaciones intrínsecas, pero que aun siendo efectivas para reactivar las ganancias de algún sector en el corto plazo, no van a generar, ni por lejos, un nuevo ciclo de prosperidad, porque las tecnologías – que no producen valor - y que reemplazan el trabajo humano, no pueden ser eliminadas de la producción, es decir “no vuelven para atrás”. Por ende, no se trata de un clásico “vaivén cíclico” de los que pudo haber en otra etapa, sino de una tendencia que ya se configura como una crisis sin retorno. Asimismo:

En este contexto, las grandes empresas están tratando de impulsar un nuevo ciclo expansivo para blindar sus beneficios a corto plazo. Para ello, como sucedió en crisis anteriores, han renovado su apuesta por la ampliación de la frontera mercantil a través de las dinámicas de acumulación por desposesión. Igualmente, en el marco de la financiarización global, están favoreciendo la creación de nuevas burbujas especulativas para recuperar, al menos en el futuro más inmediato, unos altos niveles de rentabilidad [4].

Esto, insistimos, “patea hacia adelante” pero deja sin resolver el problema de fondo, esto es, de que si bien, aunque la cantidad de bienes y servicios pueda llegar a crecer, en conjunto y en el mediano plazo representan una cantidad cada vez menor de valor; asimismo el dinero - producto de la especulación financiera - que circula en el mundo es “ficticio” ya que no representa en realidad trabajo invertido de una manera “productiva” [5]. El capitalismo se pone cada vez más de frente a sus barreras económicas interiores como a sus limitaciones externas naturales –ecológicas-, que si bien, presentan un horizonte temporal diverso -y en esto las luchas sociales juegan un rol- no pueden ser detenidos, al menos en los marcos de su propia lógica. En síntesis:

El capitalismo global ha ido desplazando sus contradicciones hacia adelante, en el tiempo y en el espacio, pero cada vez se aproxima más a sus propios límites. La inestabilidad permanente de los mercados como consecuencia del aumento de la financiarización, la extensión de la explotación laboral y las desigualdades sociales que excluyen de la sociedad de consumo a amplias capas de la población, el cuestionamiento de la división sexual del trabajo y la necesidad de un replanteamiento del reparto de tareas productivas y reproductivas, el agotamiento de las fuentes de energía y los recursos materiales que requiere el metabolismo agroindustrial-urbano-financiero, los impactos del modelo económico en los ecosistemas y el desorden climático, son todos ellos, síntomas de que el funcionamiento del capitalismo se encuentra aquejado de graves problemas de fondo […] Estancamiento, deuda y desigualdad se superponen así al telón de fondo que hace materialmente imposible prolongar de manera indefinida la lógica de crecimiento y acumulación [6].

Este panorama va redondeando una serie de definiciones a tener en cuenta. Por un lado, y por todo lo antedicho, no es posible el retorno a un modelo de acumulación basado en el empleo masivo - propio de la era fordista ya superada -, por ende, no es posible el retorno al “pleno empleo” ni a la formalidad masiva y en su defecto, tampoco a las recetas keynesianas ni al rol central del Estado. El Estado, en tanto connivente de las lógicas del capital, en “el mejor de los casos” en esta etapa sólo puede disponer de ciertas políticas focalizadas, que además de constituirse en dispositivos de disciplinamiento social, redundan en sostener y aumentar modalidades de precarización [7].

Pero la cosa no se queda sólo aquí. Si se supone que la economía tiene como finalidad el bienestar de los sujetos, teniendo como medio el trabajo y la producción de bienes y servicios para la satisfacción de las necesidades vitales; en la lógica del capital, y sobre todo con mayor énfasis en los últimos tiempos, estos términos se pervierten y el fin de una vida sustentable se transforma en un medio para un fin distinto; la acumulación capitalista. Esto pone sobre la mesa la configuración de una matriz que se demuestra cada vez con mayor visibilidad en el neoliberalismo y que cristaliza a la precariedad ya no sólo referenciada al ámbito laboral, sino como una verdadera forma social de carácter totalizador en continuo aumento. Esto constituye, asimismo un conflicto radical e irresoluble entre la sostenibilidad de la vida humana y ecológica y el capitalismo, que algunos analistas sintetizan como conflicto “capital-vida”:

cuando la vida es un medio para un fin distinto, la vida está siempre en amenaza; la tensión puede suavizarse a veces […] pero antes o después llegará un momento de desencaje cuando la acumulación se produzca no a través de sostener la vida, sino a costa de negarla o destruirla [8].

Todo este proceso general tiene en Latinoamérica, en tanto región periférica, un desarrollo interrelacionado, aunque con elementos particulares. Implicó en principio y desde hace varias décadas, todo un contexto de reconfiguración social que significó la acentuación de las desigualdades preexistentes y la emergencia de nuevas brechas políticas, económicas, sociales y culturales, constituyendo así, un escenario caracterizado por un lado, por la fragmentación y la pérdida de poder de los sectores populares, y por otro lado, por la concentración política y económica en las elites de poder internacionalizado, que lejos estuvo de ser lineal:

Muchos de los cambios en el orden económico arrancaron durante la década de 1970 [en la gran mayoría de los casos, con dictaduras genocidas mediante]; las transformaciones operadas en la estructura social comenzaron a tornarse visibles en los años ochenta, durante la llamada “década perdida”, que culminó con fuertes episodios hiperinflacionarios y abrió la puerta a la implementación de las reformas neoliberales de los años noventa [9].
A su vez:

es necesario tener en cuenta que si el primer momento de la globalización neoliberal, en los años noventa, estuvo marcado por las privatizaciones y el ajuste fiscal, el segundo momento viene de la mano de la generalización de un modelo extractivo-exportador que apunta a consolidar y ampliar aún más las brechas sociales entre los países del norte y del sur, en base al saqueo de los recursos naturales cada vez más escasos, la contaminación irreversible, la extensión del monocultivo y la consiguiente pérdida de la biodiversidad [10].

Dicho todo lo anterior, no podemos dejar de volver a señalar de que las mencionadas, no dejan de ser manifestaciones propias de un sistema global y que tiene, como ya hemos marcado, a la precariedad y a la exclusión como marca estructural, planteando a la región como un espacio concreto en donde cuerpos, vidas y territorios son sacrificables en aras de la reproducción del capital trasnacionalizado en esta etapa, amén incluso, de que tal o cual gobierno se declare “progresista” o “popular”.

Frente a este panorama, desde finales de los años ´80 y fundamentalmente desde la década del ´90 se viene asistiendo a una progresiva confluencia de distintos procesos de lucha que se han venido plasmando a través de distintas vías y que han tenido ciertos hitos que han marcado su desarrollo. Es importante rescatar a su vez, que la caída del muro de Berlín en 1989 y el derrumbe de la URSS en 1991 no solo trajeron consigo el colapso de los regímenes del “socialismo real”, la crisis de los partidos comunistas, de los socialistas, de los sindicatos tradicionales y de los movimientos guerrilleros especialmente en Latinoamérica, sino también la quiebra de todo un paradigma revolucionario que había impregnado a la mayor parte de las izquierdas a lo largo del siglo XX; esto es, que el desarrollo imparable de las fuerzas productivas traería consigo el socialismo y que junto con la dinámica de lucha impulsada particularmente por el proletariado, único sujeto social con capacidad transformadora – fundamentalmente urbano, industrial y destinatario de una “misión histórica que cumplir - se alumbraría la sociedad sin clases. Todo esto ahonda, como dijimos, la desorientación y la crisis de las viejas formas organizativas y metodológicas, pero permite, de manera dialéctica, en consonancia con las renovadas lógicas de dominación capitalista, el paulatino afloramiento de nuevos ejes de confrontación, así como de nuevos discursos críticos, sujetos sociales y de nuevas formas de construcción popular, ya en sintonía con lo que hoy conocemos como movimientos sociales que, conviviendo – y muchas veces coordinando - con las organizaciones tradicionales, han logrado erigirse como protagonistas de las resistencias de este último periodo [11].

En realidad, y para ser correctos, en algunos casos, más que “nuevos”, deberíamos decir “reelaborados” formatos y pautas de disputa antagonista, dado que muchas de estas iniciativas ya habían tenido un incipiente esbozo durante los sucesos que se conocieron como “Mayo francés” de 1968, en donde, entre otras cuestiones, supieron salir a la palestra todo un conjunto de miradas y perspectivas que, con el título abarcativo de “nueva izquierda”, inclusive implicó volver a poner en valor todo un conjunto de prerrogativas –muchas de las cuales desarrollamos en la primera parte de este trabajo- de cuño socialista libertario que durante un corto plazo, habían entrado en un cono de sombras.

Puntualizando, ahora bien, sobre los alcances que en el último tiempo ha tenido en nuestro continente el marco de las luchas desarrolladas por los mencionados movimientos sociales surgidos en los años noventa, es sustancial destacar que han tenido – y continúan teniendo - un cometido mucho más abarcativo que la sola acción de resistencia:

los movimientos sociales han revelado ser algo más que una respuesta meramente defensiva frente a los cambios en la correlación de fuerzas sociales y las fuertes transformaciones de sus condiciones de vida y reproducción. En realidad, con todas sus complejidades y matices nacionales, los movimientos sociales latinoamericanos han desarrollado una dimensión más proactiva, que abre la posibilidad de pensar nuevas alternativas emancipatorias a partir de la defensa y promoción de la vida y la diversidad [12].

Tensiones y desafíos…

Planteado a grandes rasgos el escenario desde el cual hoy por hoy las organizaciones y construcciones populares y sobre todo aquellas que se conciben desde una matriz libertaria o genéricamente autónoma, deben desarrollar sus luchas; se hace necesario ahora establecer algunos desafíos de cara a poder superar algunas problemáticas y tensiones que el mismo escenario presenta, a los fines de poder prescribir algunas claves de orientación emancipatoria para los tiempos que corren.

Decíamos más arriba que frente al proceso de desarrollo crítico del capitalismo en esta etapa, que, entre otras cuestiones, deja cada vez más fuera de su órbita a la formalidad masiva del trabajo, los Estados - y sobre todo en gran parte de Latinoamérica - han salido a “emparchar” esta situación [13] con toda una batería de recursos, programas y políticas focalizadas, intentando con esto, contener, pero también disciplinar, a los sectores populares afectados por estas y otras consecuencias estructurales del actual desenvolvimiento del capital [14].

Con respecto a esta problemática ha habido – sigue habiendo - mucho debate en el campo de las organizaciones populares sobre cómo afrontar esta situación a propósito de si tomar como eje de lucha válido o no la disputa de esos recursos y si eso puede ser coherente con una perspectiva autónoma de construcción dada la inexorable relación que con el Estado esto confiere y la tendencia a la institucionalización que la misma supone para el campo de ejercicio de las organizaciones y sus luchas. Demás está decir que, al respecto, las distintas realidades de cada espacio nacional tienen su asidero, pero, si como venimos argumentando, estas medidas no dejan de formar parte de todo un entramado estructural-global, se hacen pertinentes algunas reflexiones.

Si partimos de la base de que en este contexto la gama de ejes de lucha reivindicativa no se agota en los recursos focalizados estatales, es verdad también que los mismos, por sus características, adquieren una impronta sumamente importante en las actuales condiciones para afrontar la pelea por un mínimo mejoramiento de las condiciones de vida en el marco de un sistema que deja cada vez más sectores de la población por fuera de los circuitos de trabajo formal [15] y por ende, también, por fuera de los circuitos de consumo y de reaseguro de sus condiciones básicas de subsistencia.

Ahora, el nudo problemático con respecto a la tendencial institucionalización - que sería más correcto caracterizar como moldeamiento estatal [16]- que esto implica, si bien efectivamente presenta una amenaza a la autonomía de las construcciones populares regidas por esta lógica, su configuración no necesariamente debe prescribirse como absoluta. Dado el escenario siempre dinámico de las luchas sociales y de las relaciones de fuerza, el a priori dilema condicionante debe visualizarse como parte de un contexto de relación conflictiva y de tensión permanente en donde el desafío se presenta, no sólo en la disputa reivindicativa por la apropiación de manera organizada de los recursos en cuestión, sino, además en la disputa política contra la lógica estatal de moldeamiento y alienación. En este sentido, prácticas como la resignificación, es decir, el darle “otra significación” a aquello que fue concebido como un paliativo disciplinador y “moldeador” hacia dispositivos de construcción contrarios a esas lógicas - tendientes a fortalecer estructura y protagonismo popular desde abajo – sumado a la perspectiva por la ruptura del carácter focalizado de estos programas estatales hacia su universalización como derechos, asumen en esta etapa, un valor enormemente significativo.

Otra cuestión que nos parece importante señalar en este derrotero de tensiones y desafíos, tiene que ver con el orden de lo estratégico. Si como ya dijimos, las organizaciones populares autónomas y dentro de ellas, fundamentalmente las atravesadas por una matriz libertaria, se posicionan a grosso modo con un objetivo político general de cambio social en términos de desenlace popular orientado hacia la autoactividad, la autogestión y la autoinstitución social; para ser coherentes con estos postulados, se hace fundamental como elemento estratégico, no solo el fortalecimiento y consolidación organizativa de estas expresiones de base, sino además, el desarrollo continuo de su propia capacidad de fuerza - material y contrahegemónica - opuesta y en confrontación al poder de las clases dominantes. Dicho de otra manera; se hace vital la construcción de un poder popular - que podría plantearse como autogestivo – que instituya, asimismo, espacios, territorios, mecanismos y relaciones que prefiguren y sustenten el proyecto de una sociedad autogestionaria.

Tomando en cuenta esta premisa estratégica y por todo lo que hemos expuesto en términos del proceso histórico que atravesamos, creemos que la misma a su vez, debe complementarse con una perspectiva más que hoy se presenta como imprescindible: la multisectorialidad. En efecto, si de un tiempo a esta parte, no podemos hablar de una clase homogénea ni de un sector popular en concreto que represente una autosuficiencia ni una centralidad manifiesta en cuanto al antagonismo y superación frente al desarrollo de las condiciones actuales del capitalismo por cuanto las contradicciones son múltiples – económicas, sociales, políticas, culturales, ambientales –, múltiple se presenta entonces el sujeto social de confrontación. Por lo tanto, una estrategia acorde involucraría en este sentido, la posibilidad de articular esas contradicciones y ese sujeto múltiple en una proyección común. Esto claramente implica plantearse un horizonte de lucha que intente ir más allá del marco de reivindicaciones específicas pero fragmentarias de tal o cual sector en particular, perfilando una perspectiva que apueste por la integración de las mismas en espacios de carácter multisectorial.

¿Y sobre qué eje se podría a priori, aglutinar la diversidad de demandas que cruzan al universo de las expresiones de lucha popular? Si como hemos dicho, en este contexto la lógica del capital – en crisis – no sólo pervierte, sino que además amenaza el sostenimiento de la vida – humana y ecológica - configurando una matriz de precariedad social generalizada; ésta última, podría ser un buen punto a considerar como nexo de articulación común dada la transversalidad que la misma supone a los distintos sectores que se encuentran sometidos a esta dinámica expropiatoria y depredadora:

Ante la crisis civilizatoria, la contrapropuesta no puede ser recuperar la “producción” […] sino abrir dos debates: qué es una vida que merezca ser vivida y cómo colectivizar la responsabilidad de garantizar sus condiciones de posibilidad […] [17].

Ahora bien, planteada tal orientación general y partiendo de la congruencia a tener entre la misma y los medios hacia su logro, nos es importante prescribir que estos medios a su vez, en este contexto de crisis sistémica, deben cumplir un rol de tensión dialéctica entre las posibilidades de avance conflictivo hacia un proyecto de ruptura y el bloqueo del continumm autoerosivo del capitalismo en esta etapa. Sería algo así como lo que planteaba Walter Benjamin con respecto a poner el “freno de emergencia” para no precipitarse al vacío, propiciando una serie de contra-movimientos que funcionen como “diques” en contraposición a ciertas perspectivas “aceleracionistas” que reproduzcan y sigan estimulando las lógicas del capital tal y cual se siguen perfilando. Y esto podría llegar a desarrollarse con medidas y planteos reivindicativos que, entre otras cuestiones, busquen detraer recursos de las lógicas del mercado y apuesten por su expansión y universalización, reduzcan la jornada y repartan el trabajo formal todavía existente, socialicen y expongan la producción de riqueza como atributo histórico-social, apuesten a la desfinaciarización de la economía, al resguardo ambiental y al decrecimiento progresivo; en definitiva, que tiendan a priorizar y estimular la sostenibilidad de una vida digna por fuera de los parámetros de la precariedad a la par de que sirvan de marco para la recomposición de fuerzas desde el abajo social, dejen margen para la reconstitución de un imaginario social antagonista y preparen un horizonte de transformación revolucionaria.

Esta serie de medidas, junto con otras posibles, creemos, no anulan la dinámica histórica de la lucha de clases, sino que la amplían y la complejizan en función de los requerimientos del proceso histórico en marcha, y que no por sustanciarse a priori, como dirían algunos, como “meras reformas”, dejan, en conjunto y en base a algunas de sus dimensiones, de plantearse como disruptivas con las lógicas capitalistas contemporáneas. Por esto, ninguna puede tomarse de manera aislada y como un fin en sí mismo, sino como medidas o instrumentos que, interrelacionados, se configuran como objetos de disputa de un proceso dinámico de lucha mayor, tendiente a subvertir el estado de cosas.

Referencias:

[1] BAKUNIN, Mijaíl. La Libertad. Obras escogidas de Bakunin. Buenos Aires: Editorial Agebe, 2005.

[2] VERNON, Richard. Malatesta. Pensamiento y acción revolucionarios. Buenos Aires: Editorial Utopía Libertaria, 2007.

[3] En el marco de esa gran primera experiencia de confluencia obrera como lo fue la Asociación Internacional de Trabajadores, Mijaíl Bakunin, establecía; “La Internacional acepta en su seno, haciendo absoluta abstracción de todas las diferencias de creencias políticas y religiosas, a todos los trabajadores honrados, con la única condición de que acepten en todas sus consecuencias la solidaridad de la lucha de los trabajadores contra el capital burgués, explotador del trabajo…”. En: NETTLAU, Max. The Life of Michael Bakunin. Michael Bakunin, eine Biographie. Londres: Privately Printed, 1896-1900.

[4] RAMIRO, Pedro/GONZÁLEZ, Erika. La insostenible reconstrucción del business as usual: Recuperación vs confrontación. En: Viento Sur Nº176, 6 AGOSTO 2021 https://vientosur.info/la-insostenible-reconstruccion-del-business-as-usual-recuperacion-vs-confrontacion/

[5] JAPPE, Anselm. Hacia una historia de la crítica del valor. Nombres, Revista de Filosofía, 2018. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/NOMBRES/article/view/21237

[6] RAMIRO, Pedro/GONZÁLEZ, Erika. Op Cit.

[7] Tal es así, que por ejemplo en Argentina y a través de un reciente informe, se pudo constatar que en 7 provincias el sector de precarizados e informales supera en número al sector de trabajadores formales privados, y frente a esto, amén del eufemismo que suele ver esto como un “aumento de puestos de trabajo”, la respuesta por parte del Estado, a través de las declaraciones de un funcionario del Ministerio de Desarrollo Social es “por eso es importante formalizar y desarrollar la economía popular”. Lo que demuestra esto en realidad, es que lo que viene creciendo a pasos agigantados es la desocupación y el trabajo informal y precarizado de subsistencia y que el Estado lo único que promueve frente a este panorama (en conjunto con algunas organizaciones afines a esta idea) es sólo la cristalización de esta situación a través de la eventual asignación de recursos (meramente paliativos) para afianzar una modalidad precarizada de “trabajo” bajo la órbita del mismo Estado. En: VALES, Laura. En 7 provincias ya hay más trabajadores de la economía popular que privados. https://www.pagina12.com.ar/365051-en-7-provincias-ya-hay-mas-trabajadores-de-la-economia-popul

[8] PÉREZ OROZCO, Amaia. La sostenibilidad de la vida en el centro… ¿Y eso que significa? En: La ecología del trabajo: el trabajo que sostiene la vida, coord. por Laura Mora Cabello de Alba, Juan Escribano Gutiérrez. España: Bomarzo, 2015.

[9] SVAMPA, Maristella. Cambio de época. Movimientos sociales y poder político -1ª ed. - Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina, 2008.

[10] SVAMPA, Maristella. Op. Cit.

[11] Uno de los rasgos fundamentales de los movimientos sociales que en las últimas décadas se han establecido en función la reconfiguración del escenario de las luchas en nuestra región, se encuentra dado en reformulación del territorio, ya no sólo como mero ámbito de reproducción social, sino como un nuevo escenario de lucha y construcción nutrido de potencia, dinámica y dimensión estratégica.

[12] SVAMPA, Maristella. Op. Cit.

[13] No sin recurrir –antes e inclusive después- a la represión y a la criminalización de aquellas expresiones de protesta frente a las condiciones generadas por las líneas directrices del modelo de acumulación que los mismos Estados sustentaban.

[14] Para decirlo en términos foucaultianos, el Estado neoliberal desarrolla el control biopolítico de la población pobre. Orientado a una estrategia de contención del conflicto social y de la miseria, su objetivo es integrar excluido en tanto excluido. En: SVAMPA, Maristella. Cinco tesis sobre la nueva matriz popular. IIGG, Facultad de ciencias sociales, UBA: nov.2003. Cabe destacar que, si bien los Estados son los mayores propulsores de estas políticas, no son los únicos. ONGs y organismos multilaterales de distinto tipo también desarrollaron y desarrollan este tipo de medidas y muchas veces articulando con las políticas estatales.

[15] Sin perspectiva aparente de que esta situación pueda, dada su característica estructural, ser revertida en algún tiempo considerable más allá de ciertas declamaciones demagógicas de políticos y empresarios de turno.

[16] Entendemos aquí al moldeamiento estatal como una de las formas posible de institucionalización más concretamente asociada al proceso de alienación estatalizante conducente a “moldear” a las construcciones autónomas a imagen y semejanza de la lógica estatal y subordinada a sus propios mecanismos.
[17] PÉREZ OROZCO, Amaia. Crisis multidimensional y sostenibilidad de la vida. Investigaciones feministas, ISSN 2171-6080, Nº. 2, 2011, págs. 29-53. https://doi.org/10.5209/rev_INFE.2011.v2.38603


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