Bolivia atraviesa su segundo mes de protestas lideradas por sectores obreros y campesinos que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, a seis meses de su asunción. La crisis política ha provocado una contracción económica superior a la proyectada inicialmente, según advierten analistas consultados.
Los bloqueos, que comenzaron hace dos meses, han generado pérdidas estimadas en 2.000 millones de dólares (unos 1.840 millones de euros), según fuentes locales. El diálogo entre el Gobierno y los manifestantes se encuentra estancado, mientras la actividad productiva sufre un duro golpe.
Los bloqueos en Bolivia causarían que la contracción económica sea ‘aún mayor a lo proyectado’, señala un experto citado por medios locales.
El presidente Rodrigo Paz, quien asumió el cargo hace seis meses, enfrenta una de las crisis más graves de su mandato. Las protestas, que comenzaron en demanda de mejoras laborales y políticas, han escalado hasta convertirse en un clamor popular por su renuncia. La falta de acuerdo entre las partes amenaza con prolongar la inestabilidad.
El impacto económico se profundiza
La contracción económica, que inicialmente se estimaba moderada, se ha agravado por los cortes de rutas y la paralización de sectores clave como el comercio y la minería. Las pérdidas acumuladas superan los 2.000 millones de dólares, según cálculos de cámaras empresariales. El Gobierno, por su parte, no ha presentado un plan de contingencia para mitigar los efectos.
La crisis boliviana se suma a un panorama de inestabilidad regional en Iberoamérica, donde varios países enfrentan tensiones sociales y políticas. Analistas advierten que, de no resolverse el conflicto, la recesión podría profundizarse en los próximos meses.