Un comité parlamentario búlgaro ha aprobado la solicitud de Estados Unidos para que sus fuerzas armadas puedan utilizar una base aérea en el país en apoyo a las operaciones militares contra Irán, según ha informado el Parlamento búlgaro este miércoles. La decisión supone un paso significativo en la cooperación con Washington, pese a las advertencias de Teherán sobre posibles represalias contra quienes colaboren en la campaña.
La medida, adoptada por el comité de defensa del Parlamento, autoriza el despliegue de efectivos y material estadounidense en la base aérea de Graf Ignatievo, situada en el centro del país. Aunque aún requiere el visto bueno del pleno de la Cámara, fuentes parlamentarias han indicado que la aprobación final se dará por descontada dada la mayoría gubernamental.
Riesgo de escalada en los Balcanes
La decisión búlgara llega en un contexto de creciente tensión en Oriente Próximo, donde Estados Unidos mantiene una ofensiva aérea y naval contra instalaciones militares iraníes. Irán ha amenazado repetidamente con atacar bases o países que presten apoyo logístico a las fuerzas estadounidenses, lo que sitúa a Bulgaria en una posición vulnerable dentro del flanco oriental de la OTAN.
El Gobierno de Sofía ha justificado la medida en el marco de sus obligaciones como aliado de la Alianza Atlántica. Bulgaria, que ingresó en la OTAN en 2004, ya ha albergado anteriormente rotaciones de tropas y ejercicios conjuntos con Washington. Sin embargo, la autorización para operaciones activas de combate desde su territorio supone un salto cualitativo sin precedentes desde la guerra de Irak en 2003.
Un comité parlamentario búlgaro ha aprobado la solicitud de EE.UU. para que las fuerzas estadounidenses utilicen una base aérea local en apoyo de la guerra contra Irán.
La base de Graf Ignatievo alberga cazas MiG-29 y Su-25 de la Fuerza Aérea búlgara, y cuenta con pistas e infraestructura suficientes para acoger aviones de combate estadounidenses, así como aeronaves de reabastecimiento y vigilancia. Aunque no se han detallado los efectivos concretos que podrían desplegarse, fuentes militares apuntan a que podrían incluir cazas F-16 y F-35.
La decisión ha provocado reacciones divididas en la sociedad búlgara. Mientras el Gobierno y la mayoría parlamentaria defienden la lealtad aliada y la necesidad de disuadir a Irán, sectores de la oposición y organizaciones pacifistas han advertido del riesgo de convertir al país en un objetivo militar legítimo. Teherán ha calificado la medida de «provocación hostil» y ha prometido una respuesta proporcionada, según informaron medios estatales iraníes.
Para Estados Unidos, el acceso a bases en los Balcanes resulta estratégico ante la saturación de las instalaciones en Oriente Próximo y la necesidad de mantener rutas de suministro y escalas logísticas alejadas del alcance de los misiles iraníes. Bulgaria se suma así a otros países de la región como Grecia o Rumanía que ya han facilitado sus bases para la operación.
La ampliación del conflicto a Europa del sur introduce un factor de riesgo adicional para la seguridad mediterránea, que afecta también a los intereses estratégicos de España, en particular en lo relativo a la protección de las rutas marítimas y la estabilidad en el flanco sur de la OTAN.