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- Doñana, Mar Menor, Tablas de Daimiel, La Janda, Las Albuferas de Adra: el deterioro avanza en los humedales más emblemáticos.
- Abordar las causas de degradación de los humedales es clave para Restaurar y recuperar biodiversidad y futuro.
Un nuevo Día Mundial de los Humedales y la sensación vuelve a ser la del Día de la Marmota. La labor de divulgación y concienciación social sobre los beneficios ecosistémicos avanza, pero las administraciones siguen sin asumir su responsabilidad para garantizar una protección efectiva y abordar su restauración. Año tras año se repiten las alertas, respaldadas por informes de alto rigor científico, mientras la respuesta institucional continúa siendo insuficiente y el deterioro se agrava.
En Almería, el deterioro de los humedales adopta múltiples formas: ramblas urbanas hormigonadas que pierden biodiversidad y servicios ecosistémicos por la desconexión con los humedales y el litoral; espacios como el Salar de los Canos o la Ribera de la Algaida, amenazados por el urbanismo litoral; la asfixia por montañas de residuos en las Albuferas de Adra, Punta Entinas-Sabinar, Charcones y lagunas menores del Poniente; y la desecación y contaminación derivadas de una gestión deficiente en enclaves históricos como las salinas de Cabo de Gata y la Rambla Morales.
Según el informe “Situación de los humedales en Almería”del Grupo Ecologista Mediterráneo (GEM), respaldado por científicos universitarios, las Albuferas de Adra sufren un grave deterioro por la reducción de aportes de agua dulce, la salinización y la contaminación agrícola, hasta el punto de estar “heridas de muerte”. Esta diagnosis se ve reforzada por el estudio de Pesticide Action Network Europe (2023) que detectó en el humedal de Sotomontes hasta 23 sustancias activas diferentes, procedentes de fitosanitarios prohibidos, como el Isopyrazam, y en la Albufera de Adra, ocho sustancias diferentes, entre las que destaca el fungicida Fluopyram, con concentraciones de pesticidas hasta tres veces superiores a los recomendados. Estos impactos, ligados al modelo agroindustrial intensivo, están provocando la regresión de los humedales, la pérdida de biodiversidad y el deterioro de hábitats protegidos, tal y como refleja el mapa de conflictos por el agua.
Añadir que, desde que en 2022 Ecologistas en Acción iniciara su campaña #StopVertidosIlegales, se han identificado alrededor de 400 vertederos ilegales en la provincia de Almería, muchos de ellos localizados en ramblas y humedales. Plásticos agrícolas, envases de abonos y fitosanitarios, restos de cosecha y otros residuos generan lixiviados y microplásticos que contaminan suelos, aguas y acuíferos, agravando el deterioro de estos ecosistemas.
Esta situación no es exclusiva de Almería. A nivel estatal, Ecologistas en Acción ha alertado reiteradamente de la situación crítica de humedales emblemáticos como Doñana, las Tablas de Daimiel o el Mar Menor, cuya inclusión en la lista internacional Ramsar no ha sido suficiente para frenar su deterioro por falta de agua, contaminación y sobreexplotación de acuíferos. El informe de WWF publicado en 2021 desveló extracciones ilegales de agua en estos espacios que afectarían a unas 88.645 hectáreas, equivalentes a unos 124.000 campos de fútbol, evidenciando la inacción de las administraciones y el agotamiento progresivo de los acuíferos que los sustentan.
Aunque el Plan Estratégico de Humedales a 2030 aprobado en 2023, vinculado a los compromisos del Convenio de Ramsar y a la Estrategia de Biodiversidad de la UE, supuso un avance formal, su desarrollo ha sido claramente insuficiente y no ha abordado las causas estructurales de la degradación: el expolio del agua, la agroindustria intensiva y la contaminación difusa. Por ello, Ecologistas en Acción reclama que el Plan Nacional de Restauración sea una oportunidad real para priorizar la recuperación de los humedales.
La experiencia demuestra que, cuando se eliminan las presiones, se devuelve el agua a los ecosistemas y se antepone el interés general al beneficio de unos pocos, los humedales responden y la vida vuelve, como muestran los casos de La Pletera (Girona) y Campo de Lamas (Galiza). Restaurar los humedales es una cuestión de justicia ambiental y voluntad política. No puede seguir esperando.
Frente a la inacción de las administraciones, Ecologistas en Acción y otros colectivos sociales, científicos y conservacionistas de la provincia, se han movilizado.
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