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La ECOWAS respalda el Atlantic African Pipeline, un gasoducto de 30 Bcm hacia Europa

22 Julio 2026 at 17:06

La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS) ha dado su respaldo oficial al proyecto del gasoducto Atlantic African Pipeline, una infraestructura de 30.000 millones de metros cúbicos anuales (30 Bcm) que aspira a conectar las reservas de gas de la región con el mercado europeo. El proyecto, que implica a 13 naciones, busca diversificar las rutas de suministro energético hacia Europa y reducir la dependencia de Rusia y Argelia, al tiempo que permite a los países africanos monetizar sus recursos gasísticos.

Un corredor energético de 13 países

El gasoducto, también conocido como Corredor Atlántico Africano, partiría de Nigeria y atravesaría varios países de la costa occidental africana, como Ghana, Costa de Marfil y Senegal, hasta alcanzar Marruecos. Desde allí, podría conectarse con la red europea, probablemente a través de un enlace submarino con España. La iniciativa, que se encuentra en fase de promoción, cuenta con el respaldo político de la ECOWAS tras su anuncio en julio de 2026.

La capacidad proyectada de 30 Bcm anuales situaría al Atlantic African Pipeline como uno de los mayores gasoductos del continente, comparable al gasoducto transmediterráneo que une Argelia con Italia. Su desarrollo permitiría a los países de África Occidental exportar gas natural licuado y gasoducto, diversificando sus mercados más allá de Asia y el Atlántico.

Implicaciones para el equilibrio energético

El respaldo de la ECOWAS supone un impulso significativo para un proyecto que lleva años en el tablero de la geopolítica energética. La región de África Occidental alberga importantes reservas de gas, especialmente en Nigeria y Ghana, que hasta ahora han tenido un acceso limitado a los mercados internacionales por falta de infraestructuras.

Para Europa, y en particular para España como hub gasista del sur, la nueva ruta ofrecería una fuente de suministro alternativa al gas argelino, del que España depende en buena medida. El Atlantic African Pipeline podría convertirse en una pieza clave en la estrategia de la Unión Europea para reducir su dependencia energética de Rusia, acelerada tras la invasión de Ucrania.

No obstante, el proyecto deberá superar importantes desafíos, como la financiación de una infraestructura de miles de kilómetros, la seguridad en países con inestabilidad política y la competencia con otros gasoductos y plantas de licuefacción en la región. Por ahora, la ECOWAS ha dado un primer paso político que, de materializarse, reconfiguraría el mapa energético del Atlántico.

La CEDEAO aprueba el gasoducto Nigeria-Marruecos, un desafío directo al dominio argelino del gas

20 Julio 2026 at 11:32

La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) ha aprobado la construcción del gasoducto Nigeria-Marruecos, un megaproyecto que, con una inversión estimada de 23.000 millones de euros, aspira a transformar el mapa energético de la región y consolidar a Marruecos como un hub gasístico hacia Europa. El anuncio se produjo este 20 de julio de 2026, aunque la iniciativa fue lanzada en 2016 por el rey Mohammed VI durante una visita a Nigeria.

El gasoducto, de unos 7.000 kilómetros de longitud, atravesará 13 países desde Nigeria hasta Marruecos: Benín, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona, Guinea, Guinea-Bisáu, Gambia, Senegal y Mauritania, antes de conectarse al gasoducto Magreb-Europa, que enlaza con la red de gasoductos marroquíes hacia la península ibérica.

Un competidor directo para Argelia

Marruecos busca consolidarse como hub energético regional y desplazar a Argelia en el suministro a Europa, según las fuentes del proyecto. La obra debilita la posición de Argelia como proveedor tradicional de gas argelino a través del Medgaz, que conecta directamente con España, y supone un desafío estratégico para los intereses energéticos españoles en el Magreb.

La CEDEAO, que agrupa a 15 países de África Occidental, ha dado su respaldo formal al trazado, que discurrirá mayoritariamente por tierra y en algunos tramos por aguas profundas atlánticas. El proyecto, según fuentes oficiales marroquíes, podría estar operativo en 2031, aunque plazos tan ambiciosos suelen dilatarse en megaproyectos de esta envergadura.

El gasoducto se suma a la creciente competencia geopolítica entre Marruecos y Argelia, ambos con ambiciones de ser la puerta de entrada del gas africano a Europa. Mientras Argelia defiende el Medgaz y el Trans-Saharan Gas Pipeline con Nigeria, Marruecos apuesta por la ruta atlántica como alternativa para sortear la dependencia de su vecino.

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