Estados Unidos ha lanzado bombardeos nocturnos contra territorio iraní después de que dos soldados estadounidenses murieran por fuego iraní. La represalia, calificada por el Pentágono como una operación de castigo, amenaza con desencadenar una espiral de escalada en Oriente Próximo, en un contexto en el que ambas partes han declarado que ya no se sienten vinculadas por el acuerdo marco bilateral.
Los hechos se produjeron el 19 de julio de 2026, después de que dos militares estadounidenses perdieran la vida en un ataque atribuido a fuerzas iraníes. Según fuentes del Departamento de Defensa, la respuesta militar se ejecutó durante la madrugada, aunque no se han especificado los objetivos exactos ni el alcance de los bombardeos. El Ministerio de Defensa iraní aún no ha emitido un balance oficial de víctimas o daños materiales, pero medios estatales han condenado la agresión y prometido represalias.
La crisis actual marca un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, que ya venían deteriorándose desde la retirada estadounidense del acuerdo nuclear de 2015. El portavoz de la Casa Blanca confirmó que la operación fue aprobada por el presidente tras valorar el ataque del lunes como una violación directa de los límites establecidos por Washington. Analistas consultados indican que la escalada puede afectar a la estabilidad del golfo Pérsico, clave para el tránsito energético mundial, y que España, como socio de la OTAN y país con intereses en la región, sigue con preocupación los acontecimientos.
En paralelo, Teherán ha elevado el tono diplomático. El ministro de Asuntos Exteriores iraní declaró esta mañana que su país responderá «con toda su fuerza» a lo que considera una agresión injustificada, y advirtió que las rutas de navegación del estrecho de Ormuz podrían verse afectadas si continúan las hostilidades. La comunidad internacional, encabezada por la ONU, ha hecho un llamamiento a la moderación, mientras que el Consejo de Seguridad podría reunirse de urgencia en las próximas horas.