Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han bombardeado este domingo los suburbios del sur de Beirut, en el Líbano, en ataques aéreos dirigidos contra objetivos del grupo chií Hezbolá, según ha confirmado el Ejército israelí. Los bombardeos se producen a pesar del alto el fuego vigente, que fue acordado en noviembre de 2024 tras dos meses de guerra abierta entre ambas partes.
La acción israelí responde al lanzamiento de cohetes desde territorio libanés hacia el norte de Israel en las últimas horas. Las FDI afirmaron que los ataques contra Hezbolá son necesarios para proteger a la población civil y que se centraron en infraestructura militar del grupo armado. Hasta el momento no se han reportado víctimas mortales en los bombardeos, aunque fuentes locales libanesas indican que varias viviendas han resultado dañadas.
Escalada pese a la tregua
El alto el fuego, mediado por Estados Unidos y Francia, establecía el fin de las hostilidades y la retirada de las fuerzas israelíes del sur del Líbano, mientras que exigía a Hezbolá que se replegara al norte del río Litani. Sin embargo, el acuerdo ha mostrado signos de fragilidad en los últimos meses. Según la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL), ambas partes han violado en repetidas ocasiones los términos del cese de hostilidades.
Israel bombardea Vororte von Beirut (suburbios de Beirut) pese a la tregua, en respuesta a cohetes lanzados desde el Líbano sobre el norte de Israel. La situación de seguridad en la frontera se deteriora rápidamente.
El primer ministro libanés, Najib Mikati, ha condenado los ataques israelíes y ha solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Por su parte, el Gobierno israelí ha advertido de que responderá con contundencia a cualquier agresión desde el Líbano, lo que eleva el riesgo de una escalada regional más amplia.
Implicaciones para la región
La reanudación de los bombardeos en Beirut, aunque limitados a los suburbios del sur donde Hezbolá tiene presencia, marca la primera acción israelí de envergadura en la capital libanesa desde el alto el fuego. El Ejército libanés, que teóricamente debe ser el garante de la seguridad en la zona, ha desplegado refuerzos en los barrios afectados para evitar una conflagración mayor. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, ha instado a ambas partes a la moderación, temiendo que el conflicto se extienda a Siria o al resto de Oriente Próximo.
El secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, no se ha pronunciado aún sobre los bombardeos, pero fuentes cercanas al grupo aseguran que la organización está evaluando su respuesta. La última escalada entre Israel y Hezbolá, en el otoño de 2024, causó más de 3.000 muertos en el Líbano y obligó al desplazamiento de cientos de miles de personas en ambos lados de la frontera.