La capital ucraniana amaneció el 3 de junio de 2026 bajo una oleada de ataques con drones y misiles rusos que han causado varias víctimas mortales y decenas de heridos, según fuentes oficiales ucranianas. Los bombardeos se concentraron en Kiev y otras ciudades del centro y este del país, en la que supone una escalada significativa de la ofensiva rusa sobre territorio ucraniano.
Evacuaciones y defensa antiaérea
El Gobierno ucraniano ha ordenado evacuaciones en las zonas residenciales más afectadas, mientras las fuerzas de defensa aérea intentaban interceptar los proyectiles entrantes. Los servicios de emergencia trabajan en la retirada de escombros y la asistencia a los heridos, en medio de una situación que eleva la presión sobre las autoridades de Kiev.
La comunidad internacional ha condenado los ataques, que coinciden con un aumento de la tensión en el frente de batalla. Ucrania ha renovado su solicitud de más sistemas de defensa aérea a sus aliados occidentales, entre ellos Estados miembros de la OTAN como España, en un contexto crítico para la seguridad del flanco oriental de la Alianza.
Respuesta occidental y consecuencias
Fuentes del Ministerio de Defensa ucraniano señalaron que los ataques rusos emplearon una combinación de drones de fabricación iraní y misiles de crucero, superando parcialmente las defensas antiaéreas. Este nuevo bombardeo masivo subraya la necesidad urgente de que los aliados occidentales aceleren el suministro de equipos de defensa aérea, un punto que será clave en las próximas reuniones del formato Ramstein. La escalada del 3 de junio deja un balance provisional de al menos seis fallecidos y más de treinta heridos, según el balance ofrecido por el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.