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Hoy — 6 Junio 2026Noticias

Fuga de aire en módulo ruso Zvezda obliga a activar alerta de evacuación en la ISS

6 Junio 2026 at 04:59

La NASA ha levantado la alerta de evacuación en la Estación Espacial Internacional (ISS) después de que los equipos de control lograran contener una fuga de aire detectada en el módulo ruso Zvezda. El incidente, ocurrido el 6 de junio de 2026, provocó una evaluación de seguridad que llevó a emitir una alerta parcial para la tripulación, aunque finalmente no fue necesario evacuar a los astronautas.

Según informaron tanto la agencia espacial estadounidense como la rusa, la fuga se localizó en el módulo Zvezda, uno de los componentes clave de la estación que alberga sistemas de soporte vital y alojamiento para la tripulación. Las autoridades elevaron temporalmente el nivel de emergencia para parte de la tripulación, pero tras una revisión detallada, la situación quedó bajo control sin necesidad de activar los protocolos de evacuación completa.

Este tipo de incidentes no es inédito en la ISS. En los últimos años, se han registrado pequeñas fugas de aire en módulos rusos, como la detectada en 2020 también en Zvezda, que fue reparada con parches y selladores. La cooperación entre las agencias espaciales de Estados Unidos y Rusia sigue siendo un pilar fundamental para el mantenimiento de la estación, a pesar de las tensiones geopolíticas en la Tierra.

La NASA no ha proporcionado detalles sobre el caudal de la fuga ni sobre las posibles causas, aunque fuentes de la agencia rusa señalaron que el sistema de control de presión ha estabilizado los niveles. La tripulación, compuesta por astronautas de ambas nacionalidades, continúa con sus operaciones habituales tras la normalización de la alerta.

AnteayerNoticias

España ensambla el primer Eurofighter de nueva generación que garantiza 2.000 empleos directos

2 Junio 2026 at 07:50
Por: A. Pereda

El primer Eurofighter fabricado en España del nuevo estándar Tranche 4 ha salido de la planta de Airbus Defence and Space en Getafe (Madrid) y está listo para su vuelo inicial, según ha informado el Ejército del Aire y del Espacio. La aeronave pertenece al programa Halón I, un contrato firmado en 2022 por el que el Gobierno español encargó veinte cazas de última generación para renovar la flota.

Un salto tecnológico para la defensa aérea

El Tranche 4 es la variante más avanzada del Eurofighter, equipada con el radar Captor-E de barrido electrónico activo (AESA), nuevos sistemas de guerra electrónica y capacidad mejorada para integrar armamento inteligente. Según fuentes del Ministerio de Defensa, este modelo permitirá al Ejército del Aire y del Espacio afrontar con garantías los escenarios de combate del siglo XXI.

La fabricación de los aparatos del Halcón I se realiza en la línea de montaje final de Getafe, una de las tres cadenas del consorcio Eurofighter en Europa. El programa genera más de 2.000 puestos de trabajo directos en la industria aeronáutica española y moviliza a decenas de empresas auxiliares.

Relevancia estratégica

La puesta a punto del primer Tranche 4 español supone un hito en el plan de modernización de la flota de cazas, que también incluye la futura incorporación de los 25 aviones del programa Halcón II, anunciados en 2023. Con estos pedidos, España se consolida como uno de los socios industriales clave del consorcio Eurofighter.

El vuelo inicial está previsto para las próximas semanas, según indicaron fuentes de Airbus, y se realizará desde la base aérea de Torrejón de Ardoz. Tras una campaña de pruebas, el caza será entregado al Ejército del Aire a lo largo de 2027.

España estudia montar radares de última generación en sus cazas F-18 de los 80 para no quedarse sin defensa aérea

30 Mayo 2026 at 05:49
Por: A. Pita

El Ejército del Aire y del Espacio español evalúa la posible integración del radar activo de barrido electrónico AN/APG-79 en los cazabombarderos EF-18M, dentro de un programa para extender su operatividad hasta la entrada en servicio del futuro caza FCAS. La medida afectaría a los monoplaza modernizados en la primera década de este siglo, asignados a las Alas 12, 15 y 46, cuando acaban de cumplir cuatro décadas desde su llegada a España.

Una flota veterana sin sustituto inminente

Los EF-18M, una versión modernizada del F/A-18 Hornet, llevan en servicio desde mediados de los años ochenta. El plan de extensión de vida útil busca mantener la capacidad de combate hasta que el programa FCAS (Future Combat Air System) materialice su primer prototipo, previsto para la próxima década. La falta de un contrato para reemplazar toda la flota ha llevado al Ejército del Aire a considerar mejoras selectivas.

El radar AN/APG-79, una mejora significativa

El AN/APG-79 es un radar de barrido electrónico activo (AESA) desarrollado por Raytheon, que equipa a los cazas F/A-18E/F Super Hornet y EA-18G Growler de la Marina de Estados Unidos. Su integración en los EF-18M supondría un salto cualitativo en capacidad de detección, seguimiento simultáneo de múltiples blancos y resistencia a contramedidas electrónicas, frente al radar mecánico original. La industria nacional de defensa podría participar en la integración y el mantenimiento del sistema.

El plan aún se encuentra en fase de evaluación, sin plazos ni presupuesto definidos. Fuentes del Ejército del Aire consultadas por Defensa.com han confirmado que se están analizando las viabilidades técnica y económica de la propuesta. La decisión final dependerá de las prioridades presupuestarias del Ministerio de Defensa y de la hoja de ruta del FCAS.

La contaminación del aire agrava las desigualdades sociales en las ciudades

11 Marzo 2026 at 08:00
Por: La Marea

Las personas con menos recursos están más expuestas a los contaminantes, son más vulnerables a sus efectos y sufren peores consecuencias para su salud. Son las conclusiones del informe Ciudades frente al cambio climático. Reducir emisiones para ganar salud, publicado este miércoles por Salud por Derecho.

El documento analiza cómo esta desigualdad ambiental se traduce en lo que denomina una “triple vulnerabilidad”. En muchas ciudades, los barrios con menor renta suelen situarse cerca de grandes vías de tráfico o zonas con mayor carga contaminante. En estos entornos, las concentraciones de contaminantes pueden llegar a ser hasta un tercio más altas.

A esta mayor exposición se suman otros factores sociales que amplifican los riesgos para la salud, según indica el informe: las condiciones de vivienda, el tipo de empleo o el acceso a servicios sanitarios influyen en la capacidad de las personas para protegerse de la contaminación o reducir su exposición.

La contaminación no es solo un problema ambiental, es una cuestión de salud pública y de justicia social”, explica Adrián Alonso, autor del informe y responsable de Incidencia Política de Salud por Derecho. “Las ciudades pueden reducir emisiones y mejorar el bienestar de la población si las políticas se diseñan teniendo en cuenta a las personas que están más expuestas”.

La mala calidad del aire es uno de los principales riesgos ambientales para la salud en Europa. Cada año provoca más de 253.000 muertes prematuras en la Unión Europea y reduce la esperanza de vida hasta en dos años. Además, el 97% de la población urbana respira aire con niveles de partículas finas superiores a los recomendados para proteger la salud. El impacto también tiene una dimensión económica. La contaminación del aire supone un coste medio de más de 1.200 euros al año por habitante en las ciudades europeas, debido a gastos sanitarios, pérdida de productividad y otros efectos asociados.

La exposición prolongada a contaminantes como las partículas finas o el dióxido de nitrógeno se relaciona con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y metabólicas, así como con problemas en el desarrollo infantil, mayor riesgo de prematuridad y efectos sobre la salud mental.

Repensar las ciudades para mejorar la salud

El informe plantea que la contaminación del aire y el cambio climático están estrechamente vinculados, ya que comparten causas y también soluciones. La quema de combustibles fósiles en el transporte, la generación de energía y la industria está en el origen de ambos problemas. En las ciudades, el tráfico motorizado es la principal fuente de emisiones contaminantes.

Aunque los vehículos de mercancías y transporte de personas representan solo alrededor del 13% de la flota, son responsables del 51% de las emisiones de óxidos de nitrógeno en la Unión Europea. Entre las intervenciones analizadas destacan medidas urbanas que reducen el tráfico motorizado y recuperan espacio público para las personas, como las zonas de bajas emisiones, las calles escolares o el rediseño de barrios para favorecer la movilidad activa.

La evidencia muestra que estas políticas pueden tener impactos relevantes. Las calles escolares (sin tráfico) han logrado reducciones de entre el 23% y el 33% en los niveles de dióxido de nitrógeno en entornos cercanos a centros educativos. Además, el Instituto de Salud Global de Barcelona estima que la implantación completa del modelo de supermanzanas en Barcelona podría evitar hasta 667 muertes prematuras al año gracias a la reducción de contaminación, ruido y calor urbano.

El documento advierte de que centrar la solución únicamente en sustituir coches de combustión por eléctricos es insuficiente. Aunque eliminan las emisiones del tubo de escape, no resuelven otros problemas asociados al modelo actual de movilidad urbana. Un atasco de coches eléctricos sigue siendo un atasco, ocupa espacio, genera partículas por el desgaste de frenos y neumáticos y mantiene la congestión en las ciudades.

Por ello, sostiene que la prioridad debe ser reducir la dependencia del coche privado y recuperar espacio urbano para las personas. Para lograrlo, plantea reforzar el transporte público, facilitar desplazamientos a pie o en bicicleta y renaturalizar el espacio público. Estas alternativas, además de reducir emisiones, tienen beneficios directos para la salud, ya que fomentan la actividad física y ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares y otras patologías crónicas.

Reducir la contaminación sin ampliar la desigualdad

El informe también advierte de que las políticas climáticas y urbanas pueden generar efectos no deseados si no se diseñan teniendo en cuenta la equidad social. Algunas intervenciones destinadas a mejorar el entorno urbano pueden provocar procesos de encarecimiento de la vivienda y desplazamiento de residentes vulnerables.

Para evitarlo, Salud por Derecho defiende que las políticas de movilidad y urbanismo deben incorporar alternativas de transporte asequibles y accesibles para toda la población y garantizar que los beneficios de las mejoras ambientales se distribuyan de forma equitativa: «Diseñar las ciudades con criterios de salud y equidad permite que las políticas de reducción de emisiones mejoren también la calidad de vida y contribuyan a reducir las brechas sociales».

En este contexto, la nueva Directiva europea de calidad del aire, que fija objetivos más estrictos para reducir la contaminación en los próximos años, abre una oportunidad para impulsar políticas urbanas que mejoren la salud de la población y reduzcan desigualdades.

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