El jefe del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), Todd Mullin, ha señalado que la Agencia de Ciberseguridad e Infraestructuras (CISA) necesita «alrededor de» 2.800 empleados, una cifra inferior al límite actual de contratación de 3.400. La declaración se produjo el 3 de junio de 2026 durante su primera comparecencia ante el comité parlamentario desde que fue confirmado en el cargo en marzo.
Un giro en la misión de CISA
Mullin explicó que el DHS está trabajando para redimensionar y reorientar la misión de la agencia, alineándola con las prioridades políticas de la administración. Aunque no detalló los recortes exactos respecto a la plantilla actual, la cifra de 2.800 sugiere una reducción significativa respecto a la capacidad máxima autorizada por el Congreso.
La reestructuración de CISA ha sido un tema recurrente en el debate político en Washington. Algunos legisladores republicanos han criticado a la agencia por su enfoque en la lucha contra la desinformación, que consideran una extralimitación de su mandato original centrado en la ciberseguridad de infraestructuras críticas.
Implicaciones para la seguridad nacional
La posible reducción de personal ha suscitado preocupación entre los expertos en ciberseguridad, que advierten de que EE.UU. se enfrenta a amenazas crecientes por parte de actores estatales como China y Rusia. La CISA, creada en 2018, ha desempeñado un papel clave en la protección de redes gubernamentales y en la coordinación con el sector privado.
Según declaró Mullin ante el panel, los cambios buscan «modernizar y agilizar» la agencia, aunque no ofreció un calendario concreto para la reestructuración. El DHS deberá ahora presentar un plan detallado al Congreso, que tiene la última palabra sobre la financiación y el tamaño de la plantilla de CISA.