Etiopía celebra este lunes, 1 de junio de 2026, sus séptimas elecciones parlamentarias en un contexto de inestabilidad política interna y creciente competencia geopolítica en el Cuerno de África. Los comicios, que renovarán la Cámara de Representantes del Pueblo, se desarrollan bajo especial vigilancia internacional debido a las implicaciones para el equilibrio regional.
La cita electoral coincide con un momento de tensión creciente entre Adís Abeba y El Cairo por la disputa en torno al Gran Represa del Renacimiento Etíope (GERD), que ha elevado la presión diplomática. Además, el vacío de poder en Somalia y la presencia de fuerzas extranjeras en la región convierten a Etiopía en un actor clave para la seguridad de las rutas comerciales del Mar Rojo y el Mediterráneo, canales vitales para el comercio y la estabilidad migratoria de España.
El principal partido opositor, el Frente de Liberación Oromo (OLF), ha denunciado irregularidades en el censo y limitaciones a la libertad de prensa, según ha declarado su portavoz en rueda de prensa. Por su parte, la Comisión Electoral Nacional ha asegurado que se han adoptado medidas para garantizar la transparencia, aunque observadores independientes han señalado déficits en la logística en regiones como Tigré y Amhara, donde persisten focos de conflicto armado.
El resultado de las urnas podría alterar la correlación de fuerzas en el Cuerno de África, afectando a los equilibrios con competidores estratégicos de España como Marruecos, que mantiene estrechos vínculos diplomáticos y económicos con Etiopía. La estabilidad etíope es considerada un factor determinante para contener los flujos migratorios hacia Europa y para la seguridad de las rutas comerciales que conectan Asia con el Mediterráneo, según analistas del Instituto Elcano.