Millones de peruanos acudieron este sábado a las urnas en la segunda vuelta electoral presidencial para elegir al próximo jefe del Ejecutivo, en una jornada transcurrida en relativa calma, según informaron las autoridades electorales. El cierre de los colegios electorales se produjo a las 17:00 hora local (22:00 GMT), dando paso al escrutinio de los votos.
El país andino afronta esta cita con las urnas en un contexto de polarización política y crisis institucional, tras años de inestabilidad que han llevado a Perú a tener seis presidentes en cinco años. Los dos candidatos que disputan el balotaje representan propuestas antagónicas: uno de ellos, de perfil conservador y vinculado al fujimorismo; el otro, de izquierda, con un discurso de cambio y justicia social, aunque persisten las dudas sobre la gobernabilidad tras las elecciones.
Una jornada tranquila pero decisiva
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) reportó una participación masiva a lo largo del día, sin incidentes graves que alteraran el desarrollo de los comicios. Según la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, el proceso se desarrolló con normalidad, aunque advirtió de la necesidad de fortalecer la confianza en el sistema electoral peruano.
El resultado de esta segunda vuelta definirá no solo el rumbo interno de Perú, sino también el equilibrio político en Sudamérica, donde el país es una de las economías más estables de la región. El nuevo presidente asumirá el cargo el próximo 28 de julio, en medio de desafíos como la recuperación económica tras la pandemia, la lucha contra la inseguridad ciudadana y el descontento social.
Diversos analistas señalan que, gane quien gane, el próximo gobernante deberá afrontar un Congreso fragmentado y una ciudadanía exigente, que ha mostrado en los últimos años un alto nivel de movilización en las calles. La tendencia del voto se conocerá en las próximas horas, a medida que avance el conteo oficial de la ONPE.