El GER-EA exige a la Generalitat Valenciana una moratoria de la caza del zorro en zonas con sobreabundancia de conejos y la eliminación de la figura de “control de predadores” bajo criterios rigurosamente científicos.
Un exhaustivo análisis realizado por el grupo naturalista GER-EA sobre los datos de mortalidad del zorro (Vulpes vulpes) en la Comunidad Valenciana durante las últimas dos décadas (2003-2023) desvela una presión extractiva insostenible y carente de base científica. Según el informe se estima que cada año se matan una media de 10.000 zorros en la región de forma injustificada.
Esta persecución sistemática no solo compromete la dinámica poblacional del mayor depredador generalista de la Comunitat, sino que neutraliza su papel ecológico fundamental como regulador natural de los ecosistemas, especialmente sobre las poblaciones de conejos de monte en áreas declaradas de sobreabundancia de estos lagomorfos.
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A la luz de estas evidencias estadísticas, el Grup d’Estudi i Protecció dels Rapinyaires – Ecologistes en Acció (GER-EA) ha formalizado una petición dirigida a la Conselleria competente de la Generalitat Valenciana para que se declare una moratoria inmediata de la caza del zorro en todos los términos municipales que actualmente cuentan con la declaración oficial de sobreabundancia de conejo (Resolución de 3 de mayo de 2024, de la Dirección General de Medio Natural y Animal).
Desde una perspectiva puramente bioecológica, resulta contradictorio e ineficaz destinar cuantiosos recursos públicos y esfuerzos agrarios a combatir las plagas de lagomorfos mientras, de manera simultánea, se diezma masivamente a su principal predador natural.
La investigación detalla que cuando la densidad de conejos es baja, el zorro diversifica su dieta consumiendo microrroedores, frutos, insectos o carroña, permitiendo que la población cinegética se recupere. Sin embargo, solo cuando el conejo alcanza un umbral de abundancia medio-alto, el zorro especializa su captura en ellos, los más debilitados, actuando como un “amortiguador” o freno biológico natural de la curva de crecimiento de la plaga.
Fracaso histórico de la persecución y el epígrafe de “protección”
El zorro ha sido perseguido y muerto desde hace siglos bajo una serie de argumentos tradicionales y sesgos culturales que apenas han variado con el paso del tiempo. Sin embargo, el análisis histórico y los censos poblacionales demuestran que el resultado de esta persecución continuada mediante caza o trampas ha sido un total fracaso si lo que se pretendía era de verdad estabilizar el equilibrio del medio natural o proteger los intereses agropecuarios a largo plazo. Las dinámicas de predador-presa responden a equilibrios complejos que no pueden gobernarse mediante la eliminación lineal de eslabones clave (como la caza).
Por este motivo, el GER-EA considera imprescindible que la administración autonómica elimine de manera definitiva la práctica sistemática de muerte de zorros, hoy denominada legalmente «control de predadores». Asimismo, insta a que la evaluación de los Planes Técnicos de Ordenación Cinegética (PTOC) de los cotos de caza se realice mediante un análisis riguroso y exhaustivo, evitando que se convierta en un mero trámite burocrático, como en estos momentos. En la actualidad, dicha justificación administrativa carece de respaldo empírico y opera de forma opaca frente a los criterios modernos de conservación.
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La fauna silvestre depredadora no puede seguir gestionándose bajo la percepción subjetiva de sectores de la caza, la agricultura o la ganadería, cuyos intereses a menudo chocan con la sostenibilidad biológica global. Todas las alternativas y decisiones futuras deben tomarse bajo el prisma estricto de la evidencia científica, la realidad actual y el análisis estadístico riguroso, abandonando por completo los criterios no contrastados.
Propuestas de ordenación basadas en la densidad poblacional
Además de la moratoria en los municipios afectados por la sobreabundancia de lagomorfos, el informe establece límites demográficos cuantitativos claros. El GER-EA exige establecer como “Zona de Reserva y Exclusión de Caza del Zorro” cualquier comarca o término municipal donde los censos oficiales (realizados mediante IKAs de rastros, el modelo REM (Random Encounter Model) con trampeo fotográfico o itinerarios de focos nocturnos) arrojen densidades iguales o inferiores a 1 zorro por cada 100 hectáreas, equivalente a 1 indv/km2.
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Según los estudios consultados, continuar con la caza o el trampeo en áreas con densidades inferiores a este umbral crítico pone en grave riesgo la viabilidad biológica local del ecosistema, propiciando desequilibrios en cadena que terminan por agravar los problemas de plagas y la degradación del suelo. Por el contrario, permitir que la población alcance o supere de forma natural un umbral de 1,5 a 2 indv/km2 en los puntos negros de sobreabundancia de conejo se presenta como una alternativa científica y técnicamente viable para sustituir los fallidos e interminables descastes artificiales por una regulación ecológica real.
El GER-EA considera que la Generalitat Valenciana se encuentra ante la oportunidad de actualizar su política de gestión cinegética y adaptarla a las directrices europeas del siglo XXI, donde la gestión de la biodiversidad descansa sobre datos contrastados, censos fiables y el reconocimiento explícito del valor de los procesos ecológicos autorregulados.
Informe sobre la mortalidad del zorro (Vulpes vulpes) en la Comunidad Valenciana
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