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AnteayerSalida Principal

Las mascotas se abandonan porque se consideran objetos (casi siempre)

Me acaban de pedir que busque un acogimiento para un mastín de dos años, muy cariñoso, ideal para niños. La persona que me lo dice me informa de que la dueña “se va de viaje muy largo y no puede llevárselo”.

Entonces, pienso: “otro perro abandonado en verano”. Luego, intentando evitar el desastre, contesto:

—Lo primero que le diría es que haga un esfuerzo por quedárselo. El perro va a sufrir mucho y en esta época los refugios están saturados, porque mucha gente abandona a sus mascotas.

Y tras eso, añado que si la separación es inevitable, puede contactar con un par de refugios (de los que le mando el contacto). Por si no hubiera problema económico, agrego:

—Estaría bien que se encargara económicamente del mantenimiento, pagando al refugio lo que sea pertinente. Por supuesto, suponiendo que tengan espacio para él, pues es fácil que directamente no tengan sitio para un nuevo inquilino.

—No puede llevárselo —me contesta de forma tajante.

A mí, que dudo tanto del verbo “poder” como de las palabras “nunca” y “siempre”, se me desliza un comentario sutil:

—¿Qué haría si fuera su hijo?

—Es como su hijo —me contesta—. Pero no puede.

Nótese en el efecto difuminador de la palabra “como”. Nunca sabremos el sentimiento real de cada dueño hacia sus mascotas. Sin embargo, es bastante obvio que a muchas mascotas se las ama hasta que empiezan a estorbar. En no pocos casos, no se las trata como uno más de la familia, sino como un objeto que resulta útil (acompaña, defiende, juega…) y cuando los inconvenientes superan las ventajas, lo que menos importa es el sentimiento del animal. A veces, lo importante es cumplir la ley, y la ley permite deshacerse fácilmente del animal. Si las mascotas fueran como hijos, la ley no sería tan permisiva.

En aquel momento, pensé que mi pregunta anterior podría haber sido molesta —aunque no fuera mi intención—, y entonces terminé la conversación aclarando:

—No pretendo juzgar, sino intentar que busque alternativas al abandono.

La respuesta me dejó pensativo y me impulsó a escribir todo esto:

—Has juzgado aun sin querer.

Por una parte, yo sentí que era yo el juzgado, y fui condenado por supuestamente juzgar. Pero más allá de esa intrascendencia, me pregunto qué se puede hacer para que reflexionen los que abandonan a sus mascotas sin que parezca que los estamos juzgando. Poco o nada, supongo. Me crean o no, yo no pretendí juzgar a una persona de la que desconozco todas sus motivaciones para abandonar a su mastín. Sin duda, puede haber razones más que suficientes. Sé que puede haberlas; tanto como sé que rara vez las hay.

Ojalá todas las mascotas abandonadas encuentren un hogar mejor que el anterior. Ojalá los que realmente no puedan ocuparse de esa mascota intenten mantener el contacto con su nuevo hogar y paguen, con creces, todos los costos que ocasionen. Eso sería ser responsables. Y me da igual que me digan que estoy juzgando.

Antes de terminar, permitidme una reflexión. Los animales que acogemos en nuestras casas son como niños pequeños. Ellos no han escogido dónde vivir y dependen de sus dueños para su bienestar. Tenemos que educar para una tenencia responsable de mascotas y evitar tener animales para nuestro disfrute. No se trata del enorme impacto ambiental de las mascotas, sino de algo más simple: no son como objetos.

♥ Nota: Si tienes interés en adoptar a este adorable mastín, llama urgentemente al 675 XXX XXX.

♥ Más sobre mascotas:

Albergue para Caballos CYD Santa María de Málaga: Necesitamos Ayuda

A día de hoy, en el Albergue CYD Santa María tenemos una prioridad que es la de dar caballos en adopción. Tenemos más de 80 caballos bajo nuestra directa responsabilidad y son demasiados para mantenerlos felices y cubriendo todas sus necesidades a largo plazo. La realidad es así de sencilla y dura. Ahora podemos mantenerlos, pero no puedo garantizar lo mismo en seis-ocho meses.

Como imaginarás, pese a lo desesperado de nuestra situación, no podemos darle caballos a cualquiera. Muchas perdonas se acercan a nosotros para buscar “instrumentos” para su nuevo negocio o trabajo. La realidad es que nuestros animales han sufrido mucho y buscamos para ellos familias, o personas, que tan sólo quieran darle una segunda oportunidad a un animal.

Hemos tenido que añadir nuevas cláusulas de protección para nuestros caballos en el contrato de adopción. Por ejemplo, ayer nos devolvieron a Filou. Lo habíamos entregado en adopción hace dos años a una señora amable, educada, con experiencia con caballos, recursos económicos, que, en su día, adoptó a Filou “para enseñarle los valores del compromiso y responsabilidad a sus hijas pequeñas”. Nos lo ha devuelto, enfermo, flaco y abatido. Curiosa paradoja, ¿verdad?

La mejor manera de ayudar ahora mismo es difundir nuestra necesidad de buscar buenos hogares para nuestros caballos entre personas con cierto grado de concienciación y principios. Pero, he de ser realista, tal y como está situación España, si conseguimos diez familias en adopción para nuestros más de 80 caballos, será un auténtico milagro, por lo que vamos a seguir necesitando ayuda para los otros. Hay varias formas de ayudar.

Necesitamos “ángeles”, es decir, personas que quieran colaborar mensualmente con nuestro proyecto. Puedo ASEGURAR que a día de hoy todas las donaciones que recibimos se destinan íntegramente a pagar facturas de comida y/o veterinarias. Con la ayuda que recibimos aún no es suficiente para garantizar el pago de todas nuestras facturas. Uno se puede convertir en padrino rellenando nuestro Formulario Solidario, solicitando directamente en su banco que hagan una transferencia a la cuenta de la Asociación, o pidiéndonos los datos de un veterinario o de nuestro proveedor de heno para pagarle alguna factura (o parte de ella) directamente a ellos.

Los padrinos, las personas que nos ayudan, pueden venir a visitarnos siempre que quieran (sólo han de llamarnos primero, estamos entre Cártama y Coín). También recibirán información periódica de nuestra parte para mantenerlos informados sobre nuestras actividades y rescates. Sólo añadir que no hay cuota mínima porque nosotros consideramos que cada uno debe ayudar en la medida de sus posibilidades y con lo que le haga feliz.

Tengo mil historias más que contar, pero quería empezar con una pequeña toma de contacto…

Virginia Solera García, Responsable Comunicación
Asociación Todos los Caballos del Mundo (antes CYD Santa María)
Teléfono: (00 34) 610 397 027

NOTA: El programa El Escarabajo Verde de TVE, tiene un programa estupendo en el que entrevistan a Virginia de CYD Santa María, y desvelan el escaso control sanitario de las hamburguesas y albóndigas comerciales. Puedes verlo AQUÍ: “Un caballo llamado Hombre”, y otros documentales del programa AQUÍ.

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