El estudio Directo a tus hormonas demuestra la gran exposición de la población española a plaguicidas a través de los alimentos comunes, con ejemplos como que una muestra de uva de mesa tiene 14 plaguicidas diferentes, o los 47 plaguicidas detectados en las 70 muestras de uva analizadas por el Programa de Control de Residuos de Plaguicidas de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) publicado en 2026.
En total, 127 plaguicidas distintos contaminaban los alimentos vendidos en España en 2024, de los que 59 son sustancias no autorizadas en la Unión Europea, 48 son plaguicidas disruptores endocrinos, que pueden afectar al sistema hormonal a cantidades muy bajas y 14 plaguicidas ‘eternos’ o PFAS, tóxicos muy persistentes que se relacionan con graves problemas de salud.
Se detectan también 15 sustancias llamadas “candidatas a la sustitución”, con graves efectos cancerígenos, tóxicos para la reproducción, de disrupción endocrina, persistencia, toxicidad y bioacumulación. A pesar de la obligación legal de que los estados las sustituyan por alternativas más seguras, cada año vuelven a detectarse en España.
El 46% de los alimentos analizados por el programa oficial está contaminado por al menos un plaguicida, porcentaje que sube hasta un elevadísimo 69% en el grupo de frutas.
La comunidad científica alerta del elevado riesgo para la salud de la exposición conjunta a varias sustancias, el llamado efecto cóctel, que ocurre en el 32% de los alimentos analizados, con casos extremos, como el de ocho muestras con más de 10 sustancias cada una.
La contaminación de los alimentos por plaguicidas, unida a la situación global de inseguridad y a las consecuencias de los tratados de comercio que afectan al sector primario, como el de Mercosur, obliga a que la Administración, en concreto el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación apueste por una agricultura sin plaguicidas, que permita vivir digna y saludablemente a las personas que nos alimentan. Abandonar el uso de plaguicidas mejoraría la salud de la población, cuidaría a la naturaleza y ayudaría a la soberanía alimentaria.
Pero la transición a una agricultura libre de tóxicos puede verse perjudicada si finalmente se aprueba la propuesta de Ómnibus de Alimentos y Piensos de la Comisión, que autorizaría ilimitadamente plaguicidas, evitando sus procesos de revisión periódica. Esta aprobación ilimitada se aplicaría a 13 plaguicidas que contaminan el 17% de los alimentos comercializados en España, por lo que el Ministerio de Agricultura y los miembros españoles del Parlamento Europeo deben votar en contra de esta propuesta en los próximos meses.
Por otro lado, las administraciones también deben mejorar el sistema de seguridad alimentaria para impedir que los alimentos que se comercializan en la Unión Europea contengan plaguicidas no autorizados y analizar un número mayor de alimentos para dar una información más representativa de la realidad.
Ecologistas en Acción recomienda consumir alimentos locales, que estaban contaminados por plaguicidas en un 39% de las muestras frente al 72% de los alimentos importados; consumir alimentos de temporada, para evitar los fungicidas aplicados para la conservación, como el imazalil, que es la sustancia detectada en un mayor número de muestras. Y elegir alimentos ecológicos si se puede, aunque sin olvidar que el objetivo es que todos los alimentos, no solo los ecológicos, estén limpios de plaguicidas.
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