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EE.UU. firma un acuerdo nuclear con Arabia Saudí que le permite enriquecer uranio

Por: L. Maranges

Estados Unidos y Arabia Saudí han firmado un acuerdo nuclear que otorga al reino saudí derechos de enriquecimiento de uranio, en un movimiento que redefine la geopolítica energética de Oriente Próximo en plena escalada del conflicto entre Washington e Irán.

El pacto concede a Riad la capacidad de enriquecer uranio en su territorio, una prerrogativa que hasta ahora solo poseían unos pocos países y que levanta dudas sobre la proliferación nuclear en una de las regiones más inestables del planeta. Washington busca con este acuerdo contrarrestar la influencia iraní y asegurar la lealtad de Arabia Saudí en el marco de la guerra declarada contra Teherán.

Un giro en la geopolítica energética

El acuerdo supone un punto de inflexión: según fuentes del análisis, «Washington ha reconfigurado la geopolítica energética de Oriente Medio». La decisión estadounidense, al abrir la puerta al enriquecimiento saudí, impacta directamente en el mercado global de uranio y en las relaciones con la OPEP, de la que Riad es el principal socio. Arabia Saudí, que hasta ahora dependía de terceros para el ciclo del combustible nuclear, gana autonomía estratégica en un momento de tensión máxima con Irán.

Desde el punto de vista de la proliferación, el acuerdo introduce un factor de riesgo. El enriquecimiento de uranio es una tecnología de doble uso que puede emplearse tanto para fines civiles como militares. Aunque Arabia Saudí se ha comprometido a no desarrollar armas nucleares, los términos del pacto no incluyen salvaguardias adicionales más allá de las del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), del que Riad es signatario.

El acuerdo se ha cerrado en paralelo al incremento de la presencia militar estadounidense en el golfo Pérsico. Arabia Saudí, por su parte, ha reiterado su derecho a desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos, un argumento que ahora refuerza con la carta del enriquecimiento. Queda por ver cómo reaccionan los socios europeos y el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ante lo que muchos consideran un precedente peligroso para la región.

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Rusia media un acuerdo en el Sahel: autonomía tuareg a cambio de romper con yihadistas

Por: L. Maranges

La mediación rusa podría estar allanando el camino hacia un acuerdo diplomático entre Argelia y la junta militar de Malí que reconfiguraría el equilibrio de poder en el Sahel. Según analistas familiarizados con las negociaciones, el escenario óptimo pasaría por que Argelia consiga que los rebeldes tuareg se desliguen de sus aliados islamistas radicales a cambio de una amplia autonomía en Malí, reemplazando a su vez el papel de suministro ruso que Libia desempeñaba para Bamako.

Un giro en el conflicto tuareg

La propuesta argelina, apoyada por Moscú, busca que los tuareg, históricamente respaldados por Argel, rompan su alianza con los grupos yihadistas que operan en el norte de Malí. A cambio, obtendrían un estatus de autogobierno dentro del país saheliano. La jugada permitiría aislar a las facciones más radicales del yihadismo, que han aprovechado el vacío de poder dejado por la retirada francesa de la región.

El mejor escenario es que Argelia consiga que los rebeldes tuareg deserten de sus aliados islamistas radicales a cambio de una amplia autonomía en Malí, que Argelia reemplace el papel de suministro ruso de Libia a Malí, y que todos luchen juntos contra los islamistas radicales en lugar de dejar que estos conquisten Malí y destruyan la región.

El acercamiento entre Argel y Bamako sería un punto de inflexión en un conflicto que arrastra a toda la región del Sahel desde 2012. La retirada de las tropas francesas y la inestabilidad en países vecinos como Libia y Níger han convertido la zona en un polvorín donde compiten actores locales, grupos yihadistas y potencias extrarregionales.

Implicaciones para España

Argelia es un proveedor clave de gas para España, y la estabilidad en el Sahel afecta directamente a las rutas migratorias hacia el norte de África y la península ibérica. Un eventual acuerdo que pacifique el norte de Malí reduciría la presión migratoria y reforzaría la seguridad energética española, al garantizar que Argelia no se vea arrastrada a un conflicto regional abierto.

Rusia, por su parte, consolida su papel como mediador en África, desplazando a las potencias occidentales. La jugada rusa en el Sahel se inscribe en una estrategia más amplia de presencia militar y diplomática en el continente, que incluye acuerdos con Malí, Burkina Faso y Níger tras la salida de las fuerzas francesas y europeas.

La iniciativa, de concretarse, modificaría el tablero geopolítico del Sahel, donde el yihadismo, el tráfico de armas y la migración irregular son desafíos que ningún país de la ribera norte del Mediterráneo puede ignorar.

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