Al menos 11 personas han muerto este martes 2 de junio en nuevos bombardeos israelíes en el sur de Líbano, según fuentes sanitarias libanesas. Entre las víctimas se encuentran dos niños, lo que eleva la cifra de menores fallecidos en los últimos días en la región. Los ataques se producen coincidiendo con una nueva ronda de conversaciones de paz entre representantes de Israel y del Gobierno libanés que se celebra en Washington.
La ofensiva israelí no da tregua a la zona fronteriza, pese a las gestiones diplomáticas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había solicitado la víspera a su aliado israelí que evitara atacar la capital libanesa, Beirut, para no agravar la escalada. Sin embargo, los bombardeos han continuado en el sur del país, una de las áreas más castigadas por el conflicto entre Israel y la milicia chií Hezbolá.
Víctimas civiles en un conflicto enquistado
Los servicios de emergencia libaneses confirmaron que los fallecidos en la jornada del martes suman once, con varios heridos de diversa consideración. La comunidad internacional ha mostrado su preocupación por el recrudecimiento de la violencia, que ya ha causado más de 200 muertos en Líbano desde que se reanudaron los combates a gran escala a principios de año. La población civil vuelve a ser la principal perjudicada en un conflicto que amenaza con desestabilizar aún más la región.
Conversaciones en Washington sin avances visibles
Mientras los bombardeos se suceden, las delegaciones de ambos países continúan negociando en la capital estadounidense mediadas por enviados de la Casa Blanca. No han trascendido avances concretos, y la brecha entre las posturas parece amplia: Israel exige garantías de seguridad en su frontera norte, mientras Líbano reclama el cese de las incursiones y el respeto a su soberanía. La ofensiva del martes supone un duro golpe a las esperanzas de un alto el fuego inminente.
La Unión Europea, a través de su Alto Representante para Asuntos Exteriores, ha instado a ambas partes a la moderación y ha expresado su disposición a apoyar cualquier acuerdo que conduzca a la paz. Por el momento, la violencia no da señales de remitir.