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Noruega y Japón aceleran constelación de satélites espía: imágenes cada 10 minutos

Por: B. Ovejero

La empresa noruega Kongsberg Satellite Services (KSAT) y la japonesa Institute for Q-shu Pioneers of Space (iQPS) han anunciado este jueves la ampliación de su alianza estratégica para impulsar el proyecto QPS-SAR, que prevé construir una constelación de 36 pequeños satélites SAR capaces de proporcionar datos de observación de la Tierra casi en tiempo real.

El acuerdo, según informaron ambas compañías en un comunicado conjunto, busca reducir la latencia en la obtención de imágenes de radar de apertura sintética (SAR), una tecnología clave para aplicaciones de defensa, monitoreo ambiental, seguros y respuesta ante desastres. La constelación completa permitiría obtener imágenes de cualquier punto del planeta con una frecuencia media de 10 minutos.

KSAT, con sede en Tromsø, aportará su red global de estaciones terrestres, mientras que iQPS, con sede en Fukuoka, contribuye con su tecnología de satélites SAR de pequeño tamaño. La colaboración, iniciada en 2021, se refuerza ahora para acelerar el despliegue de la constelación, cuyo objetivo comercial es satisfacer la creciente demanda de datos de observación casi en tiempo real.

El anuncio se produce en un contexto de auge del mercado de observación de la Tierra, donde múltiples actores compiten por ofrecer servicios con la menor latencia posible. La alianza entre KSAT e iQPS combina la experiencia en infraestructura de estaciones terrestres con la capacidad japonesa de fabricación de satélites SAR ligeros, un segmento en expansión dentro de la New Space. Esta colaboración no es nueva, sino que se remonta a 2021, pero ahora se intensifica para acortar plazos. La constelación de 36 satélites, cuando esté completa, permitirá una cobertura global con una frecuencia de revisita de solo diez minutos, muy por debajo de los actuales sistemas de observación, que suelen tardar varias horas o incluso días en proporcionar imágenes actualizadas. Tanto KSAT como iQPS confían en que la alianza posicione a ambas compañías como líderes en el emergente mercado de datos SAR de alta frecuencia, donde ya compiten otras constelaciones como la de Capella Space o la de ICEYE, también de origen noruego.

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Muon Space presenta el Condor-Ultra: un bus tres veces mayor para centros de datos en órbita en 2028

Por: R. Tordesillas

La empresa estadounidense Muon Space ha presentado el 3 de junio de 2026 su nuevo bus satelital Condor-Ultra, una plataforma tres veces más grande que el modelo Condor-XL y diseñada específicamente para el emergente mercado de los centros de datos orbitales.

El anuncio responde a la creciente demanda de procesamiento de datos en el espacio, que permite reducir la latencia y la dependencia de los enlaces terrestres. Según la compañía, el Condor-Ultra está concebido para ser lanzado en cohetes de clase Starship, y su primer lanzamiento está previsto para 2028, una vez asegurados los primeros clientes.

El sector de los centros de datos orbitales está aún en fase incipiente, pero grandes operadores de infraestructura cloud ya han mostrado interés en esta tecnología. Muon Space compite directamente con empresas como Lumen Orbit o Aalyria, que también desarrollan plataformas para procesamiento en órbita.

El nuevo bus satelital multiplica la capacidad de carga útil y de procesamiento del Condor-XL, lo que permite alojar servidores y sistemas de refrigeración en el espacio. De acuerdo con la empresa, el diseño modular del Condor-Ultra facilita su adaptación a diferentes configuraciones de cliente y misiones.

Muon Space, con sede en California, se ha consolidado como uno de los fabricantes más activos en el segmento de satélites pequeños. Con esta nueva plataforma, la compañía apuesta por capturar una cuota significativa del mercado de centros de datos orbitales, cuyo valor potencial se estima en miles de millones de dólares para la próxima década.

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EE.UU. admite que su agencia de satélites espías depende de la industria privada para no perder frente a China

Por: R. Tordesillas

El nominado por la administración estadounidense para dirigir la National Reconnaissance Office (NRO), Roger Mason, declaró este martes ante el Senado que la agencia de satélites espías se enfrenta a una transformación profunda impulsada por el auge del espacio comercial y la inteligencia artificial. En su audiencia de confirmación, Mason subrayó la necesidad de que el Gobierno emita señales de demanda claras para que la industria privada pueda alinear sus inversiones con las necesidades de inteligencia nacional.

La NRO, históricamente un cliente monopólico que encargaba satélites de inteligencia fabricados a medida, se encuentra bajo presión para integrar capacidades comerciales ya disponibles, como imágenes de radar de apertura sintética (SAR), datos hiperespectrales y servicios de conciencia situacional espacial. Además, la inteligencia artificial permite procesar y analizar volúmenes de datos que antes resultaban imposibles de gestionar.

Necesitamos asegurarnos de que la señal de demanda del gobierno sea clara.

La declaración de Mason refleja un cambio estratégico en la inteligencia espacial de Estados Unidos, que busca combinar recursos públicos y privados para mantener su ventaja frente a competidores como China. Durante la audiencia, Mason afirmó que la NRO debe adaptarse a un ecosistema en el que las empresas comerciales invierten miles de millones en constelaciones de satélites que pueden complementar los sistemas gubernamentales. «El gobierno ya no es el único cliente ni el único proveedor», señaló.

Implicaciones para la industria

El giro hacia la contratación de servicios comerciales podría redefinir el papel de la NRO, que tradicionalmente ha desarrollado sus propios satélites de alto secreto. Mason, con experiencia previa en la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, indicó que la agencia debe actuar como un smart buyer (comprador inteligente) que señale qué necesidades no cubre el mercado. «Quiero asegurarme de que estamos maximizando el rendimiento de la inversión tanto pública como privada», declaró ante la comisión de Inteligencia del Senado.

La audiencia se produce en un momento en que la NRO ha comenzado a contratar imágenes comerciales de forma rutinaria, pero aún carece de una estrategia unificada para integrar datos de fuentes abiertas y clasificadas. Fuentes del Pentágono señalaron a la prensa que la adopción de inteligencia artificial es clave para procesar el alud de información que generan los satélites, tanto propios como comerciales.

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Espacio blindado: la Fuerza Espacial de EE.UU. entrega a SpaceX 4.160 millones para cazar aviones y misiles desde órbita

Por: R. Tordesillas

La Fuerza Espacial de Estados Unidos ha adjudicado a SpaceX un contrato por valor de 4.160 millones de dólares para construir y desplegar una constelación de satélites en órbita baja terrestre (LEO) capaz de detectar y rastrear objetivos aéreos, como aviones y misiles de crucero, según anunció el servicio este 29 de mayo de 2026.

El programa, denominado SB-AMTI (Space-Based Air Moving Target Indication), pretende cerrar el vacío que dejan los radares terrestres y aéreos convencionales, ofreciendo una cobertura global y persistente. El sistema se integrará en la arquitectura de defensa multidominio del Pentágono, que busca enlazar sensores espaciales, aéreos y terrestres para neutralizar amenazas con mayor rapidez.

$4.160 millones de dólares en un acuerdo de tipo OTA

El acuerdo se ha formalizado como un contrato de tipo Other Transaction Authority (OTA), un mecanismo de adquisición flexible que permite al Pentágono colaborar con empresas tecnológicas de forma más ágil que los contratos tradicionales. SpaceX será el contratista principal de la fase inicial, que incluye el diseño, fabricación y despliegue de los primeros satélites.

Según declaró la Fuerza Espacial en un comunicado, «si bien este acuerdo OTA establece la capacidad inicial del SB-AMTI, el servicio prevé adjudicar múltiples contratos en el próximo año» para ampliar la constelación y mejorar sus capacidades. La cifra total del programa podría superar los 10.000 millones de dólares en años sucesivos, según estimaciones de analistas del sector.

La dependencia de actores comerciales

La adjudicación a SpaceX refuerza la creciente dependencia del Pentágono de actores comerciales para capacidades espaciales estratégicas. La compañía de Elon Musk ya gestiona la constelación Starlink y ha desarrollado vehículos de lanzamiento reutilizables que reducen los costes de acceso al espacio.

«Este contrato demuestra que el modelo de asociación público-privada es clave para mantener la ventaja tecnológica de EE.UU. en el espacio», señaló un portavoz de la Fuerza Espacial. La constelación de satélites de rastreo de blancos aéreos podría estar operativa de forma limitada en un plazo de tres a cinco años, aunque los plazos concretos no se han hecho públicos.

El programa SB-AMTI se enmarca en los esfuerzos del Pentágono por contrarrestar las amenazas de misiles hipersónicos y de crucero de China y Rusia, que han impulsado una nueva carrera espacial militar.

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Europa acelera su carrera por la soberanía espacial con satélites pequeños frente a EE.UU. y China

Por: B. Ovejero

La industria espacial europea ha escenificado esta semana en la conferencia SmallSat su apuesta más concreta hasta la fecha por la soberanía en órbita. Representantes de agencias, empresas y organismos de investigación han destacado los avances en el desarrollo de satélites pequeños y en la capacidad de acceso autónomo al espacio, un objetivo estratégico para reducir la dependencia de terceros países.

Un paso hacia la autonomía orbital

Durante el encuentro, los asistentes subrayaron que los satélites de pequeño tamaño (small satellites) se han convertido en una herramienta clave para acelerar el despliegue de constelaciones europeas y para fortalecer la competitividad industrial del continente. Varios proyectos nacionales y de la Agencia Espacial Europea (ESA) están en fase avanzada, lo que refleja un consenso creciente sobre la necesidad de contar con capacidades propias de lanzamiento y operación.

El impulso llega en un momento en que la tensión geopolítica y la competencia por el espacio comercial se intensifican. Mientras Estados Unidos y China consolidan sus respectivos liderazgos, Europa busca garantizar su acceso independiente al espacio, tanto para aplicaciones civiles como de defensa. La conferencia SmallSat, uno de los foros internacionales de referencia en el sector, ha servido de escaparate para estos avances.

Hoja de ruta industrial

Entre los hitos mencionados durante el evento, figuran la finalización de los primeros prototipos de lanzadores reutilizables diseñados por empresas europeas y la puesta en marcha de programas de fabricación en serie de microsatélites. Aunque no se han aportado cifras concretas, fuentes del sector han señalado que la inversión pública y privada en el ámbito de los satélites pequeños crece a un ritmo sostenido, con varios contratos ya adjudicados para los próximos años.

La apuesta por la soberanía espacial no es nueva, pero sí lo es la concreción de los proyectos. Europa ha pasado de declarar intenciones a ejecutar planes industriales, lo que sitúa al continente en una posición más sólida de cara a la próxima década. La conferencia SmallSat ha evidenciado que, al menos en el nicho de los satélites pequeños, Europa compite en igualdad de condiciones con los gigantes espaciales.

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EE.UU. distribuye sus centros espaciales militares ante el temor a un ataque de China o Rusia

Por: B. Ovejero

La Fuerza Espacial de Estados Unidos (Space Force) ha revelado sus planes para crear una red de ‘centros de operaciones resilientes‘ distribuidos por todo el país, con el objetivo de garantizar la continuidad de las misiones espaciales militares incluso en caso de ataque a las instalaciones habituales. La iniciativa, anunciada por el Pentágono este jueves, responde a la creciente competencia estratégica en el dominio orbital y a la necesidad de proteger la infraestructura crítica frente a posibles agresiones de adversarios como China o Rusia.

La red de centros, que operarían de forma redundante y descentralizada, permitiría mantener el control de los satélites militares y las capacidades de vigilancia, comunicaciones y navegación durante un conflicto. Aunque no se han detallado cifras concretas sobre inversión ni plazos de ejecución, la Fuerza Espacial ha subrayado que la resiliencia de las operaciones es una prioridad estratégica en un contexto donde el espacio se ha convertido en un dominio de confrontación militar. Los centros estarían diseñados para resistir ataques físicos, cibernéticos y electrónicos, y contarían con sistemas de respaldo y comunicaciones seguras.

La medida supone un paso más en la militarización del espacio, una tendencia que ha cobrado impulso desde la creación de la Fuerza Espacial como rama independiente de las Fuerzas Armadas estadounidenses en 2019. Washington ha advertido en reiteradas ocasiones que la capacidad de disuasión y defensa en el espacio es esencial para la seguridad nacional. La descentralización de las operaciones busca eliminar puntos únicos de fallo que podrían ser explotados por un adversario, asegurando así la continuidad de misiones clave como el posicionamiento global y las alertas tempranas.

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