La Fuerza Aérea Brasileña ha anunciado su intención de comprar 20 cazas Saab Gripen adicionales, según reveló el jefe del arma aérea, el general Marcelo Kanitz Damasceno, en una entrevista publicada este jueves. La decisión responde a un análisis en profundidad de las capacidades de defensa aérea del país, que habría detectado la necesidad de incrementar la flota de combate para garantizar la soberanía del espacio aéreo brasileño.
La apuesta por el Gripen
Brasil ya había encargado previamente un lote de 36 cazas Gripen NG (designados localmente como F-39), de los que una parte ya ha sido entregada. La nueva adquisición elevaría el total de la flota a 56 unidades, consolidando al país sudamericano como uno de los mayores operadores del modelo sueco en la región. El contrato incluiría, según fuentes del ministerio de Defensa, transferencia de tecnología y la participación de la industria brasileña en la producción de componentes, tal como ocurrió con el acuerdo original.
El general Damasceno explicó que la necesidad de aviones adicionales surgió de un análisis serio de las capacidades de defensa aérea del país, lo que implicó evaluar tanto las amenazas actuales como las proyecciones estratégicas para las próximas décadas. Aunque no detalló las cifras exactas del nuevo contrato, fuentes cercanas a la negociación estiman que el valor del pedido rondaría los 2.500 millones de dólares, incluyendo armamento, soporte logístico y entrenamiento de pilotos.
La necesidad de aviones adicionales surgió de un análisis serio de las capacidades de defensa aérea de Brasil.
Reequilibrio regional
La ampliación de la flota Gripen sitúa a Brasil en una posición de superioridad aérea frente a sus vecinos sudamericanos. Mientras países como Argentina mantienen una capacidad de combate limitada con aviones de cuarta generación, Brasil apuesta por una plataforma de cuarta generación avanzada, con capacidad para portar misiles más allá del alcance visual y un radar de barrido electrónico activo. La decisión refuerza además la cooperación con Suecia, que ha sido un socio tecnológico clave para el programa de defensa brasileño.
La compra se enmarca en un proceso de modernización más amplio de las Fuerzas Armadas brasileñas, que incluye la adquisición de submarinos de propulsión convencional y nuclear, así como la renovación de su flota de blindados. Según analistas locales, el país busca disuadir cualquier amenaza externa y proteger la Amazonía y la plataforma marítima atlántica, en un contexto global de creciente rivalidad entre potencias.