El jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, se reunió el 3 de junio con el cardenal Juan de la Caridad García y con el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, monseñor Arturo González, para reafirmar la voluntad de Washington de canalizar ayuda humanitaria a través de la Iglesia católica en la isla, según informaron fuentes eclesiásticas.
El encuentro, que tuvo lugar en La Habana, se enmarca en el contexto de la grave crisis económica que atraviesa Cuba y del deterioro de las relaciones diplomáticas bilaterales. La Iglesia católica cubana ha actuado como mediadora y canal logístico para la distribución de asistencia internacional, un papel que Washington busca reforzar.
Según las fuentes consultadas, la ayuda prevista asciende a 100 millones de dólares (unos 92 millones de euros) e incluiría alimentos, medicinas y materiales de primera necesidad. La reunión sirvió para perfilar los mecanismos de entrega y garantizar que la ayuda llegue a la población sin interferencias políticas.
El cardenal García, arzobispo de San Cristóbal de La Habana, y monseñor González, al frente del episcopado cubano, han solicitado en reiteradas ocasiones que la asistencia internacional no esté condicionada por las sanciones económicas que pesan sobre la isla. Por su parte, la administración estadounidense ha señalado que la ayuda humanitaria no está sujeta al bloqueo comercial, aunque su envío efectivo requiere coordinación con las autoridades cubanas.
La visita de Hammer se produce en un momento de creciente tensión diplomática, con la embajada de EE. UU. en La Habana operando con personal reducido y las relaciones bilaterales en su punto más bajo desde el deshielo de 2014. La Iglesia católica, una de las pocas instituciones con capacidad de interlocución con ambas partes, se consolida así como el principal canal de ayuda humanitaria internacional en la isla.