Apple se prepara para dar un nuevo golpe de efecto en el mercado de la tecnología portátil. Según ha adelantado el periodista Mark Gurman, la compañía estadounidense planea lanzar sus propias gafas inteligentes siguiendo la misma estrategia que empleó con el Apple Watch: no solo competir con los rivales tecnológicos, sino revolucionar la industria de la óptica en su conjunto.
Cuando el Apple Watch debutó en 2015, sus rivales no eran solo Pebble o Motorola, sino también gigantes tradicionales como Swatch, Fossil y Seiko. Apple logró redefinir el segmento de los relojes inteligentes hasta convertirlo en un producto de masas. Ahora, la compañía de Cupertino quiere repetir la jugada en el mercado de las gafas, un sector que mueve miles de millones de euros y que hasta ahora ha estado dominado por marcas clásicas como Ray-Ban, Oakley o Persol.
Apple no solo quiere competir con Meta en el mercado de las gafas inteligentes; quiere revolucionar la industria de la óptica en su conjunto, según Gurman.
El principal competidor de Apple en este terreno es Meta, que ya comercializa las Ray-Ban Stories, un modelo de gafas inteligentes desarrollado en colaboración con EssilorLuxottica. Según datos del sector, estas gafas vendieron más de 300.000 unidades en su primer año, una cifra modesta pero que demuestra que existe demanda.
Un nuevo campo de batalla tecnológico
Apple lleva años trabajando en tecnologías de realidad aumentada y virtual. Su dispositivo Vision Pro, lanzado en 2024, supuso un primer paso, pero su elevado precio ha limitado su adopción masiva. Las gafas inteligentes, más ligeras y con un precio potencialmente inferior, podrían convertirse en el nuevo iPhone de la compañía: un dispositivo que encaje de forma natural en la vida cotidiana de los usuarios y que refuerce el ecosistema de la marca.
Según Gurman, Apple planea integrar en sus gafas funcionalidades como notificaciones, navegación paso a paso, llamadas manos libres y, por supuesto, la posibilidad de capturar fotos y vídeos. Todo ello, presumiblemente, conectado de forma fluida con el iPhone y el resto de dispositivos de la compañía.
El mercado global de gafas inteligentes podría alcanzar un valor de varios miles de millones de dólares en 2030, según estimaciones de consultoras especializadas. Apple, con su capacidad para integrar hardware, software y servicios, parte con ventaja para dominar este segmento, aunque el camino no estará exento de desafíos: la aceptación estética, la duración de la batería y la privacidad de los datos serán factores clave.







