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Bolivia al borde del colapso: 36 días de bloqueos dejan sin alimentos ni combustible a La Paz

Por: A. Pereda

Las protestas en Bolivia cumplen 36 días consecutivos con bloqueos que asfixian a la ciudad de La Paz y el oeste del país. Mientras la Asamblea Legislativa Plurinacional debate los pasos a seguir, los habitantes denuncian el desabastecimiento de alimentos y combustible, y reclaman una salida dialogada a la crisis.

La Paz, epicentro del descontento

La capital boliviana es el principal foco de las movilizaciones, donde los cortes de carreteras impiden el ingreso de productos básicos. Vecinos consultados por medios locales coinciden en que la situación se ha vuelto insostenible. «Con violencia no llegamos a ninguna parte», expresó un residente del barrio de Sopocachi, reflejando el cansancio de una ciudadanía que exige soluciones políticas urgentes.

El debate legislativo se centra en posibles mecanismos de negociación entre el Gobierno y los sectores movilizados, aunque hasta ahora no se ha anunciado ningún acuerdo concreto. La oposición acusa al Ejecutivo de demorar las conversaciones, mientras que desde el oficialismo se insiste en el respeto al orden constitucional.

Una crisis sin precedentes recientes

Los 36 días de protestas convierten a esta en una de las crisis sociopolíticas más prolongadas de la última década en el país andino. Organizaciones sociales, sindicatos y gremios de transportistas mantienen cortes en puntos estratégicos, lo que ha disparado los precios en los mercados y generado largas filas en las estaciones de servicio.

Analistas locales consultados advierten que, de no alcanzarse una salida negociada en los próximos días, el país podría enfrentar un escenario de desabastecimiento generalizado que afectaría especialmente a las regiones más vulnerables. La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de los acontecimientos, aunque sin intervención directa por el momento.

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Bolivia desbloquea por la fuerza su principal ruta de suministro y Paz ofrece diálogo

Por: S. Bárcena

Las fuerzas armadas de Bolivia han desmontado el bloqueo en la carretera que conecta La Paz, sede del Ejecutivo, con El Alto, la principal ciudad del país, una vía considerada estratégica para el abastecimiento de alimentos y productos básicos en la capital. La intervención militar, ocurrida el 6 de junio de 2026, pone fin a más de un mes de cortes que agravaron la escasez y tensaron la situación política.

El presidente boliviano, Rodrigo Paz, llamó al diálogo con las federaciones campesinas y otros sectores sociales, incluidos numerosos grupos indígenas, cuyas protestas mantienen paralizadas varias regiones del país. El bloqueo, que se prolongó desde principios de mayo, había generado desabastecimiento de combustible y un incremento de precios en los mercados paceños, según confirmaron fuentes del Gobierno boliviano.

El desbloqueo se realizó sin incidentes graves, aunque la tensión sigue latente en las zonas donde los cortes persisten, como la carretera a Cochabamba y el oriente del país.

Un país fragmentado por las protestas

Bolivia atraviesa su peor crisis social desde la vuelta de Luis Arce al poder, con más de 30 puntos de bloqueo activos en todo el territorio. Los sectores afines al expresidente Evo Morales exigen la liberación de dirigentes detenidos y la renuncia del actual gabinete. La intervención militar en la vía más sensible del altiplano representa un giro respecto a la estrategia previa, basada en la negociación política.

El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, declaró a los medios que la operación tenía como objetivo «garantizar el derecho a la libre circulación y el abastecimiento de la población». Por su parte, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia pidió investigar posibles excesos durante el desalojo, aunque el Ejército negó haber empleado fuerza desproporcionada.

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Trump premia a Marruecos: Rabat se une al Consejo de la Paz de EE.UU. y refuerza su lobby frente a España

Por: S. Bárcena

Marruecos se ha adherido al Consejo de la Paz impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump, un movimiento que, según analistas, evidencia la excepcional proximidad entre Rabat y Washington. La adhesión, anunciada en un comunicado conjunto, refuerza la alianza estratégica bilateral y sitúa a Marruecos como un socio privilegiado de Estados Unidos en el norte de África.

La relación entre ambos países se sustenta en décadas de cooperación y se ha intensificado durante la administración Trump. El reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en 2020 marcó un punto de inflexión, y la nueva membresía en el Consejo de la Paz consolida ese vínculo. La decisión se produce en un contexto en el que Marruecos busca ampliar su influencia regional y su capacidad de presión frente a España, su vecino europeo.

Un Consejo para la paz global

El Consejo de la Paz es una iniciativa de Trump que pretende mediar en conflictos internacionales y promover acuerdos de paz. La inclusión de Marruecos como miembro refuerza el papel de Rabat como actor diplomático clave, al tiempo que subraya la alineación de posiciones entre ambos países en temas de seguridad y geopolítica. Según fuentes diplomáticas marroquíes, la adhesión «refleja la confianza mutua y la visión compartida para la estabilidad regional».

Para España, el fortalecimiento del eje Rabat-Washington tiene implicaciones directas. Marruecos incrementa su lobby en la capital estadounidense y su capacidad de influir en decisiones que afectan a los intereses españoles, especialmente en el norte de África y el Mediterráneo. La relación privilegiada entre Marruecos y Estados Unidos condiciona el equilibrio de poder en la región y sitúa a España ante un escenario diplomático más complejo.

L’adhésion du Maroc au Conseil de la paix lancé par Donald Trump n’est qu’un signe, parmi d’autres, de l’exceptionnelle proximité qui unit Rabat et Washington.

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I° FESTIVAL POR LA PAZ

Por: Ecologistas en Acción Sevilla

📢 No al Rearme. No al Genocidio.

🇵🇸🕊 El sábado 28 de marzo celebraremos en Sevilla el primer Festival por la Paz.

🎼 Un festival con música, teatro y poesía gracias a músicos y actores que compartirán su arte por la Paz, contra el rearme y contra el genocidio del pueblo palestino.

✌🇵🇸 Con este evento celebraremos también el Día de la Tierra Palestina, una conmemoración en la que los palestinos abrazan las tierras de sus ancestros, su identidad y su existencia.

✊🔥Vente al Alamillo a un acto de reivindicación y arte por la PAZ con Teatro La Tralla y la música de:

🔻Dj Makei

🔻Alfonso del Valle

🔻Miguel Bueno

🔻LucCas

🔻Noemí Martínez Chico

🔻Gautama del Campo

🔻Las Asarvahá

🔻Back Noise

🔻Futuro compás

✌🏽 ¡No faltes!

🎟 La entrada es gratuita.

🥙 Y también habrá comida y bebida.

📍 Parque del Alamillo (Explanada del Hórreo)

📆 Sábado 28 de marzo de 2026

🕐 De 11:30h a 19:00h

✊🏽🇵🇸 ¡La cultura es resistencia!

redantimilitarista

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🥙

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Manifiesto ante la base naval de Rota, en solidaridad con el pueblo Palestino

Por: Ecologistas en Acción Sevilla

Hoy volvemos a salir a las calles en todo el Estado, y hoy nos concentramos aquí,  delante de la base naval de Rota, por el pueblo palestino.

Su lucha por la vida, la dignidad y la justicia es también la nuestra.

Estamos aquí para denunciar 78 años de colonización, ocupación militar, apartheid y genocidio del régimen sionista de Israel contra el pueblo palestino.

Estamos aquí porque la impunidad continúa.

Porque las complicidades continúan.

Y porque la solidaridad no se detiene.

Hoy seguimos clamando: No en nuestro nombre.

Y no estamos en un lugar cualquiera para hacerlo.

Rota no es un espacio neutral.

Esta base militar es un enclave estratégico del entramado bélico global liderado por Estados Unidos, un nodo fundamental de la OTAN y una pieza clave de la logística militar en el Mediterráneo. Desde aquí se proyecta poder militar, se facilitan despliegues, se sostienen alianzas armadas. Aquí se materializa la responsabilidad directa de nuestros gobiernos en guerras que destruyen pueblos enteros. Esta base forma parte del engranaje que sostiene el genocidio del pueblo palestino.

Y esa responsabilidad no es abstracta ni lejana.

Aquí, aviones militares cruzan nuestro cielo.

Barcos de guerra atraviesan nuestro mar.

Soldados se concentran en esta base militar.

Y sabemos que este mismo poder militar es el que arrasa Gaza, el que bombardea, el que asedia, el que mata.

Nada de esto es casual. Responde a una estrategia política y colonial bien definida, con responsables concretos.

El plan impulsado por Donald Trump junto al régimen israelí no es un plan de paz. Es una nueva imposición colonial, que busca legitimar el genocidio, la anexión y la limpieza étnica. Pretende rediseñar Palestina sin el pueblo palestino, reduciéndola a enclaves fragmentados, sin soberanía ni futuro.

El futuro de Palestina solo puede decidirlo el pueblo palestino.

Pese al llamado “alto el fuego”, Israel sigue asesinando, bombardeando, bloqueando la entrada de ayuda humanitaria. Ha convertido el invierno en otra arma de guerra. En la Franja de Gaza, niñas y niños están muriendo de frío, mientras la lluvia y el viento inundan tiendas precarias donde sobreviven personas desplazadas una y otra vez, después de haber perdido sus casas, sus barrios, sus familias.

El genocidio continúa también en Cisjordania, donde la violencia extrema de colonos armados, protegidos por el ejército israelí, se ha intensificado como nunca. Pueblos enteros están siendo destruidos, las detenciones arbitrarias se multiplican y la limpieza étnica avanza día tras día.

Mientras todo esto ocurre, los Estados que se dicen democráticos siguen sosteniendo la maquinaria de guerra. Estados Unidos, actor central del genocidio, utiliza bases como esta para mantener su poder militar global. España, a través de acuerdos militares y de defensa, sigue formando parte de esa arquitectura bélica. Y eso nos interpela directamente.

Más de dos años de exterminio retransmitido en directo y del colapso del derecho internacional tienen consecuencias globales. La impunidad se expande. Vemos cómo Donald Trump, partícipe directo del genocidio contra el pueblo palestino, actúa con total impunidad también en otros territorios. Por eso decimos con claridad: luchar por la libertad de Palestina es luchar por la libertad de todos los pueblos.

A esta violencia se suma ahora un nuevo ataque: la prohibición de al menos 37 ONG internacionales que prestan ayuda humanitaria en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Esta decisión implica el cierre de hospitales de campaña, la interrupción de la distribución de alimentos y agua, el colapso de la atención psicosocial y la desaparición de mecanismos básicos de protección para la infancia y las personas más vulnerables.

Privar de ayuda humanitaria a una población bajo asedio es un crimen más.
Y criminalizar la solidaridad es otra cara del genocidio.

Nuestra presión popular ha dado algunos resultados. Desde barrios, universidades, centros de trabajo y espacios culturales, los pueblos estamos diciendo alto y claro que no vamos a normalizar relaciones con un Estado genocida. Cada boicot, cada acción, cada denuncia eleva el coste político de la complicidad.

Pero no es suficiente.

El Gobierno español y muchas instituciones siguen colaborando con Israel y sus empresas, manteniendo relaciones económicas, militares, diplomáticas, culturales y académicas. Siguen existiendo excepciones, opacidad y puertas traseras que permiten que el comercio de armas y la cooperación militar continúen.

Esa complicidad mata.

Las amenazas de Estados Unidos contra los países que impiden el atraque de buques que alimentan el genocidio son chantaje político. Impedir el tránsito de material militar no es una opción política: es una obligación legal según el derecho internacional humanitario y la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

En la noche de Navidad, el gobierno de coalición cedió a la presión de la empresa militar Airbus y activó la cláusula de excepcionalidad del Real Decreto‑Ley para adquirir material de defensa y doble uso destinado a Israel, bajo el argumento de intereses industriales y estratégicos. Mientras se proclama apoyo al pueblo palestino, se legitima, de facto, el genocidio.

Esta decisión es ilegal, ilegítima e inmoral. El derecho internacional es claro: ante un genocidio, los Estados tienen la obligación de no colaborar ni facilitar crímenes internacionales. Tras dos años en las calles exigiendo el fin del comercio de armas con Israel, la doble moral del Gobierno queda patente al combinar gestos diplomáticos con excepciones al embargo, priorizando beneficios económicos y estratégicos sobre la vida humana.

Cumplir el derecho internacional y no ser cómplices de un genocidio no es negociable, se cumple, aun cuando implique resistir presiones o amenazas de cualquier potencia. Las bases militares, los puertos, los acuerdos de defensa y las excepciones legales no pueden estar por encima de la vida.

Por eso estamos hoy aquí, delante de esta base militar.

Porque nuestro silencio también sería complicidad.

Porque cada acto cuenta.

Porque cada boicot importa.

Porque cada presión funciona.

Exigimos:

  • Fin al genocidio: retirada israelí, entrada de ayuda humanitaria, juicio a los crímenes de guerra y de lesa humanidad, liberación de todas las personas presas palestinas y derecho al retorno a las palestinas palestinas.
  • Embargo integral y retroactivo de armas a Israel, que incluya venta, compra, tránsito, subcontrataciones y cualquier tipo de colaboración militar o de seguridad.
  • Ruptura total de relaciones diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con Israel.
  • Sanciones internacionales al régimen de apartheid israelí y apoyo a las demandas judiciales ante la Corte Internacional de Justicia y el Tribunal Penal Internacional.
  • Derogación de la Ley Mordaza y fin de la criminalización de la solidaridad con Palestina y de quienes defienden los derechos humanos.

¡Embargo de armas integral y ruptura total de relaciones con Israel!
 Desde el río hasta el mar, Palestina será libre.

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I° FESTIVAL POR LA PAZ

Por: Ecologistas en Acción Sevilla

📢 No al Rearme. No al Genocidio.

🇵🇸🕊 El sábado 28 de marzo celebraremos en Sevilla el primer Festival por la Paz.

🎼 Un festival con música, teatro y poesía gracias a músicos y actores que compartirán su arte por la Paz, contra el rearme y contra el genocidio del pueblo palestino.

✌🇵🇸 Con este evento celebraremos también el Día de la Tierra Palestina, una conmemoración en la que los palestinos abrazan las tierras de sus ancestros, su identidad y su existencia.

✊🔥Vente al Alamillo a un acto de reivindicación y arte por la PAZ con Teatro La Tralla y la música de:

🔻Dj Makei

🔻Alfonso del Valle

🔻Miguel Bueno

🔻LucCas

🔻Noemí Martínez Chico

🔻Gautama del Campo

🔻Las Asarvahá

🔻Back Noise

🔻Futuro compás

✌🏽 ¡No faltes!

🎟 La entrada es gratuita.

🥙 Y también habrá comida y bebida.

📍 Parque del Alamillo (Explanada del Hórreo)

📆 Sábado 28 de marzo de 2026

🕐 De 11:30h a 19:00h

✊🏽🇵🇸 ¡La cultura es resistencia!

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Manifiesto ante la base naval de Rota, en solidaridad con el pueblo Palestino

Por: Ecologistas en Acción Sevilla

Hoy volvemos a salir a las calles en todo el Estado, y hoy nos concentramos aquí,  delante de la base naval de Rota, por el pueblo palestino.

Su lucha por la vida, la dignidad y la justicia es también la nuestra.

Estamos aquí para denunciar 78 años de colonización, ocupación militar, apartheid y genocidio del régimen sionista de Israel contra el pueblo palestino.

Estamos aquí porque la impunidad continúa.

Porque las complicidades continúan.

Y porque la solidaridad no se detiene.

Hoy seguimos clamando: No en nuestro nombre.

Y no estamos en un lugar cualquiera para hacerlo.

Rota no es un espacio neutral.

Esta base militar es un enclave estratégico del entramado bélico global liderado por Estados Unidos, un nodo fundamental de la OTAN y una pieza clave de la logística militar en el Mediterráneo. Desde aquí se proyecta poder militar, se facilitan despliegues, se sostienen alianzas armadas. Aquí se materializa la responsabilidad directa de nuestros gobiernos en guerras que destruyen pueblos enteros. Esta base forma parte del engranaje que sostiene el genocidio del pueblo palestino.

Y esa responsabilidad no es abstracta ni lejana.

Aquí, aviones militares cruzan nuestro cielo.

Barcos de guerra atraviesan nuestro mar.

Soldados se concentran en esta base militar.

Y sabemos que este mismo poder militar es el que arrasa Gaza, el que bombardea, el que asedia, el que mata.

Nada de esto es casual. Responde a una estrategia política y colonial bien definida, con responsables concretos.

El plan impulsado por Donald Trump junto al régimen israelí no es un plan de paz. Es una nueva imposición colonial, que busca legitimar el genocidio, la anexión y la limpieza étnica. Pretende rediseñar Palestina sin el pueblo palestino, reduciéndola a enclaves fragmentados, sin soberanía ni futuro.

El futuro de Palestina solo puede decidirlo el pueblo palestino.

Pese al llamado “alto el fuego”, Israel sigue asesinando, bombardeando, bloqueando la entrada de ayuda humanitaria. Ha convertido el invierno en otra arma de guerra. En la Franja de Gaza, niñas y niños están muriendo de frío, mientras la lluvia y el viento inundan tiendas precarias donde sobreviven personas desplazadas una y otra vez, después de haber perdido sus casas, sus barrios, sus familias.

El genocidio continúa también en Cisjordania, donde la violencia extrema de colonos armados, protegidos por el ejército israelí, se ha intensificado como nunca. Pueblos enteros están siendo destruidos, las detenciones arbitrarias se multiplican y la limpieza étnica avanza día tras día.

Mientras todo esto ocurre, los Estados que se dicen democráticos siguen sosteniendo la maquinaria de guerra. Estados Unidos, actor central del genocidio, utiliza bases como esta para mantener su poder militar global. España, a través de acuerdos militares y de defensa, sigue formando parte de esa arquitectura bélica. Y eso nos interpela directamente.

Más de dos años de exterminio retransmitido en directo y del colapso del derecho internacional tienen consecuencias globales. La impunidad se expande. Vemos cómo Donald Trump, partícipe directo del genocidio contra el pueblo palestino, actúa con total impunidad también en otros territorios. Por eso decimos con claridad: luchar por la libertad de Palestina es luchar por la libertad de todos los pueblos.

A esta violencia se suma ahora un nuevo ataque: la prohibición de al menos 37 ONG internacionales que prestan ayuda humanitaria en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Esta decisión implica el cierre de hospitales de campaña, la interrupción de la distribución de alimentos y agua, el colapso de la atención psicosocial y la desaparición de mecanismos básicos de protección para la infancia y las personas más vulnerables.

Privar de ayuda humanitaria a una población bajo asedio es un crimen más.
Y criminalizar la solidaridad es otra cara del genocidio.

Nuestra presión popular ha dado algunos resultados. Desde barrios, universidades, centros de trabajo y espacios culturales, los pueblos estamos diciendo alto y claro que no vamos a normalizar relaciones con un Estado genocida. Cada boicot, cada acción, cada denuncia eleva el coste político de la complicidad.

Pero no es suficiente.

El Gobierno español y muchas instituciones siguen colaborando con Israel y sus empresas, manteniendo relaciones económicas, militares, diplomáticas, culturales y académicas. Siguen existiendo excepciones, opacidad y puertas traseras que permiten que el comercio de armas y la cooperación militar continúen.

Esa complicidad mata.

Las amenazas de Estados Unidos contra los países que impiden el atraque de buques que alimentan el genocidio son chantaje político. Impedir el tránsito de material militar no es una opción política: es una obligación legal según el derecho internacional humanitario y la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

En la noche de Navidad, el gobierno de coalición cedió a la presión de la empresa militar Airbus y activó la cláusula de excepcionalidad del Real Decreto‑Ley para adquirir material de defensa y doble uso destinado a Israel, bajo el argumento de intereses industriales y estratégicos. Mientras se proclama apoyo al pueblo palestino, se legitima, de facto, el genocidio.

Esta decisión es ilegal, ilegítima e inmoral. El derecho internacional es claro: ante un genocidio, los Estados tienen la obligación de no colaborar ni facilitar crímenes internacionales. Tras dos años en las calles exigiendo el fin del comercio de armas con Israel, la doble moral del Gobierno queda patente al combinar gestos diplomáticos con excepciones al embargo, priorizando beneficios económicos y estratégicos sobre la vida humana.

Cumplir el derecho internacional y no ser cómplices de un genocidio no es negociable, se cumple, aun cuando implique resistir presiones o amenazas de cualquier potencia. Las bases militares, los puertos, los acuerdos de defensa y las excepciones legales no pueden estar por encima de la vida.

Por eso estamos hoy aquí, delante de esta base militar.

Porque nuestro silencio también sería complicidad.

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Exigimos:

  • Fin al genocidio: retirada israelí, entrada de ayuda humanitaria, juicio a los crímenes de guerra y de lesa humanidad, liberación de todas las personas presas palestinas y derecho al retorno a las palestinas palestinas.
  • Embargo integral y retroactivo de armas a Israel, que incluya venta, compra, tránsito, subcontrataciones y cualquier tipo de colaboración militar o de seguridad.
  • Ruptura total de relaciones diplomáticas, académicas, económicas, deportivas y culturales con Israel.
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Medios Sociales online: Libertad de Expresión Más que Nunca

Por: Pepe Galindo

Algunas redes socialesHay muchos tipos de medios sociales y mucha gente los usa sin tener muy clara la definición de medio social online (social media) o red social (ni falta que hace). La facilidad de acceso a Internet, y la gratuidad de estos medios cibernéticos ha hecho que cada vez se una más y más gente a este fenómeno de alcance planetario. Cada vez es más frecuente usar los nombres de estos medios en conversaciones coloquiales: Facebook, Tuenti, Google+, Hi5, Bebo, LinkedIn, YouTube, Twitter

Estas redes, inundan la Red de opiniones de todo tipo, difunden noticias (también falsas), establecen relaciones personales (no siempre positivas), colaboraciones (algunas estériles)… y abren un sinfín de posibilidades, y herramientas para cambiar nuestra sociedad mundial (a mejor o peor). Un ejemplo son las ciberactuaciones que, aunque algunos lo dudan, realmente son muy útiles, y se difunden por Internet usando plataformas como Change, AVAAZ, eFIRMAS, FirmasOnline… además de las que promueven algunas ONG como Amnistía Internacional, o GreenPeace, por citar sólo dos.

El Nobel de la Paz chino Liu Xiaobo alabó Internet: «Internet es verdaderamente un regalo del cielo para que la gente china pueda defender sus derechos». Pero no es sólo la gente china. Los ciudadanos de todo el mundo están recibiendo ahora libremente noticias que antes apenas tenían repercusión, y eso pone nerviosos a muchos poderosos que ven que se les va de las manos el control que ejercían con sus medios típicos (televisión, radio, prensa…) alejándose de su deseado control de la sociedad (y de su Nuevo Orden Mundial, NWO, o República Universal). ¿Hubiera sido posible el movimiento 15M sin internet?

Desde estas líneas queremos lanzar un mensaje de agradecimiento sincero a todos aquellos que facilitan que todo esto sea así, y a todos aquellos que ponen su esfuerzo en una difusión de información limpia (sin falsedades, ni manipulaciones). En particular, mi agradecimiento a WordPress, por dar cobertura gratuita a este humilde BlogSOStenible, y también a otras redes donde también estamos, y donde difundimos otras noticias, e ideas: en Twitter somos @blogsostenible, y también estamos en Facebook, con varios miles de seguidores entre estas tres vías.

Todo tiene también su contrapunto… estos servicios son gratuitos pero notamos cada vez más la presencia de publicidad, que nos incita a comprar y comprar… la perfección es complicada. Recordamos las palabras de El Roto, cuando insinuaba que la incitación al consumo debería pagar un impuesto ecológico (y eso de publicidad, un segundo cerebro).

Las nuevas tecnologías nos permiten unirnos en grupos con intereses afines. ¡Vamos a unirnos, para forzar un cambio hacia una sociedad SOStenible! Pero no basta sólo con unirse e informarse en redes sociales, hace falta también pasar a la ACCIÓN, como sugiere Annie Leonard en sus famosos vídeos documentales (por ejemplo, haciendo voluntariado en algún colectivo).

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Apoyo a Educarueca

Por: Eva
Ante los ataques que está sufriendo la web de educarueca.org, la Asamblea Antimilitarista de Madrid queremos manifestar nuestro apoyo. En las últimas horas ha sufrido varios ataques DdoS que hace que haya permanecido caída varias horas. Educarueca lleva años siendo un referente en la educación para la paz, recogiendo ingente cantidad de materiales para trabajar Leer más ...
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24 de mayo. Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme

Por: Ecologistas en Acción Sevilla

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24 de mayo. Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme

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VIII Escuela de Verano Antimilitarista

Por: Eva
El patio de mi casa no es particular. Bienes comunes.
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