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Kirguistán desbanca a Filipinas en la ONU: China impulsa a su aliado centroasiático al Consejo de Seguridad

Por: P. Aguirre Larrañaga

La república centroasiática de Kirguistán ha obtenido un escaño no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al imponerse a Filipinas en la votación de balotaje celebrada este jueves en la Asamblea General. Se trata de la primera vez que este país de mayoría musulmana y antigua república soviética accede al máximo órgano de decisión de la ONU, un hecho que refleja el cambio en los equilibrios geopolíticos de Asia Central, según fuentes diplomáticas.

El ascenso de Asia Central en la escena global

Kirguistán ocupará el puesto reservado al grupo de Asia-Pacífico durante el bienio 2027-2028. Hasta ahora, el único país de Asia Central que había logrado representación en el Consejo de Seguridad fue Kazajistán, que lo hizo en el periodo 2017-2018. La victoria de Kirguistán supone un nuevo hito en la proyección internacional de una región que tradicionalmente ha estado bajo la influencia rusa, pero donde Pekín ha incrementado su presencia económica y diplomática en los últimos años.

El respaldo de China, que mantiene una disputa territorial con Filipinas en el mar del Sur de China, resultó determinante al aportar múltiples votos de países del Sur global, según informaron fuentes de la delegación kirguís.

La derrota de Filipinas, que aspiraba a un puesto de mayor visibilidad en el Consejo, evidencia el peso creciente de los vínculos de Pekín con las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central, en un contexto de competencia estratégica con Washington por la influencia en la región.

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Kirguistán humilla a Filipinas y se hace con un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU

Por: R. Tordesillas

Kirguistán ha logrado un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU para el período 2027-2028 tras imponerse a Filipinas en una votación celebrada el miércoles 3 de junio en la Asamblea General de Naciones Unidas. La candidatura de la república centroasiática, que partía como favorita pese a su menor peso diplomático, obtuvo 142 votos frente a los 49 de Filipinas en la cuarta ronda, después de superar el primer escrutinio con 105 votos contra 85.

El resultado supone un revés para la tradicional influencia de los países del Sudeste Asiático en el organismo multilateral, y refuerza la creciente presencia de Estados euroasiáticos en los foros globales. Fuentes diplomáticas consultadas por la agencia rusa TASS señalaron que la victoria kirguís refleja un realineamiento de bloques dentro de la Asamblea General, donde las naciones de Asia Central han ido ganando apoyos en los últimos años.

Un escaño para el Grupo Asia-Pacífico

Kirguistán ocupará el escaño reservado al Grupo de Estados de Asia-Pacífico, uno de los cinco grupos regionales de la ONU. Su elección se produce un año después de que Kazajistán presidiera el Consejo de Seguridad y en un contexto en el que China y Rusia han impulsado la candidatura de sus socios de la Organización de Cooperación de Shanghái para equilibrar la representación occidental en el máximo órgano de decisión de Naciones Unidas.

El Ministerio de Exteriores kirguís emitió un comunicado en el que calificó la votación de «hito histórico» y agradeció a los Estados miembros su confianza. Por su parte, Filipinas reconoció la derrota y, según declaró su representante ante la ONU, el país

continuará trabajando por la paz y la seguridad internacionales desde otros foros

Analistas internacionales señalan que el triunfo de Kirguistán evidencia «el ascenso silencioso de Eurasia» en la arquitectura de gobernanza global, un fenómeno que desafía el dominio tradicional de Estados Unidos y sus aliados en el Consejo de Seguridad. Para mantenerse vigente en un mundo con más actores, el multilateralismo deberá adaptarse a esta nueva realidad, en la que potencias medias como Turquía, Emiratos Árabes Unidos o los propios Estados centroasiáticos reclaman mayor protagonismo.

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Filipinas contra Kirguistán: la ONU elige entre el bloque de EE.UU. y el eje Rusia-China

Por: F. Olázaran

Una batalla diplomática silenciosa enfrenta a Filipinas y Kirguistán por el puesto rotatorio de Asia-Pacífico en el Consejo de Seguridad de la ONU para el bienio 2027-2028, según fuentes diplomáticas consultadas por la prensa internacional. La Asamblea General de Naciones Unidas tiene previsto elegir al nuevo miembro no permanente el próximo 3 de junio de 2026, en una votación que reflejará la pugna entre el bloque del Indo-Pacífico, liderado por Estados Unidos, y el bloque euroasiático, alineado con Rusia y China.

Una candidatura que se ha endurecido

Filipinas partía como favorita, respaldada por Estados Unidos y sus aliados en la región, pero Kirguistán ha intensificado su campaña en las últimas semanas, logrando reunir apoyos de países del movimiento de los No Alineados y del ámbito postsoviético. El país centroasiático cuenta con el respaldo explícito de Rusia, que ha activado su red diplomática para sumar votos entre las delegaciones africanas, asiáticas y latinoamericanas.

Es una batalla diplomática silenciosa, pero con implicaciones geopolíticas muy claras para el equilibrio de poder en la ONU, señalan las fuentes.

El escaño en liza es el único asiento rotatorio del grupo Asia-Pacífico en el Consejo de Seguridad para ese periodo. Su ocupante tendrá voz y voto durante dos años en las decisiones sobre paz y seguridad internacional, lo que lo convierte en un premio estratégico para ambos bloques.

Indo-Pacífico frente a Eurasia

La elección enfrenta dos visiones del orden internacional. Por un lado, la candidatura filipina representa la apuesta por el Indo-Pacífico como eje de la seguridad regional, con un papel central de Washington y sus alianzas bilaterales. Por el otro, Kirguistán encarna el eje euroasiático impulsado por Moscú y Pekín, que busca una mayor presencia de países no alineados con Occidente en los organismos multilaterales.

Según analistas consultados, el resultado dependerá de la capacidad de cada candidato para movilizar a los 193 Estados miembros de la Asamblea General. Filipinas ha desplegado una intensa labor diplomática en el sudeste asiático y Oceanía, mientras que Kirguistán ha recorrido las capitales de Asia Central, África y Oriente Próximo en busca de apoyos.

La votación, que se celebrará a puerta cerrada en la sede de la ONU en Nueva York, se prevé ajustada. En caso de que ningún candidato alcance la mayoría de dos tercios, se repetirán las rondas hasta que uno de ellos logre los votos necesarios. El resultado se conocerá en las primeras horas del 4 de junio.

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Kirguistán quintuplica su banca islámica en un año y escala al 2% del PIB: el islam financiero irrumpe en Asia Central

Por: P. Aguirre Larrañaga

La banca islámica ha experimentado un crecimiento exponencial en Kirguistán durante los últimos años, hasta dejar de ser un nicho para convertirse en un segmento significativo del sistema financiero del país centroasiático. Según datos del Banco Central de Kirguistán, el volumen de financiación basada en principios islámicos alcanzó los 21.100 millones de soms (unos 225 millones de euros), lo que representa un incremento de casi seis veces respecto al periodo anterior.

Este auge se inscribe en un contexto de creciente demanda de productos financieros compatibles con la sharia, que prohíbe el cobro de intereses y las inversiones en sectores como el alcohol o el juego. Las autoridades kirguisas han impulsado un marco regulatorio favorable para atraer capital de países del Golfo, tradicionales impulsores de las finanzas islámicas en Asia Central.

Un mercado en expansión

El crecimiento de la banca islámica en Kirguistán contrasta con la situación en otras repúblicas de la región, donde su implantación es aún incipiente. Uzbekistán, Kazajistán y Tayikistán han mostrado interés en desarrollar productos similares, pero ninguno ha alcanzado un volumen comparable. El Banco Central de Kirguistán ha señalado que las entidades que operan bajo principios islámicos han multiplicado su cartera de créditos y depósitos.

Entre los factores que explican este auge se encuentra la expansión de las remesas desde trabajadores emigrados a países musulmanes y la creciente oferta de sukuk (bonos islámicos) en el mercado interno. Además, la proximidad geográfica con China y la Ruta de la Seda ha facilitado la llegada de inversores de Emiratos Árabes Unidos y Catar.

El volumen total de financiación islámica en Kirguistán representa ya cerca del 2% del PIB del país, una cifra modesta en términos absolutos pero significativa en un sector que prácticamente no existía hace una década. Expertos consultados por fuentes locales advierten, no obstante, de que el desafío principal sigue siendo la liquidez, ya que los bancos islámicos no pueden recurrir a instrumentos de deuda convencionales para gestionar sus excedentes.

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