Las enormes cisternas subterráneas de la era fascista en Italia, que sobrevivieron a más de 150 bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial, se han convertido en un centro de entrenamiento para fuerzas especiales occidentales. Según fuentes militares, la instalación, situada en una antigua base de la Fuerza Aérea Italiana, ofrece un entorno único para prácticas de guerra subterránea y operaciones en túneles.
Las cisternas, diseñadas originalmente para almacenar combustible de aviación, resistieron los ataques aliados gracias a su construcción de hormigón armado de varios metros de espesor. Tras décadas de uso por la Fuerza Aérea Italiana, las instalaciones han sido reutilizadas para adiestramiento táctico en espacios confinados, un área de creciente importancia tras los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, donde los túneles han demostrado ser un desafío clave.
El entrenamiento incluye ejercicios de navegación en completa oscuridad, combate cuerpo a cuerpo en corredores estrechos y simulación de rescates en condiciones de derrumbe. La estructura, con una capacidad de almacenamiento de millones de litros, ofrece kilómetros de galerías interconectadas que permiten recrear escenarios complejos.
La elección de este lugar no es casual. Su resistencia histórica a los bombardeos y su diseño masivo lo convierten en un entorno ideal para probar equipos y tácticas en condiciones extremas. Aunque no se ha especificado qué unidades concretas entrenan allí, fuentes del Pentágono han confirmado que personal de fuerzas especiales de varios países aliados ha participado en ejercicios conjuntos en la instalación desde principios de 2026.

