El 2 de junio de 2026, economistas estadounidenses han rebatido la afirmación de un asesor del presidente Donald Trump de que el incremento del gasto de los consumidores refleja un optimismo creciente. Según los expertos, el verdadero motor del aumento del gasto es la inflación persistente y el estancamiento de los salarios reales, lo que obliga a los hogares a destinar más ingresos a bienes y servicios básicos.
La brecha entre la narrativa oficial y la realidad económica
El debate se produce en un contexto de tensión entre la Administración Trump y los analistas independientes. Mientras el asesor presidencial atribuía el repunte del consumo a la confianza en las políticas económicas del Gobierno, los economistas consultados por la prensa señalan que los datos de inflación subyacente y la evolución de los salarios desmienten esa lectura optimista. «El gasto nominal crece, pero el poder adquisitivo se reduce», resumió un analista del Economic Policy Institute.
Los datos oficiales disponibles hasta mayo de 2026 muestran que la inflación interanual se mantiene por encima del objetivo de la Reserva Federal, mientras que los salarios ajustados por inflación apenas crecen. Esto genera una presión sobre las familias que, lejos de reflejar optimismo, evidencia un esfuerzo por mantener el nivel de vida en un entorno de precios al alza.
Implicaciones para la popularidad de Trump
El desmentido de los economistas tiene relevancia política, ya que la Administración Trump ha basado parte de su estrategia de reelección en la percepción de una economía boyante. Sin embargo, la persistencia de la inflación y el estancamiento salarial podrían erosionar la confianza de los votantes. La controversia también pone de relieve la dificultad de conciliar la retórica oficial con los indicadores económicos reales, en un año electoral clave para Estados Unidos.
Fuentes del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca no han emitido comentarios adicionales tras las críticas de los economistas. Por su parte, la prensa estadounidense ha recogido las declaraciones de varios analistas que advierten de que ignorar la realidad inflacionaria podría llevar a políticas equivocadas en los próximos meses.
