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Kevin O'Leary recorta a la mitad su macro centro de datos en Utah tras la presión ciudadana

Por: R. Tordesillas

El inversor y estrella televisiva Kevin O’Leary ha aceptado reducir a la mitad la superficie de su macroproyecto de centro de datos en Utah, inicialmente previsto en 40.000 acres, según informó el jueves a la prensa local. La decisión llega tras semanas de presión de residentes y activistas, que denunciaban el impacto ambiental y el consumo masivo de recursos del complejo.

En una carta dirigida al presidente del Senado de Utah, J. Stuart Adams, O’Leary anunció que eliminará 19.430 acres del proyecto, lo que sitúa la superficie final en poco más de 20.000 acres. El centro, impulsado por el conocido Shark Tank, se había convertido en símbolo del conflicto entre el auge de la infraestructura digital y la protección del entorno natural en el oeste de Estados Unidos.

El precio de la expansión digital

Utah, como otros estados áridos del país, ha experimentado una creciente demanda de centros de datos. Sin embargo, estos proyectos suponen un alto coste energético e hídrico en una región con recursos limitados. Los activistas locales habían recogido firmas y presentado alegaciones ante las autoridades, exigiendo un estudio de impacto ambiental más riguroso. La reducción acordada por O’Leary, aunque significativa, no disipa todas las preocupaciones: el centro seguirá siendo uno de los mayores del país en superficie.

El caso refleja una tensión recurrente en la geopolítica digital: la necesidad de soberanía energética y territorial frente al despliegue de infraestructuras críticas para la inteligencia artificial y la nube. Analistas estadounidenses advierten de que, sin una planificación conjunta, la proliferación de centros de datos podría chocar con los límites físicos de las comunidades locales.

Este proyecto es crucial para la competitividad digital de Estados Unidos, pero debe hacerse de forma responsable con el entorno, reconocen fuentes del sector citadas por la prensa local.

O’Leary no ha detallado el nuevo diseño del campus ni el calendario de construcción, aunque se comprometió a colaborar con las autoridades estatales para minimizar las molestias. La decisión marca un precedente sobre cómo la oposición ciudadana puede moldear incluso los planes más ambiciosos de la industria tecnológica.

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Empleados de Amazon presionan a un ayuntamiento de EE.UU. para limitar la construcción de centros de datos

Por: S. Marimón

Un grupo de empleados de Amazon se presentó el pasado 3 de junio de 2026 ante un concejo municipal estadounidense —cuya identidad no se ha revelado— para exigir restricciones a la construcción de centros de datos. Los trabajadores, organizados como activistas internos, denunciaron el elevado consumo energético y la presión sobre las infraestructuras locales que generan estas instalaciones.

Se trata de la primera vez que empleados de una gran empresa tecnológica (big tech) presionan públicamente para que se regule este tipo de proyectos, según señalaron fuentes conocedoras de la acción. Hasta ahora, las críticas a los centros de datos solían provenir de grupos ecologistas o vecinales, no de la propia plantilla de las compañías que los operan.

Los centros de datos, esenciales para el funcionamiento de servicios en la nube, inteligencia artificial y plataformas digitales, requieren enormes cantidades de electricidad y agua para refrigeración. En los últimos años, su proliferación ha generado tensiones con comunidades locales por la saturación de la red eléctrica y la escasez hídrica.

Un precedente sin precedentes

La acción de los empleados de Amazon marca un punto de inflexión en la relación entre las grandes tecnológicas y el territorio donde se asientan. ‘Es la primera vez que trabajadores de una big tech se movilizan para pedir límites a la expansión de centros de datos. Hasta ahora, las empresas siempre habían defendido estos proyectos como motores de empleo e inversión’, explicó una fuente cercana a los activistas.

La protesta se produce en un contexto de creciente presión regulatoria en varios países. En España, el Gobierno ultima un decreto que obligará a los centros de datos a compensar su impacto ambiental, mientras que en Países Bajos e Irlanda ya se han impuesto moratorias parciales. La iniciativa de los empleados de Amazon podría acelerar medidas similares en otras jurisdicciones.

Amazon no ha emitido comentarios oficiales sobre la acción de sus trabajadores. Los empleados, por su parte, evitaron dar declaraciones a la prensa para no ser identificados, pero pidieron al concejo que frene nuevas autorizaciones hasta que se evalúe el impacto acumulativo sobre los recursos naturales.

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