Un nuevo alto el fuego acordado entre Israel y Líbano la noche del miércoles no ha logrado detener las hostilidades. El jueves, al menos cuatro personas murieron en ataques israelíes en territorio libanés, según informaron fuentes locales, mientras que Hezbolá ha rechazado públicamente el acuerdo, condicionando cualquier tregua a un pacto de paz más amplio entre Irán y Estados Unidos.
El cese de hostilidades, respaldado por la administración del presidente estadounidense Donald Trump, fue anunciado por funcionarios de ambos países como un avance diplomático, pero la realidad sobre el terreno muestra que la violencia no se ha interrumpido. Desde que se declaró un primer alto el fuego en abril, varios cientos de personas han muerto en enfrentamientos, lo que pone en duda la eficacia de estos acuerdos.
Hezbolá condiciona la tregua a un acuerdo con Irán
Hezbolá, el movimiento chií libanés respaldado por Irán, ha rechazado el nuevo alto el fuego y ha vinculado su aceptación a un acuerdo de paz entre Teherán y Washington. Según fuentes cercanas a la milicia, la organización considera que el cese de hostilidades no puede ser separado de las negociaciones más amplias entre Irán y Estados Unidos, que han estado en curso en los últimos meses.
Israel, por su parte, ha continuado sus ataques en el sur de Líbano, argumentando que responde a las violaciones de la tregua por parte de Hezbolá. Las cuatro víctimas mortales reportadas el jueves elevan la cifra de fallecidos desde que se anunció el primer alto el fuego, lo que evidencia la fragilidad de los acuerdos bilaterales.
La comunidad internacional, encabezada por Naciones Unidas, ha instado a ambas partes a respetar el alto el fuego, aunque hasta ahora no se han anunciado medidas concretas para garantizar su cumplimiento. La situación sigue siendo tensa en la frontera, donde los combates esporádicos continúan pese a los esfuerzos diplomáticos.