Israel ha alcanzado un récord histórico en exportaciones de defensa durante 2025, al superar los 19.000 millones de dólares por quinto año consecutivo, según anunció este miércoles el Ministerio de Defensa israelí. La cifra representa un incremento significativo respecto a ejercicios anteriores, impulsada principalmente por la venta de sistemas de defensa aérea en un contexto de alta demanda global y tensiones regionales.
El ministerio no detalló el desglose por países compradores ni el peso específico de cada sistema, pero fuentes del sector apuntan a que los sistemas como la Cúpula de Hierro y el Domo de Acero han sido los productos estrella. La guerra en Ucrania y los conflictos en Oriente Medio han disparado la demanda de sistemas antimisiles y antidrones, un segmento en el que las empresas israelíes, como Rafael Advanced Defense Systems y Israel Aerospace Industries, son líderes mundiales.
El anuncio llega en un momento en el que el gobierno israelí, presidido por Benjamin Netanyahu, ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos para ampliar los acuerdos de normalización con países árabes, lo que podría abrir nuevos mercados para la industria armamentística. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos han criticado las ventas de armas a países implicados en conflictos, como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos, por su uso en la guerra de Yemen.
Según el Ministerio de Defensa, las exportaciones de defensa israelíes han crecido de forma constante en la última década, pasando de 7.500 millones de dólares en 2015 a más del doble en 2025. Este crecimiento ha sido posible gracias a la colaboración con Estados Unidos, que financia parte de los programas de I+D militar israelíes a través de los acuerdos de ayuda anual por valor de 3.800 millones de dólares.
El récord de 2025 consolida a Israel como uno de los mayores exportadores de armas del mundo, solo por detrás de Estados Unidos, Rusia y Francia, según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). La industria armamentística representa aproximadamente el 10% del PIB israelí y da empleo a decenas de miles de trabajadores cualificados.