El Ejército Popular de Liberación de China (PLA) está construyendo una extensa red de rampas de lanzamiento de misiles en las inmediaciones de sus silos nucleares, según revelan imágenes de satélite analizadas por expertos en defensa. La infraestructura, detectada en ubicaciones no identificadas del país asiático, refuerza la capacidad de ataque nuclear de Pekín y complica los sistemas de defensa estadounidenses, según el informe publicado este viernes.
Un salto cualitativo en la disuasión
Las nuevas instalaciones, que consisten en plataformas de lanzamiento adicionales junto a los silos existentes, permitirían a China multiplicar la cadencia de fuego de su arsenal balístico. Los misiles nucleares chinos ya son capaces de alcanzar cualquier ciudad estadounidense, pero la construcción de estas rampas sugiere que Pekín busca garantizar una capacidad de segundo ataque más robusta, disuadiendo cualquier intento de desarme preventivo por parte de Washington.
Las imágenes satelitales, obtenidas por fuentes abiertas y analizadas por centros de estudios estratégicos, muestran una expansión sistemática de la infraestructura de lanzamiento, a menudo en zonas montañosas o alejadas de núcleos de población. Aunque el PLA no ha confirmado oficialmente el propósito de las obras, la configuración observada es consistente con rampas de lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales (ICBM).
Implicaciones para la defensa de EE.UU.
La acumulación de plataformas de lanzamiento cerca de los silos nucleares obliga a repensar las estrategias de defensa de Estados Unidos. El Department of Defense (Pentágono) ha seguido de cerca estos movimientos desde que comenzaron las obras, según fuentes oficiales citadas por la prensa especializada. La multiplicación de puntos de lanzamiento dificulta la planificación de un ataque preventivo y eleva el umbral de riesgo para cualquier operación contra las fuerzas nucleares chinas.
Analistas militares consultados señalan que esta medida encaja en la doctrina de disuasión creíble que Pekín viene perfeccionando desde hace años. China mantiene una política de no ser el primero en usar armas nucleares, pero la modernización de su arsenal, incluida la introducción de vehículos de reentrada múltiple (MIRV), ha incrementado significativamente su potencial ofensivo.