España registró en 2025 el mayor nivel de crímenes e incidentes de odio desde que existen estadísticas oficiales, con un total de 2.715 casos, un 23,6% más que el año anterior, según el informe anual del Ministerio del Interior. El mismo documento sitúa a los marroquíes como la nacionalidad extranjera más afectada por este tipo de delitos, seguida de la comunidad latinoamericana.
Los datos, publicados el pasado 4 de junio, reflejan una tendencia al alza que preocupa a las autoridades y abre un nuevo frente en el debate sobre la inmigración y la convivencia en España. El informe del Ministerio del Interior detalla que los delitos de odio incluyen agresiones físicas, amenazas, insultos y discriminación por motivos de origen racial, étnico o nacional.
La comunidad marroquí, una de las más numerosas en España con más de 700.000 residentes, aparece como el colectivo extranjero con mayor exposición a estos incidentes. Le siguen los ciudadanos de países latinoamericanos, aunque el informe no desglosa cifras por nacionalidades concretas. El Gobierno español no ha ofrecido declaraciones adicionales sobre las causas concretas del incremento.
El dato coincide con un contexto de tensiones diplomáticas entre España y Marruecos, que algunos analistas vinculan a la presión del lobby marroquí en Madrid. El informe de Interior no establece relación directa entre la subida de crímenes de odio y la situación política bilateral, pero sí constata que el repunte se produce en un año marcado por el debate sobre la regularización de inmigrantes y las políticas de acogida.
Las organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes han reclamado al Gobierno reforzar las campañas de sensibilización y los mecanismos de denuncia. El Ministerio del Interior, por su parte, ha recordado que las fuerzas de seguridad cuentan con unidades especializadas en la persecución de los delitos de odio y que se han intensificado las investigaciones.
