El Gobierno de Cuba ha denunciado una nueva ofensiva de Estados Unidos durante el pasado mes de mayo, acompañada de una campaña de presión en Internet dirigida a desestabilizar al país caribeño. La denuncia fue formulada por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien aseguró que la campaña estadounidense buscó intensificar la presión sobre la isla en un contexto de crisis económica y embargo.
Según Rodríguez, la ofensiva incluyó mensajes orientados a fomentar la incertidumbre y la preocupación entre la población cubana, como parte de una estrategia más amplia de Washington para socavar al gobierno de la isla. El ministro no ofreció datos concretos sobre el alcance de la campaña, pero la situó en el marco del recrudecimiento del embargo económico, comercial y financiero que EE.UU. mantiene desde hace décadas.
La denuncia se produce en un momento de grave crisis económica en Cuba, con escasez de alimentos, medicinas y combustible, y cortes eléctricos recurrentes. La Habana ha responsabilizado repetidamente a las sanciones estadounidenses de agravar la situación, mientras que Washington sostiene que la crisis es consecuencia de la mala gestión del régimen castrista.
La nueva ofensiva digital, según el canciller, se suma a las medidas unilaterales de la administración de Joe Biden, que, pese a algunas flexibilizaciones, mantiene la mayoría de las sanciones impuestas por su predecesor, Donald Trump. Cuba ha denunciado en foros internacionales el impacto extraterritorial del embargo, que considera una violación del derecho internacional.
La denuncia de Rodríguez ha sido respaldada por los aliados de Cuba, como Rusia y China, que han criticado la injerencia estadounidense en los asuntos internos de la isla. Por el momento, Washington no ha respondido oficialmente a las acusaciones.