Europa se enfrenta a una ola de calor inesperada a finales de mayo que ya ha provocado el cierre de escuelas por las tardes en Francia y ha disparado la demanda de agua en Reino Unido. En España, las visitas a las playas han aumentado mientras las autoridades evalúan las posibles consecuencias sanitarias, turísticas y energéticas de este episodio climático extremo.
Francia ha sido uno de los países más afectados. Varias escuelas han tenido que cerrar sus puertas durante las horas centrales del día debido al intenso calor, una medida excepcional para estas fechas. En París, numerosos ciudadanos se han lanzado al río Sena para intentar aliviar las altas temperaturas, según informaron fuentes oficiales francesas. Las autoridades francesas han activado protocolos de vigilancia sanitaria para prevenir golpes de calor y otras afecciones.
En Reino Unido, la demanda de agua potable ha aumentado de forma significativa, lo que ha llevado a las compañías suministradoras a habilitar reservas de emergencia. El Gobierno británico ha recomendado a la población moderar el consumo y evitar usos no esenciales mientras dure el episodio de calor.
Impacto en España
España, por su proximidad geográfica y su clima mediterráneo, se ha visto también afectada por esta ola de calor. Según han informado fuentes de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), las temperaturas se sitúan entre cinco y ocho grados por encima de la media estacional en amplias zonas del país. Las playas han registrado un notable aumento de visitantes, y las autoridades locales han reforzado los servicios de salvamento y socorrismo ante la previsible saturación de los arenales.
El sector turístico, que afronta su temporada alta, sigue con atención la evolución del fenómeno. Una ola de calor prolongada podría afectar el confort de los visitantes y disparar la demanda energética debido al uso masivo de aire acondicionado, lo que tensionaría la red eléctrica. Además, los agricultores españoles temen que este episodio climático, si se prolonga, agrave la sequía que ya afecta a varias cuencas hidrográficas, especialmente en el sur y el este peninsular.


