El cohete New Glenn, el vehículo de lanzamiento orbital insignia de Blue Origin, ha explotado durante una prueba estática de fuego en la plataforma de lanzamiento LC-36A del complejo de Cabo Cañaveral, en Florida. El incidente ocurrió la noche del 29 de mayo de 2026 y ha destruido tanto el cohete como buena parte de la infraestructura del complejo, según fuentes cercanas a la compañía.
La prueba estática —que consiste en encender los motores a máxima potencia sin que el cohete despegue— buscaba verificar los sistemas de propulsión de la primera etapa. En algún momento del ensayo, se produjo una explosión que generó una nube de hongo y lanzó restos a gran distancia. No se han registrado heridos, según ha confirmado la Fuerza Espacial de Estados Unidos, que supervisa las instalaciones del cabo.
Un duro revés para el programa orbital
El New Glenn, un lanzador de dos etapas y 45 toneladas de capacidad a órbita baja terrestre (LEO) y 13 toneladas a órbita de transferencia geoestacionaria (GTO), estaba llamado a convertirse en el buque insignia de Blue Origin para competir con el Falcon 9 y Falcon Heavy de SpaceX. Su vuelo inaugural, previsto inicialmente para 2025, se había retrasado en varias ocasiones debido a problemas técnicos y de desarrollo del motor BE-4.
La explosión supone un golpe considerable para los planes de la compañía fundada por Jeff Bezos, que depende de New Glenn para acceder al creciente mercado de lanzamientos comerciales y para cumplir compromisos con clientes como la Fuerza Espacial de EE.UU. y operadores de satélites europeos. La magnitud de los daños en la infraestructura de la plataforma LC-36A podría retrasar el programa varios meses o incluso más de un año, según fuentes de la industria citadas por Ars Technica.
Implicaciones para el sector espacial
El fallo catastrófico del New Glenn se produce en un momento en que la dependencia de lanzadores comerciales es creciente tanto en Estados Unidos como en Europa, que recurre con frecuencia a cohetes estadounidenses para sus misiones estratégicas. El cohete reutilizable de Blue Origin utiliza los motores BE-4, que también alimentan el lanzador Vulcan de la United Launch Alliance (ULA), lo que añade una dimensión sistémica al accidente.
Blue Origin no ha emitido aún un comunicado oficial detallando las causas del siniestro, aunque la compañía ha confirmado que está investigando el incidente en colaboración con la Fuerza Espacial. La Administración Federal de Aviación (FAA) de EE.UU. ha abierto una investigación de seguridad, que podría obligar a Blue Origin a presentar un análisis de las causas antes de que se autorice cualquier nuevo intento de lanzamiento.
El accidente ocurre apenas unos meses después de que Blue Origin lograra un primer encendido estático exitoso en 2025, lo que había renovado las esperanzas de que el vuelo inaugural estuviera cerca. Ahora, la compañía se enfrenta a un escenario incierto, mientras SpaceX continúa dominando el mercado de lanzamientos con su cadencia semanal de misiones.