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OpenSSH 10.4 llega con mejoras críticas de seguridad y el futuro de la criptografía postcuántica

Por: Pablinux

OpenSSH 10.4

Para los administradores de sistemas, el lanzamiento de OpenSSH 10.4 representa una actualización de mantenimiento que, si bien no responde a una emergencia crítica inmediata, resulta esencial para mantener la integridad de las comunicaciones remotas. Esta herramienta, que es el estándar de facto para el acceso seguro a servidores Linux y Unix, ha desplegado una serie de parches que cubren desde fallos en la transferencia de archivos hasta mejoras en la resistencia del protocolo frente a ataques de denegación de servicio.

Aunque no hay pruebas de que estas vulnerabilidades se estén explotando de forma masiva, andarse con pies de plomo siempre es la mejor estrategia en ciberseguridad. La comunidad ha recibido esta versión como un paso necesario para fortalecer la infraestructura digital, especialmente en entornos corporativos y centros de datos donde la automatización de procesos mediante sftp o scp es el pan de cada día. No se trata solo de corregir errores, sino de elevar el listón de seguridad antes de que los problemas pasen a mayores, siguiendo la estela de versiones como OpenSSH 10.3 y sus cambios de seguridad.

OpenSSH 10.4 introduce correcciones de seguridad en la transferencia de archivos

Uno de los puntos más destacados de esta actualización es la resolución de problemas en las herramientas de transferencia sftp y scp. Gracias al trabajo del Escáner de Seguridad Swival, se descubrió que un servidor remoto malicioso podía engañar al cliente para que escribiera archivos en directorios inesperados o incluso fuera de la ruta de destino prevista. En el caso de scp, este fallo permitía que los archivos acabaran en el directorio padre del destino, lo que podría desbaratar cualquier sistema de organización de datos o automatización en la nube.

Por otro lado, se ha solucionado un error de tipo ‘use-after-free’ en el cliente ssh que podía activarse si el servidor decidía cambiar su clave de host durante un reintercambio de claves. Además, el servidor sshd ha recibido ajustes importantes; por ejemplo, se ha corregido un problema donde el servicio internal-sftp truncaba argumentos largos, lo que podía provocar que opciones de seguridad críticas colocadas al final de una línea de comandos fueran ignoradas sin que el administrador se diera cuenta.

La mirada puesta en la era postcuántica

Lo más llamativo para los entusiastas de la criptografía es la inclusión de soporte experimental para un esquema de firma compuesto. Esta novedad combina el algoritmo postcuántico ML-DSA 44 con el ya consolidado Ed25519. Aunque hoy en día todavía parece algo de ciencia ficción, este movimiento busca que las comunicaciones resistan la potencia de cálculo de futuros ordenadores cuánticos. Es importante recalcar que esta función no viene activada por defecto, por lo que quienes quieran probarla deberán generar sus claves específicamente con el comando ssh-keygen.

Esta implementación híbrida sigue la filosofía de ‘doble protección’, asegurando que si uno de los dos algoritmos presenta una debilidad en el futuro, el otro siga manteniendo la seguridad de la conexión. Para las empresas tecnológicas que ya están planificando su transición hacia estándares de seguridad cuántica, OpenSSH 10.4 ofrece una plataforma ideal para empezar a realizar pruebas en entornos controlados sin comprometer la estabilidad actual.

Cambios técnicos y posibles incompatibilidades

No todo son parches de seguridad; también hay cambios que podrían dar algún que otro quebradero de cabeza a quienes gestionan scripts automatizados. A partir de ahora, el comando para volcar la configuración del servidor, sshd -G, mostrará las directivas respetando el uso de mayúsculas y minúsculas. Esto significa que si tienes un script que busca exactamente la cadena ‘pubkeyauthentication’ en minúsculas, es muy probable que falle al encontrarse con ‘PubkeyAuthentication’, por lo que toca revisar esas automatizaciones.

En los sistemas Linux que utilizan el sandbox seccomp, la política se ha vuelto mucho más estricta. Si el sistema no es capaz de activar estas medidas de aislamiento, el servicio sshd simplemente dejará de funcionar en lugar de limitarse a registrar el error en los logs. Es una medida drástica de endurecimiento que obliga a los administradores a asegurarse de que sus kernels y configuraciones de seguridad están al día para evitar caídas inesperadas del servicio.

Esta nueva versión de OpenSSH demuestra una vez más por qué sigue siendo la columna vertebral de la administración remota, combinando la resolución de errores prácticos en el manejo de archivos con una visión a largo plazo sobre la seguridad criptográfica. Es el momento ideal para que los responsables técnicos revisen sus ciclos de actualización y apliquen estos cambios, asegurándose de probar primero el impacto de la nueva salida de configuración y los requisitos del sandbox en sus servidores de prueba antes de pasar a producción.

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OpenZFS 2.4.3 refuerza la gestión de datos en sistemas Linux y FreeBSD

Por: Pablinux

OpenZFS 2.4.3

Contar con un sistema de almacenamiento robusto se ha convertido en una prioridad absoluta para las empresas europeas que gestionan grandes volúmenes de información. En este escenario, OpenZFS se mantiene como una pieza fundamental del código abierto, permitiendo que la integridad de los datos sea el eje central de cualquier infraestructura de servidores moderna, ya sea en centros de datos locales o en la nube.

Siguiendo con su ritmo habitual de actualizaciones mensuales, la comunidad ha anunciado la disponibilidad inmediata de OpenZFS 2.4.3. Esta revisión llega apenas un mes después de su predecesora OpenZFS 2.4.2 para pulir detalles que, aunque parezcan menores, son los que realmente evitan sustos innecesarios a los administradores de sistemas que buscan un entorno de producción totalmente estable y predecible.

Compatibilidad de OpenZFS 2.4.3 con Linux y mejoras técnicas

Uno de los puntos que más se suelen mirar con lupa es la convivencia con el kernel de Linux. En esta ocasión, el software sigue ofreciendo soporte para la versión estable del núcleo 7.0, quedándose a las puertas de la inminente llegada de la versión 7.1. Se espera que, en un futuro cercano, se lance un nuevo parche que termine de abrazar esta actualización del kernel para que los usuarios más punteros no tengan problemas de compatibilidad.

Entre los cambios técnicos más destacados, se ha implementado una verificación de claves de cifrado específica para la clonación de bloques en volúmenes ZVOL. Además, se han corregido errores de doble liberación de memoria y posibles pánicos del sistema que podían comprometer la disponibilidad del servicio. Para quienes trabajan en entornos FreeBSD, se han incluido mejoras que permiten utilizar herramientas de saneamiento en la compilación del módulo del kernel, lo que facilita enormemente la detección de errores durante el desarrollo.

Un pasado de licencias y un presente sencillo

Es curioso recordar cómo hace unos años instalar OpenZFS en nuestro continente era una tarea algo farragosa debido a los conflictos entre las licencias CDDL de Sun Microsystems y la GPL de Linux. Antaño, esto obligaba a hacer piruetas técnicas, pero hoy en día la integración es tan sencilla como instalar cualquier otro paquete desde los repositorios oficiales, lo que ha democratizado su uso fuera de los círculos de expertos más cerrados.

Además de la rama principal, no se han olvidado de quienes prefieren no arriesgar y se mantienen en versiones anteriores. Por ello, también se han publicado las versiones 2.3.8 y 2.2.10, que heredan muchos de los parches de seguridad y correcciones de errores de la versión más reciente. De esta forma, cualquier infraestructura, por conservadora que sea, puede beneficiarse de las últimas mejoras sin necesidad de realizar una migración completa del sistema.

Este nuevo paquete de actualizaciones consolida el esfuerzo de Tony Hutter y su equipo por mantener un sistema de archivos que no solo es potente, sino que se adapta a las exigencias de seguridad actuales. Al corregir las funciones de compilación GCM y mejorar los procesos de integración continua, el proyecto garantiza que el almacenamiento de nivel profesional siga siendo accesible para todos, manteniendo a raya los errores que podrían causar una pérdida irreversible de información en nuestros discos.

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Novedades en Clonezilla Live 3.3.2 para la gestión de discos

Por: Pablinux

Clonezilla Live 3.3.2

Mantener los equipos a punto y los datos a salvo es una de esas tareas que a veces se hace cuesta arriba si no contamos con el software adecuado. En el ecosistema de la administración de sistemas, disponer de herramientas que permitan replicar discos de forma precisa es fundamental para no perder tiempo ni información valiosa en el proceso. Y es que recientemente se ha dado a conocer la llegada de Clonezilla Live 3.3.2.

Se trata de una actualización que, aunque a primera vista pueda parecer un cambio menor, trae mejoras de calado bajo el capó que van a facilitar mucho la vida a quienes trastean a diario con servidores y estaciones de trabajo. No se trata solo de añadir funciones visuales, sino de asegurar que la base del sistema sea lo suficientemente sólida como para no dar problemas en momentos críticos.

Clonezilla Live 3.3.2 da el salto técnico con el Kernel 7.0 y mejor soporte RAID

El aspecto más destacado de esta nueva entrega es, sin duda, la actualización de su núcleo al Kernel Linux 7.0. Este cambio no es una simple cuestión de números, ya que permite que los componentes de hardware más actuales sean reconocidos sin complicaciones, evitando esos errores de compatibilidad que suelen aparecer al intentar clonar equipos de última generación. Por otro lado, se ha puesto especial mimo en mejorar el comportamiento con mdraid, una noticia que vendrá de perlas a los administradores que gestionan configuraciones de RAID por software y necesitan realizar operaciones de limpieza o restauración de forma eficiente.

Una herramienta clave para el despliegue y la recuperación

Para los profesionales que se encargan del mantenimiento en centros de datos o en aulas de informática en España y el resto de Europa, este tipo de utilidades son el pan de cada día. La nueva versión está diseñada para que las tareas de migración y backup bare metal sean mucho más fluidas, permitiendo que los despliegues de sistemas operativos en múltiples máquinas se realicen con un margen de error mínimo. Ya sea en un entorno doméstico para salvar los datos de un portátil o en infraestructuras corporativas complejas, la fiabilidad sigue siendo el pilar central sobre el que se asienta este software libre.

Contar con este tipo de puestas a punto permite que la base técnica sobre la que se trabaja sea mucho más robusta frente a imprevistos. Al final, lo que busca cualquier experto en IT es que la clonación y limpieza de discos se convierta en un proceso predecible y libre de sobresaltos técnicos. Disponer de una herramienta actualizada es, a día de hoy, la mejor garantía para asegurar la continuidad del servicio y proteger la integridad de los datos ante cualquier fallo de almacenamiento que pueda surgir en nuestros sistemas.

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BleachBit TUI, la nueva interfaz en modo texto para limpiar tu sistema

Por: Pablinux

BleachBit TUI

La herramienta de limpieza de sistemas BleachBit ha dado un paso más al estrenar una interfaz de usuario en modo texto (TUI) que se suma a su veterana versión gráfica y a la línea de comandos tradicional. Con este nuevo modo, los usuarios pueden gestionar la limpieza de archivos temporales y otros restos del sistema directamente desde el terminal, pero con una experiencia interactiva mucho más cómoda que escribir comandos sueltos.

Este enfoque resulta especialmente interesante para quienes administran servidores Linux sin entorno gráfico o equipos ligeros en los que no compensa instalar las dependencias de un escritorio completo. También puede ser útil en entornos de trabajo DevOps, donde mantener los sistemas limpios y con recursos disponibles es clave para que las herramientas de integración y despliegue continuos funcionen con fluidez.

Qué aporta BleachBit TUI frente a la GUI y la CLI

La nueva interfaz en modo texto de BleachBit se sitúa a medio camino entre la aplicación gráfica clásica y la CLI pensada para scripts. A diferencia del modo de línea de comandos, que está orientado a tareas no interactivas, el TUI permite desplazarse por menús, marcar opciones, previsualizar qué se va a borrar y lanzar la limpieza sin necesidad de recordar parámetros complejos.

La navegación se hace principalmente con el teclado, aunque existe cierto soporte de ratón, incluido el uso de la rueda para desplazarse. Esta combinación facilita su uso tanto en terminales locales como en sesiones remotas, por ejemplo a través de SSH, un escenario muy habitual en servidores Linux donde no hay interfaz gráfica disponible.

El TUI está pensado para cubrir casos donde la GUI no encaja bien: equipos de pocos recursos, servidores en centros de datos gestionados a distancia o máquinas donde el usuario prefiere no cargar librerías de escritorio adicionales. Todo ello sin renunciar al control fino sobre qué aplicaciones y componentes del sistema se van a limpiar.

Funcionamiento básico y atajos de teclado

El diseño de la interfaz de texto es relativamente sencillo, pero ofrece todas las funciones esenciales para revisar y eliminar archivos sobrantes. Las distintas categorías de limpieza (navegadores, registros, cachés de paquetes, temporales, etc.) se muestran agrupadas, y cada una se puede expandir para ver opciones más específicas.

Para activar o desactivar elementos, se utiliza la barra espaciadora, que marca o desmarca las casillas asociadas a cada componente. Con la tecla Enter se despliega la categoría seleccionada, de manera que el usuario puede bajar al detalle y decidir exactamente qué se va a procesar en cada aplicación o área del sistema.

Una de las funciones más útiles es la previsualización de la limpieza. El TUI ofrece dos atajos distintos: pulsando la tecla p se lanza un análisis previo sobre todos los elementos seleccionados, mientras que con P (mayúscula) se obtiene una vista previa únicamente del componente que está en foco. Así se puede comprobar qué archivos se verán afectados antes de tomar ninguna decisión irreversible.

En cuanto a la eliminación, la tecla d ejecuta la limpieza global de todo lo marcado, y D se limita al componente concreto que se está revisando. Una vez aceptada la operación, la interfaz muestra un cuadro de diálogo en la parte inferior derecha del terminal con el detalle de los archivos eliminados y el espacio de almacenamiento recuperado, algo especialmente relevante en servidores con discos ajustados.

Gestión de permisos y advertencias de seguridad en BleachBit TUI

Como sucede con la mayoría de herramientas de mantenimiento del sistema, BleachBit TUI necesita permisos elevados para limpiar determinadas rutas y áreas sensibles. Si se lanza sin privilegios de administrador, algunas operaciones de borrado pueden fallar, de modo que en Linux es habitual ejecutarlo con sudo al iniciar el script en Python.

Cuando el usuario arranca la interfaz con los permisos adecuados, el proceso de limpieza incluye múltiples avisos y solicitudes de confirmación antes de tocar nada delicado. Esta estrategia reduce el riesgo de eliminar archivos necesarios y minimiza los sustos, algo que se agradece tanto en estaciones de trabajo como en entornos de servidor.

El TUI también da la opción de sobrescribir los datos de los ficheros que se borran para mejorar la protección de la privacidad. Esta característica, ya presente en la versión gráfica, resulta útil si se manipulan datos sensibles en máquinas que puedan ser reutilizadas o auditadas más adelante.

Compatibilidad, backend compartido y funciones aún ausentes

Una de las claves de este nuevo modo es que comparte el mismo backend que BleachBit 6.0, por lo que no es una herramienta aislada, sino otro frontal sobre el motor ya existente. Esto implica que recoge automáticamente las preferencias configuradas en la aplicación gráfica, sin necesidad de volver a definir todo desde cero.

Entre los ajustes que el TUI hereda se incluyen las opciones de limpieza seleccionadas previamente, la lista de elementos a conservar (whitelist o keep list), las definiciones de limpieza personalizadas y la lista de cookies que deben mantenerse, gestionada desde el propio administrador de cookies de BleachBit.

A día de hoy, la versión en modo texto se encuentra en fase alfa, por lo que todavía tiene algunas carencias importantes. No dispone de sistema de traducciones implantado, el llamado Expert Mode no está activo, las rutas protegidas aún no se gestionan desde esta interfaz, la generación de «chaff» (ruido de datos para ocultar patrones) no está integrada y tampoco se realizan comprobaciones de actualización en línea desde el propio TUI.

Además, la modificación de preferencias generales sigue siendo tarea de la GUI: el usuario debe ajustar la configuración desde la aplicación gráfica, y luego el TUI se limita a respetar esos valores. Para muchos escenarios, sin embargo, esto es suficiente, ya que el objetivo de la interfaz de texto es ejecutar limpiezas de forma ágil más que rediseñar la configuración desde cero.

Menú de paleta, ayuda en pantalla y opciones visuales de BleachBit TUI

La experiencia de uso incluye un menú de paleta accesible con la combinación Ctrl+P desde el propio terminal. Este menú permite buscar comandos dentro de la interfaz, ampliar al máximo un componente concreto para verlo con más detalle, cerrar BleachBit, tomar una captura de pantalla y mostrar un panel lateral con las teclas de ayuda.

Esta paleta es especialmente útil para usuarios que se están familiarizando con los atajos o que prefieren buscar acciones por nombre en lugar de memorizar combinaciones. También agiliza la salida de la aplicación y el acceso rápido a la documentación básica sin tener que consultar manuales externos.

En el apartado estético, el TUI admite el cambio de temas de visualización para adaptarse mejor a distintos tipos de terminal, fondos oscuros o claros y preferencias personales. Aunque se trata de una interfaz basada en texto, los desarrolladores han tenido en cuenta que sea agradable de usar y no canse la vista durante sesiones prolongadas.

Versiones disponibles en Linux y Windows

Aunque gran parte del interés por BleachBit TUI se concentra en sistemas Linux, donde la administración por consola es muy habitual, la herramienta también se ha preparado para funcionar en entornos Windows con terminal. En este caso, el TUI se distribuye tanto en forma de instalador como en paquete portable.

Una diferencia relevante es que la versión en modo texto para Windows se compila como binario nativo de 64 bits, a diferencia de las compilaciones estables actuales de la GUI y de la CLI, que siguen siendo de 32 bits. Esto puede resultar ventajoso en equipos modernos con sistemas de 64 bits, ya que se aprovechan mejor los recursos de la máquina.

En el ecosistema Linux, por su parte, el TUI complementa a los limpiadores ya conocidos, como limpiar los paquetes en Arch Linux que van desde simples scripts hasta aplicaciones gráficas de gran tamaño. BleachBit, al ser software libre y multiplataforma, se coloca como una opción versátil tanto para escritorios domésticos como para servidores y estaciones de trabajo profesionales repartidos por toda Europa.

Cómo probar BleachBit TUI en Ubuntu y otras distribuciones Linux

La nueva interfaz de texto no forma parte todavía de las compilaciones estables estándar. Para probarla en distribuciones como Ubuntu o derivadas, es necesario acudir directamente al repositorio oficial del proyecto en GitHub y utilizar la rama específica dedicada al TUI.

En Ubuntu, el procedimiento pasa primero por instalar los paquetes necesarios para que la versión en terminal funcione sin problemas. Eso implica contar con git para clonar el repositorio y con varios módulos de Python 3 como chardet, textual y psutil, que se pueden añadir mediante el gestor de paquetes habitual. Una vez resueltas las dependencias, se clona el proyecto de BleachBit, se entra en la carpeta descargada y se sincronizan las ramas más recientes del repositorio remoto.

Desde ahí, hay que cambiar a la rama correspondiente al desarrollo del TUI y habilitar su seguimiento. Tras este paso, basta con ejecutar el archivo de Python asociado a la interfaz de texto para iniciar BleachBit TUI directamente en el terminal. Si se va a usar con frecuencia, conviene mantener actualizada esa rama con los últimos cambios subidos a GitHub para beneficiarse de mejoras y correcciones de errores.

Este método basado en código fuente es habitual en el ecosistema Linux, y permite que usuarios avanzados y administradores de sistemas en Europa y otros territorios puedan evaluar la herramienta antes de que llegue a los repositorios de sus distribuciones. También facilita que quienes ya trabajan con BleachBit en su versión gráfica puedan ir probando el TUI en paralelo.

Utilidad en entornos DevOps y servidores

Más allá del uso en ordenadores personales, BleachBit TUI encaja bien en contextos de DevOps y administración de infraestructuras. Mantener limpios los entornos de integración y despliegue ayuda a reducir tiempos de compilación, evita que los discos se llenen con artefactos antiguos y disminuye el riesgo de incidencias por falta de espacio.

Con la interfaz en modo texto, los equipos de operaciones pueden programar sesiones de limpieza periódicas o ejecutarlas de forma manual cuando detectan que un servidor está empezando a acumular demasiados residuos. La posibilidad de previsualizar qué se va a borrar y de ajustar qué componentes se tocan en cada ciclo aporta un nivel de control interesante en sistemas críticos.

En organizaciones europeas que adoptan cada vez más prácticas de integración continua, este tipo de herramientas ayuda a que los equipos se centren en el desarrollo y la automatización, mientras mantienen a raya los aspectos más mundanos de la administración del sistema. Integrar BleachBit TUI en rutinas de mantenimiento puede ser una pieza más dentro de una estrategia de observabilidad y cuidado de la plataforma.

En conjunto, la llegada de BleachBit TUI supone un refuerzo para quienes prefieren gestionar la limpieza del sistema desde el terminal sin renunciar a una experiencia interactiva. Aunque todavía está en fase alfa y le faltan funciones como las traducciones completas, el modo experto o algunas comprobaciones automáticas, ya ofrece una combinación razonable de control, seguridad y comodidad tanto en Linux como en Windows, con un potencial especial en servidores y entornos orientados a la consola.

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Los reportes de vulnerabilidades generados por IA están generando dolores de cabeza a Linus Torvalds y compañía

Por: Pablinux

IA en el kernel de linux

La comunidad del kernel de Linux vive un momento de revisión profunda de cómo se reportan y gestionan las vulnerabilidades, en buena parte por el impacto directo de las herramientas de IA en la auditoría de código. La adopción masiva de estos sistemas ha disparado el volumen de avisos de seguridad, pero también ha destapado un problema serio de duplicación, ruido y carga extra para los mantenedores.

Linus Torvalds, figura central del proyecto, ha llegado a calificar (en las notas de lanzamiento de Linux 7.1-rc4) la lista privada de seguridad del kernel como “casi completamente inmanejable” por la avalancha de reportes apoyados en IA, muchos de ellos repetidos o mal clasificados. Ante este escenario, el proyecto ha respondido con nueva documentación integrada en Linux 7.1 que redefine qué se considera fallo de seguridad real y cómo deben gestionarse los informes generados con ayuda de modelos de IA.

Una lista de seguridad desbordada por informes duplicados

En sus comunicaciones recientes sobre el desarrollo de Linux 7.1, Torvalds ha advertido de que la lista de correo dedicada a vulnerabilidades se ha convertido en un cuello de botella donde se mezclan avisos importantes con una multitud de informes redundantes. El problema no es solo la cantidad, sino que distintas personas, usando las mismas herramientas automáticas, acaban enviando exactamente los mismos hallazgos.

Según explicó, los desarrolladores pierden mucho tiempo reenviando mensajes a quienes realmente deberían recibirlos o aclarando que el fallo ya fue corregido días o semanas atrás en ramas del kernel. Esta situación, comparada por algunos con una “inundación” de correos, obliga a dedicar recursos a aclarar duplicidades en lugar de centrarse en vulnerabilidades nuevas y graves.

Willy Tarreau, veterano mantenedor estable del kernel y conocido por su trabajo en HAProxy, ha aportado cifras ilustrativas: hace apenas un par de años la lista privada recibía entre dos y tres reportes por semana, mientras que ahora se manejan entre cinco y diez reportes diarios. Muchos provienen de análisis asistidos por IA que, aunque en ocasiones señalan problemas reales, llegan en formatos poco prácticos y sin aportar información adicional relevante.

Torvalds no carga contra la IA, sino contra el mal uso

Aunque pueda parecer lo contrario, Torvalds ha dejado claro que no se opone al uso de la inteligencia artificial como herramienta de desarrollo y auditoría. Él mismo reconoce emplear este tipo de sistemas en su trabajo, pero insiste en que deben utilizarse de forma responsable y con criterio.

En sus mensajes a la comunidad ha remarcado que las herramientas de IA “son geniales” cuando realmente ayudan, pero se convierten en un problema cuando generan “dolor innecesario y trabajo ficticio inútil”. En otras palabras, el simple hecho de que un modelo automático señale una posible vulnerabilidad no justifica inundar los canales de seguridad con informes mal verificados o sin contexto técnico.

Torvalds insiste en que quien use IA para encontrar fallos no debería limitarse a reenviar un resultado bruto, sino leer la documentación del kernel, comprender el modelo de amenazas y, siempre que sea posible, aportar un parche o al menos una explicación sólida del impacto. El objetivo es que los humanos añadan valor sobre el trabajo automatizado, en lugar de actuar como meros intermediarios entre la herramienta y la lista de correo.

Nuevas reglas en Linux 7.1: qué es vulnerabilidad y qué no

En respuesta a esta situación, el proyecto del kernel ha incorporado en Linux 7.1 una documentación más precisa sobre qué fallos deben tratarse como vulnerabilidades de seguridad y cuáles son simples bugs a gestionar por los cauces habituales. El texto, redactado por Willy Tarreau, ya forma parte del árbol Git del kernel y está disponible antes de la publicación de Linux 7.1-rc4.

La guía parte de una idea sencilla: la mayoría de los errores no deberían canalizarse por la lista privada de seguridad, sino tratarse abiertamente en las listas públicas de desarrollo. Al discutir los problemas en público se suman más revisores, se cubren más escenarios de uso y se alcanzan soluciones, en general, de mayor calidad.

El documento recuerda que Linux ya contaba con un modelo de amenazas claramente definido, que ahora sirve como referencia principal a la hora de decidir si un fallo debe gestionarse en privado. Se considera vulnerabilidad de seguridad aquella que permite a un atacante obtener capacidades que no debería tener en un sistema de producción correctamente configurado, que resulte razonablemente explotable y que represente una amenaza real para un volumen importante de usuarios.

En la práctica, se invita a quienes descubran problemas a preguntarse si el error realmente cruza un límite de confianza en un entorno típico. Si la respuesta es negativa, el camino recomendado pasa por las listas públicas (como la LKML y las listas específicas de cada subsistema), no por el canal reservado de seguridad. Aun así, la guía concede un margen prudente: ante la duda, se prefiere revisar en privado un informe dudoso a dejar escapar una vulnerabilidad auténtica.

Otro punto clave del texto es que enviar bugs ordinarios a la lista privada no hace que se solucionen antes; al contrario, consume el tiempo de clasificación que el equipo de seguridad necesita para priorizar fallos realmente críticos. Saturar ese canal con problemas menores significa, a la larga, empeorar la protección general de los sistemas que dependen de Linux, incluidos servidores, infraestructuras cloud y dispositivos industriales.

El modelo de amenazas: separación de privilegios y casos excluidos

La nueva documentación actualiza y detalla el modelo de amenazas del kernel, que enumera las garantías cuya ruptura sí se considera un problema de seguridad digno de atención prioritaria. Entre ellas están la separación entre espacio de usuario y kernel, el aislamiento de memoria entre procesos, las restricciones de ptrace, el aislamiento de mecanismos de IPC y red, y las protecciones asociadas a capacidades sensibles como CAP_SYS_ADMIN, CAP_NET_ADMIN o CAP_SYS_PTRACE.

Se presta especial atención a los espacios de nombres de usuario (user namespaces), donde configuraciones como CONFIG_USER_NS permiten a usuarios sin privilegios crear entornos aislados. La expectativa del proyecto es que esas instancias no puedan comprometer el sistema global, de modo que cualquier desborde de ese aislamiento adquiere relevancia de seguridad.

También se analizan interfaces de depuración como /proc/kmsg, perf o debugfs, recordando que el acceso a información delicada a través de estos mecanismos debe estar bloqueado a menos que el administrador lo autorice expresamente. En caso contrario, se corre el riesgo de filtrar datos que puedan utilizarse para afinar ataques o escalar privilegios.

Junto a esta definición de garantías, la guía deja claro qué tipo de problemas no deben etiquetarse automáticamente como vulnerabilidades. Se incluyen en esa categoría errores en ramas obsoletas del kernel, opciones de compilación inseguras elegidas por el propio administrador, permisos incorrectos en sysctl o en sistemas de archivos, funciones reservadas para depuración (LOCKDEP, KASAN, FAULT_INJECTION) y código experimental en áreas de staging.

Tampoco se consideran vulnerabilidades, por defecto, los fallos que exigen privilegios exagerados, escenarios de laboratorio muy alejados del uso real, hardware manipulado, un número inasumible de intentos o configuraciones que ningún administrador sensato aplicaría en producción. Igualmente, las filtraciones de información sin exploit claro y ciertos problemas en imágenes de sistemas de archivos, que normalmente gestionan herramientas como fsck, quedan fuera del ámbito principal del canal de seguridad.

Hallazgos asistidos por IA: de lo privado a lo público

Uno de los cambios más llamativos de la actualización es la postura frente a los fallos localizados con ayuda de IA. La documentación sostiene que los bugs detectados mediante análisis automatizados deben tratarse como esencialmente públicos, aunque el primer envío se haga por correo privado.

La razón es puramente práctica: la experiencia reciente del equipo de seguridad muestra que esos fallos suelen aparecer de forma simultánea en manos de varios investigadores que experimentan con herramientas similares. Es habitual que en cuestión de horas lleguen varios correos describiendo la misma condición, con ligeras variaciones de formato, lo que convierte en irreal cualquier expectativa de confidencialidad prolongada.

Esta nueva realidad lleva a Torvalds a defender que no tiene sentido tratar estos hallazgos como secretos que deban esconderse hasta que exista un parche. Si una IA común es capaz de encontrarlos, es razonable asumir que otros actores, incluidos posibles atacantes, pueden llegar al mismo resultado. Etiquetarlos como vulnerabilidades reservadas solo añade trabajo extra y complica la coordinación.

Eso no significa que se recomiende publicar sin filtro todos los detalles técnicos. La guía pide que, en los casos detectados con IA, no se comparta de inmediato un reproductor funcional del fallo (la secuencia exacta de pasos o código que dispara el error). Lo apropiado es indicar que ese material existe y dejar que los mantenedores lo pidan de forma privada si lo consideran necesario para validar la corrección.

Con este enfoque, el proyecto intenta conjugar dos intereses: por un lado, evitar la saturación de la lista privada con hallazgos que otros ya conocen; por otro, no ofrecer a cualquiera una “receta” de explotación antes de disponer de mitigaciones. El reproductor se reconoce como una herramienta valiosa tanto para la depuración como para la evaluación de impacto, pero también como un punto delicado si se difunde sin controles mínimos.

Exigencias de calidad para los reportes generados con IA

La nueva documentación dedica un apartado entero a cómo deben redactarse los informes apoyados en inteligencia artificial. La queja recurrente de los mantenedores es que muchos de esos reportes llegan excesivamente inflados, con explicaciones redundantes y poco foco en los datos esenciales, lo que complica su lectura y clasificación.

En primer lugar, se pide que los informes sean breves, claros y en texto plano. El equipo desalienta el uso de formatos como Markdown, adornos o estructuras complejas que luego no sobreviven bien a las respuestas encadenadas en las listas de correo. La idea es que, al reenviar o citar el mensaje, no se pierda información ni se convierta el texto en un bloque ilegible.

En cuanto al contenido, se recomienda comenzar con un resumen simple que indique el archivo o subsistema afectado, las versiones impactadas y el efecto observable del bug. A partir de ahí se pueden añadir detalles, pero siempre con la intención de facilitar una lectura rápida que permita decidir si el fallo es prioritario o entra en la categoría de problemas menores.

Otro aspecto importante es la forma de describir el impacto. Los responsables del kernel advierten de que muchos informes generados con IA tienden a exagerar las consecuencias teóricas, encadenando escenarios hipotéticos que no respetan el modelo de amenazas real del proyecto. En lugar de construir historias de ataques complejos, se pide ceñirse a hechos verificables, como explicar de manera concreta qué capacidades adicionales podría obtener un usuario en un sistema configurado de forma estándar.

La guía llega a sugerir que, cuando sea factible, la propia herramienta de IA lea previamente la documentación del modelo de amenazas de Linux, para alinear sus conclusiones con los criterios ya establecidos por el proyecto. Se trata de reducir malentendidos y evitar que la redacción automática convierta un bug de impacto limitado en una supuesta vulnerabilidad crítica sin base real.

Reproductores, parches y sentido común en la era de la automatización

Además de cómo describir el fallo, la documentación se detiene en la parte más práctica: la generación y validación de reproductores y parches con ayuda de IA. Muchas herramientas modernas pueden crear pequeños programas de prueba o secuencias de comandos que activan el bug, así como sugerir cambios de código para corregirlo, pero no siempre lo hacen de forma fiable.

Desde el kernel se insiste en que, antes de enviar un informe, el investigador debe comprobar personalmente que el reproductor funciona tal y como se describe. Si la secuencia no dispara el fallo, o si la IA no es capaz de generar un método reproducible, la validez del informe queda seriamente en entredicho. Publicar hallazgos sin esa verificación solo añade ruido y consume tiempo de los mantenedores.

Respecto a los parches, el texto destaca que muchas IAs son incluso mejores escribiendo código que evaluando su impacto. Por eso se anima a quienes utilizan estas herramientas a pedirles no solo que identifiquen el problema, sino que también propongan la corrección. Ahora bien, se recalca que el resultado debe revisarse y probarse manualmente antes de enviarlo a las listas de desarrollo.

La guía es tajante en los casos en los que el parche no puede probarse porque depende de hardware exótico, protocolos de red prácticamente desaparecidos o configuraciones extremadamente raras. Si un fallo solo se manifiesta en un entorno tan marginal que nadie puede validarlo con facilidad, es muy posible que no tenga la categoría de vulnerabilidad de seguridad relevante y que no deba consumir el tiempo del canal privado.

Cuando se proponga una corrección, el proyecto recuerda que tiene que cumplir las normas habituales de envío de parches del kernel, incluyendo la etiqueta “Fixes:” señalando el commit concreto que introdujo el bug. También se sugiere aplicar sentido común: si el archivo afectado lleva más de un año sin cambios y lo mantiene una única persona, puede que estemos ante un componente con muy pocos usuarios reales, como controladores de hardware antiguo o sistemas de archivos obsoletos.

En esos supuestos, la recomendación es clara: si el problema es trivial, fácil de detectar y no tiene impacto evidente en entornos típicos, lo más razonable es tratarlo directamente en las listas públicas de desarrollo y no en la lista dedicada a seguridad. De este modo, se reservan los recursos más sensibles para incidentes con consecuencias potencialmente graves.

De la era del fuzzing a la avalancha de IA: lecciones para el software libre

La situación actual recuerda en parte a la época en la que herramientas de fuzzing como syzkaller empezaron a bombardear al kernel con informes de fallos detectados de forma semi-automática. En aquel momento, la comunidad tuvo que aprender a integrar ese flujo continuo de hallazgos en su proceso de desarrollo sin colapsar el trabajo diario.

Con la inteligencia artificial ocurre algo similar, pero a otra escala. Ahora no solo se automatiza la generación de entradas que provocan errores, sino también la redacción de los propios informes, el análisis estático del código y la propuesta de parches. Esto acelera el hallazgo de bugs, pero si no se filtra ni se prioriza bien, también multiplica el número de correos, de discusiones paralelas y de expectativas sobre lo que el equipo del kernel puede absorber.

Dentro del propio ecosistema Linux hay matices en la valoración de este fenómeno. Greg Kroah-Hartman, otro mantenedor clave del kernel, ha señalado que los informes generados por IA han pasado en poco tiempo de ser casi siempre basura a convertirse en contribuciones válidas. Esa visión más optimista convive con la preocupación de Torvalds por el exceso de duplicados y la sobrecarga en la lista de seguridad.

Más que una contradicción, estas posturas reflejan dos caras del mismo proceso de adopción: por un lado, la IA puede ser muy útil para encontrar problemas reales; por otro, si muchas personas lanzan las mismas herramientas sobre el mismo código y remiten los resultados sin filtro, el efecto combinado es una “tormenta” de avisos difícil de gestionar.

Un ejemplo de uso responsable de automatización lo ofrece el propio Kroah-Hartman, que ha dado a conocer sistemas personales para escanear el kernel, generar parches, probarlos y enviarlos siguiendo el flujo estándar del proyecto. La clave es que, en estos casos, el desarrollador asume toda la responsabilidad técnica del ciclo completo, en lugar de limitarse a reenviar sin revisar lo que produce una herramienta.

Todo el movimiento que rodea a Linux 7.1 muestra a un proyecto que, lejos de rechazar la inteligencia artificial, está adaptando sus procesos para que la automatización juegue a favor de la seguridad y no en su contra. Al fijar criterios más estrictos sobre qué es una vulnerabilidad, exigir informes verificables en texto plano y animar a que la IA también contribuya a generar y probar parches, el kernel intenta proteger el tiempo de sus mantenedores, reducir el ruido y centrar los esfuerzos en los errores que realmente pueden comprometer sistemas en producción.

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OpenAI Daybreak: la nueva apuesta de IA para blindar el software ante ciberataques

Por: Pablinux

Plataforma de seguridad OpenAI Daybreak

La irrupción de OpenAI Daybreak marca un nuevo movimiento en la carrera por dominar la ciberseguridad con inteligencia artificial. Mientras empresas y administraciones públicas lidian con un aumento constante de ataques informáticos, OpenAI ha decidido dar un paso más allá de los chatbots y entrar de lleno en el terreno de la defensa digital automatizada.

Lejos de ser un simple modelo más de la familia GPT, Daybreak se presenta como una iniciativa integral de ciberdefensa que combina modelos avanzados de OpenAI, agentes especializados de Codex Security y la colaboración de socios expertos en seguridad. Su objetivo: detectar, analizar y parchear vulnerabilidades en código y sistemas antes de que los atacantes puedan explotarlas.

Qué es OpenAI Daybreak y qué problema quiere resolver

OpenAI describe Daybreak como una plataforma de ciberseguridad impulsada por IA, diseñada para que desarrolladores, equipos de seguridad corporativos e instituciones públicas puedan encontrar y corregir fallos en el software en fases muy tempranas del ciclo de vida. La idea es pasar de una seguridad reactiva, basada en apagar fuegos, a un enfoque claramente preventivo.

En la práctica, Daybreak actúa como un analista de seguridad senior automatizado que vive dentro del propio entorno de desarrollo. Analiza bases de código, revisa dependencias, modela posibles rutas de ataque, clasifica vulnerabilidades por criticidad y propone (o incluso aplica) parches en cuestión de segundos, reduciendo al mínimo el tiempo entre el descubrimiento de un fallo y su solución.

Esta iniciativa llega en un contexto en el que la digitalización total de datos y procesos ha convertido la ciberseguridad en un asunto crítico. Documentos sensibles, infraestructura cloud, aplicaciones internas y servicios públicos dependen de sistemas conectados. Un solo agujero en el código puede comprometer información corporativa, datos personales protegidos por el GDPR o incluso servicios esenciales.

OpenAI enmarca Daybreak en una estrategia más amplia de “software resiliente por diseño”, donde la seguridad se integra desde la primera línea de código y no se limita a auditorías finales o a herramientas clásicas como antivirus y firewalls.

Cómo funciona Daybreak: agentes de IA al servicio de la ciberdefensa

El corazón técnico de la propuesta es Codex Security, un agente de IA orientado a programación que OpenAI ha potenciado específicamente para tareas de seguridad. En el marco de Daybreak, este agente se encarga de generar modelos de amenazas adaptados al código de cada organización y de automatizar gran parte del trabajo que tradicionalmente recaería en un equipo de seguridad experimentado.

Según lo descrito por la compañía, Daybreak es capaz de lanzar múltiples subagentes de Codex Security en paralelo para revisar un repositorio de código. Estos subagentes analizan dependencias, detectan vulnerabilidades relevantes, proponen correcciones, validan los parches aplicados e incluso añaden pruebas de regresión para reducir el riesgo de romper funcionalidades existentes.

En demostraciones internas, OpenAI muestra cómo el sistema pasa en muy poco tiempo de identificar un fallo a sugerir y validar una solución. La promesa es que el proceso completo, desde la detección de la vulnerabilidad hasta su remediación, se acelere drásticamente frente a los flujos habituales, donde pueden pasar días o semanas.

Además de la detección de bugs, Daybreak puede clasificar problemas por nivel de riesgo, priorizar los que suponen una mayor exposición, documentar las vulnerabilidades encontradas e integrarse en los pull requests para que los agentes de IA ayuden a corregir el código antes de que llegue a producción. La herramienta encaja, por tanto, con prácticas DevSecOps en las que desarrollo, operaciones y seguridad trabajan de forma continua y coordinada.

Otro elemento clave es el uso de versiones especializadas de los modelos generales de OpenAI, como GPT‑5.5 con Trusted Access y variantes centradas en ciberseguridad (caso de GPT‑5.5‑Cyber). Estos modelos aportan capacidad de razonamiento avanzado sobre sistemas desconocidos, análisis de configuraciones complejas y generación de informes técnicos que facilitan la labor de los responsables de seguridad.

La carrera Daybreak vs Claude Mythos: IA defensiva frente a IA ofensiva

El lanzamiento de Daybreak se entiende mejor en el contexto de la competencia directa entre OpenAI y Anthropic. Esta última sorprendió recientemente al sector con Claude Mythos, un modelo orientado a seguridad que ha demostrado ser capaz de localizar cientos de vulnerabilidades que los equipos humanos y las herramientas tradicionales pasaban por alto.

Claude Mythos ha sido descrito como una especie de “arma de doble filo”: tremendamente eficaz para encontrar bugs en software crítico, pero potencialmente muy peligroso si se utiliza con fines ofensivos para diseñar intrusiones, malware o espionaje. Por ese motivo, Anthropic ha optado por un despliegue muy limitado, restringido a un pequeño grupo de organizaciones, principalmente estadounidenses.

Daybreak adopta un enfoque complementario. Aunque también identifica vulnerabilidades, su énfasis está en la defensa proactiva: usar el conocimiento “hacker” del sistema para tapar agujeros antes de que se conviertan en un problema real. Donde Mythos pone el foco en un escaneo masivo de fallos, OpenAI quiere que Daybreak se incruste en el ciclo de desarrollo y parchee en tiempo real.

La propia OpenAI reconoce que las capacidades que hacen fuerte a Daybreak en el ámbito defensivo pueden ser aprovechadas con malas intenciones. Por eso, la empresa insiste en salvaguardas, verificación y controles de acceso, dentro de un despliegue iterativo y supervisado con socios de la industria y administraciones públicas.

En este pulso entre compañías, se está configurando un escenario de “IA contra IA” en ciberseguridad: modelos que buscan agujeros frente a modelos que intentan cerrarlos incluso antes de que se exploten. Un ciclo de innovación rápida que tiene implicaciones tanto técnicas como regulatorias.

Acceso, socios y despliegue inicial de Daybreak

Daybreak no está pensado como un producto de consumo masivo. OpenAI indica que su público objetivo incluye desarrolladores, equipos de seguridad corporativos, investigadores y defensores vinculados al sector público que necesiten detectar, validar y corregir vulnerabilidades en software desde etapas tempranas.

El acceso estará mediado por programas como Trusted Access for Cyber, a través de los cuales OpenAI evaluará qué organizaciones pueden utilizar las capacidades más avanzadas de sus modelos de ciberseguridad. En los primeros compases, se prevé un despliegue limitado a cientos de clientes, con ampliaciones progresivas conforme se pulan aspectos técnicos y de gobernanza.

La compañía destaca, además, una amplia red de socios tecnológicos que colaboran en el ecosistema Daybreak, incluyendo proveedores de infraestructura, empresas de seguridad y actores especializados en análisis de vulnerabilidades y distros de seguridad. Este entramado pretende reforzar la integración con herramientas existentes de monitorización, escaneo y respuesta a incidentes.

Al mismo tiempo, OpenAI ha habilitado mecanismos para que empresas de distintos tamaños puedan solicitar el uso de Daybreak, enviando información básica sobre su perfil y necesidades. En función de esa evaluación y del riesgo asociado, la compañía decide si concede acceso y en qué condiciones, manteniendo cierto control sobre los despliegues iniciales.

En paralelo, la firma trabaja con gobiernos y organismos reguladores para definir cómo encajan estas capacidades de IA avanzada en los marcos legales y de seguridad nacional, un punto especialmente delicado en territorios como la Unión Europea, donde la regulación tecnológica se está endureciendo.

Impacto para empresas: seguridad «by design» y cumplimiento normativo

Daybreak puede convertirse en una herramienta relevante si consigue democratizar el acceso a capacidades de ciberdefensa de nivel corporativo sin exigir grandes equipos internos de seguridad.

Las compañías que desarrollan software, manejan datos sensibles o dependen de la nube se enfrentan a un doble reto: por un lado, protegerse frente a ataques cada vez más sofisticados; por otro, cumplir con normativas estrictas como el GDPR en materia de protección de datos, o la Directiva NIS2 en seguridad de redes y sistemas de información.

Daybreak ofrece, en teoría, varias ventajas alineadas con estas exigencias. Su capacidad para documentar automáticamente vulnerabilidades detectadas y parches aplicados podría facilitar auditorías y procesos de cumplimiento, aportando trazabilidad sobre qué se ha corregido, cuándo y con qué criterios.

El enfoque de “seguridad desde el diseño” también encaja con las demandas regulatorias europeas, que empujan a las organizaciones a incorporar ciberresiliencia en todas las fases del desarrollo y no solo a parchear después de un incidente. Integrar Daybreak en pipelines DevSecOps permitiría filtrar código inseguro desde el arranque y reducir el coste de arreglar fallos a posteriori.

Ahora bien, el acceso restringido y el hecho de que OpenAI no haya hecho públicos todos los detalles sobre costes, niveles de servicio y compatibilidad con stacks existentes significa que, al menos en el corto plazo, las startups tendrán que valorar cuidadosamente el retorno de inversión frente a alternativas open source o soluciones ya implantadas.

Riesgos, salvaguardas y cambio de modelo en la ciberseguridad

El avance de iniciativas como Daybreak se produce en un momento en el que las propias herramientas de IA son vistas como un vector de riesgo. Investigadores y organismos públicos han advertido de que modelos avanzados pueden facilitar la automatización del reconocimiento de vulnerabilidades, la generación de malware y el diseño de campañas de phishing más creíbles.

OpenAI intenta responder a estas preocupaciones subrayando que Daybreak incorporará mecanismos de confianza y verificación, así como salvaguardas proporcionales y políticas estrictas de uso. La empresa ya ha realizado campañas de limpieza de cuentas y endurecimiento de normas para evitar abusos, especialmente cuando se detectan patrones sospechosos o uso automatizado no autorizado.

Aun con estas medidas, la adopción de IA en ciberseguridad plantea retos de gobernanza y supervisión humana. Un exceso de confianza en sistemas automatizados puede generar puntos ciegos, mientras que un diseño deficiente de alertas podría saturar a los equipos o, en el peor de los casos, pasar por alto intrusiones críticas.

El enfoque de despliegue iterativo que plantea OpenAI, apoyándose en socios industriales y gubernamentales, busca precisamente ajustar las capacidades técnicas al nivel de riesgo aceptable. La experiencia acumulada con programas como su Safety Bug Bounty o iniciativas de formación en seguridad de IA apunta a que la compañía quiere construir un ecosistema defensivo más amplio, no solo lanzar una herramienta aislada.

En cualquier caso, el movimiento contribuye a acelerar un cambio de paradigma: la ciberseguridad deja de apoyarse únicamente en firmas estáticas, reglas manuales o revisiones puntuales, y se desplaza hacia sistemas que razonan sobre el código y los entornos en tiempo real, aprendiendo y adaptándose a medida que evolucionan las amenazas.

La aparición de OpenAI Daybreak, en plena carrera con propuestas como Claude Mythos, confirma que la próxima gran batalla de la IA se librará en el terreno de la defensa digital. Para empresas, instituciones y desarrolladores, el reto será saber aprovechar estas capacidades sin perder de vista los requisitos regulatorios, la transparencia y la necesidad de mantener el control humano sobre decisiones críticas de seguridad.

✇Elbinario

Buscamos admin para gnusocial.net

Por: elbinario.net

Seguro que muchos de vosotros/as «conocéis» gnusocial.net una red libre, federada y de vanguardia, que compite con otras redes «menos» conocidas como mastodon, misskey y pleroma entre otras .

Si tenéis cuenta u os habéis pasado por allí, seguramente habréis visto a nuestro administrador  conversando con algún usuario, ayudándole con problemas de todo tipo, comentando las novedades de las últimas modificaciones de gnusocial o comentando algunos trucos técnicos sobre una mejor gestión de las redes federadas o del mundillo gnu/linux en particular, un amor vamos, pero lamentablemente nada dura para siempre y por motivos personales tiene que abandonar esta tarea y  le echaremos mucho de menos.

Con esta marcha, en la comunidad de elbinario, nos volvemos a replantear una pregunta que nos hemos hecho cientos de veces, ¿merece la pena seguir soportando gnusocial.net? Seguramente muchos de vosotros habéis oído las palabras que de que es una red muerta, que no hay queso y esas cosas, pero la verdad es que desde elbinario.net siempre hemos pensado que tener alternativas es aquello que nos distingue de las redes privativas, y creemos firmemente que poner todos los «huevos» en la misma no es buena idea.

Por lo que hemos decidido seguir soportando gnusocial.net si encontramos un administrador/administradora que nos ayude en el proceso, por supuesto queremos ser honestos, aunque la oferta está abierta a todo el mundo se necesitan tener unos conocimientos técnicos, en distintas tecnologías,  como:


- Nginx (servidor web)
- Mariadb (base de datos)
- PHP
- Conocimientos de Gnusocial y la federación con otros software como (Mastodon, Pleroma, Misskey,
  etc).
- Administración general de servidores (backups, medidas de
  seguridad...).
- Moderación de contenidos.

Nuestro actual administrador, aab, ha estado realizando durante estos años un trabajo impecable en gnusocial.net, ayudando a reportar bugs, actualizando a versiones beta para probarlo, ayudando a los nuevos usuarios a conocer la red y solventar sus problemas y por supuesto preocuparse por la seguridad y el mantenimiento del servidor(un currazo vamos).

Así que quien quiera ocupar el cargo es bienvenido/a , si te gustan los retos y las aventuras técnicas, seguro que no te faltaran, te lo aseguramos, y mientras nos ayudaras a mantener una alternativa mas en el universo del fediverso.

Sí, os interesa, podéis encontrarnos en nuestros sitios de contacto habitual –> https://elbinario.net/contacto/

No podemos terminar el artículo sin dar las gracias a aab por todos estos años de dedicado esfuerzo por mantener gnusocial.net y  por estar allí siempre que se le necesita, por no rendirse nunca y llevar la batuta de gnusocial.net contra viento y marea a pesar de las voces que consideran que no deberíamos perder más tiempo en una plataforma «obsoleta»

Gracias por ayudarnos a crear y creer en nuestras utopías :)

 

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