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Trump intenta expandir los Acuerdos de Abraham pero choca con el silencio de los líderes árabes

Por: E. Berraondo

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha intensificado sus gestiones para expandir los Acuerdos de Abraham a nuevos países árabes y musulmanes, según un análisis de la situación diplomática en Oriente Medio. Sin embargo, la iniciativa se topa con la resistencia silenciosa de los líderes regionales, que no responden a las presiones de Washington para normalizar relaciones con Israel.

De acuerdo con fuentes próximas a las conversaciones, Trump ha presionado a varios mandatarios durante las últimas semanas, enmarcando la normalización como una condición para un acuerdo que ponga fin a la guerra contra Irán. La estrategia, según los analistas, ignora las dinámicas locales de inteligencia y las sensibilidades políticas de los países no firmantes.

Una propuesta que ignora el contexto regional

Los estados árabes y musulmanes no permanecen en silencio por falta de una postura sobre la normalización. De hecho, ya han articulado una posición colectiva a través de la Iniciativa de Paz Árabe de 2002, que ofrece relaciones normalizadas con Israel a cambio de la retirada total de los territorios ocupados. Esta propuesta, respaldada por más de 50 países, sigue siendo el marco de referencia para cualquier avance diplomático.

El enfoque de Trump, sin embargo, se dirige a las audiencias equivocadas y formula exigencias que no tienen en cuenta las complejidades de la región. Los actores de inteligencia locales, que desempeñan un papel clave en cualquier proceso de normalización, no han sido integrados adecuadamente en las conversaciones, lo que explica en parte el silencio al otro lado de la línea.

Implicaciones para la geopolítica regional

La expansión de los Acuerdos de Abraham busca consolidar alianzas anti-Irán y aislar a actores como Qatar. Sin embargo, la estrategia actual corre el riesgo de fracasar si no se adapta a las realidades diplomáticas y de seguridad de la región. Mientras Washington insiste en un enfoque de suma cero, los líderes regionales esperan señales más sólidas de que Israel está dispuesto a avanzar hacia una solución de dos estados.

El silencio de los interlocutores, según el análisis, no es una negativa categórica, sino una pausa calculada. Los países árabes evalúan si la administración Trump ofrece garantías suficientes para un proceso de paz que no se limite a un mero intercambio diplomático sin concesiones sustanciales por parte de Israel.

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Trump presiona a saudíes y emiratos para que normalicen con Israel en plena guerra con Irán

Por: J. Solórzano

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó el pasado 25 de mayo una serie de llamadas telefónicas a líderes clave de Oriente Medio para instarles a sumarse a los Acuerdos de Abraham, la iniciativa que normalizó las relaciones entre Israel y varios países árabes, según fuentes próximas a la Casa Blanca. La ofensiva diplomática coincide con las negociaciones para poner fin a la guerra con Irán, en un intento por consolidar una alianza regional contra Teherán.

Los Acuerdos de Abraham, anunciados en 2020 durante el primer mandato de Trump, establecieron relaciones diplomáticas entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán. Ahora, en plena escalada bélica con Irán, la Administración estadounidense busca ampliar el pacto a otros Estados de la región, entre ellos Arabia Saudí, cuyo peso geopolítico sería determinante.

Según analistas consultados, la iniciativa afronta serias dificultades. La guerra con Irán ha polarizado el escenario regional, y varios países árabes se muestran reticentes a normalizar lazos con Israel mientras continúe el conflicto. “Trump intenta cerrar un acuerdo geopolítico de calado en medio de la tormenta, pero las condiciones son muy diferentes a las de 2020”, señalan fuentes diplomáticas.

Las llamadas del 25 de mayo, confirmadas por el Departamento de Estado, se dirigieron a dirigentes de Omán, Kuwait y Catar, así como al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán. La Casa Blanca no ha ofrecido detalles sobre la respuesta de los interlocutores, pero la prensa regional indica que las posturas oscilan entre la cautela y el rechazo abierto.

El momento elegido por Trump no es casual. La guerra con Irán ha entrado en una fase crítica, con enfrentamientos en el estrecho de Ormuz y bombardeos selectivos por ambas partes. Para Washington, ampliar los Acuerdos de Abraham supondría aislar aún más a Teherán y mostrar una unidad árabe-israelí frente a la República Islámica. Sin embargo, para varios líderes de la región, el coste político de alinearse con Israel mientras los bombardeos golpean países musulmanes podría resultar insostenible.

“La presión de Trump es enorme, pero los líderes árabes tienen sus propias opiniones públicas y equilibrios internos”, explicó un analista con sede en Riad. “Normalizar con Israel en medio de una guerra que afecta a civiles iraníes y a la seguridad del Golfo es un paso que muchos no están dispuestos a dar”.

El intento de expansión de los Acuerdos de Abraham se produce, además, en un contexto de creciente desconfianza hacia Estados Unidos en la región. La imprevisibilidad de Trump y las filtraciones sobre posibles cambios en la estrategia militar han generado incertidumbre entre los aliados tradicionales. Pese a todo, la Administración insiste en que las conversaciones avanzan y que pronto podrían anunciarse nuevas adhesiones.

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