El aumento de las tensiones militares entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz amenaza con hacer descarrilar las conversaciones nucleares entre ambos países. La reciente escalada, que incluye ataques de la Armada estadounidense contra embarcaciones iraníes, ha elevado la temperatura en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.
La reticencia de Trump a las concesiones
Según Rosemary Kelanic, directora del programa para Oriente Próximo del think tank Defense Priorities, el presidente estadounidense, Donald Trump, se muestra reacio a ceder terreno ante Teherán. «Trump es muy reacio a ofrecer cualquier tipo de concesión a los iraníes», declaró la analista en una entrevista con Forbes Newsroom. Kelanic destacó que esta postura endurecida se ha mantenido constante durante los últimos meses, lo que complica la posibilidad de alcanzar un acuerdo.
Trump es muy reacio a ofrecer cualquier tipo de concesión a los iraníes, lo hemos visto durante los últimos meses.
Por su parte, la respuesta iraní a los ataques podría ser impredecible. Expertos citados por Defense Priorities califican la situación de «delicada», advirtiendo de que cualquier represalia de Teherán en el estrecho de Ormuz podría desencadenar un conflicto abierto. El estrecho, por el que transita aproximadamente el 20% del crudo mundial, es un punto crítico para la seguridad energética global.
Un acuerdo nuclear en la cuerda floja
Las negociaciones para un nuevo pacto nuclear, que sustituiría al acuerdo de 2015 del que Trump se retiró en 2018, llevan meses estancadas. Fuentes cercanas al equipo negociador estadounidense señalaron que el presidente Trump no está «satisfecho» con los términos que se están discutiendo, lo que aumenta la incertidumbre sobre el futuro de las conversaciones. Mientras tanto, el régimen de sanciones y la actividad militar en la región no hacen sino alimentar la desconfianza mutua.
La analista Kelanic subrayó que la dinámica actual «no es sostenible» y que ambas partes deben mostrar flexibilidad para evitar una escalada. Sin embargo, la combinación de la reticencia de Trump a conceder ventajas y la disposición iraní a responder con contundencia mantiene el pulso en el Golfo Pérsico en un punto álgido.