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Fantasía con lentejas germinadas (receta vegana, fácil y flexible)

Por: Pepe Galindo

Es un plato muy original que probablemente nunca has probado y que te va a sorprender. Utiliza solo ingredientes de origen vegetal —lo que contribuye a minimizar el sufrimiento (animal y ambiental)— y no olvida las proteínas vegetales, aquí en forma de legumbres germinadas y frutos secos.

Para hacer este plato tienes que preparar primero tus lentejas germinadas. Si no sabes cómo, te diremos que es muy fácil y te dejamos este artículo en el que se explica. Recordemos que las legumbres germinadas (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) son semillas que han comenzado a brotar y que resultan más digestivas y nutritivas; con más vitaminas y antioxidantes; y con menos antinutrientes, ideales para comer en verano, tanto en platos fríos como calientes.

Esta es una receta simple y flexible. Es decir, puedes jugar a modificar los ingredientes según lo que tengas a mano.

◊ Ingredientes aproximados (para unas 2 personas):

  • Un vaso de guisantes.
  • Dos puerros (o una cebolla).
  • Dos o tres zanahorias.
  • Lentejas germinadas, generosamente.
  • Aceite (AOVE), sal y especias al gusto (recomendamos solo pimentón, pero puedes innovar con albahaca, orégano u otros condimentos que te gusten).
  • Opcional:
    1. Frutos secos: almendras, pipas de girasol o de calabaza, nueces…
    2. Otras verduras: ajo, calabacín, pimiento rojo…

Preparación:

  1. Trocear los puerros (o la cebolla) a trocitos pequeños y ponerlos en la sartén junto con los guisantes y un poco de aceite. Remover regularmente para que no se quemen.
  2. Mientras, pelamos y troceamos las zanahorias y las metemos al microondas unos 4 minutos antes de añadirlas a la sartén. Podemos saltarnos el paso del microondas, pero la zanahoria quedará un poco dura (salvo que se eche antes con más aceite).
  3. Si hay otras verduras, se pueden trocear y echar a la sartén directamente, o bien, pasarlas previamente unos minutos al microondas para ahorrar tiempo y utilizar menos aceite.
  4. Es el momento de echar los frutos secos, al gusto. Recomendamos picarlos un poco (con un almirez, por ejemplo) y tostarlos previamente en una sartén aparte, sin aceite.
  5. Cuando las verduras estén cocinadas, se sirven en los platos, echando por encima las lentejas germinadas. Nuestra sugerencia es no cocinar mucho las verduras. Si se quedan al dente, tienen más sabor y más nutrientes.
  6. Condimentar cada plato al gusto: aceite crudo, sal y pimentón (o lo que se desee).
Este vídeo te lee este artículo sobre vegetarianismo, veganismo, flexitarianismo y sus razones.

Haz clic para ver este vídeo que lee este artículo.

◊ Acompañamientos opcionales: Se puede acompañar este plato con un filete de seitán a la plancha, con arroz blanco o con una patata asada al microondas.

Te animamos a probar esta propuesta, aunque solo sea como una receta protesta para reducir el consumo de carne y pescado. Nos sobran argumentos para evitar la comida de origen animal. Y así, tal vez, algún día dejemos de preguntarnos por qué los humanos hacemos sufrir a los animales.

♦ Curiosidades que te pueden gustar:

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Fantasía con lentejas germinadas (receta vegana, fácil y flexible)

Por: Pepe Galindo

Es un plato muy original que probablemente nunca has probado y que te va a sorprender. Utiliza solo ingredientes de origen vegetal —lo que contribuye a minimizar el sufrimiento (animal y ambiental)— y no olvida las proteínas vegetales, aquí en forma de legumbres germinadas y frutos secos.

Para hacer este plato tienes que preparar primero tus lentejas germinadas. Si no sabes cómo, te diremos que es muy fácil y te dejamos este artículo en el que se explica. Recordemos que las legumbres germinadas (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) son semillas que han comenzado a brotar y que resultan más digestivas y nutritivas; con más vitaminas y antioxidantes; y con menos antinutrientes, ideales para comer en verano, tanto en platos fríos como calientes.

Esta es una receta simple y flexible. Es decir, puedes jugar a modificar los ingredientes según lo que tengas a mano.

◊ Ingredientes aproximados (para unas 2 personas):

  • Un vaso de guisantes.
  • Dos puerros (o una cebolla).
  • Dos o tres zanahorias.
  • Lentejas germinadas, generosamente.
  • Aceite (AOVE), sal y especias al gusto (recomendamos solo pimentón, pero puedes innovar con albahaca, orégano u otros condimentos que te gusten).
  • Opcional:
    1. Frutos secos: almendras, pipas de girasol o de calabaza, nueces…
    2. Otras verduras: ajo, calabacín, pimiento rojo…

Preparación:

  1. Trocear los puerros (o la cebolla) a trocitos pequeños y ponerlos en la sartén junto con los guisantes y un poco de aceite. Remover regularmente para que no se quemen.
  2. Mientras, pelamos y troceamos las zanahorias y las metemos al microondas unos 4 minutos antes de añadirlas a la sartén. Podemos saltarnos el paso del microondas, pero la zanahoria quedará un poco dura (salvo que se eche antes con más aceite).
  3. Si hay otras verduras, se pueden trocear y echar a la sartén directamente, o bien, pasarlas previamente unos minutos al microondas para ahorrar tiempo y utilizar menos aceite.
  4. Es el momento de echar los frutos secos, al gusto. Recomendamos picarlos un poco (con un almirez, por ejemplo) y tostarlos previamente en una sartén aparte, sin aceite.
  5. Cuando las verduras estén cocinadas, se sirven en los platos, echando por encima las lentejas germinadas. Nuestra sugerencia es no cocinar mucho las verduras. Si se quedan al dente, tienen más sabor y más nutrientes.
  6. Condimentar cada plato al gusto: aceite crudo, sal y pimentón (o lo que se desee).
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◊ Acompañamientos opcionales: Se puede acompañar este plato con un filete de seitán a la plancha, con arroz blanco o con una patata asada al microondas.

Te animamos a probar esta propuesta, aunque solo sea como una receta protesta para reducir el consumo de carne y pescado. Nos sobran argumentos para evitar la comida de origen animal. Y así, tal vez, algún día dejemos de preguntarnos por qué los humanos hacemos sufrir a los animales.

♦ Curiosidades que te pueden gustar:

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Cómo y por qué hacer lentejas germinadas

Por: Pepe Galindo

Producir nuestro alimento puede contaminar más de lo que creemos. Ante la duda, elegir opciones de origen vegetal es lo que mejor minimiza el sufrimiento, tanto animal como ambiental. En este empeño, no debemos olvidar las proteínas vegetales cuya forma más simple son las semillas y las legumbres.

Una forma sabrosa de comer legumbres es en su versión germinada. Los germinados son semillas que han iniciado el proceso de brotación. Esto activa enzimas y modifica su perfil nutricional, haciéndolas más digestivas y nutritivas. En muchos casos, aumentan las vitaminas y los antioxidantes; y se reducen los antinutrientes.

Germinar legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) es un proceso sencillo y divertido que te vamos a explicar aquí, para que te alimentes con proteínas vegetales de calidad.

Germinados de lentejas, paso a paso

Las lentejas germinadas se pueden usar en multitud de platos: como ingrediente principal, como guarnición o como un original y sabroso adorno. Son como lechuga, con más proteína y mayor versatilidad. Añádelas a ensaladas, tostadas, bocadillos, salteados, wraps, sopas o como adorno final en cremas o en el salmorejo cordobés (o porra antequerana).

Es muy simple hacer lentejas germinadas en casa:

  1. Coloca las lentejas en un vaso o tarro, sin superar un tercio de su capacidad. Ten en cuenta que crecerán mucho en volumen.
  2. Añade agua hasta dejarlas sumergidas. Déjalas en remojo entre 8 y 12 horas. Esto despierta la semilla más rápidamente. Si te saltas este paso, se tarda más.
  3. Cubre el recipiente con un trozo de media o una una tela fina. Usa una goma elástica para fijarla. Esto te facilitará el proceso de escurrir.
  4. Escurre completamente el agua. Si has puesto la media y la goma, esto es tan fácil como dar la vuelta al vaso y sacudir ligeramente varias veces.
  5. Sumerge las semillas de nuevo en agua, remueve un poco y vuelve a escurrir.
  6. Déjalas escurrir bien sobre un plato hondo y poniendo el recipiente con las lentejas  invertido e inclinado sobre el borde del plato. Lo importante es que el agua pueda drenar. Las semillas deben mantenerse húmedas, pero no encharcadas.
  7. Dos veces al día debes enjuagarlas: echar agua, remover, escurrir y volver a poner el vaso invertido en el plato.
  8. En 4-5 días, tendrás tus brotes. Lo óptimo es cuando el brote mida entre 0,5 y 1 cm. Tú decides cuándo comerlas. Continua en el paso anterior si quieres un sabor más intenso.
  9. Escurre bien al final y guarda en el frigorífico en un bote bien cerrado. Consume en un máximo de cinco días.

Observaciones:

Este vídeo habla sobre vegetarianismo, veganismo, flexitarianismo y sus razones.

Este vídeo te da 4 argumentos para comer menos alimentos de origen animal.

  • Coloca el tarro en un lugar con luz indirecta o penumbra (nunca al sol). La semilla no necesita luz para germinar. La luz puede favorecer bacterias o moho. Cuando ya han brotado (el último día), puedes ponerlas en un lugar con más luz indirecta. Esto hace que salgan mejor las hojitas verdes (más clorofila) y que tengan un sabor distinto, más fresco.
  • El principal riesgo es el moho. Por eso, es importante enjuagar bien en cada lavado, remover bien con suficiente agua.

Reducir el consumo de carne y pescado a cero puede ser muy complicado. Sin embargo, es fácil cocinar platos veganos cada vez con más frecuencia. Otra opción es hacer que los ingredientes animales sean solo secundarios o reservarlos para ocasiones puntuales. Nos sobran argumentos para reducir la comida de origen animal.

♦ Curiosidades que te pueden gustar:

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Cómo y por qué hacer lentejas germinadas

Por: Pepe Galindo

Producir nuestro alimento puede contaminar más de lo que creemos. Ante la duda, elegir opciones de origen vegetal es lo que mejor minimiza el sufrimiento, tanto animal como ambiental. En este empeño, no debemos olvidar las proteínas vegetales cuya forma más simple son las semillas y las legumbres.

Una forma sabrosa de comer legumbres es en su versión germinada. Los germinados son semillas que han iniciado el proceso de brotación. Esto activa enzimas y modifica su perfil nutricional, haciéndolas más digestivas y nutritivas. En muchos casos, aumentan las vitaminas y los antioxidantes; y se reducen los antinutrientes.

Germinar legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) es un proceso sencillo y divertido que te vamos a explicar aquí, para que te alimentes con proteínas vegetales de calidad.

Germinados de lentejas, paso a paso

Las lentejas germinadas se pueden usar en multitud de platos: como ingrediente principal, como guarnición o como un original y sabroso adorno. Son como lechuga, con más proteína y mayor versatilidad. Añádelas a ensaladas, tostadas, bocadillos, salteados, wraps, sopas o como adorno final en cremas o en el salmorejo cordobés (o porra antequerana).

Es muy simple hacer lentejas germinadas en casa:

  1. Coloca las lentejas en un vaso o tarro, sin superar un tercio de su capacidad. Ten en cuenta que crecerán mucho en volumen.
  2. Añade agua hasta dejarlas sumergidas. Déjalas en remojo entre 8 y 12 horas. Esto despierta la semilla más rápidamente. Si te saltas este paso, se tarda más.
  3. Cubre el recipiente con un trozo de media o una una tela fina. Usa una goma elástica para fijarla. Esto te facilitará el proceso de escurrir.
  4. Escurre completamente el agua. Si has puesto la media y la goma, esto es tan fácil como dar la vuelta al vaso y sacudir ligeramente varias veces.
  5. Sumerge las semillas de nuevo en agua, remueve un poco y vuelve a escurrir.
  6. Déjalas escurrir bien sobre un plato hondo y poniendo el recipiente con las lentejas  invertido e inclinado sobre el borde del plato. Lo importante es que el agua pueda drenar. Las semillas deben mantenerse húmedas, pero no encharcadas.
  7. Dos veces al día debes enjuagarlas: echar agua, remover, escurrir y volver a poner el vaso invertido en el plato.
  8. En 4-5 días, tendrás tus brotes. Lo óptimo es cuando el brote mida entre 0,5 y 1 cm. Tú decides cuándo comerlas. Continua en el paso anterior si quieres un sabor más intenso.
  9. Escurre bien al final y guarda en el frigorífico en un bote bien cerrado. Consume en un máximo de cinco días.

Observaciones:

Este vídeo habla sobre vegetarianismo, veganismo, flexitarianismo y sus razones.
Este vídeo te da 4 argumentos para comer menos alimentos de origen animal.
  • Coloca el tarro en un lugar con luz indirecta o penumbra (nunca al sol). La semilla no necesita luz para germinar. La luz puede favorecer bacterias o moho. Cuando ya han brotado (el último día), puedes ponerlas en un lugar con más luz indirecta. Esto hace que salgan mejor las hojitas verdes (más clorofila) y que tengan un sabor distinto, más fresco.
  • El principal riesgo es el moho. Por eso, es importante enjuagar bien en cada lavado, remover bien con suficiente agua.

Reducir el consumo de carne y pescado a cero puede ser muy complicado. Sin embargo, es fácil cocinar platos veganos cada vez con más frecuencia. Otra opción es hacer que los ingredientes animales sean solo secundarios o reservarlos para ocasiones puntuales. Nos sobran argumentos para reducir la comida de origen animal.

♦ Curiosidades que te pueden gustar:

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Dos platos vegetarianos de una vez: crema y sopa de verduras, con ingredientes locales y ecológicos

Por: Pepe Galindo
Crema de Verduras con frutos secos
Pincha en la imagen para ir a un blog de cocina vegetariana

Que la dieta influye tanto en la salud de las personas como en la del planeta, no es nada nuevo. Para una buena salud es aconsejable comer muchas frutas y verduras, y para no dañar mucho el medioambiente es recomendable no comer mucha carne, consumir productos de agricultura ecológica, y cercanos a donde vives (no es fácil saber qué es más importante). El transporte es uno de los sectores más contaminantes, y aún estamos lejos de tener una etiqueta kilométrica o carbométrica, que nos permita saber los kilómetros que ha recorrido cada cosa que compramos, o lo que ha contaminado por el camino.

Conscientes de la dificultad de descubrir el origen de lo que comemos, y a su vez, de su importancia, Hermeneus puso en marcha el concurso Reto Origen, para estimular una comida responsable, a través de recetas reales con ingredientes lo más locales posibles.

Para nosotros el reto fue grande, porque queríamos una receta fácil, con productos cercanos, ecológicos, fáciles de conseguir en muchas regiones, y con ingredientes vegetarianos, por las enormes implicaciones que tiene el consumo de carne en el planeta. Además, conseguimos hacer dos platos en uno, o sea, dos platos en la misma receta, para dos días distintos, en un tiempo record. Primero exponemos la receta, y al final comentamos algo de la trazabilidad de sus ingredientes:

◊ Ingredientes (5-6 personas aprox., para cada uno de los dos platos):

  • 1 trozo de calabaza (al gusto).
  • 2 cebollas normales.
  • 3 calabacines.
  • 4 patatas.
  • 5 zanahorias.
  • 3-5 dientes de ajo.
  • 1 chorrito de aceite de oliva.
  • Opcional: Sal, especias (orégano, cúrcuma, pimienta blanca o negra, pimentón, levadura de cerveza…), frutos secos molidos (pipas de calabaza o de girasol, almendras molidas, nueces…), y para la sopa: pasta corta (fideos, macarrones…).

Preparación:

  1. Se ponen todas las hortalizas en trozos grandes, preferentemente en una olla a presión (olla express). El calabacín no es preciso pelarlo (basta con lavarlo y quitarle los extremos).
  2. Cubrir todo de agua hasta unos 2 dedos por encima (máximo 2/3 de la capacidad de la olla.
  3. Cerrar la olla y calentar al máximo, hasta que el indicador de presión aparece, y por la válvula se escapa un flujo de vapor continuo. Entonces, reducir el foco de calor al mínimo, pero aumentando si decae la presión. Mantener la presión 5 minutos, y apagar el calor.
  4. Baje la presión de la olla, sin prisas, hasta que pueda abrirse (cambiar la válvula a la posición de descompresión según las instrucciones de la olla).
    • Sin olla a presión, basta con hervir los ingredientes en una olla tapada, sin demasiado calor, hasta que estén blandas las patatas (que pueden cortarse más para que tarde menos), pero recuerde que la olla a presión ahorra tiempo, dinero, energía, contaminación…
  5. Vierta casi todo el líquido en una cacerola, que será la base de nuestra sopa.
  6. Para la crema de verduras (plato 1): Con una batidora, triturar las verduras que quedaron en la olla, añadiendo sal, el aceite, y especias al gusto. Si está muy espeso, añadir un poco del caldo que retiramos antes. Para espesar, añadir levadura de cerveza, que le da un sabor tan interesante como sus propiedades (tiene proteínas, minerales, sin grasas, y vitaminas del grupo B… todo muy recomendable para todos, especialmente para los vegetarianos). Probar y rectificar de especias y sal.
    • Opcional: Servir la crema con frutos secos molidos por encima.Sopa de verduras con pasta corta: espirales
  7. Para la sopa de verduras (plato 2): Calentar el caldo obtenido cuando vaya a consumirse, y añadir sal y especias al gusto (distintas a las anteriores si queremos cambiar su sabor). Sugerimos pimentón, cúrcuma, y comino. Probar y rectificar de especias y sal.
    • Opcional: Puede mezclarse el caldo con dos o tres cucharones de la crema del plato anterior, para darle más espesor y sabor. Si no tienes pudor en usar huevo a pesar de sus terribles consecuencias, puedes batir un par de huevos hasta que cuajen o echar trocitos de huevo duro.

Trazabilidad de los ingredientes: Ante la dificultad que supone averiguar la procedencia de cada ingrediente, acudimos a una cooperativa de agricultores locales (Málaga, España, en nuestro caso): Guadalhorce Ecológico S.C.A., de Alhaurín el Grande (Málaga). Ellos reparten a domicilio sus alimentos ecológicos certificados de primera calidad, procedentes de producción ecológica basada en el uso racional de los recursos naturales sin emplear productos químicos ni organismos genéticamente modificados (OMG o transgénicos), conservando la fertilidad de la tierra y respetando el medio ambiente. Ellos afirman que intentan producir alimentos de kilometro cero, es decir, alimentos producidos en nuestra tierra, ofreciendo frescura y un precio justo para el agricultor y para el consumidor. Evitando envoltorios, intermediarios, y largas distancias, reducimos gastos y contaminación. La siguiente información nos la ha facilitado esta cooperativa y nos han mostrado los certificados pertinentes, que obran en su poder:

  • Calabaza: Procede de uno de los cooperativistas, de Málaga.
  • Ajos: Son de Repla, empresa sevillana de producción ecológica.
  • Calabacines: Empresa Bio Algarrobo de productos ecológicos de Algarrobo (Málaga).
  • Patatas: En esta ocasión el productor fue M. del Pilar Arranz, de Segovia, bastante lejos, pero la cooperativa nos aclara que intentan “que la procedencia de los productos sea lo más cercana posible, pero en este caso no habrá podido ser así”.
  • Cebollas, y zanahorias: Suelen proceder de cooperativistas de la región, pero si no hay, proceden de la empresa Repla.

Ingredientes que no proceden de dicha cooperativa:

  • Aceite de oliva: Es virgen extra procedente de la cooperativa Los Llanos, de olivos de la variedad principalmente “hojiblanca” de la zona de Cuevas del Becerro (Málaga), y obtenido sólo por procedimientos mecánicos. Un aceite turbio, de sabor intenso, ideal para saborear en crudo. La cooperativa lo distribuye a domicilio por Málaga (Guillermo con su bicicleta: 679 265 771).
  • Pasta: Procedente del Valle del Ebro, de la empresa Riet Vell, fundada por la ONG SEO/BirdLife, para promover la agricultura ecológica y respetuosa con las aves.Nuez malagueña, pecana, o pacana
  • Nueces malagueñas, pecanas, o pacanas: Son curiosas nueces fáciles de encontrar en los mercados de Málaga, pues en las sierras de Málaga hay bastantes nogales de esta especie (Carya illinoinensis), oriunda de México.
  • Otros ingredientes opcionales: Mirando las etiquetas, a veces podemos elegir los ingredientes más cercanos, pero también podemos elegir cómo influye lo que comemos en nuestro entorno. Por ejemplo, los huevos deben tener un código impreso en su cáscara, y el primer dígito indica cómo se ha criado la gallina: 0 para gallinas criadas y alimentadas ecológicamente, 1 para gallinas camperas (criadas con suficiente espacio, pero no ecológicas), 2 para gallinas hacinadas en naves industriales, y 3 para gallinas encerradas en jaulas sin apenas espacio. Los códigos 2 y 3 indican que la gallina ha sufrido durante su vida. Respecto a la sal, hay quien sostiene que la sal sin refinar es más sana, por sus minerales y oligoelementos, pero lo mejor es no abusar de la sal.
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Nota de actualización: Nuestra receta no ganó el concurso indicado pero los organizadores quisieron reconocer nuestra buena propuesta, regalándonos un conjunto de productos de algas de la empresa gaditana Suralgae (sal de algas, lechuga de mar…).

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Caracteres psicológicos comunes en los ecologistas activos

Por: Pepe Galindo

Uno de los artículos más visitados de blogSOStenible trata de responder a la pregunta sobre QUÉ ES SER ECOLOGISTA. En síntesis, el auténtico ecologista (el que siente el ecologismo de verdad) es el que no para de cuestionarse cómo mejorar nuestra relación  con los demás y con lo demás, modificando y refinando su actitud hacia un sentimiento de mayor respeto hacia TODO, examinando hasta donde sea posible de dónde viene y a dónde va todo lo que usamos y las implicaciones que tiene que cada cosa pase por nuestras manos. No dejes de ver el genial y breve documental «La Historia de las Cosas» (te encantará si estás leyendo esto y aún no lo conoces). Esa eco-tarea no es simple pues hay intereses en que no veamos más de lo que sale en la publicidad, y requiere un trabajo personal de investigación que es continuo en este grupo de gente, que intenta ver más allá de lo que la publicidad esconde, o del precio de las cosas, y por eso los llamaremos Ecologistas Activos.

Si bien es cierto que no basta “reciclar” para ser ecologista, tampoco hace falta, por supuesto, ser un activista de GreenPeace (subirse a las centrales nucleares, o encaramarse a la fachada del Ministerio de Medio Ambiente para protestar). Ni siquiera hace falta ser socio o voluntario de ninguna de las variadas ONGs ambientales (Greenpeace, Ecologistas en accion, WWF, SEO/BirdLife, Amigos de la Tierra, Oceana…). Por supuesto, no es raro que los que llamamos Ecologistas Activos decidan unir esfuerzos y apuntarse a algún grupo de voluntarios ambientales, o simplemente ser socio de alguna ONG ambiental, para colaborar al menos económicamente a la realización de campañas ambientales y denuncias, que tanta falta hacen en nuestra sociedad.

Entre estos Ecologistas Activos encontramos al menos unas cuantas características psicológicas bastante comunes:

  • Son idealistas, en el sentido de que “viven por los ideales, aun en perjuicio de consideraciones prácticas” en sentido global, no local (cfr. WordReference). Desean alcanzar un ideal y trabajan por ello, aunque sepan a priori que su objetivo es inalcanzable o, lo que es peor, que ni siquiera puede medirse si hay un avance o retroceso. ♦Ejemplo: Se hacen veganos, vegetarianos o flexitarianos (casi vegetarianos), o reducen su consumo de ciertos pescados por convicción, pero sabiendo que su influencia personal puede ser poco apreciable o apreciada.
  • Son prácticos, porque aunque difundan datos científicos, al final actúan en su vida cotidiana. Su lema suele ser pensar globalmente, pero actuar localmente.
  • Son obstinados (cabezotas), manteniendo su decisión y empeño por encima de argumentos razonables o de las dificultades que se presenten, pero también son flexibles ante opiniones ajenas que tengan algo de razonable. Trabajan por ese “ideal” aunque tengan argumentos que lleven al pesimismo, o tengan claras las dificultades que impedirán alcanzarlo. ♦Ejemplo: Viendo el rumbo de la humanidad, hay muchos datos para el pesimismo y pocos para el optimismo, pero eso no les amedranta y, de hecho, el sentimiento ecologista parece estar creciendo, lo cual es un dato para el optimismo.
  • Son optimistas, y aunque haya argumentos para el pesimismo, se contentan con objetivos más modestos y con la tranquilidad de conciencia de, al menos, haberlo intentado.
  • Son sensibles, y sufren ante la problemática ambiental y social, pues el auténtico ecologismo es humanista y el auténtico humanismo ha de ser ecologista. No es cuestión de anteponer la Naturaleza al ser humano, sino de entender que el hombre necesita la Naturaleza. ♦Ejemplo: Ante las corridas de toros no pueden ver una mera diversión o tradición, sino el sufrimiento de un animal y así, cualquier argumento falsamente ecologista, como la conservación de las dehesas para los toros, además de ser falso carece de valor ante tanta crueldad (y mucho menos otros argumentos más vanos como ser cultura o arte). Las corridas de toros son un problema ético, no ecológico, pero es complicado encontrar un ecologista que no sufra ante este problema.

Entre otros caracteres que posiblemente también son comunes podemos encontrar el ser exigentes consigo mismo (y a veces con los demás), o el tener inteligencia divergente, perciben de manera múltiple la realidad y detectan problemas que se salen del campo de visión normal, proponiendo soluciones también divergentes u originales, que pueden causar extrañeza en sus convecinos y, en demasiadas ocasiones, también rechazo.

Dentro de los ecologistas activos, como en todos los colectivos, hay distintos grados de compromiso (o radicalidad), pero ante un grifo que gotea ninguno verá solo unas míseras gotas de agua, sino la injusticia de desperdiciar agua en un mundo donde escasea, junto con el enorme gasto en energía e infraestructuras que se requiere para conseguir que un grifo pueda “gotear”.

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